El Cine Tuyo, Mío y Vuestro

El séptimo arte, para todos nosotros.

jueves, marzo 17, 2011

Spoilers para la vida, ¿spoilers para el cine?

Yo odio los spoilers. Quieres ganarte mi enemistad verdadera, cuéntame el final de una película, a propósito. (Me quieres hacer arrechar, que se te salga por accidente, ¿verdad, Carmen? ¿Karla?) Entiendo que hay gente a las que no les importa, que no les interesa la sorpresa; sólo quieren ver actuación e historia. No entiendo a estas personas.

Pero hay momentos en que lo difícil es evitar los spoilers: cuando son películas basadas en material existente. Hablando con una querida amiga, discutíamos la venidera Dark Knight Rises, la tercera de las películas de Batman dirigidas por Christopher Nolan, que como ya saben, ahora contará con Anne Hathaway como Gatúbela y con Tom Hardy como Bane (y Joseph Gordon-Levitt, aparentemente, en un papel aún sin determinar). Por supuesto, Bane es super famoso por el arco de historia "The Man Who Broke The Bat", pero eso sólo es conocido por los fanáticos del cómic, no de las películas o la serie (en especial, no de la serie). Mi amiga me suplicó que no le revelara esa imagen ni le contara esa historia, pues eso le arruinaría la sorpresa, con toda la razón. De hecho, me hizo desear que yo no lo supiera.

Eso mismo me ha pasado con casi todas las películas que he visto basadas en un libro: todas las de Harry Potter, varias de Stephen King, muchos de Michael Crichton (Congo, Jurassic Park, Timeline con todo y lo malísima que era), Watchmen... Sin embargo, en estos casos es como esperado; en efecto uno entra a estas películas ya sabiendo el desenlace final, de modo que lo que estás es disfrutando el camino a ese desenlace. Hay incluso casos como en Watchmen que el cineasta cambia un poco algunos elementos clave de la trama que nos da una breve sorpresa.

Pero cuando sí es difícil es cuando es una película basada en un hecho histórico o real, léase algo como 300, Apollo 13, La Tormenta Perfecta o la reciente 127 Horas. Si eres de los que lee noticias, te interesa la historia o lees Cracked (no se crean, esos panas son una fuente de información sorprendentemente buena), ya te sabes lo que va a suceder de antemano en estos cuentos. En el caso particular de 127 Horas, saber qué sucede, podría pensarse, es sumamente chimbo; el acto es algo sumamente heroico y central para la película.

¿O no?

Apollo 13 es una de esas películas que sólo he visto completa una vez, pero siempre veo cuando aparece en televisión, hasta el final. Ron Howard y los guionistas William Broyle y Al Reinert lograron que uno se encariñe con los tripulantes y cerar auténtico suspenso así ya sepas el final. Hay una cierta escena cerca del fin de la película que invariablemente me deja aguantando el aliento... y luego llorando como un idiota. Igualmente pasó con Una Tormenta Perfecta, aunque a menor grado, en mi opinión, pues no es tan buena como Apollo 13 y además es una historia menos conocida.

Creo que ahí está el secreto: si es una historia mil veces contada, es hora que seas original y le pongas tu propio giro --y lo hagas bien. 127 Horas es una película que podría ser la vaina más ladilla del mundo: un pana atrapado durante cinco días en un cañón con una mano debajo de una piedra. Ahí tenían que combinarse tantas cosas para que saliera bien la película que uno aplaude aún más las nominaciones que obtuvo: los ángulos de la cámara tenían que ser interesantes, James Franco tenía que dar la actuación de su vida y la historia de inicio a conclusión tenía que ser sumamente interesante. Cualquiera de las tres cosas que saliera mal, y adiós luz, tienes un flop en tus manos.

Esto no es lo mismo de lo que me quejé una vez. Una película original que tenga elementos sorpresivos, de los que nadie tenga conocimiento previo, es algo sagrado. A menos que leas muchas reseñas anteriormente --y ya he decidido simplemente evitar algunas para entrar aún más fresco a ciertas películas-- la sorpresa cuando veas la película será auténtica. ¿O es que ya han olvidado cómo se sintieron cuando vieron El Imperio Contraataca cuando chamos? Ven, ahí ya les arruiné, sin querer, el 0,05% de la película a cualquiera que tenga la suerte de no haber visto esa película y --coño, sé que existen, pero wow-- aún no saben nada de ella. Pues hay quienes afirman que aún diciendo que hay una sorpresa es un spoiler, pues ahora pasarán el resto de la película esperando alguna sorpresa.

 Sorry.

¿Qué opinan ustedes? ¿Qué tan frescos quieren entrar en una película? ¿Cuánto consumen previamente de una película que están esperando? CERO SPOILERS EN LOS COMENTARIOS POR FAVOR.

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lunes, enero 04, 2010

¿Qué pasará con el cine ahora?


