El Cine Tuyo, Mío y Vuestro

El séptimo arte, para todos nosotros.

lunes, febrero 23, 2015

Aquí se habla español: los ganadores del Oscar 2015

El elenco y equipo de Birdman, ganadora a Mejor Película en los Oscar 2015
Por la 87ª vez, la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas entregó sus hombrecitos dorados durante una ceremonia que parece indicar que el poder de los latinos en Hollywood crece lenta pero seguramente, además de carecer la mayor parte de la diversión del año pasado.

Eso no fue enteramente culpa del anfitrión Neil Patrick Harris, quien la mayor parte del tiempo fue lo bastante encantador como para hacer que la ceremonia no se sintiera tan larga. Eso sí, hubo momentos de incomodidad que debieron salir mejor, como paseando en el público y pedirle a David Oyewolo que leyera el final de un chiste, o tratando de lograr que Robert Duvall le siguiera el juego de vigilar a Octavia Spencer mientras ella vigilaba sus predicciones. Sin embargo, la apertura con las proyecciones holográficas en el escenario, los juegos de sombras y la asistencia de Anna Kendrick y Jack Black, además del guiño a Birdman cuando se atrevió a salir a escena en sus interiores blancos, compensaron bastante. En resumen, no hubo ningún momento “super selfie” ni nada que haya hecho Billy Crystal tan memorable, pero ciertamente nada lo va a poner en el mismo lugar que Seth MacFarland o (susto) James Franco y Anne Hathaway.

Siguiendo con el show como tal, hubo bastante espacio para momentos tanto conmovedores como divertidos. La mayor sorpresa para muchos fue la presentación impecable de Lady Gaga en homenaje a los 50 años de La Novicia Rebelde, donde la excéntrica intérprete confirmó a cualquiera que no haya prestado atención que es mucho más que los extravagantes trajes y los elaborados videos musicales. Su interpretación de la mezcla de temas clásicos del filme fue nada menos que impresionante, y la aparición de la magnífica Julie Andrews para agradecerle y recordar la maravillosa película fue un bonito corolario para un momento un poco “random” pero aun así bastante bueno.



Casi todas las interpretaciones de las nominadas a Mejor Canción tuvieron algún toque de sentimentalismo. El cantante de country Tim McGraw debió asumir la interpretación de “I’m Not Gonna Miss You”, del documental Glenn Campbell… I’ll Be Me, en vez del propio artista, dado que su Alzheimer se ha vuelto cada vez peor, lo que da un triste cierre a una carrera de 60 años. “Glory”, de Selma, la eventual ganadora, tuvo a todo el mundo conmovido hasta las lágrimas, en especial por el momento histórico: la ceremonia de los Oscars de 1968 fue suspendida porque, cuatro días antes, Martin Luther King, Jr., fue asesinado en Memphis. John Legend y Common le pusieron todo el sentimiento posible a su interpretación y luego a su discurso de aceptación cuando John Travolta e Idina Menzel (un simpático homenaje al pelón que el actor se echó el año pasado al pronunciar mal el nombre de la cantante de “Let It Go”) le entregaron sus premios, recordando que viven en el país con más gente encarcelada en el mundo, y con la memoria todavía fresca de las muertes de Michael Brown y Eric Garner. Las lágrimas de David Oyewolo y la ovación de pie que recibieron fueron de las más merecidas de la noche.




Del otro extremo y con todo y eso un momento favorito, el dúo de hermanas Tegan y Sara se unieron al trio de rap de comedia The Lonely Island, Questlove de The Roots, Mark Mothersbaugh de Devo y un genial Will Arnett disfrazado de Batman para interpretar “Everything Is Awesome” de The Lego Movie. Todo el escenario fue apropiadamente diseñado como si fuera hecho por un niño de 10 años, y el caos controlado de bailarines y músicos combinaron perfectamente con la chiclosa canción. Que Arnett saliera con su guitarra metalera cantando “El Tema de Batman” de la película fue suficiente para yo soltar una carcajada. Lo siento, haters, yo lo amé, igual que amo la estúpida canción y amo la película.



La primera sorpresa de la noche me sorprendió más por ser sorpresa, de hecho. Disney Animation ha estado recuperando buena parte del prestigio que había perdido (a pesar de su calidad, ¿quién se acuerda de La Familia Robinson o Tierra de Osos?) ganando tanto cortometraje (Feast) como largometraje animado (Big Hero 6), y lo hace por segundo año consecutivo luego del triunfo de Frozen en 2014. Feast no sólo era adorable, sino que tenía técnicas parecidas a Paperman, el corto ganador de 2012. Por su parte, Big Hero 6 no sólo era visualmente impresionante, sino que además tenía una historia auténticamente conmovedora y hasta adulta en momentos. Cierto, Cómo Entrenar A Tu Dragón 2 tenía eso también, pero al final piensen cuál de las dos tiene más poder de permanencia. Aun así, quiero referirlos a mi tuit de anoche:

La verdadera sorpresa de la noche, sin duda, fue el triunfo de Graham Moore como Mejor Guión Adaptado por The Imitation Game, el único triunfo para la historia de Alan Turing mientars descifra el código Enigma de los nazi, por encima de las que parecían seguras (Whiplash, Inherent Vice, hasta American Sniper). Su discurso fue el segundo más conmovedor de la noche, confesando que a los 16 años trató de suicidarse por sentirse que no encajaba en ningún lado. Cerró pidiendo a todos “esos chicos que se sienten igual” que se mantuvieran raros, que se mantuvieran distintos. (Y esa será mi próxima franela: una que diga “Stay Weird / Stay Different”.)

Como bien fue destacado, van dos años seguidos que un mexicano gana como mejor Director, luego que Alejandro González Iñárritu siguiera al triunfador del año pasado, Alfonso Cuarón, al llevarse la estatuilla por su trabajo con Birdman. Y esa misma noche, Emanuel “El Chivo” Lubezki lo acompañó al llevarse Mejor Dirección de Fotografía; y después de eso, González Iñárritu subió con sus compañeros Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris, Jr. y Armando Bo al ganar Mejor Guión Original, agradeciendo con sus acentos españoles o en abierto español. “El Negro” aprovechó para saludar a sus compatriotas mexicanos “que algún día tengamos el gobierno que merecemos” y que Estados Unidos los trate como ciudadanos. Latinos are here to stay, baby, deal with it, ese.

Ninguno de los actores fue una sorpresa, dado que venían arrasando en todas las premiaciones anteriores. J.K. Simmons, brillante en Whiplash, tuvo un simpático momento cuando le pidió a todo el mundo llamar a sus padres (yo estaba viendo con los míos, así que no tuve que ir lejos). Eddie Redmayne tuvo una completa imposibilidad para disimular su emoción de ganar, a pesar de que su interpretación de Stephen Hawkings no había perdido en ningún lado. Julianne Moore al fin obtuvo un Oscar que se le debía mínimo desde los tiempos de Magnolia, y fue todo lo encantadora que siempre es (“Dicen que cuando ganas un Oscar tu vida se extiende cinco años; le quiero dar las gracias a la Academia, pues mi esposo es más joven que yo”. Chivegüenchona). La única que medio sorprendió –y no debería—fue Patricia Arquette, a quien finalmente se le reconoció su extraordinaria labor en Boyhood. La actriz aprovechó de exigir igualdad de géneros en la industria, denunciando la grosera diferencia de pagos entre actores y actrices. Hasta Meryl Streep se paró de su asiento y la aplaudió. You go, girl.

Y hay que comentar el triunfo de Citizenfour, el documental sobre el ex empleado de la NSA, Edward Snowden. Un abierto homenaje a la libertad de expresión, mostrando que el ex espía está lejos de perder su influencia en el mundo. Como dijo la periodista y documentalista Laura Poitras, encargada de su filmación junto al periodista Glenn greenwald, “cuando las decisiones que nos gobiernan se toman en secreto, perdemos el poder de controlar y gobernarnos a nosotros mismos”. Este documental, junto con Selma, se convirtieron en las dos películas de 2014 que todo venezolano debe ver.

