El Cine Tuyo, Mío y Vuestro

El séptimo arte, para todos nosotros.

viernes, mayo 01, 2015

Avengers: Age of Ultron: Grande, grande, GRANDE

A mitad de camino de Avengers: Age of Ultron, el titular villano, un robot con la más avanzada inteligencia artificial conocida al ser humano con la voz y personalidad de Red Reddington (perdón, James Spader) explica cuál es su justificación para lo que hace: el ser humano debe evolucionar, y para eso se debe extinguir. “Hasta los dinosaurios tuvieron su oportunidad antes de ellos”, dice. Y así casi puedo resumir esta película, que cierra la Fase II de Marvel Studios: muy cerca de perderse dado su enorme tamaño, pero tan fascinante y emocionante en tantas otras cosas que funciona en casi todos los niveles.

Al inicio de la película, los Vengadores están cazando a los últimos remanentes de Hydra, y llegan a la ficticia nación de Europa oriental de Sakovia, donde el barón von Strucker (Thomas Kretschman) ha estado experimentando con el cetro de Loki, desparecido desde la primera película. Cuando el equipo llega, descubre que ha experimentado con sujetos humanos, de los que sólo dos han sobrevivido, los gemelos Wanda (Elizabeth Olsen) y Piotr Maximoff (Aaron Taylor-Johnson). La primera logra manipular la mente de Tony Stark (Robert Downey, Jr.) para mostrarle que eventualmente el universo repetirá los eventos de la Batalla de Nueva York, y quizá incluso los Héroes Más Poderosos de la Tierra sean suficiente. Así que Tony decide pedirle ayuda a Bruce Banner (Mark Ruffalo) y a su asistente virtual Jarvis (voz de Paul Bettany) a crear una inteligencia artificial que pueda servir como un escudo para la Tierra –lo que resulta en Ultron.

Lo que sigue después es una serie de cameos de otros héroes de películas anteriores, posibles villanos futuros y escena tras escena en todas partes del mundo con menos sensación de humor y diversión que la anterior, lo que convierte a Age of Ultron en algo peligrosamente cerca a una enorme bestia de múltiples colores que puede acabar con todo lo bueno que el estudio ha construido con tanto amor. Pero es la hábil dirección de Joss Whedon mantiene todos los personajes centrados, la historia coherente y el humor constante, aún en los momentos más oscuros (y vaya que los hay, mucho más que la anterior), para que aún sea una experiencia genial en el cine. No digo que no haya algunas inconsistencias en el guión –no terminé de quedar convencido con la relación entre Hulk y la Viuda Negra (Scarlett Johansson), aunque la química entre ambos no se puede negar (algo que extiendo a todo el elenco, se nota que ya son auténticos panas)—pero todo se resuelve de manera satisfactoria, así sea, al clásico estilo Whedon, a cierto precio.

Lo que más agradezco de esta película es que ahora sí tenemos un Hawkeye del que nos podemos orgullecer, pues Jeremy Renner se roba cada escena en la que está y quizá dándonos la mayor sorpresa de la peli (además de la escena de los créditos). Si acaso alguien sale mal pagado es Chris Hemsworth, pues Thor no es tan prominente aquí como en la anterior, aunque aún así tiene buenos momentos para brillar. Ya hablé sobre la buena relación entre Johansson y Ruffalo, además de lucirse en sus propios momentos. Y por favor, RDJ y Chris Evans (Capitán América) ya pueden hacer sus papeles dormidos y amarrados y aún les saldrían bien.

Así que hablemos de los jugadores nuevos. Paul Bettany finalmente aparece en cuerpo presente, luego de prestar su voz a Jarvis desde Iron Man, como el androide Vision, y es apropiadamente genial. Johnson y Olsen ciertamente actúan como hermanos, y tienen las personalidades de sus personajes bastante precisas: Piotr es un tipo arrogante con el corazón de oro bien oculto, mientras que Wanda es adecuadamente misteriosa, distante y con un toque de coquetería, que Olsen es tan buena haciendo. Johnson me impresiona en su versatilidad, dada su segunda vez como superhéroe, pero Quicksil… em, Piotr no es nada como Kick-ass (o como su equivalente en The Wolverine; allá es un mutante, aquí son “mejorados”).

Y James Spader se nota, como siempre, que está gozando un mundo como el villano, y en momentos logra sonar hasta encantador. Quizá su defecto es que, como le leí a John Manuel Silva, muchas veces se comporta más como un adolescente malcriado que un villano ultrapoderoso, pero quizá ese sea el punto. Exuda maldad y asco hacia la raza humana, pero a la vez hace un esfuerzo por justificar su punto de vista, así sea con un tono brutalmente condescendiente y actos simplemente brutales.

No hay forma que ustedes dejen de ver esta película, en especial porque vale la pena cada instante de pantalla. Pero considerando que sus secuelas, Avengers: Infinity Wars, que vienen en 2018 y 2019, van a traer a todos, TODOS los héroes juntos en contra de la gran amenaza que va a ser Thanos (Josh Brolin), espero que se pueda controlar la dimensión que va a tener, pues aquí estuvieron amenazando con descarrilarse. Ya me bastó con Iron Man 2, Marvel, no me la calo más.

Avengers: Age of Ultron se estrena el 1° de mayo en las principales salas del país, con las actuaciones de Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Aaron Taylor-Johnson, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, James Spader y Samuel L. Jackson como Nick Fury, con apariciones de Don Cheadle, Anthony Mackie, Andy Serkis y Thomas Kretschman, todos bajo la dirección de Joss Whedon.

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jueves, abril 16, 2015

Kingsman: The Secret Service: 007 para esta generación

Hay un momento meta en Kingsman: The Secret Service, la nueva película del director Matthew Vaughn (Kickass) donde el agente Galahad (Colin Firth) conversa con el villano Valentine (Samuel L. Jackson) sobre las viejas películas de espionaje, y literalmente hacen una referencia a las películas viejas de James Bond, sobre cómo disfrutaban verlas. Para aquellos que creen que todo empezó con Daniel Craig o incluso Pierce Brosnan, durante finales de los años 70 y gran parte de los 80, las películas del agente 007 eran protagonizadas por Roger Moore, sucesor de Sean Connery, y el tono en la mayoría cambió del intenso sarcasmo que traía Connery a uno más payaso. Nada más con el título de una de las últimas de Moore, Octopussy, ya se hacen una idea.

Kingsman hace un homenaje a esas viejas películas de Bond inculcándole el extremismo por la acción que requieren las películas modernas. Vaughn nuevamente usa su frenético estilo de edición y unas increíbles movidas de cámara para hacer lo que puedo decir sin duda ha sido lo que más he gozado en un cine desde Avengers y ciertamente espero que hayan muchas más en este universo.

Hay una sociedad ultrasecreta de espías que ha ayudado al mundo desde el siglo XIX sin asociación a
ningún gobierno que acaba de perder a uno de sus miembros, así que toca empezar a escoger reclutas. Galahad presenta ante su líder, Arthur (Sir Michael Caine) al hijo de un antiguo compañero, un adolescente rebelde que se hace llamar Eggsy (Taron Egerton), como el nuevo agente, al mismo tiempo que Valentine, un multimillonario experto en telecomunicaciones, que presenta una nueva amenaza mundial. Pero primero Eggsy deberá superar a otros candidatos al riguroso entrenamiento de Merlín (Mark Strong) y además tolerar el maltrato que recibe su madre (Samantha Womack) a manos de su brutal y evidentemente criminal padrastro (Geoff Bell).