El año arrancó con "buen" pie para los venezolanos, con la noticia que el Ministerio de Electricidad soltó que ahora los centros comerciales deberán trabajar de 11 de la mañana a 9 de la noche a juro y porque sí. Lo menciono aquí porque, obvio, eso quiere decir que las funciones de 9 desaparecen, y olvídense de las funciones de medianoche. Igual será con muchas de las premiere para la prensa que normalmente son a las 9 también, y ni te cuento las funciones de teatro que arrancan a las 10 de la noche.

Yo no voy a entrar en detalles sobre si es una medida inútil, política, necesaria, populista o urgente que el Gobierno debe tomar; quiero que me lo digan ustedes. ¿De verdad no hay nada positivo en esta medida? ¿Quiere decir que ahora ustedes irán menos al cine? ¿Planificarán mejor las idas los fines de semana? A ver qué comentan.

Ojo: este es un blog familiar. Si quieren insultar al Gobierno, vayan a Noticias24 o a Noticiero Digital. No permitiré que esto se convierta en un mercado virtual --insultos demasiado fuertes al Gobierno serán borrados, y más aún si sale alguien a defender la medida y lo insultan a él. Vamos a tratar de mantener las vainas civilizadas.

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martes, diciembre 29, 2009

Hay sólo una manera de ver Avatar

avatar De niño, yo tuve una suerte extraordinaria: mi padre me llevó, de seis años, a ver La Guerra de las Galaxias. Imaginen lo impresionante que fue para mí ver ese enorme destructor pasar en la gran pantalla interminablemente. Miren en lo que explotó esa película: dos secuelas, tres precuelas, libros, novelas, muñecos, juguetes… Todos los que fuimos niños en los ‘70 crecimos con todas esas secuencias, vimos generaciones conocerlas, vimos las nuevas películas transgredir nuestras memorias de una forma u otra. No lo sabíamos, pero esos que nos sentamos a ver un enorme hombre vestido de negro con un problema de respiración entrar en una nave tomada estábamos siendo parte de la historia.

Avatar tiene esa importancia, chicos. Sea que compartan lo que opiné de ella o no, es bueno que sean parte del zeitgeist ahora antes de que la agarren en DVD o (peor aún) en la minúscula pantalla de su computadora. Esto, mi gente, es historia. No es sólo porque es una nueva técnica de animación computarizada. No es una nueva manera de contar la historia. No es sólo por lo arrecho que se ve. Es por todo eso. Es el gran evento cinematográfico del año, quizá la década. Sólo porque, en palabras de un crítico, James Cameron puede que haya salvado la experiencia de ir al cine.

¿No me creen? A ver. ¿Cuántos de ustedes están acostumbrados a simplemente verla pirateada, ya sea descargada o por “quemaíto”? Mi cuñado es uno. Estuvo de visita aquí en Caracas desde el interior la semana del estreno, y decidió irla a ver. Cuando regresó, llegó hablando entusiasmado sobre lo increíble que era. Incluso buscó convencer a su papá que no la buscara en DVD.

avatard Eso a la vez es su mayor encanto y su peor defecto. A menos que tengas un televisor del tamaño de una pared, o una forma de proyectar algo por el lado de un edificio, ¿cómo podrías lograr sumergirte en la experiencia? Aún así, aún no hay películas tridimensionales que se vena en alta definición. Eso por supuesto hace que pierda el encanto de tenerla en tu casa, algo que yo no creo que haga a menos que sea una de esas ediciones ultraespeciales con miles de extras. ¿Cómo poder volver a recrear lo que vi en el cine? ¿Cómo vivir esa experiencia otra vez? Y si no me creen, piensen en lo que sintieron cuando vieron ese primer trailer en su computadora. Yo sé que yo pensé, “¿esto es todo?” ¡Qué equivocado estaba!

Ir al cine se está volviendo un lujo sin duda. Entradas caras, mucha gente, mucha MALA gente, mal servicio en algunos casos. La piratería, lamentablemente, hace ver películas mucho más sencillo. Es algo que, aunque lo denuncie, una y otra vez, entiendo el atractivo. Pero hay películas que se merecen mucha, muchísima más dedicación. Pueden llegar a formar parte de la cultura universal. Son un “antes y después”. Avatar puede ser esa película. No joda, estoy seguro que ES esa película. Es para verla varias veces, en las mejores condiciones o sólo en muy buenas. Es para verla en familia, en pareja, con amigos o con los hijos. Es para discutirla u oír discusiones de ella (y créanme, hay bastante que discutir). Pero sobre todo, es para pasarla bien en el cine como nunca lo han hecho antes. Al menos desde Star Wars. Y gente, una vez que esos azulitos se vayan de la pantalla, a menos que en 2034 un anciano James Cameron decida relanzarla para que la experimentemos una vez más, no habrá otra oportunidad de vivirla. Nunca más.

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domingo, noviembre 29, 2009

Si es por real, ¿qué importa?

edward optimus-prime-poster

Quiero aclarar que, aunque digo esto de toda sinceridad y con cierta dosis de sentido del humor, no por ello considero que un fanático de lo que sea merece ser despreciado. (A menos que seas extremista y violento.) Que sean blancos fáciles de burlas en una cosa; que sean maltratados de cualquier manera es otra muy distinta. No a la violencia.