Y así fueron los Oscar 2015. En menos de dos meses arranca el verano y las cotuferas, y luego empezaremos este ciclo todo de nuevo. He aquí por más latinos ofreciendo cine de calidad en estas premiaciones.

Aquí les dejo la lista completa de ganadores.

  • MEJOR PELÍCULA Birdman
  • MEJOR ACTOR Eddie Redmayne, La Teoría del Todo
  • MEJOR ACTRIZ Julianne Moore, Siempre Alice
  • MEJOR ACTOR DE REPARTO J.K. Simmons, Whiplash
  • MEJOR ACTRIZ DE REPARTO Patricia Arquette, Boyhood
  • MEJOR DIRECTOR Alejandro González Iñárritu, Birdman
  • MEJOR GUIÓN ORIGINAL Birdman
  • MEJOR GUIÓN ADAPTADO The Imitation Game
  • MEJOR CANCIÓN ORIGINAL “Glory”, Selma
  • MEJOR BANDA SONORA ORIGINAL El Gran Hotel Budapest
  • MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA Ida (Polonia)
  • MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN Big Hero 6
  • MEJOR VESTUARIO El gran hotel Budapest
  • MEJOR DOCUMENTAL Citizenfour
  • MEJOR CORTOMETRAJE The Phone Call
  • MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN Feast
  • MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL Crisis Hotline: Veteran Press
  • MEJOR FOTOGRAFÍA Birdman
  • MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA El gran hotel Budapest
  • MEJOR EDICIÓN Whiplash
  • MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN El gran hotel Budapest
  • MEJOR EDICIÓN DE SONIDO American Sniper
  • MEJOR MONTAJE DE SONIDO Whiplash
  • MEJORES EFECTOS VISUALES Interstellar

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domingo, febrero 22, 2015

Camino al Oscar: Birdman

Siempre vean las películas que un director hace para salir de su zona de confort, pues casi siempre resultará en un esfuerzo interesante, así el resultado no sea gran cosa. David Gordon Green hacía pequeños dramas  independientes hasta que se fue con una comedia adulta (Pineapple Express), Robert Zemeckis hacía comedias y fantasía hasta que probó hacer
una de terror (What Lies Beneath). La primera fue un éxito; la segunda, MALA, hijo, mala.


Ahora tenemos a Alejandro González Iñárritu, quien nos dio una suerte de películas (Amores Perros, 21 Gramos, Babel, Biutiful) cada vez más dramáticas, más “suffer porn”, aunque ciertamente las dos primeras gozaron de mucho prestigio. Marcado por la muerte de su hijo en un accidente automovilístico, quiero pensar que el “Negro” tenía demonios que debía superar, y ahora se atrevió con Birdman (o
La Inesperada Virtud de la Ignorancia),
una comedia existencialista que lo regresa a los buenos tiempos y lo encaminó a su segunda nominación al Oscar, quizá su primer triunfo.



Riggan Thompson (Michael Keaton) está al borde de un ataque de nervios. Famoso en los años 90 por tres películas de acción donde interpretó al superhéroe Birdman, se rehúsa a aceptar que no es un verdadero actor, así que se dispone a estrenar una adaptación en Broadway de la obra de Raymond Carver, De Qué Hablamos Cuando Hablamos de Amor, que él escribió, dirige y protagoniza. Pero cada preestreno es un desastre de una u otra forma, que
amenaza cada vez con empujarlo a la locura. Su productor (Zach Galifianakis) hace lo posible por mantener el estrés a raya; su hija y asistente (Emma Stone) siempre le recuerda que no ha estado allí para ella; y su coestrella (Edward Norton) le llena de inseguridades ante la posibilidad de ser infinitamente mejor actor que él, a la vez que siempre está queriendo meterse en la dirección, en el guión y dentro de su actriz personal (Naomi Watts). Y su mayor tortura viene de su antiguo personaje, que se rehúsa a salir de su cabeza o dejar de recordarle todo el éxito que tuvo cuando era un superhéroe. ¿Cuánto más podrá Riggan
aguantar?

Como todas las película de Iñárritu, esta no es una comedia convencional, pues aunque haya momentos graciosísimos, es una profunda reflexión sobre nuestras inseguridades y el papel que podemos jugar en el universo. Igualmente muestra por lo que muchos podríamos pasar: nuestra imagen pública vs. cómo nos ven los demás. Riggan constantemente insiste que es un artista, que las películas de Birdman están por debajo de él; pero la calidad de la obra que está presentando ahora es constantemente cuestionada por todos los que están a su alrededor. No me cabe ninguna duda que González Iñárritu está reflejando por lo que pasa cualquier artista, en especial lanzándole una no muy sutil punta a los críticos al presentar a una del New York Times (Lindsay Duncan) y preguntar abiertamente: “¿Qué debe pasar en la vida de una persona para que se convierta en un crítico?”

Mucho se ha hablado de cómo el “Negro” ha logrado mostrar la película como una sola larga toma ininterrumpida, que con la ayuda de la fotografía del talentoso Emmanuel Lubezki (The Tree of Life) le dan un aspecto visualmente único a la película. Por un lado muestra cómo la vida es una sola continua toma con breves interrupciones; por otro lado es un artilugio que le da una ventaja un tanto injusta a los Oscar sobre los otros directores, pues nada le gusta más a la Academia que mostrar a leguas que una película fue dirigida.

Gracias a Dios por una película sobre actores donde cada uno de estos se luce. Hasta Galifianakis deja de ser su usual y bizarro personaje conocido para estar tan estresado como el resto del elenco. Naomi Watts, quien es constantemente considerada (y con razón) una de las mejores actrices de nuestra generación, muestra una actriz casi tan insegura como el propio Riggan, aunque no sale lo suficiente para poder enfocarse lo suficiente en ella. Los dos pesos pesados son Norton y Keaton sin ninguna duda, y en otras circunstancias serían
los dos fijos para el Oscar. Norton juega con su fama de ser difícil de trabajar, y juega muy bien con el temor de Mike Spiner de no funcionar fuera del escenario; sus obsesiones por vivir el proceso son de las cosas más divertidas que tiene la película.

Keaton, por su parte, tiene todo el triunfo asegurado así no gane el Oscar (eso irá casi seguro a Eddie Redmayne por La Teoría del Todo, donde interpreta a Stephen Hawking), pues demuestra lo genial que sus admiradores han dicho que es a lo largo de los años. Aunque nunca se ha quejado públicamente por cómo le pesa haber interpretado a Batman en las cintas de Tim Burton, es inevitable hacer las comparaciones, de modo que Keaton se aprovecha para mostrar esa lucha interna que deben tener en su gremio por aceptar un papel en un blockbuster vs. hacer cine por “arte”. En un aspecto clave Keaton derrota a Redmayne, y quién sabe si será suficiente para que logre triunfar en los Oscars, y es que creó un personaje complejo de la nada, en vez de construir algo con bases ya fundadas.

Junto con Boyhood –la otra peso pesada para los premios del 22 de febrero—es una cinta inusual, original y excelentemente hecha. Que ustedes necesitan ver, porque quizá así el “Negro” Iñárritu quiera seguir haciendo comedias.

¿Cómo? ¿Que su próxima es un drama de época con Leonardo di Caprio y Tom Hardy?
*suspiro* Olvídenlo…

Birdman se estrena en Venezuela el 20 de febrero en el circuito Gran Cine, protagonizada por Michael Keaton, Edward Norton, Emma Stone, Naomi Watts y Zach Galifianakis, bajo la dirección de Alejandro González Iñárritu.

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viernes, febrero 20, 2015

Camino al Oscar: Foxcatcher

Es muy, muy jodido vivir a la sombra de alguien cercano a ti, o sentir que no aprecian tus esfuerzos por lucirte en algo que amas. Puede ejercer fuerte presión sobre tu psiquis, en especial si todos tus esfuerzos terminan en vano. Puedes llegar a lastimarte a ti mismo o a los demás.