Vaughn nuevamente adapta un cómic de Mark Millar haciendo lo mismo que hizo con Kickass: enfocándose en capturar el espíritu de la creación de Millar e igualar la frenética acción de la pantalla con una cámara que se mete en cada acción que se pueda, junto con una amenaza que se siente como real y una historia coherente (dentro de lo que cabe), y lo mezcla con un elenco que evidentemente se divirtió haciendo una película para espías con toda la seriedad que implica el caso. Principal entre estos está Firth, quien se estrena de la mejor manera en el género de acción de manera perfecta usando su clásico estoicismo inglés mezclado con una enorme habilidad de caerse a coñazos (una escena en una iglesia, de la que se ve un atisbo en el trailer, debe verse para creerse, en especial porque Firth se mantiene impertérrito en ella). No sé cuánto es realmente él en las escenas y quiénes un doble, pero yo vería a Colin Firth repartiendo patadas hasta el fin de los tiempos.

Egerton se defiende bien, por su parte, no sólo en el aspecto físico, que no viene a relucir en realidad sino en la parte final de la película, sino en su actitud de "malandro" inglés con un buen sentido del humor, aunque claro, sus fallas como actor son evidentes cuando ha de compartir escena con gigantes como Caine y Firth. Sin embargo es su primera película grande, así que tiene tiempo para crecer. denle un chance. Curiosamente, lo que me pareció lo más flojo de la película fue Jackson, quien por alguna razón decidió hablar con un extraño defecto en el habla y vestirse como un adolescente. Está bien, a lo mejor ese era el personaje que tenía que hacer, pero uno que está acostumbrado a que Jackson siempre ha sido una figura tenebrosa cuando hace de villano... No puedo negar que se nota que está comprometido con el papel, y tiene unos momentos tan divertidos y a la vez tan oscuros que no pude evitar reírme al mismo tiempo que me sentía mal.

Al final, Kingsman mezcla lo absurdo con lo realista con el solo propósito de entretener, y lo logra de mil maneras distintas. Supongo que eso pasa cuando muestra la muerte de un prominente líder mundial de la manera más espectacular y nadie ni batió una pestaña. Todo el mundo sabe que es por pura diversión, relájense. En serio, se los suplico, no se la pierdan.

Kingsman: The Secret Service se estrena este viernes en las principales salas del país. Con Colin Firth, Taron Egerton, Mark Strong, Samuel L. Jackson, Sir Michael Caine y Sofía Boutella, con una aparición especial de Mark Hamill. Dirigida por Matthew Vaughn.


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domingo, febrero 22, 2015

Camino al Oscar: Birdman

Siempre vean las películas que un director hace para salir de su zona de confort, pues casi siempre resultará en un esfuerzo interesante, así el resultado no sea gran cosa. David Gordon Green hacía pequeños dramas  independientes hasta que se fue con una comedia adulta (Pineapple Express), Robert Zemeckis hacía comedias y fantasía hasta que probó hacer
una de terror (What Lies Beneath). La primera fue un éxito; la segunda, MALA, hijo, mala.


Ahora tenemos a Alejandro González Iñárritu, quien nos dio una suerte de películas (Amores Perros, 21 Gramos, Babel, Biutiful) cada vez más dramáticas, más “suffer porn”, aunque ciertamente las dos primeras gozaron de mucho prestigio. Marcado por la muerte de su hijo en un accidente automovilístico, quiero pensar que el “Negro” tenía demonios que debía superar, y ahora se atrevió con Birdman (o
La Inesperada Virtud de la Ignorancia),
una comedia existencialista que lo regresa a los buenos tiempos y lo encaminó a su segunda nominación al Oscar, quizá su primer triunfo.



Riggan Thompson (Michael Keaton) está al borde de un ataque de nervios. Famoso en los años 90 por tres películas de acción donde interpretó al superhéroe Birdman, se rehúsa a aceptar que no es un verdadero actor, así que se dispone a estrenar una adaptación en Broadway de la obra de Raymond Carver, De Qué Hablamos Cuando Hablamos de Amor, que él escribió, dirige y protagoniza. Pero cada preestreno es un desastre de una u otra forma, que
amenaza cada vez con empujarlo a la locura. Su productor (Zach Galifianakis) hace lo posible por mantener el estrés a raya; su hija y asistente (Emma Stone) siempre le recuerda que no ha estado allí para ella; y su coestrella (Edward Norton) le llena de inseguridades ante la posibilidad de ser infinitamente mejor actor que él, a la vez que siempre está queriendo meterse en la dirección, en el guión y dentro de su actriz personal (Naomi Watts). Y su mayor tortura viene de su antiguo personaje, que se rehúsa a salir de su cabeza o dejar de recordarle todo el éxito que tuvo cuando era un superhéroe. ¿Cuánto más podrá Riggan
aguantar?

Como todas las película de Iñárritu, esta no es una comedia convencional, pues aunque haya momentos graciosísimos, es una profunda reflexión sobre nuestras inseguridades y el papel que podemos jugar en el universo. Igualmente muestra por lo que muchos podríamos pasar: nuestra imagen pública vs. cómo nos ven los demás. Riggan constantemente insiste que es un artista, que las películas de Birdman están por debajo de él; pero la calidad de la obra que está presentando ahora es constantemente cuestionada por todos los que están a su alrededor. No me cabe ninguna duda que González Iñárritu está reflejando por lo que pasa cualquier artista, en especial lanzándole una no muy sutil punta a los críticos al presentar a una del New York Times (Lindsay Duncan) y preguntar abiertamente: “¿Qué debe pasar en la vida de una persona para que se convierta en un crítico?”

Mucho se ha hablado de cómo el “Negro” ha logrado mostrar la película como una sola larga toma ininterrumpida, que con la ayuda de la fotografía del talentoso Emmanuel Lubezki (The Tree of Life) le dan un aspecto visualmente único a la película. Por un lado muestra cómo la vida es una sola continua toma con breves interrupciones; por otro lado es un artilugio que le da una ventaja un tanto injusta a los Oscar sobre los otros directores, pues nada le gusta más a la Academia que mostrar a leguas que una película fue dirigida.

Gracias a Dios por una película sobre actores donde cada uno de estos se luce. Hasta Galifianakis deja de ser su usual y bizarro personaje conocido para estar tan estresado como el resto del elenco. Naomi Watts, quien es constantemente considerada (y con razón) una de las mejores actrices de nuestra generación, muestra una actriz casi tan insegura como el propio Riggan, aunque no sale lo suficiente para poder enfocarse lo suficiente en ella. Los dos pesos pesados son Norton y Keaton sin ninguna duda, y en otras circunstancias serían
los dos fijos para el Oscar. Norton juega con su fama de ser difícil de trabajar, y juega muy bien con el temor de Mike Spiner de no funcionar fuera del escenario; sus obsesiones por vivir el proceso son de las cosas más divertidas que tiene la película.

Keaton, por su parte, tiene todo el triunfo asegurado así no gane el Oscar (eso irá casi seguro a Eddie Redmayne por La Teoría del Todo, donde interpreta a Stephen Hawking), pues demuestra lo genial que sus admiradores han dicho que es a lo largo de los años. Aunque nunca se ha quejado públicamente por cómo le pesa haber interpretado a Batman en las cintas de Tim Burton, es inevitable hacer las comparaciones, de modo que Keaton se aprovecha para mostrar esa lucha interna que deben tener en su gremio por aceptar un papel en un blockbuster vs. hacer cine por “arte”. En un aspecto clave Keaton derrota a Redmayne, y quién sabe si será suficiente para que logre triunfar en los Oscars, y es que creó un personaje complejo de la nada, en vez de construir algo con bases ya fundadas.

Junto con Boyhood –la otra peso pesada para los premios del 22 de febrero—es una cinta inusual, original y excelentemente hecha. Que ustedes necesitan ver, porque quizá así el “Negro” Iñárritu quiera seguir haciendo comedias.

¿Cómo? ¿Que su próxima es un drama de época con Leonardo di Caprio y Tom Hardy?
*suspiro* Olvídenlo…

Birdman se estrena en Venezuela el 20 de febrero en el circuito Gran Cine, protagonizada por Michael Keaton, Edward Norton, Emma Stone, Naomi Watts y Zach Galifianakis, bajo la dirección de Alejandro González Iñárritu.