Cuando cierre este año 2009, y con ello una década, estoy seguro que los críticos mirarán al rey y reina de la taquilla y llorarán amargamente. De primero estará Transformers: Revenge of the Fallen, que reunió más de 400 millones de dólares alrededor del mundo. Y estoy seguro que de segundo estará The Twilight Saga: New Moon, pues acaba de salir este fin de semana y ya, con sus 142 millones de dólares, es el tercer mayor estreno de la historia, detrás de The Dark Knight y Spiderman 3. Joder, si ya está de sexta en todo el año, según Box Office Mojo.

Y si vemos Rotten Tomatoes, veremos que, si fuera por los críticos, estas dos películas deberían estar al fondo de la lista. Transformers 2 (una película que yo consideré decente mas no buena) tiene 19% de aprobación, mientras que New Moon va por 30%. Podríamos decir que esto es evidencia una vez más que los críticos están totalmente desubicados en cuanto a lo que el público en general le gusta, otra razón porque son los blogueros y gente de Twitter que debe dominar el espacio que estos dinosaurios ocupan.

¿O no?

Si vemos las otras cuatro taquilleras del año, vemos que todas tienen el “certificado fresco” de los críticos, lo que quiere decir que fueron éxitos en taquilla y además recibieron reseñas favorables. En quinto lugar, por encima de New Moon (por ahora), está la nueva Star Trek (95%), seguida de The Hangover (78%) en un merecidísimo cuarto lugar, Up (98%) de tercero (y además la mejor reseñada del año) y Harry Potter y el Misterio del Príncipe (83%) de segundo. ¿Son entonces Transformers y New Moon las excepciones que demuestran la regla? No, mi gente; son la evidencia de otra regla.

Creo que uno de los más emocionantes momentos del cine para mí fue cuando finalmente iba a poder ver una nueva película de La Guerra de las Galaxias luego de casi 30 años, en 1999. Cuando esa resultó ser Episodio I: La Amenaza Fantasma (que aún así tiene 62%), fue divertido pero denotaba mucho más estilo que sustancia; había demasiados personajes que fastidiaban (hablo de ti, Jar-Jar Binks) y muchos personajes excelentes que no estaban suficiente tiempo en pantalla (Darth Maul, te extrañamos). No había el toque tan humano que las tres originales guardaban, y aunque respetaban la mitología casi por completo, habían puesto una particular atención a los efectos especiales, más que en la historia.

Esa es la regla que he mencionado, y que demuestra algo que es tristemente cierto sobre el principal público que va al cine en estos días, que son jóvenes colegiales o universitarios. Transformers y Twilight no tienen éxito a pesar de sus fallas, sino que es gracias a ellas. Es porque están apelando exactamente a lo que ese público quiere –y ellos van en tropel a vivir esas fantasías.

En el caso de Transformers, observen nada más. Unos increíbles robots que se transforman en unos carros al cual más arrecho, con un protagonista un poquito “loser” que se logra levantar a la más ridículamente buena de las mamis, a la vez que su mejor amigo no sólo es un increíble robot, sino que a la vez es un carro último modelo que un chamo que yo conocí una vez llamaría “un baja-pantaletas”. La universidad a la que va parece que fue invadida por las oficinas de Maxim y Urbe Bikini, y hay explosiones que rivalizarían la Segunda Guerra Mundial. Qué importa que hayan terribles errores de geografía (qué geografía coño, de lógica) y unos descarados visos de racismo, si marico, qué arrecho se ve, güón…

El caso de Twilight es algo absolutamente increíble. Esta es una serie que sus fanáticas defenderán a capa y espada, como descubrí yo mismo. Stephanie Meyer le quitó el trono a J.K. Rowling con sus novelas donde agarró el mito del vampirismo y básicamente lo convirtió en emo-porn, y las películas que salieron de ellas simplemente lo ratificaron. Sólo en este mundo retorcido puede Twilight considerarse en la misma vena que Slumdog Millionaire (¡y ganarleeee!).

No se puede negar que Twilight apela a un deseo oculto de toda niña adolescente de encontrar al hombre de su vida, un tipo que aún a pesar de su sufrimiento personal la ama sinceramente y daría su vida por asegurar su felicidad. Es bello al punto que brilla como un diamante, y la entiende, Dios mío, la entiende, puede hablar conmigo, es culto, es inteligente, no es como los demás que sólo piensan en carro y sexo, y robots gigantes y ay Dios no. No, no puedo con ellos. Oc-sea. Qué importa los malos mensajes que dizque pueda estar enviando, es que ellos no nos entienden… (Versión en español de la lista aquí.)

Lo que quizá nos cueste entender y los bolsas de Michael Bay y Stephanie Meyer sí es que si apelas a las cosas más primarias de la gente ella acudirán en hordas y te darán tu dinero con gusto. Yo y los que lean esto y me honren con sus comentarios positivos ya hemos madurado lo suficiente para determinar que ni Transformers ni Twilight son lo mejor que ha salido del mundo ni son modelos a seguir. Yo lamento que películas así sigan saliendo, aunque más me molestan sus fans que ellas en sí, como aplico en cualquier caso que haya gente que s corta las venas por algo. Lo diré así: Señores Caraquistas, señores del Squadra Azzurra, señores fanáticos-a-morir-de-lo-que-sea, ustedes para mí son cuales fanáticos de Twilight, que alguien se medio mete con ustedes por joda y están listos para retarlos a duelo. Desarrollen un sentido del humor y luego puede que los respete.