Esa es la premisa de la que parte Foxcatcher, la nueva cinta del director Bennett Miller (Capote, Moneyball), basada en el caso real que involucró al multimillonario John duPont y a los hermanos Dave y Mark Schultz, ganadores del oro en las Olimpíadas de 1984, cuyos mayores méritos son (a) haberle dado a Steve Carrell su primer papel dramático de peso (Dan In Real Life no cuenta) y (b) restaurar un poco más la fe que tenemos en Channing Tatum.

Mark Schultz (Tatum) está frustrado, pues tres años después que ganó la medalla de oro junto a su hermano Dave (Mark Ruffalo) aún no ha logrado el respeto que está seguro se merece. El hecho que su hermano parece haber logrado todo lo que él no ha podido –el respeto de la federación, el cariño y el respeto de sus compañeros, una esposa y dos hijos— no ayuda. Pero un día recibe un llamado que John duPont (Carrell), heredero de la más importante familia de la industria química del país, quiere reunirse con él, para que entrenen en su enorme propiedad (llamada Foxcatcher) para traerle el oro de vuelta a EEUU en las Olimpíadas de Seúl de 1988.

Hasta ahí todo va muy bien. Mark aprecia el apoyo que está recibiendo de John, a pesar de sus excentricidades y extrañas obsesiones. Cuando finalmente convence a Dave de venir a ayudar a entrenar al próximo equipo, el hermano mayor ve con preocupación tanto el comportamiento de John como la influencia que tiene sobre Mark, quien además está empezando a verse progresivamente más deprimido. Es una mezcla para una tragedia; la pregunta es quién saldrá más lastimado.

La primera palabra en la que pensé al salir de Foxcatcher fue “sombría”. La sola historia –contada a partir de un guión de E. Max Frye (Amos & Andrew) y Dan Futterman (Capote) — ya lo es, pero es la fotografía de Grieg Faser (Zero Dark Thirty) contribuye a todo el tono. La película es casi absolutamente carente de algo parecido a alegría, ni siquiera en momentos de triunfo, y vives sintiendo que algo malo va a pasar. Dave casi nunca sonríe, duPont sonríe apenas a medias y cuando hay una celebración se siente falsa.

Vean esta película sólo por las actuaciones, porque los tres se lucen. Sí, Carrell es casi irreconocible, aunque en parte es porque su enorme nariz prostética distrae un poco, pero se metió en el alma perturbada de John duPont a todo dar, y su nominación al Oscar está más que merecida (pero no es jamás la que dio Jim Carrey en Man In The Moon, lo siento; entonces, ¿qué tiene Carrell que Carrey no?); sin embargo, puede acusársele de ser si acaso de una sola nota, sin muchos matices. Tatum lo hace un poco mejor, haciendo de un hombre que a la vez trata de imponer una figura amenazante pero no se encuentra cómodo en su propio cuerpo, a raíz de sus propias inseguridades. Así que de acuerdo, el pana sabe actuar y no sólo como comediante. Aún no te perdono G.I. Joe, chamo, eso sí.

El ganador aquí es otra vez Ruffalo, para mí, un actor que consistentemente da buen trabajo en cuanta película aparece, ya sea una burda comedia romántica, dramas como The Normal Heart, una dramedia como The Kids Are Alright, extrañeces como Eternal Sunshine of the Spotless Mind o, sabes, The Avengers. Los refiero a una escena donde Dave debe destacar el trabajo de duPont en las instalaciones, y la mirada perturbada de Ruffalo, para ver por qué es tan buen actor. Dave sabe que lo que está diciendo es mentira, que todo es una farsa, y no soporta tener que seguirla, y Ruffalo transmite todo el dolor en sus ojos. Gracias a ello logró su segunda nominación al Oscar, y otra vez, más que merecida, y en un mundo donde no existieran ni J.K. Simmons ni Edward Norton, este sería su año.

¿Es una película que debería verse? Sin duda, pero a diferencia de las dos anteriores de Miller, no es una que volveré a ver, y su nominación como Mejor Director es de las incomprensibles de este año (sin que Foxcatcher fuera nominada a Mejor Película). Es digna por la actuación de sus protagonistas, y la historia, por trágica que pueda ser, es innegablemente fascinante. Háganse un favor: no googleen nada sobre ella, no busquen qué pasó en la vida real y véanla sin saber. Puede que la aprecien más.

Foxcatcher se estrena el 20 de febrero en Venezuela, y es protagonizada por Channing Tatum, Steve Carrell y Mark Ruffalo, bajo la dirección de Bennett Miller.

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jueves, febrero 19, 2015

Camino al Oscar: Whiplash

El novelista Albert Camus es famoso por haberle escrito una carta a su profesor de primaria cuando ganó el Nobel de Literatura en 1957, agradeciéndole su inspiración y su apoyo cuando empezaba en el mundo de la escritura. Ejemplos como este abundan en el mundo, de alumnos agradecidos con sus mentores de haberlos puesto en el camino correcto hacia la grandeza, siguiendo sus pasiones.

Creo que es sano asumir que Irwin Fletcher no recibirá ni una tarjeta de Navidad.

Fletcher, interpretado con aterradora genialidad por el favorito de este blog, J.K. Simmons, está al centro de Whiplash, el segundo largometraje del joven cineasta Damien Chazelle que arrasó el año pasado en Sundance y es la película más pequeña en recibir una nominación a Mejor Película en los Oscars de este año. Y en un mundo perfecto, tendría muchísima más oportunidad, pues es absolutamente electrizante y hecha con la precisión de… bueno, de una orquesta de jazz.

Andrew Neimann (Miles Teller) sólo tiene la grandeza en su mira. Quiere estar al nivel de los grandes bateristas de jazz del mundo, y nada menos que eso. Así que se inscribe en la academia de música más prestigiosa de Nueva York, donde choca de frente con Fletcher (Simmons), un instructor de jazz con complejo de sargento de entrenamiento salido de la más pura imaginación de George R.R. Martin.

Pero debajo de ese comportamiento obsesivo, hay un mensaje de inconformismo que hace de Whiplash mucho más que una mezcla de Bird con Full Metal Jacket. Andrew se dedica a perseguir sus sueños sin importar las consecuencias, sin mirar atrás, sin importar a quién lastimes, sin siquiera reconocer el efecto que pueda tener sobre su padre (Paul Reiser), ni siquiera sobre sí mismo. No estoy seguro si este es un estudio sobre la obsesión o cómo perseguir tus sueños, pero luego empiezo a pensar que puede que las dos no sean mutuamente excluyentes.

Ya hablaremos de Simmons en un momento, pero Teller no debe ser ignorado, pues esta es la película que lo hará una estrella, olvídense de Divergente (aunque su trabajo en Rabbit Hole no debería ser ignorado; y bueno, será el nuevo Señor Fantástico); nada mal para una experiencia casi exclusivamente llena de comedias juveniles. Un baterista desde los 15, Teller se va de tú a tú con Simmons a cada paso del camino, en un paralelo entre sus dos personajes: uno siente cada humillación, cada determinación, cada ampolla sangrante. Y cuando siente que se le quiere joder, uno sabe que no se va a dejar.

Excepto que Simmons se traga la película completa y la vuelve a escupir. En Oz demostró lo aterrador que puede ser; en Juno lo adorable que puede ser; en El Hombre Araña lo divertido. Fletcher es la unión de todos esos personajes, y muchas veces en el curso de una misma escena. Su cara de exasperación o falsa dulzura se transforma rápidamente en una pétrea faz de terror cuando te atreves a CAMBIAR EL TEMPO. No hay temor de confrontar al ofensor a gritos, sillas lanzadas o cachetadas. Y es que su filosofía es clara: “No hay dos palabras más dañinas en el idioma español que ‘buen trabajo’”.

Todo esto encerrado en un guión y una dirección de un chamo de 27 años (ahora tiene 30) que muestra mayor seguridad ante la cámara que algunos directores han mostrado en años. Sientes cada ampolla e Andrew, y cuando Fletcher se mete en tu cara, pues ahí está la cámara de Chazelle. La fotografía de Sharon Meir hace de una película hermosa en su simpleza, pero esa edición es un paralelo con el jazz (excelente banda sonora, por cierto) en sus rápidos altos y bajos.