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viernes, febrero 20, 2015

Camino al Oscar: Foxcatcher

Es muy, muy jodido vivir a la sombra de alguien cercano a ti, o sentir que no aprecian tus esfuerzos por lucirte en algo que amas. Puede ejercer fuerte presión sobre tu psiquis, en especial si todos tus esfuerzos terminan en vano. Puedes llegar a lastimarte a ti mismo o a los demás.

Esa es la premisa de la que parte Foxcatcher, la nueva cinta del director Bennett Miller (Capote, Moneyball), basada en el caso real que involucró al multimillonario John duPont y a los hermanos Dave y Mark Schultz, ganadores del oro en las Olimpíadas de 1984, cuyos mayores méritos son (a) haberle dado a Steve Carrell su primer papel dramático de peso (Dan In Real Life no cuenta) y (b) restaurar un poco más la fe que tenemos en Channing Tatum.

Mark Schultz (Tatum) está frustrado, pues tres años después que ganó la medalla de oro junto a su hermano Dave (Mark Ruffalo) aún no ha logrado el respeto que está seguro se merece. El hecho que su hermano parece haber logrado todo lo que él no ha podido –el respeto de la federación, el cariño y el respeto de sus compañeros, una esposa y dos hijos— no ayuda. Pero un día recibe un llamado que John duPont (Carrell), heredero de la más importante familia de la industria química del país, quiere reunirse con él, para que entrenen en su enorme propiedad (llamada Foxcatcher) para traerle el oro de vuelta a EEUU en las Olimpíadas de Seúl de 1988.

Hasta ahí todo va muy bien. Mark aprecia el apoyo que está recibiendo de John, a pesar de sus excentricidades y extrañas obsesiones. Cuando finalmente convence a Dave de venir a ayudar a entrenar al próximo equipo, el hermano mayor ve con preocupación tanto el comportamiento de John como la influencia que tiene sobre Mark, quien además está empezando a verse progresivamente más deprimido. Es una mezcla para una tragedia; la pregunta es quién saldrá más lastimado.

La primera palabra en la que pensé al salir de Foxcatcher fue “sombría”. La sola historia –contada a partir de un guión de E. Max Frye (Amos & Andrew) y Dan Futterman (Capote) — ya lo es, pero es la fotografía de Grieg Faser (Zero Dark Thirty) contribuye a todo el tono. La película es casi absolutamente carente de algo parecido a alegría, ni siquiera en momentos de triunfo, y vives sintiendo que algo malo va a pasar. Dave casi nunca sonríe, duPont sonríe apenas a medias y cuando hay una celebración se siente falsa.

Vean esta película sólo por las actuaciones, porque los tres se lucen. Sí, Carrell es casi irreconocible, aunque en parte es porque su enorme nariz prostética distrae un poco, pero se metió en el alma perturbada de John duPont a todo dar, y su nominación al Oscar está más que merecida (pero no es jamás la que dio Jim Carrey en Man In The Moon, lo siento; entonces, ¿qué tiene Carrell que Carrey no?); sin embargo, puede acusársele de ser si acaso de una sola nota, sin muchos matices. Tatum lo hace un poco mejor, haciendo de un hombre que a la vez trata de imponer una figura amenazante pero no se encuentra cómodo en su propio cuerpo, a raíz de sus propias inseguridades. Así que de acuerdo, el pana sabe actuar y no sólo como comediante. Aún no te perdono G.I. Joe, chamo, eso sí.

El ganador aquí es otra vez Ruffalo, para mí, un actor que consistentemente da buen trabajo en cuanta película aparece, ya sea una burda comedia romántica, dramas como The Normal Heart, una dramedia como The Kids Are Alright, extrañeces como Eternal Sunshine of the Spotless Mind o, sabes, The Avengers. Los refiero a una escena donde Dave debe destacar el trabajo de duPont en las instalaciones, y la mirada perturbada de Ruffalo, para ver por qué es tan buen actor. Dave sabe que lo que está diciendo es mentira, que todo es una farsa, y no soporta tener que seguirla, y Ruffalo transmite todo el dolor en sus ojos. Gracias a ello logró su segunda nominación al Oscar, y otra vez, más que merecida, y en un mundo donde no existieran ni J.K. Simmons ni Edward Norton, este sería su año.

¿Es una película que debería verse? Sin duda, pero a diferencia de las dos anteriores de Miller, no es una que volveré a ver, y su nominación como Mejor Director es de las incomprensibles de este año (sin que Foxcatcher fuera nominada a Mejor Película). Es digna por la actuación de sus protagonistas, y la historia, por trágica que pueda ser, es innegablemente fascinante. Háganse un favor: no googleen nada sobre ella, no busquen qué pasó en la vida real y véanla sin saber. Puede que la aprecien más.

Foxcatcher se estrena el 20 de febrero en Venezuela, y es protagonizada por Channing Tatum, Steve Carrell y Mark Ruffalo, bajo la dirección de Bennett Miller.

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jueves, enero 22, 2015

Camino al Oscar: American Sniper

La última película de renombre que tenía como centro a un soldado de la guerra de Irak, The Hurt Locker (ganadora a Mejor Película en 2010), sólo recaudó 17 millones de dólares en taquilla en su momento. Esto es para que pongan en perspectiva el hecho que American Sniper, la nueva película dirigida por Clint Eastwood, hizo 89 millones de dólares en su primer fin de semana. Por comparación, Guardianes de la Galaxia, la más taquillera de 2014, recaudó 94 millones cuando se estrenó en agosto. Decir que la historia de Chris Kyle, que además logró seis nominaciones al Oscar, es un éxito de taquilla, es quedarse corto.

Basada en la autobiografía del apodado “Leyenda”, la película cuenta cómo Kyle (interpretado por Bradley Cooper) llega al cuerpo élite SEAL con las ideas que su familia siempre le había inculcado: tú estás ahí para defender a tu familia, tus compañeros y tus ideales. En cuatro misiones en Irak, Kyle se convirtió en el francotirador más letal en la historia del ejército estadounidense, con 160 muertes confirmadas, todo mientras trataba de evitar a su equivalente iraquí, “Mustafá” (Sammy Sheik), y su esposa Taya (Sienna Miller) trata de lidiar con criar a su familia sola.

El repentino surgimiento de esta película en los Oscar, cuando ningún otro premio le había prestado mucha atención, habla muchísimo de la mentalidad de los miembros de la Academia, además que ya ha recibido grandes alabanzas de gente como el ex presidente Bill Clinton y el vicepresidente Joe Biden. Esta es una película que se ha visto como una gran alabanza al papel de los soldados estadounidenses en el mundo, el deseo que sean vistos como los grandes héroes del mundo en contra del mal. Y ese es el problema cuando te estás enfocando en un solo hombre: siempre va a haber alguna falla por algún lado.

Mientras que la inmensa mayoría considera a Chris Kyle un héroe, la película se siente mucho más como una película de super héroes más cercana a una historia de Batman que un retrato preciso de un ser humano. Mientras que muchos han visto que Kyle aseguraba en su libro que sólo hacía su trabajo, que sus blancos no eran seres humanos, lo que lo hacían ver como un asesino a sangre fría, Cooper lo interpreta como un idealista que decide echarse encima proteger a una nación cual Capitán América, quien hace su trabajo con eficiencia pero con conciencia. Si la amenaza con sus hermanos es un niño, una mujer o un anciano, pues hay que acabarlo. “Estoy dispuesto a responder ante el Creador por mis acciones”, dice en un punto. ¿Pero eso basta?