Que el debate se inicie.

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miércoles, septiembre 09, 2009

Retrasos, o el triste estado del mercado cinematográfico venezolano

retraso El 4 de septiembre se supone que iba a ser un día importante para mí. Ese era el día cuando una de las películas que más he estado esperando, District 9, sería estrenada en nuestro país, apenas dos semanas después de su estreno en EE. UU., donde ahora lleva recaudados 100 millones de dólares (de un presupuesto de 30). Luego, esperaba impaciente por octubre, donde la otra película que yo ansiaba ver, Where The Wild Things Are, llegaría, al igual que Drag Me To Hell y una encantadora película independiente que fue mi mayor sorpresa al ver que la estrenarían aquí, Los Hermanos Bloom. En fin, el 4 de septiembre corro al periódico –y no hay District 9 a la vista. ¿Qué pasó?

Entro en la página de Próximos Estrenos de Cines Unidos a ver cuál era el misterio. Y veo con horror –lo siento, no hay otra palabra— que ha habido un intenso “shuffling”. Como pueden ver, District 9 ahora será estrenada el 16 de octubre; DMTH se mantiene el 30 de octubre (obvio, es Halloween; pero tengan en cuenta que esa película es de junio); Los Hermanos Bloom fue pasada al 13 de noviembre; y oh my God, Where The Wild Things Are ahora está pautada para el 22 de enero (coño, antes estaba para el 4… o sea que la retrasaron aún más). Hay algunas que se mantienen (Avatar, otra muy esperada, sigue pautada para el 18 de diciembre, la versión de A Christmas Carol de Robert Zemeckis para el 6 de noviembre), pero hay otras que ni señal, como son Inglourious Basterds de Quentin Tarantino o la nueva versión de Sherlock Holmes de Guy Ritchie.

Ya me he quejado antes de lo duro de ser cinéfilo en el país, pero creo que lo duro que resulta ver películas distintas (o al menos buenas) es un reflejo de lo mal que estamos como sociedad (que no como país).

Obviamente está el hecho que la piratería domina el mercado. 80% del cine que se ve del país es de su amigable buhonero de la esquina. Y la estúpida cuña del “20 super pirata” no está ayudando para nada. Hasta yo me burlo de ella por lo poco que está ahciendo por ayudar. Sin embargo, la última vez que la vi, una tipa al lado mío comentó “¿Tú sabes cuántas películas compras por el precio de una entrada?”

Yo veo películas en mi casa. Pero como también dije antes, ir al cine es mucho más que ver la película. Es verla como se diseñó para ser vista. Es sentir la experiencia de ver una película con un grupo grande, con un público grande, una experiencia que es imposible reproducir en casa. Por supuesto, la mayoría sólo quiere ver la película –o en algunos casos, no dejar que los demás la vean, por lo visto.

Luego está el hecho que nuestro gobierno –ni el anterior y estoy casi seguro que el siguiente— ha hecho nada por ir en contra de la piratería. Sabemos las razones obvias. Y sinceramente, además, creo que es imposible distinguir entre los que las venden por ganarse el pan y los auténticos bucaneros que lo que hacen es trabajar con las mafias que se roban las películas directo de las distribuidoras. La idea no es maltratarlos, por supuesto, pero están en contra de la ley de todas maneras.

La peor razón, como ya me han dicho, es lo difícil que se ha vuelto adquirir dólares para traer las películas. ¿Qué debería prelar, alimentos o el cine? Miserable control de cambios… Y en un mercado donde no garantizas que tu película tenga un lleno absoluto por algunas semanas –¿Qué Pasó Ayer? sigue fuerte luego de tres semanas de estreno, afortunadamente— no puede haber mucho incentivo para traerlas de todos modos (¿recuerdan cuando les comenté que Hostel, de Eli Roth, no fue estrenada en México porque ya se encontraba en las calles?).

Y ahora este retraso tan vulgar significa que cuando en efecto se estrene cualquiera de ellas, igualito se podrá conseguir pirateada donde sea, incluso por Internet, vista en una humilde pantalla de computadora pero vista al fin. Que al final, eso es lo que interesa, ¿no? ¿Para qué tener interacciones con auténticos seres humanos? ¿Que hay idiotas que no te la dejan ver? Siempre los habrán. ¡Seamos todos ermitaños! ¡Dejemos el contacto humano de una vez!

Lo peor de todo esto es que sé que no me queda otra más que esperar. Respetar el cine, algo que amo con pasión y locura, es una cuestión de principios. Lo reitero: dejar de ir al cine está mal. Perder el contacto con la sociedad está mal. La piratería está MAL.

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jueves, julio 23, 2009

Y la función va a empezar....