Quizá lo que más asusta de Whiplash es que, luego de la última escena, uno piensa: ¿será que Fletcher tiene razón? ¿Será que necesitamos a alguien que nos puje hasta el final, si reconoce nuestro talento? ¿Dónde estaríamos si nos hubiéramos esforzado más?

Luego reaccionamos y decimos, “no, ni de vaina”.

Whiplash estrena en Venezuela el 13 de febrero en las salas del Circuito Gran Cine. Con Miles Teller, J. K. Simmons, Paul Reiser y Melissa Benoist. Dirigida por Damian Chazelle.


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jueves, enero 22, 2015

Camino al Oscar: American Sniper

La última película de renombre que tenía como centro a un soldado de la guerra de Irak, The Hurt Locker (ganadora a Mejor Película en 2010), sólo recaudó 17 millones de dólares en taquilla en su momento. Esto es para que pongan en perspectiva el hecho que American Sniper, la nueva película dirigida por Clint Eastwood, hizo 89 millones de dólares en su primer fin de semana. Por comparación, Guardianes de la Galaxia, la más taquillera de 2014, recaudó 94 millones cuando se estrenó en agosto. Decir que la historia de Chris Kyle, que además logró seis nominaciones al Oscar, es un éxito de taquilla, es quedarse corto.

Basada en la autobiografía del apodado “Leyenda”, la película cuenta cómo Kyle (interpretado por Bradley Cooper) llega al cuerpo élite SEAL con las ideas que su familia siempre le había inculcado: tú estás ahí para defender a tu familia, tus compañeros y tus ideales. En cuatro misiones en Irak, Kyle se convirtió en el francotirador más letal en la historia del ejército estadounidense, con 160 muertes confirmadas, todo mientras trataba de evitar a su equivalente iraquí, “Mustafá” (Sammy Sheik), y su esposa Taya (Sienna Miller) trata de lidiar con criar a su familia sola.

El repentino surgimiento de esta película en los Oscar, cuando ningún otro premio le había prestado mucha atención, habla muchísimo de la mentalidad de los miembros de la Academia, además que ya ha recibido grandes alabanzas de gente como el ex presidente Bill Clinton y el vicepresidente Joe Biden. Esta es una película que se ha visto como una gran alabanza al papel de los soldados estadounidenses en el mundo, el deseo que sean vistos como los grandes héroes del mundo en contra del mal. Y ese es el problema cuando te estás enfocando en un solo hombre: siempre va a haber alguna falla por algún lado.

Mientras que la inmensa mayoría considera a Chris Kyle un héroe, la película se siente mucho más como una película de super héroes más cercana a una historia de Batman que un retrato preciso de un ser humano. Mientras que muchos han visto que Kyle aseguraba en su libro que sólo hacía su trabajo, que sus blancos no eran seres humanos, lo que lo hacían ver como un asesino a sangre fría, Cooper lo interpreta como un idealista que decide echarse encima proteger a una nación cual Capitán América, quien hace su trabajo con eficiencia pero con conciencia. Si la amenaza con sus hermanos es un niño, una mujer o un anciano, pues hay que acabarlo. “Estoy dispuesto a responder ante el Creador por mis acciones”, dice en un punto. ¿Pero eso basta?

También está el problema de siempre a la hora de presentar el conflicto en Irak, donde los iraquíes siempre serán presentados como el brutal enemigo a vencer. Cada muerte que Kyle causa es prácticamente motivo de celebración (una de ellas arrancó aplausos en mi función), y habla de la forma en que la película… ¿manipula?... nuestra percepción del conflicto. Si tienes un problema con eso dependerá de tu posición respecto a la guerra y a la violencia; en mi caso no le vi mayor motivo de celebración pero también entiendo que ese, como ya se ha dicho harto, era su trabajo.

Con lo que tengo un mayor problema es cómo Eastwood y su guionista Jason Hall es cómo bailan alrededor del debate sobre las armas, tan prevalente en la actualidad. Todas las armas mostradas son usadas como deporte (cacería) o arma de guerra. Todas excepto la que quizá fue la más importante en la vida de Kyle, y decirles cuál fue sería un enorme spoiler, pero baste con decir que mostrarla habría traído un necesario equilibrio a la película. Otro baile se hace sobre muchos alegatos que Kyle hace en su libro, como que durante la crisis de Huracán Katrina habría subido a una torre con un compañero y empezó a dispararle a saqueadores armados. O sobre el incidente donde habría golpeado al ex luchador libre y ex gobernador de Minnesota, Jesse Ventura, quien lo demandó y está por recibir una gran cantidad de dinero por difamación.

No, Eastwood y Hall no quieren equilibrio. Quieren mostrarles cómo Chris Kyle era un patriota, un buen hombre (que por entrevistas con la gente que lo conocía, parecía que es cierto) y un buen soldado. Eastwood siempre con su mano pesada, que debe mostrarnos las cosas COMO SON, qué es eso de dejarnos sacar nuestras propias conclusiones. Porque cuando Taya le dice a Chris que está feliz de tener de vuelta a su esposo es porque es así, qué importa todo lo demás. Porque las vainas pueden salir mal hasta cuando tu esposa te está llamando desde EEUU para decirte que es un varón y te va a escuchar todo el tiroeto en el que estás metido. Porque es la guerra, hijo.

En lo que sí aplaudo la película es que finalmente presenta la posibilidad que esos soldados puedan regresar a casa y adaptarse a la vida civil de nuevo. La inmensa mayoría de las películas sobre la guerra de Irak muestran que, en mayor o menor medida, todos esos panas regresan con la cabeza hecha una estopa, imposibles de adaptarse a la vida normal. Chris Kyle pasa por eso y lo enfrenta de diversas maneras (uno en particular que, de nuevo, NO es mostrada), pero sí demuestra que es posible. Nuevamente, es parte del mito que hay en torno al soldado estadounidense, el que ya dejó atrás los traumas de Vietnam, que fue la guerra que EEUU siempre querrá olvidar, pero fue agradable ver una película sobre Irak que fuera tan condenadamente oscura.

Sin duda 98% de lo que hace que la película funcione es la actuación de Bradley Cooper, quien cumplió 40 años y se encaramó 40 kilos de músculo puro para la película. Y aun así, Kyle no es el típico machote sediento de sangre y pleitos, pero Cooper también se asegura de no dejar su personalidad sarcástica que tan bien le sirvió en comedias como The Wedding Crashers y la serie de The Hangover se asome. Puedes ver cuando está tratando de lidiar con las dudas, cuando está tratando de adaptarse. No es una actuación pretenciosa, sino sorprendentemente sutil, y Cooper tiene bien merecida su nominación al Oscar, su tercera en otros tantos años. Supongo que es el nuevo Tom Hanks: un actor cómico que se ha destacado en dramas. No ganará esta vez, pero será interesante ver a dónde irá su carrera después de esto.

En cuanta a las posibilidades de American Sniper de ganar Mejor Película… Miren, si fuera por puros méritos, ni de casualidad. Es buena, pero está lejos de ser un fenómeno artístico y de narración, más allá de su efectivo manejo de los momentos más tensos. Pero ha despertado un sentido patriótico en los estadounidenses que uno tiene que ser estadounidense para entender, y eso es un factor. Claro, hay reacciones bastante preocupantes sobre la película en Twitter (“no puedo esperar a ir a matar a malditos musulmanes”), pero quiero pensar que es una minoría. Dicho eso, por eso repentinamente se convirtió en una de las principales contendoras, mínimo a la par de viejas favoritas como Birdman y Boyhood y quizá hasta por encima de la que yo predigo que debería ganar, como es Selma. Porque son los Oscar, mis hijos: la política (de la Academia) y la idiosincrasia de los viejos carcamanes que la componen influyen tanto como el mérito artístico.