También está el problema de siempre a la hora de presentar el conflicto en Irak, donde los iraquíes siempre serán presentados como el brutal enemigo a vencer. Cada muerte que Kyle causa es prácticamente motivo de celebración (una de ellas arrancó aplausos en mi función), y habla de la forma en que la película… ¿manipula?... nuestra percepción del conflicto. Si tienes un problema con eso dependerá de tu posición respecto a la guerra y a la violencia; en mi caso no le vi mayor motivo de celebración pero también entiendo que ese, como ya se ha dicho harto, era su trabajo.

Con lo que tengo un mayor problema es cómo Eastwood y su guionista Jason Hall es cómo bailan alrededor del debate sobre las armas, tan prevalente en la actualidad. Todas las armas mostradas son usadas como deporte (cacería) o arma de guerra. Todas excepto la que quizá fue la más importante en la vida de Kyle, y decirles cuál fue sería un enorme spoiler, pero baste con decir que mostrarla habría traído un necesario equilibrio a la película. Otro baile se hace sobre muchos alegatos que Kyle hace en su libro, como que durante la crisis de Huracán Katrina habría subido a una torre con un compañero y empezó a dispararle a saqueadores armados. O sobre el incidente donde habría golpeado al ex luchador libre y ex gobernador de Minnesota, Jesse Ventura, quien lo demandó y está por recibir una gran cantidad de dinero por difamación.

No, Eastwood y Hall no quieren equilibrio. Quieren mostrarles cómo Chris Kyle era un patriota, un buen hombre (que por entrevistas con la gente que lo conocía, parecía que es cierto) y un buen soldado. Eastwood siempre con su mano pesada, que debe mostrarnos las cosas COMO SON, qué es eso de dejarnos sacar nuestras propias conclusiones. Porque cuando Taya le dice a Chris que está feliz de tener de vuelta a su esposo es porque es así, qué importa todo lo demás. Porque las vainas pueden salir mal hasta cuando tu esposa te está llamando desde EEUU para decirte que es un varón y te va a escuchar todo el tiroeto en el que estás metido. Porque es la guerra, hijo.

En lo que sí aplaudo la película es que finalmente presenta la posibilidad que esos soldados puedan regresar a casa y adaptarse a la vida civil de nuevo. La inmensa mayoría de las películas sobre la guerra de Irak muestran que, en mayor o menor medida, todos esos panas regresan con la cabeza hecha una estopa, imposibles de adaptarse a la vida normal. Chris Kyle pasa por eso y lo enfrenta de diversas maneras (uno en particular que, de nuevo, NO es mostrada), pero sí demuestra que es posible. Nuevamente, es parte del mito que hay en torno al soldado estadounidense, el que ya dejó atrás los traumas de Vietnam, que fue la guerra que EEUU siempre querrá olvidar, pero fue agradable ver una película sobre Irak que fuera tan condenadamente oscura.

Sin duda 98% de lo que hace que la película funcione es la actuación de Bradley Cooper, quien cumplió 40 años y se encaramó 40 kilos de músculo puro para la película. Y aun así, Kyle no es el típico machote sediento de sangre y pleitos, pero Cooper también se asegura de no dejar su personalidad sarcástica que tan bien le sirvió en comedias como The Wedding Crashers y la serie de The Hangover se asome. Puedes ver cuando está tratando de lidiar con las dudas, cuando está tratando de adaptarse. No es una actuación pretenciosa, sino sorprendentemente sutil, y Cooper tiene bien merecida su nominación al Oscar, su tercera en otros tantos años. Supongo que es el nuevo Tom Hanks: un actor cómico que se ha destacado en dramas. No ganará esta vez, pero será interesante ver a dónde irá su carrera después de esto.

En cuanta a las posibilidades de American Sniper de ganar Mejor Película… Miren, si fuera por puros méritos, ni de casualidad. Es buena, pero está lejos de ser un fenómeno artístico y de narración, más allá de su efectivo manejo de los momentos más tensos. Pero ha despertado un sentido patriótico en los estadounidenses que uno tiene que ser estadounidense para entender, y eso es un factor. Claro, hay reacciones bastante preocupantes sobre la película en Twitter (“no puedo esperar a ir a matar a malditos musulmanes”), pero quiero pensar que es una minoría. Dicho eso, por eso repentinamente se convirtió en una de las principales contendoras, mínimo a la par de viejas favoritas como Birdman y Boyhood y quizá hasta por encima de la que yo predigo que debería ganar, como es Selma. Porque son los Oscar, mis hijos: la política (de la Academia) y la idiosincrasia de los viejos carcamanes que la componen influyen tanto como el mérito artístico.

American Sniper (El Francotirador) estrena en Venezuela el 23 de enero, con Bradley Cooper y Sienna Miller, dirigida por Clint Eastwood. Clase B



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viernes, diciembre 12, 2014

Gone Girl: Donde la principal víctima es el matrimonio



Nick Dunne (Ben Affleck) pide ayuda al público para encontrar a su esposa (Rosamund Pike) junto con sus suegros (Lisa Banes y David Clennon) en Gone Girl.

Hay cosas que uno espera cuando uno entra a una película cuyo crédito final dice “Dirigida por David Fincher”. Sabes que cada toma fue meticulosamente planificada. Sabes que el suspenso va a ser medido por el encuadre de la toma, el momento específico que entra la música, la yuxtaposición de secuencias. Y sabes que el otrora director de joyas como Seven, Zodíaco, La Red Social y La Chica del Dragón Tatuado se siente atraído por personajes que no están exactamente bien de la chaveta.

Recibes todo eso en la nueva película Gone Girl, basada en la novela homónima de Gillian Flynn, quien además la adaptó al cine. Y con creces. La diferencia con otras obras de Fincher es que esta está llena hasta el tope de personajes con diversos grados de perturbación. Pocas veces una película me ha hecho quedarme ahí sentado, boca abierta, mirando la pantalla susurrando “mierda, qué bolas”.
Nick Dunne (Ben Affleck) es un frustrado escritor, dueño de un bar en Misuri, que el día de su quinto aniversario de bodas llega a casa donde vive con su hermosa esposa Amy (Rosamund Pike), hija de escritores de cuentos para niños, para encontrar los restos de una pelea, sin señal de su mujer. Inmediatamente empieza una búsqueda que lentamente se transforma en un circo mediático, para molestia de la hermana de Nick, Margo (Carrie Coon) y la detective que lidera el caso (Kim Dickens) y su sarcástico compañero (Patrick Fugit). Se sabe que había un ex novio que la acosaba (Neil Patrick Harris), pero poco a poco, hay algo que no cuadra en todo esto. ¿No se ve Nick demasiado tranquilo, muy poco preocupado? ¿Está ocultado algo? ¿Y si tuvo algo que ver con la desaparición de Amy? Todos estamos por ver que, de nuevo, nada es lo que parece.

La historia y la hábil mano de Fincher sacan lo mejor de las estrellas principales de Gone Girl. Denle hasta la madre por ser el próximo Batman, pero Affleck cava bien adentro para dar una actuación que es tan inquietante como lastimosa. Coon se roba cada escena en la que está llevando lo que podría ser el cliché de la sarcástica hermana con el corazón de oro a un nuevo e interesante nivel. Harris pasa por territorio en el que no lo hemos visto en un rato; este no es Barney Stinson. Pero esta es la película de Pike, de cabo a rabo. Pocas actuaciones este año son capaces de mostrar tantas capas. Verla trabajar es una de las grandes sorpresas de la película en medio de muchas sorpresas. Una muy merecida nominación al Globo de Oro. (La película logró cuatro, incluyendo además Mejor Película de Drama, Mejor Director para Fincher. También para Mejor Banda Sonora para Trent Reznor y Atticus Finch, la tercera colaboración del dúo con Fincher, pero esta vez mucho menos inspirada que la de La Red Social, que les mereció un Oscar. ¿Muy ocupado con el nuevo disco de Nine Inch Nails, Trent? Así sí te lo pronto.)