Una vez que has llegado al cine, comprado las cotufas, ido al baño, buscado el puesto y finalmente sentado de una buena vez, ese momento antes de que la función empiece es crítico. La moda inicial era sencillamente poner todos los créditos al principio sobre una MÚSICA OMINOSA y ya, con la lista del elenco principal al final. No sé cuándo empezaron las secuencias de títulos, pero en algunos casos es algo que debemos agradecer, por la manera en que te sumergen en la película desde elk mero inicio.

Pasando por Kottke.org, me consigo con este enlace de Creative Review donde ponen algunas de las mejores secuencias de títulos de los últimos tiempos, y quiero compartir algunos de mis favoritos con ustedes.


Golden Eye (1995) (No debería sorprender a nadie que varias secuencias de películas de James Bond están presentes; la mayoría son increíbles.)


La Pantera Rosa (1963)


Casino Royale (2006)


Se7en
(1995)


Napoleon Dynamite (2004)

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sábado, mayo 02, 2009

¡Que empiece el verano!

El cerebro ha trabajado largo y duro en estos meses, dándonos joyas como Slumdog Millionaire y Doubt. Hasta se podría considerar usado durante El Curioso Caso de Benjamín Button. Sí, el cine de fines y principios de año siempre es una oportunidad para discutir sobre lso auténticos valores del cine, su posibilidad de transmitir un mensaje digno de debate.

Hasta que llega el verano.

Y entonces sólo puedes pensar en una cosa:

¡BOOM!

Para los que no tienen muchos planes de viajar, el verano siempre ofrece bastantes mojones mentales en las carteleras de cine listos para degustar. También es época de extrañas comedias e increíbles animaciones. Recuerden, el año pasado nos dimos el gustazo de ver a un metalero justiciero, un robotito basurero, un plantígrado marcial, unos actores en “Vietnam” y dos tipos que vivían juntos y se la llevaban mal. Volvió el tipo del látigo y nos quedó mal, volvió el gigantón verde, y el tipo de la capa negra nos dejó a todos locos. Verano de 2008 fue increíble en cuanto a películas de acción y comedias, así que 2009 se las tiene apretadas... ¿o no? Porsia, aquí tienen las joyitas que el verano nos trae. (Un asterisco denota sin fecha de estreno en Venezuela.)

Star Trek

Chris Pine, Zachary Quinto, Simon Pegg, Karl Urban, Eric Bana. Dir.: J.J. Abrams. La serie televisiva de ciencia-ficción más exitosa de todos los tiempos, que luego mutó en Star Trek: The Next Generation, Star Trek: Deep Space Nine, Star Trek Voyager yStar Trek Enterprise, que nos dio seis películas de diversa calidad, finalmente recibe el consabido “reboot”. Esa es una palabra que a mí me darían ganas de vomitar, excepto por las tres sílabas que le siguen: J. J. Abrams. Que el creador de Lost y el productor de Cloverfield se haya metido con la franquicia del espaico más exitosa desde La Guerra de las Galaxias bien podría hacer de esta la Dark Knight de 2009. Estreno: 8 de mayo.

The Brothers Bloom (*)

Mark Ruffalo, Adrien Brody, Rachel Weisz, Rinko Kukichi. Dir: Rian Johnson. El solo elenco bastó para venderme con esta extraña comedia sobre dos hermanos que dedican su vida a estafar a la gente. El director Rian Johnson es una especie de héroe independiente por las alabanzas que se ganó con su película de 2005 Brick, y este esfuerzo secundario fue ansiosamente esperado. Estreno: 15 de mayo.

Ángeles y Demonios

Tom Hanks, Ewan MacGregor, Armin Mueller-Stahl, Ayelet Zurer. Dir.: Ron Howard. Sí, El Código da Vinci fue una desilusión. Sí, Ron Howard es ligeramente sobreestimado como director. Pero todas las cosas que he escuchado sobre la precuela de uno de los libros más vendidos de este siglo es que es infinitamente mejor que su continuación. A mí ECDV (el libro) me encantó; estoy seguro que le daré una oportunidad a la película. Ahora Robert Langdon (Hanks) debe investigar un asesinato en el Vaticano, que podría ser el inicio del más acérrimo enemigo de la Iglesia Católica: la secta de los Illuminati.

Terminator: Salvation

Christian Bale, Sam Worthington, Anton Yelchin. Dir.: McG. La tiene cuesta arriba, pues es difícil que la franquicia que lanzó a Arnold Schwarzenneger a la fama avanzara sin él, y más con un director que se había ganado la antipatía de muchos luego de Los Ángeles de Charlie. Pero una vez que tiene a Christian Bale en la partida –muy a pesar de su hiper-encabronamiento durante la filmación—y más y más rumores llegan de lo arrecho que se ve, la fe que se tiene en esta nueva versión de Terminator suena muy prometedora en realidad. Estreno: 21 de mayo (EE UU), 5 de junio (Venezuela)