American Sniper (El Francotirador) estrena en Venezuela el 23 de enero, con Bradley Cooper y Sienna Miller, dirigida por Clint Eastwood. Clase B



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martes, marzo 11, 2014

Matthew McConaughey: El nuevo Lázaro de Hollywood

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Con el final de True Detective de HBO aún fresco en nuestras mentes, creo que casi todos podemos estar de acuerdo que presenciamos un más que adecuado –me atrevo a decir que casi perfecto—final para un increíble año, lleno de sorpresas que jamás nos imaginábamos. No me refiero a la serie en sí, de por sí una de las mejores en un canal que ya ha estado repleto de series increíbles, sino al año de antología que tuvo uno de sus protagonistas: Matthew McConaughey.

Yo siempre me consideré fan del chico de Texas, qué con su actitud de constante sonrisa y encanto sureño, además que siempre consideré que tenía un talento para explotar. Ir de tú a tú con Kevin Spacey y Samuel L. Jackson en A Time To Kill y trabajar con Spielberg para destacarse con Morgan Freeman y Anthony Hopkins en Amistad no es cualquier cosa. Y todos asumimos –y a él no le importa—que “all right, all right, all right” es el slogan de los “stoners” gracias a su personaje en Dazed and Confused. Pocos recuerdan que era parte de la perturbadora familia de la primera Masacre en Texas, y aún menos han visto Lone Star, donde interpreta a un sheriff en un pueblo de frontera que sería el padre de Chris Cooper, si lo pueden creer, una actuación que todos ya la llamaban la mejor de todas. Si a eso le añades que logró robarle escenas a Bill Murray como un demente tramposo en la comedia con un elefante Big Bertha, podemos decir, en resumen, el hombre pareciera que siempre tuvo el talento.

Pero sólo se le puede aguantar un número de decepciones antes que pierdas la fe. De repente, Matthew –su persona me impide dirigirme a él por su apellido, aunque igual lo trato con respeto—decidió que lo suyo era ser galán de comedias románticas. O héroe de acción. Y empezó a escoger algunos proyectos que nadie puede entender, dado su actual status. Algunas funcionaron, a pesar de los críticos –How To Lose A Guy In 10 Days hizo 177 millones de dólares en 2003, en gran parte por la auténtica química y la otra que necesita una resurrección, Kate Hudson—pero en general, los primeros diez años del siglo XXI parecían condenarlo al olvido. Digo, miren esta lista: The Wedding Planner, con Jennifer López (pa’ qué mais); Fool’s Gold, tratando de repetir con Kate Hudson y fallando descaradamente; Failure To Launch, que no hizo nada para convencer a Sarah Jessica Parker que lo suyo es Sex and The City y más nada; la extrañísima Tiptoes, donde, se los juro por Dios, interpreta a un hombre de estatura normal cuyo hermano es un enano interpretado por Gary Oldman; una abominable adaptación de Un Cuento de Navidad llamada Ghosts of Girlfriends Past que hasta a mí me durmio; la muy fallida adaptación de la exitosa novela de Thomas Dean Donnelly, Sahara (que al menos lo dejó brevemente empatado con Penélope Cruz). Y eso que no he mencionado la floja pero inofensiva EdTV y la MUY floja Two for The Money, que para rematar contaba con Al Pacino y no se salvó.

Creo que sólo fueron los breves momentos de luz en esos primeros años que realmente lo salvaron de acompañar a Cuba Gooding, Jr., a lo directo a video casero, como fue su divertidísima actuación en Tropic Thunder y su completa transformación a machote en la absurda pero entretenida Reign of Fire con Christian Bale y muchos dragones, una película que yo estoy consciente no es gran vaina pero a mí me encanta igual. La subestimada Lincoln Lawyer, basada en el best-seller de Michael Connelly, fue el primer intento en tratar de recuperar algo de su autoestima, pero como casi nadie la vio, pues todos la olvidaron (y no deberían; no tiene nada de extraordinaria pero es bastante interesante de ver). Justo después de eso, tuvo una buena participación en la comedia negra Bernie, de Richard Linklater, pero Jack Black le roba toda la atención como el protagonista.

Así que todos ponen a Killer Joe como la primera película que marca el inicio de la “McConnección” (“McConnaissance” en inglés; gracias The New Yorker), una serie de películas menores donde Matthew finalmente demostró que era mucho más que el galán superficial al que nos tenía acostumbrados. Dirigida nada menos que por William Friedkin, el mismo de pequeñeces como El Exorcista y Contacto en Francia, puso a Matthew en un papel tan absolutamente contrario, opuesto, a lo que estábamos acostumbrados de él, que los críticos tuvieron que tomarlo en cuenta. Interpreta a un asesino a sueldo que por si fuera poco es policía contratado para matar a una malévola madre, y por lo visto está aún más loco que ella.


Entró en territorio más familiar en Magic Mike, de Steven Soderbergh, donde interpretó al dueño de un club de strippers donde actúa el personaje titular (Channing Tatum). Muchos consideran que sin duda David Woodersopn de Dazed and Confused creció para convertirse en Dallas; lo que a muchos les sorprende es que este fue el primer papel que muchos pensaban le daría su primera nominación al Oscar.


Como para demostrar que seguía siendo él, apareció en un par de episodios de la comedia de Danny McBride Eastbound and Down (creo que a nadie le debe sorprender que prestó su voz para un episodio de la serie animada King Of The Hill, por cierto), pero luego vendría la que ahora se dice es la actuación de su vida, en Mud, de Jeff Nichols, un director independiente que lentamente se está ganando un puesto de honor en el cine independiente gracias a películas como Shotgun Stories, Take Shelter y ahora esta. Narra la historia de dos niños que consiguen un barco en un árbol, y en él consiguen a un fugitivo, que está buscando a su amada (Reese Witherspoon) para escapar de hombres que lo quieren muerto. Los críticos terminaron de enamorarse de Matthew gracias a su papel de Mud; la película tiene un increíble 98% de aceptación en Rotten Tomatoes, y hasta a los que dicen que no les gusta la película dicen que su actuación sigue siendo increíble.


Justo antes de coronarse como es debido, Matthew nos mostró un pedacito de cosas por venir. Sí, Leonardo di Caprio dio la actuación de su vida en The Wolf of Wall Street de Martin Scorsese –la sola escena de los Quaaludes es una de las mejores de los últimos diez años—y es señal que el hombre aún tiene muchísimo que ofrecer en el futuro, incluyendo un muy merecido Oscar, pero así como Bill Murray, fue víctima de un robo de escena descarado y flagrante. Lo único que lamento es que no esté en YouTube subtitulado, pero aquí está, en todo su gloriosa, descarada, inmoral y endemoniadamente completo esplendor. Este es mi nuevo ritual para relajarme (por cierto, es lo que Matthew hace antes de arrancar una escena; a Leo le pareció tan divertido que le sugirió que lo hiciera en la escena).


Y llegamos a su momento de triunfo, tanto para él como para el amigo de Venezuela, Jared Leto, donde el hombre aplicó “el método” para interpretar a Ron Woodruff, un electricista y jinete de rodeo bonchón y homófobo que descubrió que tenía SIDA al inicio de la pandemia en los 90, le dan 30 días de vida, y se convirtió en un proveedor de drogas no aprobadas por la FDA para pacientes seropositivos, y demostrando que lo dijo es cierto: “No hay nada allá afuera que pueda matar en 30 días a Ron Woodruff”. Matthew perdió 20 kilos, impresionante para un tipo que hasta ese momento era famoso por andar sans camisa, y se entregó en cuerpo y alma para interpretar a Ron, en una actuación que es a la vez increíblemente humana y extrañamente conmovedora. Y recuerden, esta es una historia real. Gracias a Dallas Buyers Club, Matthew arrasó en todos los premios: ganó el Globo de Oro, el SAG y, por supuesto, el Oscar. Leo tenía chance, sí, pero no mucho, después de esto.