Lo que sí puedo decir es, esta es una película muy peligrosa de ver en pareja, pues la principal víctima es el matrimonio. Todo mito que se sepa del matrimonio es explorado y destripado como un cochino. ¿Matrimonio perfecto? ¿La guerra de los sexos? Pura paja. El mito de la pareja es opresivo. “Somos tan lindos que quiero golpearnos en la cara”, dice Amy en un momento. La gran pregunta que deja la película es, ¿no hay la posibilidad que todo matrimonio perfecto implique un poco de victimización de parte de los dos integrantes? Darles más detalles sería un spoiler tan masivo que ustedes me golpearían a mí. Baste decir, no comparen Gone Girl con su relación de ninguna manera. Si se pillan haciéndolo, la respuesta es sí, tienen problemas, y sí, quizá sea demasiado tarde.

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miércoles, mayo 07, 2014

Pelo Malo: Ojalá fueran clichés

Afiche San SebastianDesde antes de su estreno, Pelo Malo creo que incluso superó a Secuestro Express en la categoría de Película Venezolana Más Controversial. La felicidad que generó su Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián en 2013 lentamente fue acompañada por críticas sobre su retrato de la pobreza en nuestro país, sobre la posición de la directora Mariana Rondón (Postales de Leningrado) y su acusación de “morder la mano que la alimentó” (lean a mi amiga Angie Rodríguez al respecto), sobre si vuelve a caer en los eternos clichés. Al final, se ha convertido en la más divisiva película venezolana de los últimos años.

Yo llego tarde a la fiesta, como a veces pasa, pero con toda esta controversia, la Concha y 100.000 espectadores, es hora de poner mis dos centavos. Y les digo algo, ojalá fueran clichés.

decenteEn los tradicionales bloques del 23 de Enero, Junior (Samuel Lange) se prepara para su última semana de vacaciones pendiente de la foto para el colegio. Quiere tener su pelo liso y vestirse de cantante de moda, pues ahí cree que podrá ganarse el cariño de su mamá, Marta (Samantha Castillo), quien no comparte ni entiende el empeño de su hijo en tratar de lucirse así. Ella simplemente quiere ver cómo lidiar con criar a un niño “raro” de nueve años y un bebé sola, sin un hombre (el papá de los dos está muerto) y con una suegra (Nelly Ramos) que le insinúa a cada rato llevarse a Junior.

Mientras veía Pelo Malo, pensé que esta era nuestra versión –mucho más light, a pesar de lo dura—de Precious (me extraña que no haya surgido el hashtag #SufroComoJunior). He leído varias críticas de gente que está molesta por cómo se retrata la pobreza en el país, pero lo que más vi a favor en esta es que me pareció brutalmente honesta. Castillo interpreta a Marta como una niña obligada a ser mujer y no quiere. Y está criada con la mentalidad machista de la sociedad venezolana: como no entiende a su hijo, lo rechaza, porque cree que así se fortalecerá. No es una mala mujer, pero la manera en que busca imponerse a su hijo la hace un tanto antipática.

La historia, viste desde el punto de vista de Junior, es deprimente. Al igual que Precious, este es un chamo que sólo quiere estar acorde con lo que él considera es la estética de la sociedad, buscar ser el niño perfecto para que su mamá lo quiera, sin entender que es precisamente lo que está haciendo para acercarse a ella lo está alejando aún más. Samuel lo interpreta con toda la madurez que un niño en esas condiciones, en la Venezuela del miedo, que debe ser tan fuerte como su mamá para poder echar para adelante, pero con una dulzura latente porque sientes que todo lo que quiere es que su mamá le demuestre el mismo amor que le muestra a su mamá.

Rondón no está pregonando con Pelo Malo, pero no tiene tampoco piedad con el espectador: está dispuesta a mostrar cada rincón, oscuro o claro, de la Venezuela con prejuicios. Para las historias que he escuchado de la vida en los barrios y en los bloques, más bien se quedó corta, pues es evidente que no quiere escandalizarnos. Pero admito que salí de ella deprimido, precisamente porque sabía que las acusaciones de clichés no eran ciertas. Nos está mostrando una Venezuela que no queremos admitir existe, y creo que gracias a ella deberíamos empezar ese debate. Sí, la película es algo lenta y no tiene tanto trama como estudio de personajes, pero lo que nos está queriendo decir debería ser razón suficiente para verla aunque sea una vez. Que nos haga reflexionar sobre la violencia en nuestros hogares, que no necesariamente debe ser física para que duela.

(Mucho les recomiendo lean el artículo de Aglaia Berluti sobre Pelo Malo para una opinión más sobre ese debate planteado.)

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lunes, noviembre 04, 2013

Desde Afuera: Buscando algo que no encontramos en casa

1aDivulgación completa: Estudié con los realizadores de esta película, así que espero que no se me juzgue demasiado mi objetividad en la siguiente reseña. Que empieza… ahora.

 

Es una realidad que las cosas están duras. Muy duras, en el país. Así que muchos venezolanos optan por salir a probar suerte fuera de aquí. Como los dos directores de Desde Afuera, Pedro Camacho y Johan Pérez. Luego de graduarse de Comunicación Social en la UCAB en 2007 –y hacer un interesante cortometraje juntos—Pedro se fue a Buenos Aires, Argentina, y Johan se lanzó a Barcelona, España. Así que sintieron la necesidad de explorar la experiencia del venezolano como emigrante, de donde surgió la ideas de encontrar venezolanos que han emigrado. Se lanzaron por redes sociales para encontrar esas historias, y hallaron cinco.

 

excelente-conmovido[6]Claudia y Santiago es una pareja joven recién casada que se está preparando para salir a estudiar a Estados Unidos. Leo se mudó a Londres para dedicarse a la música con el grupo Laps Around The Sun. Edu también se fue a Londres persiguiendo una carrera cinematográfica, pero terminó en Zagreb, Croacia. Amalyn se asentó en Tokio, Japón, persiguiendo sueños de bailarina. Y por último, Melissa se fue con su esposo a Perth, Australia, donde trata de criar a su pequeña con valores venezolanos.

 

Lo que más me gustó de Desde Afuera es que no cae en ningún cliché, ni da ninguna posición política de nadie. No hay nadie hablando mal del Gobierno ni de los trámites que hay que hacer para obtener divisas o sacar la visa. Simplemente son. Es una realidad y ya. De hecho cuando se habla de Venezuela, no es sino con cariño, nostalgia y ese humor negro que nos caracteriza tanto. Un cuento que Leo echa sobre un asalto en Londres es uno de mis puntos altos. Me dio hasta rabia pensándolo después, la cultura de violencia y mediocridad en la que estamos atrapados, que hace que sean los más preparados los que se vayan, por consiguiente los que más falta hacen. Quería que se enfocaran más en eso. Me alegro que no lo hayan hecho.

 

Si eres venezolano esto claro te va a llegar de una manera, pero si no lo eres creo que hay algo para ti también. Verás que, al salir de tu cultura y caer en una tan radicalmente distinta (la distancia física no es la única), te evalúas con cuidado sobre qué es lo quieres. Y en algunos casos, hasta eso no es suficiente. Y entonces, hay que buscar en otra parte. Desde Afuera es un canto al deseo de superación del ser humano, de cumplir tus sueños sin importar lo que cueste, sea una despedida de tu familia, una ruptura emocional o dejar un trabajo.

 

Hasta el 15 de noviembre, pueden ver el documental en su página web de manera gratuita, y mucho se los recomiendo. Después de eso, mal hecho, pero ver esto en una sala de cine también debe ser una experiencia, además de poder verlo en festivales. Si tienen familia afuera, mucho les conviene verlo. Aquí les dejo su trailer.

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sábado, octubre 19, 2013

Metallica: Through The Never: Busca tú tu bolsa la próxima, James

maxresdefaultEmpecemos esta reseña para decirles algo: la manera en que vi Metallica: Through The Never no es la mejor manera de ver esta vaina. Un miércoles, en el cine más aislado de Caracas, a las 9:30 de la noche, nadie querría irla a ver sino el más ocioso o el más fanático de los fanáticos. Yo era el único en la sala.