Up

Voces en inglés de Ed Asner, Christopher Plummer, Delroy Lindo, Jordan Nagai. Dir.: Pete Docter y Bob Peterson. No sería un verano si Pixar no nos vuelve a seducir con otra increíble fábula, y por lo visto esta es la más adulta de todas. Carl Friedriksen (Asner) decide llevara cabo el viaje a Sudamérica que su esposa y él siempre quisieron hacer atando miles de globos a su casa, inadvertidamente llevándose consigo a un entusiasta boy scout llamado Russell (Nagai). Yo de Pixar vería incluso su adaptación del Manifiesto Comunista, pues estoy seguro que sería algo hermoso. Además, es un deber patrio ver esta película; pues aparecen recreados nuestra Gran Sabana, el Roraima y claro, el Salto Ángel. Estreno: 29 de mayo (EE UU) y 5 de junio (Venezuela)

Moon (*)

Sam Rockwell, Kevin Spacey. Dir.: Duncan Jones. ¿Saben qué es difícil? Hacer ciencia-ficción bien hecha con un presupuesto limitado. Y Moon parece lograrlo bastante bien. Rockwell hace de un minero en la Luna que está a tres semanas de regresar de su turno de tres años en el espacio. Pero ahora empieza a ver y escuchar cosas que no está seguro de dónde vienen. Ojo: parece que hay algo en el trailer que podría arruinar la experiencia de ver la película en sí. Están advertidos. Estreno: 12 de junio.

Transformers: Revenge of the Fallen

Shia LaBeouf, Megan Fox. Dir.: Michael Bay. ¿Qué importa si la primera no dejó nada? Era enormes robots peleando, y ya. Y lo mismo se puede decir de esta. Punto final. Michael Bay es parte de lo que hace el verano especial, ¡y no me pueden negar que los nuevos transformers se ven increíbles! Esto se ve absolutamente brutal, sin ninguna duda. ¡Esta es la máxima cotufera del año! Estreno: 24 de junio (EE UU) y 24 de junio (Venezuela).

The Hurt Locker (*)

Jeremy Renner, Anthony Mackie, Guy Pearce, Evangeline Lilly, David Morse. Dir.: Katherine Bigelow. Han habido ciertas películas sobre la Guerra de Irak a las que no les ha ido bien (In The Valley of Elah, Lions & Lambs), pero los rumores y las previas dicen que esta será la excepción, al seguir a uno de los grupos élite de escuadrones antibombas de servicio en Irak. Estreno: 26 de junio

Public Enemies

Johnny Depp, Christian Bale, Marion Cotillard. Dir.: Michael Mann. Si ustedes saben un mínimo de cine, saben que Michael Mann es uno de los grandes expertos de las thrillers criminales, con las increíbles Heat, El Informante y Collateral en su haber. Mézclenlo con la vida real del gángster Joh Dillinger (Depp) y el agente del recién creado FBI para perseguirlo (Bale) y esto promete ser Mann en el tope de su juego. Estreno: 1º de julio (simultáneo EE UU y Venezuela)

Brüno (*)

Sacha Baron Cohen. Dir.: Larry Charles. Como yo mismo les dije antes, esta puede ser la gran comedia del año. La controversia que ha seguido esta nueva aventura de Sacha Baron Cohen ha incluso superado su odisea con Borat, y si el solo trailer es un indicativo, esto va a ser aún peor/mejor. Además, esta va a ser la última vez que veamos a Cohen haciendo esto, por aquello de que ya es una estrella, así que disfruten! Estreno: 10 de julio.

Harry Potter y el Misterio del Príncipe

Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Michael Gambon, Jom Broadbent, Alan Rickman, Robbie Coltrane, Hero Fiennes-Tiffin, Ralph Fiennes. Dir.: David Yates. ¿Cuál Crepúsculo? Lo siento, chicos, pero la historia de vampiros “emo” no se le acerca al chamo que tiene el relámpago en la cabeza. Y como esta es la antepenúltima película que veremos (Las Reliquias de la Muerte fue dividido en dos), hay que aprovechar. Hasta ahora El Prisionero de Azkaban sigue siendo considerada la mejor película, pero basándome en el trailer, diría que esta será la que finalmente veré en el cine. Estreno: 15 de julio (EE UU y Venezuela).

Funny People

Adam Sandler, Seth Rogen, Leslie Mann, Eric Bana, Jonah Hill, Jason Schwartzman. Dir.: Judd Apatow. ¿Pueden creer que ya se está hablando que esta película, de la misma gente que les trajo Virgen a los 40 y Ligeramente Embarazada, tiene rumores de... verga... Oscar? Ciertamente la historia suena un poquito cliché, como les conté antes: Sandler interpreta a un famoso comediante quien, después de decidir ayudar a un novato (Rogen), descubre que tiene una enfermedad terminal y empieza a reevaluarse. ¿Será que de verdad Judd Apatow nos va a hacer llorar y no sólo de la risa? Estreno: 26 de julio.

G.I. Joe: The Rise of Cobra (*)

Dennis Quaid, Channing Tatum, Sienna Miller, Marlon Wayans, Ray Park. Dir.: Stephen Sommers. La otra comiquita que cobra vida este verano es la más débil de las dos, sin duda porque Sommers (todas las de La Momia, Van Helsing), aunque hace muchas películas divertidas, ciertamente no es Michael Bay. Sin embargo, ¿por qué negarlo? G.I. Joe se ve eso, bien divertida. Y por Dios, creo que no hay un niño o adolescente de los ‘90 que no quiera ver una pelea enter Snake Eyes y Storm Shadow, Lo siento, pero ahí estaré. Estreno: 7 de agosto.