Claro, eso fue en el cine, pero Matthew también aprovechó de debutar en televisión al lado de su viejo compañero de EdTV, Woody Harrelson (otro actor con fama de payaso, cortesía de la serie Cheers, que también sorprendió con papeles como su nominado al Oscar en The People vs. Larry Flynt) en la serie del otrora novelista Nick Pizzolato True Detective. Cada uno de sus ocho capítulos es una película en miniatura, y aquí sí es verdad que Matthew está en otro nivel. Rust Cohle es un hombre profundamente perturbado, a la vez que un brillante detective, y la serie tiene además el reconocimiento adicional que Matthew sólo esboza una mini sonrisa en los minutos finales del último capítulo, que además incluye la escena que probablemente le dará un Emmy para acompañar su Oscar. Háganse un favor y terminen de verla, en especial porque, aunque Pizzolato retuvo los derechos literarios para sus personajes, esta es una serie por temporadas; ya para la siguiente temporada no estarán ni Matthew ni Woody.


Por supuesto muchos se preguntan es, ¿qué pasó? ¿Cómo un tipo que parecía condenado a ser el sueño de las mujeres ya se ganó aún a los críticos más duros? Cuando uno recuerda las actuaciones de Lone Star, Amistad y afines, uno se da cuenta que siempre el talento estuvo allí. ¿Por qué entonces la retahíla de comedias románticas y, oh por Dios, Tiptoes? Obvio que al que hay que preguntarle es al propio Matthew, y aún no hay una entrevista a fondo donde lo explique. Pero puede ser algo tan sencillo como un cambio de representante que le trajo mejores proyectos. Mi teoría es que ya el pana tiene 44 años, cerca de los 45. Se ve igualito que hace 20 años, pero tiene que estar consciente que no toda la vida va a poder ser el niño bonito de la partida. Entonces empezó a escoger papeles que le exigieran un esfuerzo, que mostraran que aún puede ser un nuevo Paul Newman, como se le consideraba en los primeros días de su carrera.

Sea cual sea el motivo, creo que todos podemos estar de acuerdo que el hombre está en un punto dorado en su carrera que por lo visto sólo va a mejorar. Se rumora que ya está listo para Magic Mike 2, y este año se da una vuelta por la ciencia ficción, de la mano nada menos que de Christopher Nolan, con Interstellar. Definitivamente puedo decirle, “Vuelve acá, Matthew. Todo está perdonado”.


Ah, y por si acaso alguna vez se le infla demasiado el ego, este tuit que salió el día que ganó el Oscar le debe servir de recordatorio: alguna vez tuvo una época oscura.

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lunes, marzo 03, 2014

Oscar dio lo suyo en medio de todo


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Este fue el primer año en que no estaba 100% emocionado de sentarme a ver la entrega de los premios más importantes del cine (de hecho, fue una primera vez para muchas cosas…) A Dios gracias, la 86a entrega de los Premios de la Academia fue la ceremonia más divertida de los últimos diez años, en gran parte debido al encanto de Ellen DeGenneres y de unos cuantos momentos clave.

Pero en primer lugar, sería irresponsable si no digo lo que todo venezolano que estaba viendo la ceremonia anoche no estaba pensando. Apenas unas horas antes, por 17mo día seguido, la Guardia Nacional estaba reprimiendo una protesta en Altamira, la calladita comunidad de la Colonia Tovar en Aragua pasaba su quinto día siendo no tan calladita, y justo durante la premiación, la ciudad oriental de Maturín se unió tanto en protesta como en represión. Han sido 17 días –un mes para la gente de San Cristóbal—sumamente duros para Venezuela, en medio de protestas que exigen al Gobierno que atienda las necesidades que sienten que no ha atendido, que ya le ha costado, de una forma a otra, la vida a 18 personas y la dignidad a por lo menos 33, que denuncian torturas.

Todo eso estaba en mi mente ayer, especialmente porque en mi verdadero trabajo es mi deber estar pendiente de cada detalle y reportarlo. Han sido más de dos semanas de poco sueño y mucha tensión. He tratado de cumplir mi trabajo como mejor he podido, con sus fallas y tropiezos y mis aciertos y ganadas. No miento cuando les digo, tanto yo como muchos otros necesitábamos el escape de ayer. Fue una forma de cargar pilas, listo para otra semana en la que las protestas continuarán. No me siento mal por haberlas visto, pues no es como si he estado sentado leyendo Twitter y horrorizándome por lo que pasó pero sin tomar parte del asunto.

Así que como ya dije, agradezco inmensamente que Ellen haya sido la anfitriona de la noche. Fue natural, espontánea, graciosa y de verdad hizo una fiesta de lo que es normalmente demasiado formal para su propio bien o la locura que fue Seth MacFarlane el año pasado. En su monólogo inicial hasta pudo meterse con Liza Minelli y, claro, con Jennifer Lawrence. Hasta pidió pizza y la repartió en vivo con un verdadero repartidor de pizza que estoy seguro llamó a sus padres y les dijo “¿Se acuerdan cuando se quejaron que sólo fui un repartidor de pizza?”

Ah y por si fuera poco, esto pasó: la foto más retuiteada de la historia. Mucho más que aquella. En serio, por un rato destruyó Twitter.

Qué genial. :)

El momento que muchos venezolanos esperaban ocurrió desde el principio. Hubo una campaña en Twitter pidiéndole a muchos actores que alzaran su voz por lo que estaba sucediendo aquí durante la ceremonia, lo suficiente como para que nuestra flamante ministra de Comunicaciones dijera que “extremistas de derecha” iban a “atacar a Venezuela” desde la ceremonia. Woman please… Al final sólo fuimos mencionados una vez… pero fue durante un discurso tan perfecto, que para mí, una vez bastó.

Jared Leto, quien se había tomado seis años lejos de la actuación para dedicarse con mucho éxito a su banda 30 Seconds To Mars, ganó como Mejor Actor de Reparto por su excelente interpretación como Rayon, el transexual enfermo de SIDA que se asocia con el homofóbico electricista Ron Woodruff (Matthew McConaghey) para tratar de conseguirle medicinas a los seropositivos en Dallas Buyers Club. Y su discurso de aceptación fue casi perfecto: no sólo le agradeció a su madre para empezar –una bellísima mujer que pertenece ella misma en una película, y que para rematar crió dos hijos ella sola (su otro hijo, Shannon, también estaba allí y recibió sus propias gracias también)—sino que se lo dedicó tanto a los 36 millones “que perdieron la batalla con el SIDA” en el mundo como a nosotros.

“A esos soñadores que nos están viendo esto esta noche alrededor del mundo en sitios como Ucrania y Venezuela, quiero decirles que mientras luchan por hacer sus sueños realidad, vivir lo imposible, estamos pensando en ustedes esta noche”. Dios te bendiga, hermano.




Claro no todos estuvieron tan felices, pero era de esperarse.

Mi segundo discurso favorito fue el de Lupita Nyong’o. Sepan esto: hace un año esta keniana nacida en México estaba luchando por conseguir trabajo. Anoche Liza Minelli la abrazó. Fue ver todos sus sueños cumplidos, fue ver la más pura de las felicidades. Que Dios se apiade de tu pétreo corazón si ni medio moqueaste con este discurso.



Y el empate: cuando Matthew McConaghey, un hombre que ha estado en auténticos bodrios como Los Fantasmas de Mi Ex y Sahara, cosas superficiales como Cómo Perder A Un Hombre en Diez Días, remató un año de increíbles actuaciones (en serio, busquen Mud, busquen Killer Joe, vean esa escena en Wolf of Wall Street, vean Dallas Buyers Club  si no lo han hecho, y por amor al Creador actualícense con True Detective) de la única manera que podía: ganándose un Oscar. En su discurso de agradecimiento, fue creativo, fue divertido, dejó todo lo tejano fluir por todas partes, y lo cerró con su clásica línea de Dazed & Confused. Que tipazo. (Lo siento mucho por Leo, pero le quedó muy bien felicitar a Matthew camino al escenario.)



No quiero decir a estas alturas que la noche pasó perfectamente. El momento más “opolDeox” se lo llevó John Travolta. Repite conmigo, hijo: IDINA MENZEL. I-DI-NA. No Adela Dazeem. Aunque esta cuenta de Twitter casi hizo que valiera la pena. Me pregunto si fue la arrechera lo que hizo que la actuación de Menzel interpretando “Let It Go”, la ganadora de la noche, no fuera tan perfecta como esperaba. Pero igualmente puedo decir que las actuaciones musicales de la noche estuvieron increíbles. U2 con “Ordinary Love” nos recordó por qué siguen siendo reyes; Karen O con Ezra Koening soltaron “The Moon Song” (de Her) de la manera más perfecta posible; Bette Midler sacando muchas lágrimas con “Wind Beneath My Wings” al final de los obituarios (entiendo que no incluir a Alain Resnais, padre de la nueva ola francesa, de repente fue porque no dio tiempo, pero chamo, no incluir a Dennis Farina…).