Dicho eso, aunque extrañaba estar con un grupo de fanáticos cantando y emocionándose conmigo, lo que uno espera hacer en un concierto y más si es de tu banda favorita, el “tratamiento VIP” de la situación sí me permitió apreciar la película por sí sola sin la influencia del público. Y saben qué, quizá ayude ser fan de la banda, pero no es un requisito.

La película sigue a Trip (el cada vez más genial Dane Dehaan), un asistente de la banda que, durante un concierto agotado en Los Ángeles, lo mandan al otro lado de la ciudad a buscar un camión que tiene un misterioso morral con algo que el grupo necesita. Lo que se supone va a ser un simple encargo se transforma en una aventura bien surrealista, cuando Trip se consigue con bandas chocando con la policía anti motín, gente huyendo del caos y un aterrador jinete que parece estar buscando almas. Todo mientras Metallica hace lo que mejor ha estado haciendo durante casi treinta años: tocar una vainita.

Sépanlo de una vez, esto en realidad es el videoclip más largo del mundo, pero es exactamente lo que Metallica (cantante y guitarrista James Hetfield, baterista Lars Ulrich, bajista Robert Trujillo y guitarrista principal Kirkl Hammett) y el director Nimród Antal (Predators, Control) estaba buscando: parecer lo más “badass” que se pueda. El concierto es sencillamente espectacular, y el 3D ayuda muchísimo a la inmersión en la experiencia; esta vaina debió costar una fortuna de montar (y fue exclusivo para la película). La historia, aún cuando se vuelve interesantemente tenebrosa, nunca tiene ninguna explicación de por qué pasa, y eso funciona tanto a su favor como en contra: ok, se ve arrechísimo y lo que hace falta saber es que el caos salió de todos lados, pero pana, manquesea dime de dónde salió el caos y por qué la agarran con este carajito. El hecho que la historia no sea tan fuerte contribuye a que la película vaya más dirigida a fans de la banda (si usted tiene una novia arjonera o un novio reggaetonero –ey, puede suceder—vaya a verla sol@), pero voy a decir lo mismo que dijo Peter Travers en su reseña: no la entiendan, vívanla.

Dehaan, aunque el protagonista, no es la estrella, pero la actitud que el chamo tiene me dice que su actuación en Chronicle no fue ningún accidente. Habrá que ver qué tal lo hace como Harry Osborne en la próxima del Hombre Araña, pero debe haber disfrutado sus momentos de "machismo” y “badasserie”. Y la escena final me recordó mucho al modo en que vi la película: luego de un largo agotamiento, duras experiencias y momentos tensos, al fin tienes la recompensa de ver tu banda favorita tú solo.

(PD: El guión fue escrito por la banda con Antal, y se nota. Sin decir ningún spoiler, estos no son Tarantino, definitivamente.)

Disfruten el trailer, si necesitan decidirse a verla o no, y díganme qué opinan si ya la vieron.

decente

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sábado, octubre 05, 2013

Rush: Ojalá la F1 fuera así para mí

rush_ver2Admito que la Fórmula Uno me parece uno de los más rutinarios y aburridos deportes de todos. No me insulten o se sientan mal, me siento así respecto a cualquier deporte que involucre carreras largas. No entiendo la fiebre por ellas. O no la entendía, hasta que vi Rush.

 

Ron Howard es un director completamente aceptable para mí. El hombre sabe agarrar emociones y hacer que las vivas como si estuvieras en el sitio. Así me pasó con su Apolo 13, así siento su Una Mente Brillante. Con Rush está tomando caminos familiares, pues está tomando una historia existente y la “hollywoodiza”. Aunque por lo que he leído, la temporada de la F1 de 1976 ya de por sí era digna de Hollywood; me sorprende que se hayan tardado así en hacer una película.

 

decenteEsa temporada se centró en la rivalidad de los dos más talentosos corredores que el deporte ha visto: el austríaco Niki Lauda (Daniel Rühl) de Ferrari, frío, calculador y con un conocimiento casi robótico de cómo correr, y el inglés James Hunt (Chris Hemsworth) de McLaren, arriesgado, carismático, fiestero e incapaz de darse por vencido. Se tropezaron primero en la Fórmula 3, y desde entonces siempre competían el uno contra el otro, decididos a superarse. En el camino, en especial después de un incidente el 31 de agosto de 1976, ambos se dieron cuenta de dos cosas: había algo más importante que ganar, y lo que empezó como un odio encarnizado terminó en un gran respeto.

 

No pienso caerles a coba: Rush toca cada cliché de una película deportiva que se puedan imaginar. El frío campeón que logra relajarse al conseguir el amor (en este caso, Alexandra María Lara), el fortachón cuyo constante fiesteo le puede costar la corona y le cuesta su matrimonio (con Olivia Wilde). Pero Howard y su guionista Peter  Morgan (con quien ya colaboró antes en Frost/Nixon) ponen el mismo esfuerzo en desarrollar a los dos personajes principales y capturan detallitos sobre cada uno que hace que en un momento apoyes a uno, y luego al otro. Ayuda que Rühl y Hemsworth están al tope de su juego, para usar una expresión gringa. Rühl siempre ha sido bastante bueno, ya sea en la que nos introdujo a su talento, Goodbye Lenin, o como el encantador nazi en Inglourious Basterds. Aquí es difícil que te caiga bien, algo que todo el mundo dice es una fiel imitación a Lauda; el hombre era abrasivo y directo, aunque tenía su sentido del humor. Rühl lo retrata como un hombre decidido a triunfar, sin tiempo para más nada, hasta que….

 

Por su parte, esta debería ser la película que demuestre que Hemsworth es mucho más que Thor, aunque ese vaya a ser su papel más famoso. ¿Recuerdan esa escena donde Thor dice que simplemente quiere ir a casa? Hemsworth tiene varios momentos así aquí, donde no tiene miedo de mostrarse como un gigante vulnerable, a pesar de su tamaño. Su Hunt hace ver a todos que es el evidente ganador, qué con esa sonrisota y tal, pero muy adentro de sí es tal su miedo al fracaso que prefiere divertirse primero.

 

Y por supuesto, las escenas de las carreras. Cada carro que pasa la sientes en los huesos. Howard te mete ahí con los pilotos; casi puedes oler el aceite. Cero ángulos extraños, simplemente te muestra la acción done tiene que ser. Y saben qué, para ser una película sobre corredores de F1, son sorprendentemente pocas las carreras en Rush. Y quizá ese sea su mayor triunfo: está mostrando el drama humano, en vez de las competencias como tal. Las actuaciones principales son los que llevan esta película al final, aún  más que los increíbles carros.

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domingo, julio 14, 2013

Pacific Rim: Enlázate con esta. Pero YA

pacific_rim_ver3Tengo que decirlo de una vez y ya: Pacific Rim  es mi película favorita del verano. Si ustedes encontraron más corazón o la pasaron mejor con alguna otra película este año, díganme con cual y les diré que están equivocados. En serio es así de buena.

