Avatar: Cameron tenía razón

sábado, diciembre 19, 2009 |

avatar_poster2 En otro mundo, James Cameron seguiría el camino de Michael Mann, sólo para que se calle la jeta. El arrogante director acaba de tener su segundo fracaso en taquilla seguido en Enemigo Público, luego que Miami Vice también fallara en capturar la atención del público. Con los rumores de que resulta casi imposible llevársela bien con el tipo abundan (parece que Johnny Depp ni le habló al final del rodaje de Enemigo Público), uno sólo puede desear que la humildad le llegue en algún momento.

Cameron hace que Mann parezca el Papa. Su impaciencia recorre Hollywood como el cuento del Coco, pues eso aunado a un ego del tamaño de un brontoterio es peligroso. Este es el tipo que le gritó varias a Arnold Schwarzenegger en su cara porque osó contradecirlo. Este es un tipo que, cuando recibió su Oscar en 1998 como Mejor Director porTitanic, dijo sin pena alguna que era el Rey del Mundo. Sí, podía excelente-emocionado[5] decirse que era producto de simple emoción, pero muchos que han trabajado con él pensaban que le envió un gran “fuck you” a Hollywood, por haber dudado que podía hacer algo así de grandioso. Se dio el tupé de desaparecerse por 12 años, sólo haciendo algunos documentales. Y de repente empezó a hablar de una película que supuestamente sería la madre de todas las películas, que marcaría un antes y un espués, que resucitaría a los muertos, alimentaría a los pobres, y cocinaría la cena. “Ya verán”, dijo. Cuando se supo que la película costó (nada más en producción) la ñángara de 230 millones de dólares (500 si incluyen gastos técnicos y mercadeo), muchos pensaban que ahora sí, esta era, como la revista Variety llamó a Titanic, “el mayor lanzamiento de dados de la historia”. Más de uno esperaba que Cameron fracasara.

Se quedarán esperando, chicos: como el pana Carlos Montero escribió en su blog, esta es la película del futuro. Es tal majestuoso logro, que sus fallas, y mira que las tiene, se vuelven insignificantes. Pulan el trono del mundo, mi gente; Cameron se va a volver a sentar en él.

Ambientada en el año 2154, seguimos a Jake Sully (futura super estrella Sam Worthington), un ex marine paralítico que ha aceptado tomar el lugar de su hermano gemelo muerto en un programa único en el distante planeta Pandora, donde una corporación minera ha encontrado un rarísimo mineral llamado “inobtenibium” (mi traducción; gracias a Dios sólo lo nombran una vez en la película) que podría reactivar la economía de la Tierra. Pandora es un paraíso selvático con atmósfera venenosa para los humanos, habitada por una raza de humanoides azules de tres metros de alto llamados Na’vi. Los científicos traídos por la corporación, liderados por la doctora Grace Augustine (Sigourney Weaver, volviendo a trabajar con Cameron luego de 26 años), logran interactuar con la población local gracias a enormes mezclas de ADN humano y Na’vi llamados avatares. Ahí es que entra Jake; como comparte el mismo genoma que su hermano, puede usar su avatar, bajo las quejas de Grace, quien se enfrenta constantemente con el ejecutivo de la compañía, Parker Selfridge (Giovanni Ribisi), quien quiere que los Na’vi se vayan de su aldea por las buenas, pues está encima del mayor depósito de “inobtenibium”, y en especial con el coronel Miles Quaritch (Stephen Lang), quien está listo para sacarlos como sea.

Jake es enviado a ganarse la confianza de los Na’vi, y lo logra conociendo a Ney’tiri (Zoe Saldana), la hija de los líderes de la tribu (Wes Studi y CCH Pounder), quien le enseñará a Jake sobre su cultura. Poco a poco, hay algo en Pandora que hace a Jake cuestionar su misión, la razón por la que está allí, y pronto tendrá que decidir cómo quiere seguir su vida.

Si les suena demasiado a Danza con Lobos o El Último Samurai, es que básicamente la historia ES Danza con Lobos o El Último Samurai en el espacio. El hombre será un genio, pero sus habilidades como narrador o para desarrolar personajes necesita mucho trabajo. Habían acusaciones de plagio, pero la verdad es que es en el guión en que Avatar falla más. Es la vieja historia de un “civilizado” blanco es seducido por la cultura de los nobles “salvajes”. No hay ambigüedades, no hay matices de gris: aquí los buenos son buenos y los malos BIEN malos.

Pero a pesar de las debilidades de la historia, Cameron no comete el error de Michael Bay en Transformers: Revenge of the Fallen, y le da a Avatar un alma, en vez de botar la lógica por la ventana y asumir que veremos miles de explosiones y diremos “cooooool…”Tiene el justo balance de romance, comedia, aventura y espiritualidad para mantener coherencia e interés.

Aunque, la verdad, qué importa: esta película se ve ASOMBROSA. La proporción entre escenarios computarizados y en vivo supuestamente es de 60-40, pero es imposible saberlo a ciencia cierta, porque yo no puedo creer que algunos de los escenarios que vi no fueran reales. Toda la tecnología que se desarrolló para lograr animación de captura de movimientos fotorealística, que sembró dudas cuando vimos los primeros trailers, fue excelentemente invertida. Puedes ver cada arruga, cada poro, incluso la contracción de cada pupila (estoy incluyendo la de los extras) en cada Na’vi. Esta es tecnología con la que Robert Zemeckis tiene sueños húmedos y se quiere casar. Hasta ver a los animales y las plantas me hizo creer en la cantidad de detalles en los que pensó Cameron antes de crear este mundo.

De hecho, es tal el nivel de detalles en la animación que puedo hablar de las actuaciones. Weaver es Weaver, lo que quiere decir persona fuerte pero compasiva, más nada. Saldana es esa mezcla de dulzura, sensualidad y determinación que tuvo a bien mostrar cuando interpretó a Uhura en la nueva Star Trek, tanto que, aunque sabías qué iba a pasar entre ella y Sam, no hay rastros de indiferente niña malcriada en los que en esta clase de roles es tan fácil caer. Lang es absolutamente brutal, un villano perfecto que arranca pareciendo un héroe endurecido, convencido que él es el que tiene la razón.

Worthington, por su parte, no da grandes señales de ser un gran actor, pero sí tiene todo el potencial de ser una estrella, pues tiene una gran presencia en pantalla, y sabe proyectar emociones adecuadamente. Me habría encantado verlo en Terminator: Salvation, pues habría sido buena preparación para esta. Ahora seguiré su futuro muy de cerca, pues sólo para empezar, creo que se ve extraordinario como Perseo en la nueva Furia de Titanes. (Ignoren el chinazo, por favor.)

Por las fallas de narrativa, esta no será mi película favorita del año, aunque sí estará entre las cinco primeras, sin duda. Pero en 10 años, estoy convencido que la gente verá a Avatar como vemos hoy en día a Matrix: un antes y un después de la forma en que se hace el cine. Lo que no sé es cómo podría empezar a imitarse. No me tiembla el pulso a decir que Avatar puede ser, como es Inglourious Basterds la de Quentin Tarantino, el mayor logro de Avatar, aun si no tiene el éxito de Titanic. Hay que admirar y apluadir tanto detalle y dedicación. Doce años bien invertidos, señor Cameron. Ahora ocupe su trono.

Revisa qué más se dice por ahí

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