Sin duda las dos actuaciones musicales favoritas lo fueron por razones completamente distintas. Primero fue Pharrell y su sombrero poniendo a todo el mundo, bueno “happy” con la irrestiblemente pegajosa “Happy” de Mi Villano Favorito 2, empezando con Lupita Nyong’o, siguiendo con Meryl Streep y terminando con Amy Adams…
 
“Happy” con Pharrell en los Oscar


…y luego fue la impecable rendición de Pink de “Over The Rainbow” en el homenaje a los 75 años de El Mago de Oz. Aún tengo escalofríos.

Pink canta “Over The Rainbow”

Los presentadores dieron lo mejor de sí, como siempre, pero aparte de John Travolta (en serio hijo, ¿te costaba ensayar el nombre?), sólo Matthew McConaughey con Kim Novak –ninguno de los dos parecía saber qué decir—fueron realmente dignos de un “ok basta”. Jamie Foxx con Jessica Biehl presentando los premios a la música fueron divertidos, con Foxx cantando el tema de “Carros de Fuego” mientras Biehl trataba de no reírse, y Jim Carrey demostró que sigue teniendo lo que hace falta al presentar los premios para la animación. El momento más conmovedor fue cuando Bill Murray, acompañada por Amy Adams, presentó el premio a Mejor Fotografía (merecidísimo para Emmanuel Lubezki por su trabajo en Gravity). Como quizá saben, él y su compañero en Los Cazafantasmas, Harold Ramis, quien murió una semana antes, nunca más volvieron a trabajar juntos luego de sus problemas al filmar Groundhog Day. Murray dijo sencillamente: “Ah, perdón, nos olvidamos de uno: Harold Ramis por Caddyshack, Cazafantasmas y Groundhog Day”.Lindo y sencillo homenaje.

La mayoría de los discursos de agradecimiento también fueron aceptables en su mayoría, pero además de los más mencionados, el más simpático fue el de los compositores de “Frozen”, Kirsten Anderson-López y Robert López, aceptando el premio a Mejor Canción. No me importa lo que ustedes digan, fue chévere, bien ejecutado y muy merecido. Y además le otorgó a López el grado EGOT: ya había ganado un Emmy, un Grammy, un Tony y ahora un Oscar. Es sólo la 12da persona en la historia en lograrlo. (Cate Blanchett metiéndose con Julia Roberts al ganar como Mejor Actriz en Blue Jasmine –“hashtag Suck It”—fue también encantador.)

En fin, la ceremonia del Oscar de este año fue un respiro de oxígeno, no sólo para una industria que siempre busca y muchas veces falla en lograr tres horas que valgan la pena, sino para un público venezolano que ansiaba un escape, un oasis en medio de tanta tensión. Respeto a los que optaron por no verla, pero a los que me criticaron por hacerlo, les informo que yo fui uno de los que reportó los disturbios en Maturín. Durante los premios.

#Suckit.

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jueves, enero 30, 2014

No te emociones, Oscarcito: las descalificadas de los Premios de la Academia

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En una movida sorpresiva, la Academia de Artes y Ciencias de la Cinematografía descalificó la canción “Alone Yet Alone” de la película del mismo nombre por prácticas de promoción indebidas de su compositor Bruce Boughton, un ex gobernador de la Academia. Un hecho insólito, preo no es que no tenga precedentes. Es, de hecho, la quinta vez que sucede.

1931-32: Cortometraje – Comedia

 

Esta fue la quinta ceremonia de los Oscar en la historia, y en esa época los premiso se entregaban una vez cada dos años. Tan es así es que aún se distinguía entre drama y comedia. En la categoría Cortometraje-Comedia, Stout Hearts and Willing Hands, del estudio RKO Radio, era una de las nominadas, pero antes que terminara la votación, y sin ninguna explicación documentada, fue descalificada y reemplazada por otro corto del mismo estudio, Scratch-As-Catch-Can.

 

1968: Documental

En este caso, no sólo fue descalificada, es que le revocaron el Oscar que había ganado, el único caso hasta ahora. La 41a ceremonia tuvo lugar el 14 de abril de 1969, y la ganadora como Mejor Documental fue Young Americans, un detrás de escena de la gira de un coro de jóvenes que proyectaban una imagen de inocencia estadounidense. Pero el 7 de mayo, casi un mes después, la Academia declaró la película no elegible había sido proyectada en octubre de 1967, por la tanto no calificaba para un premio de 1968. Se le otorgó entonces a la primera finalista, Journey Into Self, el 8 de mayo de 1969.

 

1972: Banda sonora original

Aunque usted no lo crea, la ya legendaria música de El Padrino, compuesta por Nino Rota, había sido nominada en primer lugar para los premios de 1972. Pero cuando se supo que Rota había usado parte de la música para la comedia de 1958 Fortunella, no se incluyó. Ahora, hay que aclarar: no es que su nominación haya sido revocada, sino que la rama musical de la Academia tuvo otra votación, que incluyó la pista de El Padrino y otras cinco finalistas, de las cuales quedó la banda sonora de Sleuth (terminó ganando Limelight, de –y por—Charlie Chaplin). Rota sí fue nominado, y además ganó, dos años después por El Padrino II.

1992: Película en lengua no inglesa

Uruguay tuvo su primera nominación a un Oscar en 1992 con Un Lugar En El Mundo, pero luego de una investigación se descubrió que la película fue producida casi enteramente en Argentina, y por lo tanto debió ser presentada por ese país. Su nominación fue revocada.(Ese año ganó Indochina, de Francia.)

 

2011: Cortometraje

La noruega Tuba Atlantic fue nominada por Noruega en los premios de 2011, en la categoría donde ganó la irlandesa The Shore. Luego de la ceremonia, se supo que Tuba Atlantic fue mostrada en la televisión noruega en 2010, lo que la hacía inelegible, así que la nominación fue rescindida. Claro, los productores podrían preguntar “¿ya pa’ qué?”, aunque la Academia podía contestar con un “¿Por qué engañan?”

 

Fuente: Entertainment Weekly

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miércoles, enero 29, 2014

La Academia descalificó a una nominada a Mejor Canción

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Una de las mayores sorpresas cuando anunciaron los nominados al Oscar fue el primer nominado en la lista de Mejor Canción Original. Nadie sabía ni que la película existía hasta que la nombraron, y era “Alone Yet Not Alone”, de la película del mismo nombre. Además de ser super desconocida, la película le robó un lugar a cualquiera de Inside Llewyn Davis, la gran ignorada de este año. Hasta yo veo el nombre y me quedo con cara vacante mirándolo. Me preguntaba, ¿de dónde rayos salió, y por qué la nominaron?

Resulta que no fueron los únicos. Una firma de relaciones públicas, luego que una canción por la que hicieron fuerte campaña (y por supuesto permanecerá sin ser nombrada) no resultó nominada, contrató a un investigador privado para investigar si en efecto era elegible.

De acuerdo con The Hollywood Reporter, el detective llamó a los productores de Alone Yet Not Alone y se hizo pasar por un periodista investigando las nominaciones al Oscar, y quería verificar cuándo  fue mostrada para calificar. Resulta que fue mostrada una vez al día en el Laemmle Town Center en Encino, California, entre el 15 y el 22 de noviembre. Fue sólo una semana, pero bastó.

Ah, pero ahora es que la cosa se pone pescuecipeluda. La canción tiene música de Bruce Boughton, quien da la casualidad es un ex gobernador de la Academia de Artes y Ciencias del Cine y miembro del comité ejecutivo de la Rama Musical. ¿Coincidencia? Pues como que no.