¿Ah necesitan más? Bueno un recuento. En un futuro ni tan cercano, un abismo se ha abierto en el fondo del Océano Pacífico de donde salen gigantescos monstruos que llaman “kaiju” (“bestia extraña” en japonés) y arrasan con San Francisco, Cabo y Manila. Al ver que venían en oleadas, todos los gobiernos del mundo finalmente se pusieron de acuerdo y consolidaron un programa de robots de veinte pisos de alto llamados jaegers (alemán para “cazador”), pilotados por dos humanos enlazados mentalmente por lo que llaman “el Puente”, y empezaron a derrotar a los kaiju. Pero claro, estúpidos humanos se confiaron, y los kaiju empezaron a evolucionar y a derrotar jaegers. Ahora decidieron que la solución es construir el Muro de la Vida para proteger las ciudades costeras que quedan.

excelente-emocionado[5]Uno de los obreros en el Muro de la Vida es Raleigh (Charlie Hunman, de la serie Sons Of Anarchy), un ex piloto de jaeger que cinco años atrás perdió a su hermano (Diego Klattenhoff) en una batalla. Pero es llamado a la acción nuevamente por el mariscal Stacker Pentacost (Idris Elba), líder de los pilotos jaeger que ha tenido que ver cómo la burocracia decide quitarle el enchufe a su programa. Stacker tiene un  plan para acabar con la amenaza kaiju de una vez, y necesita tanto a Raleigh como a Mako Mori (Rinko Kukichi, nominada al Oscar por Babel), una científico y aspirante a piloto que tiene una razón propia para combatir los monstruos. Ellos y los jaegers sobrevivientes esperan ser la última defensa de la humanidad para, como dice Stacker, CANCELAR EL APOCALIPSIS.

Michael Bay quizá vea esta película y en su oscuro y superficial corazón de mierda sentirá algo parecido a la envidia que su ego no lo dejará reconocer. No se equivoquen, Transformers esto no es excepto en la parte que hay robots gigantes involucrados. Bay no tiene idea de hacer otra cosa más que apelar a lo más básico del ser humano, crear espectáculo para el chico de universidad con una cerveza en la mano y gritar “¡Marico arrechísimoooo!”. Guillermo del Toro, en cambio, me hizo sentir como un niño, ese que corría del colegio para sentarse a ver a Mazinger Z, a Ultramán, al Vengador, al Gladiador. Porque el mexicano sí tiene corazón y se lo sabe inyectar a sus personajes; a ti te importa todos y cada uno de los que salen en pantalla, incluso al que es una plasta al principio. Cierto, no hay una historia notablemente desarrollada para cada uno, pero sí hay suficiente para que te importen. Hasta el eterno de Del Toro, Ron Perlman (Hellboy), tiene una aparición relativamente breve como un contrabandista de partes de kaiju, hace poco más que gruñir y reclamar e igualmente te hace reír y te encanta.

Del Toro y su guionista Travis Beacham, responsable de la historia también, tienen buenos detalles con la manera en que funciona toda la tecnología: mientras más cercanos sean los pilotos, más fuerte será el enlace. No sólo Raleigh y su hermano, sino que hay un jaeger chino pilotado por trillizos, uno ruso pilotado por hermanos y uno australiano por un equipo de padre (Maxc Martini) e hijo (Robert Kasinzy). Entonces sabes que escoger el copiloto no puede ser cualquier cosa y hay drama involucrado. Claro, el drama entre Stacker y Mako es lo que no me convenció del todo, pero bueno, igual funciona. Y las batallas… chamo, las batallas. Otra vez muy a diferencia de Transformers, Del Toro echa la cámara para atrás y te permite ver qué está pasando, y su director de fotografía Guillermo Navarro hace que todo se veía bellísimo, inspirado en cuadros como “El Coloso" de Goya y “La Gran Ola de Kanagawa” de Hokusai.

Añádele a eso que no hay una actuación floja. Sí, el combo de Charlie Day y Burton Gorman como dos científicos haciendo del elemento cómico puede ponerse ladilla en algún momento, pero en seguida mejora y no dura tanto como para reclamar. Hunnam, sorprendemente, me pareció mucho más flojo; creo que cualquier tipo intenso y con pinta de piloto pudo hacer este papel. Rinko, en cambio, sí es excelente; dulce y a la vez intensa. Sí me gustó que la relación entre ellos dos no fuera un romance sino una camaradería, y su química era convincente. Elba sí es impresionante; no cualquiera puede vociferar una frase directo al colectivo. De por sí, este hombre es de los pocos que puede estar en una película que da pena y nunca dar pena él.

Todos juntos hacen escenas de tanta emoción y tal “bad-asserie” que tienes que aguantar las ganas de levantarte y gritar “hurra”. Del Toro es fiel a su costumbre y hace que puedas sentir cada batalla como algo real, en especial la climática bajo el agua. Aquí no hay la frialdad de un montón de robots computarizados, aquí sientes que hay seres orgánicos luchando por tu futuro. Sí, TU futuro. Del Toro y compañía crearon un mundo donde yo por lo menos no puedo esperara a volver a visitar.

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martes, junio 18, 2013

Man Of Steel: Sip, frío como el acero

man_of_steel_ver6Mientras que Marvel ha disfrutado de un éxito fenomenal con sus películas, que han salido sin pele cada año mínimo de a dos para dejar la taquilla vuelta leña, DC Comics (propiedad de TIME/Warner) aún no ha logrado descifrar qué es lo que hace la competencia para que sus películas sean tan exitosas. Con la sola excepción de la trilogía del Caballero Oscuro dirigidas por Christopher Nolan, la única película de un personaje de DC que ha salido en los últimos años –Green Lantern—fue un rotundo fracaso en taquilla y crítica. De modo que supongo que era lógico que intentaran capturar la gloria con el superhéroe que lo empezó todo. ¿Pero es suficiente?

La historia que todos conocemos recibe un ligero retoque, un punto muy a favor del director Zack Snyder, el productor Christopher Nolan y el guionista David S. Goyer. El principal científico del planeta Kriptón, Jor-El (Russell Crowe) ha advertido que el planeta está a punto de colapsar, y para ello prepara el escape de su hijo Kal-El, el primer kriptoniano nacido de parto natural en vez de construido genéticamente, a otro planeta. Un golpe de estado del líder militar de Kriptón, el general Zod (Michael Shannon), acelera sus planes antes que su mundo sea destruido.

decenteTreinta años después, vemos a Kal-El, ahora llamado Clark (Henry Cavill) por sus padres adoptivos Jonathan y Martha Kent (Kevin Costner y Diane Lane), tratando de encontrar su lugar en el mundo, luego de una traumática infancia donde no entendía por qué era tan distinto a los demás sin poder manifestarlo. Ahora Zod lo encontró, y con la ayuda de una decidida reportera (Amy Adams), debe defender el mundo que lo adoptó y sus habitantes, además de convencerlos que él tampoco es una amenaza.

Vamos a responder la pregunta que hicimos de una vez. Sí, esto sin duda le da el aire nuevo a la franquicia de Supermán que el bodrio anterior no pudo ni medio pensar en darle. En comparación a Superman Regresa, esta es una verdadera película de cómics, con enormes escenas de acción y finalmente una visita a Kriptón, con todo y su fauna, así como numerosas referencias a los cómics (un premio para el que descubra la conexión con Batman. Está ahí, ¡lo juro!). Pero como primera entrada en una franquicia (y por Dios, ¡la segunda podría venir el año que viene!), hay cosas que necesitan ser pulidas.

Aunque es una película de dos horas y media, nunca se sintió realmente lenta, pero las secuencias de flashbacks en el segundo acto no fueron manejadas tan bien como deberían (eso sí, muy bien cómo muestran a un joven Clark Kent adaptándose a sus sentidos captándolo TODO a la vez –algo que luego sería muy bien usado después). Y aunque visualmente es impresionante, Snyder definitivamente no sabe cómo bajarle dos, con la excepción del último flashback, con Clark jugando con su perro. Y sobre todo, este no es Supermán, por las múltiples fallas que muestra. No puedo explicarles bien por qué sin echarles a perder la película si no la han visto, pero ante todo, Supermán es un PROTECTOR. Ante todo está pendiente de salvar vidas, de evitar que la gente salga lastimada. Aquí cambian esa noción por la grandiosidad del espectáculo. Luego de dos días, finalmente entendí por qué esa batalla final con Zod me molestó tanto, y necesité de este artículo de Devin Faraci en Badass Digest para darme cuenta: en The Avengers, la destrucción de Nueva York se limita a un par de cuadras, y los mejores momentos son cuando los ves protegiendo a civiles inocentes. Aquí, como se lamentan en Wired, “venden el alma de Supermán para espectáculo”.