Distric 9 (*)

William Allen Young. Dir.: Neil Blokamp. ¡Pero si les acabo de hablar de esta película! Saben, ¿el grupo de alienígenas? ¿Obligados a vivir en un bario de Johanessburgo? ¿Hasta que un agente de gobierno les ayuda? ¡¿Producida por Peter Jackson? Coño, vean el trailer y ya. Estreno: 14 de agosto.

Inglorious Basterds (*)

Brad Pitt, Mike Myers, Micahel Fassbender, Diane Krueger, B.J. Novak. Dir.: Quentin Tarantino. Supongo que no vieron quién está dirigiendo esto, y por eso aún se preguntan por qué habrían de pagar por ver esta épica de la Segunda Guerra Mundial. Supongo que también he de volverles a decir que es una épica de la Segunda Guerra Mundial. Supongo también que tengo que decirles que necesitan aire para respirar, ¿verdad? Cállense y vean esta vaina cuando la estrenen. Estreno: 21 de agosto.

World’s Greatest Dad (*)

Robin Williams, Daryl Zabara, Alexie Gilmore. Dir.: Bobcat Goldwaith. Tengo varias razones para avergonzarme de que esta sea la película que más quiero que estrenen en el país. Primero, es dirigida nada menos que por Bobcat Goldwaith, un tipo que siempre tenía un extraño personaje de mal hablar y escandaloso que ni sabía que podía dirigir. Segundo, por más que me encante Robin Williams, el hombre no ha pegado una en cierto tiempo. Y tercero, esto no puede ser humor más negro ni que hagamos el intento. Williams hace de un profesor aspirante a novelista que tiene el peor hijo del mundo. Un día llega a casa y descubre que su hijo ha muerto en un extraño accidente de, ejem, auto-placer, y para evitar la vergüenza, escribe una nota de suicidio y se inventa un diario para presentar una imagen de su hijo que nadie conocía (principalmente porque es mentira). Cuando se estrenó en Sundance este año, las reseñas fueron tan positivas (y la mayoría del estilo “uno no debería reírse pero lo hace”) que uno es contagiado. Lo siento, pero esta comedia debe verse. De hecho, por ahora me conformo con un trailer, gracias. Estreno: 31 de agosto.

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Hagan su lista muchachos, y empiecen a ligar que todas las películas lleguen a nuestras tierras. ¡Que arranquen!

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sábado, marzo 07, 2009

¿Qué tal si me DEJAN VER LA PELÍCULA?

cine from hell Siempre le he dicho no a la piratería, desde que empecé este blog. Y lo sigo diciendo y seguiré, honestamente. Es más fácil esperar que Diosdado hable mal de Hugo en público a ver que yo le compre una película a un buhonero. La piratería le hace daño al negocio del cine, punto final. Es la razón por la que celuloide.net cerró, es la razón por la que muchos se quedaron sin empleo cuando Video Color Yamín cerró operaciones. Pero sólo es una pequeña razón por la que la gente va menos al cine.

No, señores, la razón por la que la gente va menos al cine es… la gente.

Es una opinión muy particular, pero en muchos aspectos considero que como nación, aún somos un grupo de adolescentes que cree que las reglas de la sociedad se aplican a los demás, no a nosotros. ¿Por qué hemos de cambiar nuestra actitud en un determinado sitio? Así soy yo, no tengo por qué cambiar por los demás. ¿No les gusta? Cálensela.

Esto puede apreciarse bastante bien en el cine, lamentablemente. Y yo como que he tenido mucha suerte, porque cuando yo voy mi audiencia es generalmente bastante educada. Pero como determiné en los comentarios de una entrada anterior, mis amigos menos pacientes sufren de la presencia de los tarados de la sociedad que se olvidan de dejar su verdadera personalidad afuera cuando se apagan las luces. Lo que no quiere decir que no me haya calado a estos seres yo mismo de vez en cuando.

Cuando fui a ver Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian, un par de preadolescentes de alrededor de 12 años tomó asiento detrás de mí. Como a la hora y tanto que empezó la película, este par decidió empezar a hablar. Media hora después, seguían hablando, con el añadido que habían empezado a discutir fuertemente entre sus risas. Me volteé y por las buenas les dije, “Disculpen, pero, ¿podrían bajar la voz por favor?” Y se callaron. Por exactamente diez minutos, donde retomaron el asunto con la misma fuerza. Me volteo y sin ninguna amabilidad les digo: “¿Qué tal si se callan?” Y uno de los mocosos tiene el tupé de decirme: “¡Él empezó!” “No me interesa, quiero que me dejen ver la película Y YA”. Al menos logré terminar de ver la película (que no fue gran cosota, pero saben…)

Quizá es por eso que yo tomo muy en cuenta el tipo de película, la hora a la que voy, o el sitio que escojo para sentarme, incluso el cine al que voy, pues sé la clase de fauna que abunda. Pero a veces, simplemente no puedes evitarlos; son como hienas que huelen la incomodidad. Esto es lo que te puedes encontrar.