Sin embargo, no se puede negar la excelencia de los actores para cada papel. Henry Cavill repite lo que le pasó a Christopher Reeve de ser un relativo desconocido a mostrar toda la humanidad de Supermán, aunque necesitábamos más Clark Kent. Adams nunca puede hacer nada malo en mis ojos, y aquí rinde homenaje a todas las Luisa Lane del pasado a la vez que las deja en el suelo (con excepción de Margot Kidder). Russell Crowe tiene la misma callada dignidad del Jor-El que esperamos a la vez que tiene la oportunidad de ser un tipo arrecho, y si a estas alturas no eres fan de Michael Shannon (si no sucedió en Revolutionary Road y no eres de los que han tenido la suerte de ver Take Shelter) y su general Zod no lo hace, entonces no sé qué coño hay que hacer contigo; es sencillamente brutal sin caer en lo grandilocuente del típico villano de comiquita. Bien por Kevin Costner haciendo del reflexivo Kevin Costner que hace tan bien como Papá Kent; Diane Lane es excelente pero siento que este papel lo pudo haber hecho cualquiera. Y Laurence Fishburne siempre será genial, como el nuevo Perry White, editor del diario El Planeta; me gustó en particular su química con Adams, su dinámica de trabajo. (¿Por qué ningún Jimmy Olson?)

Quiere detenerme un poco más en Shannon porque creo que Zod es el personaje mejor logrado. Más allá de lo amenazante que es –y Shannon sabe hacer amenazante nada más con estar parado ahí—las motivaciones de Zod hacen que cuestiones sus métodos pero no sus razones. Como dije antes, en Kriptón dejaron de nacer “al natural” para ser creados con un propósito desde su inicio. Zod simplemente busca cumplir ese propósito por cualquier manera posible. Y creo que en manos de otro actor menos versátil que Shannon, esto podría haber caído firmemente en el terreno del cliché. Pero Shannon muestra a Zod como alguien con una lógica fulminante e implacable con la que es muy difícil discutir sólo a punta de corazón. En serio, gente, Michael Shannon debería estar en todas las películas en todos lados. Busquen sus otros trabajos, me lo agradecerán.

Mientras tanto, ¿vale la pena ver Man Of Steel? Pero de bolas. Es un enorme espectáculo visual, y aunque Shannon se destaque, todo el resto del elenco da lo mejor de sí con un guión, meh, decente. Vamos a ver cómo evoluciona.

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sábado, abril 27, 2013

Iron Man 3: El Ferrari no sólo tiene alma, tiene corazón

iron_man_three_ver7Marvel Studios finalmente arranca su Fase 2 con un doblete para este año. En noviembre tendremos la secuela Thor: The Dak World, y este verano arrancó con la tercera en la trilogía de, como se le llamaba en mis tiempos, El Hombre Invencible. Las aventuras de Tony Stark arrancaron por allá en 2008 la oleada de éxitos de los estudios Marvel que culminó en la increíble apuesta que fue The Avengers el año pasado. La segunda parte es considerada una de las más débiles de la hilera, así que la tercera esperaba mejorar eso, en especial con el cambio de Jon Favreau a Shane Black (Kiss Kiss Bang Bang) en la silla del director. ¿Cómo les fue?

decenteTony (Robert Downey Jr.) está recordando los eventos en Nueva York y eso le está causando ataques de ansiedad, pues finalmente tiene que lidiar con su propia mortalidad, sin mencionar que no sabe si, llegado el caso, pueda defender “la única cosa sin la que no soy capaz de vivir”: su adorada Pepper Potts (Gwyneth Paltrow). Ahora tanto él como el mundo se enfrentan a una amenaza terrorista peor que Bin Laden, en la figura del Mandarín (Ben Kingsley), que tiene a War Machine –ahora llamado Iron Patriot (Don Cheadle)—corriendo por el mundo tratando de detenerlo. Y a Tony le surgen dos figuras de su pasado: un ex romance (Rebecca Hall) que trabaja en una increíble tecnología regenerativa, y un misterioso empresario/científico llamado Aldrich Killian (Guy Pearce), junto con su igualmente misterioso guardaespaldas Savin (James Badge Dale). Cuando Tony ve su mundo literalmente destrozado, ahora no sólo tiene que reconstruirlo; tiene que retribuirle.

Black ya había trabajado con Downey antes, y la comodidad con la que el hombre se desenvuelve en esta película lo hace evidente, no sólo por el hecho que es la quinta vez que interpreta al personaje (aún no le llega a Hugh Jackman con Wolverine, que lleva siete), sino porque Black simplemente lo deja ser… él. Mucho de lo que se criticó de Iron Man 2 fue el tamaño de pajúo que aparenta ser, y eso se bajó bastante aquí, imagino que precisamente porque Tony está en otro sitio de su vida ahora. Sigue siendo un poco demasiado arrogante para su bien a veces.

El problema con IM3 vuiene a raíz del libreto, escrito por el propio Black junto con Drew Pearce, quien escribió episodios de la serie No Heroics y el guión de Pacific Rim, además de también anunciarse que escribirá el de Sherlock Holmes 3. Hay algunas inconsistencias en el ritmo de la película que le podría perdonar, más allá de lo larga que se siente (o quizá es precisamente por eso que se siente tan larga), aunque agradezco que se trate más de un thriller de espionaje que algo de ciencia ficción, donde Iron Man tiene que vencer a un tipo con una armadura mejor que la suya.

Pero lo que no se les perdona (y decir más sería un spoiler) es el tratamiento que le dan al Mandarín. Lo único que sí diré es que Ben Kingsley sigue siendo uno de mis actores favoritos, y me encanta que el hombre se pueda divertir en cualquier cosa que haga. (Resalta el texto siguiente si quieres revelar el spoiler.) Spoiler Pero convertir al Mandarín, que es el mayor enemigo de Iron Man en los cómics, en una simple máscara, en un actor borracho mientras otro es el verdadero villano, me pareció muy desilusionante. Lo entiendo, en los cómics el Mandarín usa magia, que no es consistente con el universo que las películas han creado, pero me pareció el equivalente al twist en La Aldea, de M. Night Shyamalan: lo ves y, en vez de “¡BICHO! ¡Qué arrecho!”, dices “¡¿AH?! Ah, ok. Este… wow”. Fin de spoiler


Igual puedo decir de Guy Pearce, un actor que está lentamente entrando en ese rango que no importa si la película es mala, él nunca lo será. Así que en una película buena, el hombre es genial. Lo que más me gustó de Aldrich Killian es que el hombre se ve que es despiadado pero jamás pierde ni su encanto ni su sentido del humor, ni siquiera cuando podría estar perdiendo.

Cheadle está cruelmente relegado en esta película, y extrañé muchísimo la dinámica entre él y Downey que empezaba a verse en la 2 luego que Cheadle reemplazó a Terrence Howard como Rhodey (sin ser gran mejora, la verdad; la química entre Downey y Howard era genial). Paltrow debe haber gozado de lo lindo en esta, en cambio, pues se le da mucho más para hacer. Y nena, ¡esos abdominales!

Iron Man 3 no sufre de la “secuelistis” de la segunda parte ni se siente tan ligada al resto de las películas de Marvel como sus predecesoras (sí, hay una escena al final de los créditos –de los muy largos créditos—pero no enlaza tampoco) más allá de las menciones a Nueva York (de hecho el reto que tiene Tony es que no puede llamar a los Vengadores para ayudarlo). Pero creo que se habría beneficiado de bajarle un poquito al tiempo de duración, que se siente excesivo y le resta dinamismo a la película a veces. Pero no se puede dudar que Black la hace tan divertida como cualquiera del canon, que es como una película de Iron Man se debería sentir. Decente inicio para la Fase 2.

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