  • El papá o abuelo que acordó llevar a los chamos a una película animada, y se durmió en el proceso. Afortunadamente, son cada vez más escasos, por aquello que las películas animadas son cada vez más familiares, como para que todo el mundo lo pueda disfrutar, pero de vez en cuando uno escucha un ronquido sonoro de alguien que olvidó tomar las pastillas.
  • Los padres que decidieron que, si no pudieron encontrar con quién dejar la niña o niño, pues se lo llevan con ellos. Qué importa si es censura “B”, ahí negocian. La última vez que vi este ser fue cuando fui a ver Burn After Reading, que una madre abnegada llevó a sus hijas de seis años en promedio a ver el buen uso que George Clooney le dio a una máquina de ejercicios y un consolador. O muertes violentas. Brillante, mujer. La próxima llévalas a ver Viernes 13, procura.
  • Directamente relacionados con estos son los padres “abnegados” que deciden que es mas importante la película que atender a sus hijos. Una vez escuché a un niño llorar durante 15 minutos antes que el papá, pitado, decidiera sacarlo. Pero hay peores: una vez escuché (por la gente de Slashfilm) de un tipo que tenía a su hijo de nueve años en una presentación de The Dark Knight. De repente empieza a oirse: “Papi, quiero ir al baño”. Nada. “Papi, tengo que hacer pipí”. Aún nada. “¡Papi, me estoy haciendo pipí!” Y nada de nada. Cuando el pobre carajito dice su necesidad en una voz más fuerte, alguien finalmente le dice al padre “¡Por Dios, lleva al niño al baño!” ¿La respuesta? “¿Por qué no lo llevas tú, pues?” Y esto fue un gringo. La mala educación es universal, sin duda.
  • Pepito Preguntón. Diametralmente opuesto al anterior, el padre de este niño no deja de ser tan ladilla como su vástago. Este es el niñ@ (o no tan niñ@) que decide preguntar cada minucia al papá (o, juro por Dios que he visto esto pasar, novio) cada detalle que ha pasado en la película. “¿Papi, por qué ella llora?” “Porque está triste, amor”. “¿Por qué está triste?” “Porque no encuentra a sus hijos”. “¿Porque ellos están chiquitos?” “Sí, amor, pero ella no los ve”. (Sí, esto fue durante Querida, Encogí a los Niños.) “¿Por qué se volvieron chicos, papi?” Y así. Esto se largó durante media hora, y ni una vez el papá se le ocurrió decirle a la nena de cinco años “Mi amor, ve la película”. Estoy seguro que no hubiera servido de nada, pero cooooñññooooo…
  • Los payasos de la clase. Yo creo que esta es una de las principales razones por las que no voy a películas de terror, aunque se pueden dar en cualquier momento. Es el idiota que, o bien ya vio la película y se dedica a pegar gritos en los peores momentos, el que se dedica a contar los momentos más delicados (sí, el tipo “Ya vas a ver lo que pasa ahora”), o el que quiere echar un chiste de cada momento tenso. Yo admito, hasta yo he hecho esto, pero lo hago UNA vez por película. El que quiera mostrar su ingenio que escriba un guión o se vaya a los Martes de Stand-Up en el Moulin Rouge. ¡No me vengas a cagar mi película!
  • Y por último, la peor raza de la actualidad, los adictos a la comunicación. Estos son los animales que son incapaces de apagar el celular en misa. Ustedes los conocen muy bien: son esos que dejan que no ponen el celular en silencio, que aún si lo ponen en silencio no bajan la voz, y si uno les pide que bajen la voz se molestan. O si no, son los idiotas que deciden mandar un mensaje arruinándole la película a los que no la han visto, o sencillamente deciden enviar un mensaje laaargo y detallado a alguien. Qué importa que la luz moleste a todos los que están alrededor, carajo, ¡este mensaje tiene que ser enviado! Claro, hay peores: un crítico en Boston una vez abrió la laptop durante una presentación especial. Pana, ¡¿qué les pasa?!

Para cerrar, como cuando leemos de estas miserables injusticias es siempre sabroso escuchar la venganza, les comparto otro cuento que escuché de la gente de Slashfilm. En cierta ocasión, llegó una partida de mocosas de bachillerato, y si tuvieron que sentar en lados opuestos del cine. Pues decidieron ponerse a hablar por mensajito de un lado a otro, riéndose de voz en cuello. Hasta que alguien se molestó con la reina del grupo, y se vio un celular salir volando en la oscuridad y caer hecho pedazos. Aplausos en general, y la mocosita sale a acusarlos a todos con el vigilante. Paran la cinta, todo el mundo se queja, y la niña vuelve a entrar con un vigilante. Nadie fue, nadie supo. Mocosita tiene que sentarse callada la jeta, y todos vuelven a ver la película.

Ahora, yo no condono la violencia en ninguna forma, así que no digan por ahí que yo les di la idea.

Pero se siente un fresquito… ¿no?

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