AMPAS hizo su propia investigación, y por lo visto Boughton hizo una promoción inapropiada de su canción, habiendo “enviado correos a miembros de la rama para hacerles saber de su candidatura durante el período de votación de las nominaciones”, de nuevo según THR. La presidenta de la Academia, Cheryl Boone Isaacs, dijo en un comunicado, “No importa qué tan bien intencionada era la comunicación, usar la posición de uno como antiguo gobernador y actual miembro del comité ejecutivo para personalmente promocionar una candidatura al Oscar propia crea la apariencia de una ventaja injusta”.

Esto se une a lo que la investigación de la firma de RRPP descubrió, que viola la Regla 2.2e de la Academia: “Todas las películas elegibles, a menos que se diga como tal, debe ser publicitada y explotada durante su exhibición calificadora en el Condado de Los Ángeles según la costumbre de la práctica de la industria”.

Conclusión: “Alone Yet Not Alone” quedó descalificada de la categoría de Mejor Canción. Quedó fuera de los tarjetones cuando empiece la ronda final de votación el 14 de febrero.

Ahora que eso terminó, dos preguntas: ¿de qué carajo trata Alone Yet Not Alone? Primero, es una película con una alta carga cristiana. Una joven colona inglesa llamada Barbara (Kelly Greyson) y su hermana Lyida (Jenn Gotzon) son capturadas por tribus indígenas en el valle de Ohio en 1755. Desesperada, Bárbara decide escapar junto con otros tres prisioneros, tratando de encontrar a su hermana, sólo armada con su paciencia y su fe en Dios.

En cuanto a la canción, tiene su propia historia: la cantante es Joni Eareckson Tada, una autora y locutora radial evangélica que además es cuadriplégica. Ahora entienden el sentimentalismo.

Escúchenla por aquí, y juzguen por su cuenta.

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jueves, enero 16, 2014

¿Reflejo de un buen año? Los nominados a los Premios de la Academia 2014

000_Was8203395Estoy escuchando la banda sonora de la mejor película que por lo visto la Academia no vio este año, porque es increíble que no haya logrado ni una nominación decente entre las anunciadas esta mañana por alguna señora que por lo visto es la presidenta de la Academia y Thor. Más allá de esa increíble omisión (y otras –Dios santo, hay otras), los aspirantes al Premio de la Academia 2014, debo admitir, no me dieron mayores protestas, reflejando que, al menos los últimos meses, este ha sido un increíble año en el cine. Y también, me hicieron darme cuenta que estoy hasta las metras en deudas de cine este año; ¡hay que ponerse las pilas!

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO

  • Sally Hawkins, Blue Jasmine
  • Jennifer Lawrence, American Hustle
  • Lupita Nyong’o, 12 Years A Slave
  • Julia Roberts, August: Osage County
  • June Squib, Nebraska

Una categoría extremadamente fuerte nada más basada en las apuestas. La única que no tiene ningún a posibilidad es, curiosamente, la veterana del grupo, q1ue es Julia Roberts, más que nada porque, a pesar de la calidad de su actuación, a nadie le gustó August: Osage County. Sally Hawkins se luce como la hermana de cate Blanchett en Blue Jasmine, pero tal es la fuerza de esa actuación que puede que se pierda. La amada por todos, Jennifer Lawrence, ya ganó un Globo de Oro por su demencial papel en American Hustle, y la gruñona y malhablada matrona de June Squibb en Nebraska la ha puesto a valer en todos lados. Pero es la “mexigeriana” Lupita Nyong’o (no me miren así, así es como ella misma se hace llamar) con la que pongo mis reales, por su increíble y muy auténtico retrato de una esclava en 12 Years A Slave.

MEJOR ACTOR DE REPARTO

  • Jared Leto, Dallas Buyers Club
  • Barkhad Abdi, Captain Phillips
  • Bradley Cooper, American Hustle
  • Jonah Hill, The Wolf Of Wall Street
  • Michael Fassbender, 12 Years A Slave

La gran historia de para mí aquí no es quien va a ganar, que es a donde iré, sino que todos están nominados por primera vez. De hecho, Barkhad Abi está nominado por su primera actuación, en lo que sea, por su interpretación del líder de los piratas somalíes en Capitán Phillips. ¡Por Dios, a él lo nominaron y a Tom Hanks no! Michael Fassbender lentamente se está ganando el respeto en la Academia, y si sigue su asociación con Steve McQueen hay uno en su camino. Y por su brutal papel como un esclavista en 12 Years A Slave, él es el único que se lo podría quitar a Jared Leto, que es quien creo que debería ganar, sólo por su entrega total como un transexual que ayuda al personaje de Matthew McConaghey a conseguir medicinas para enfermos de SIDA en Dallas Buyers Club. Ya lo de Bradley Cooper y Jonah Hill es porque están de moda (sin desmerecer sus actuaciones, en especial la de Bradley).

MEJOR ACTRIZ

  • Amy Adams, American Hustle
  • Cate Blanchette, Blue Jasmine
  • Sandra Bullock, Gravity
  • Judi Dench, Philomena
  • Meryl Streep, August: Osage County

Meryl Streep, eres fabulosa, eres una fuerza de la naturaleza, haces todo bien, pero la Academia necesita por aunque sea una vez dejar de nominarte sólo porque estás ahí. Como dijo un amigo mío en Twitter, ya es una marca. Y repito, a nadie le gustó August: Osage County (aunque claro, a nadie le gustó La Dama de Hierro y ahí está otra vez su Oscar). En mi opinión, le quitó la nominación a Emma Thompson por su hermoso papel en Saving Mr. Banks. Lo mismo va, en menor medida, para la magnífica Dame Judi Dench, quien se lo ganó por su papel de una anciana que busca a su hijo en Philomena. Sandra Bullock era obvia que recibiera reconocimiento por su actuación en Gravity (hizo la película mucho más cercana para todos) y Amy Adams era una joya en lo que ya era un cofre del tesoro en American Hustle, pero aquí que nadie se engañe, este premio tiene el nombre de Cate Blanchett estampado firmemente. Su actuación como una ricachona caída en desgracia en Blue Jasmine es una para los libros. Si la academia vuelve a darle algo a Meryl, es porque se lo robó a Cate.

MEJOR ACTOR

  • Christian Bale, American Hustle
  • Bruce Dern, Nebraska
  • Leonardo DiCaprio, The Wolf of Wall Street
  • Chiwetel Ejiofor, 12 Years A Slave
  • Matthew McConaghey, Dallas Buyers Club

¿Academia, qué rayos te hizo Tom Hanks? El hombre se volvió a ganar el cariño de todos interpretando a Walt Disney (WALT! DISNEY!) en Saving Mr. Banks, y todos lo teníamos seguro por su papel en Captain Phillips. ¡Y lo ignoraron! Igual para Joaquin Phoenix, por su tierna interpretación en Her, tan distinto a... bueno, todo lo que ha hecho en los últimos años. En fin, no puedo quejarme mucho de los que sí lograron nominaciones; honestamente me los esperaba a todos. Leo ya ganó un Globo (¿como mejor actor de Comedia? Em, ok) y ya hace rato que la Academia debería reconocer que el hombre ya dejó de ser el carajito bonito y ya; se ha convertido en un  actorazo. Era de esperarse el reconocimiento a Chiwetel Ejiofor, y viene tarde, si me lo preguntan. Y qué bien por Bruce Dern, un veterano de mil años que tenía rato sin hacer nada destacable. La cosa queda entre Christian y Matthew, entonces. ¿Se acuerdan cuando los dos estaban en esa película sobre dragones, Reign of Fire, y pensaban que hasta ahí llegarían? (Y esa peli no es mala, les digo. No es buenísima, pero está lejos de ser mala.) Bale ha demostrado que siempre es el contendiente a vencer, sólo por el nivel de compromiso al que llega en sus papeles. Pero McConaghey tiene al menos dos años que se ha estado ganando aplausos por sus papeles en cintas como Killer Joe, Mud, The Lincoln Lawyer y hasta Magic Mike. Y ahora está en una serie en HBO (True Detectives) en la que también se la está comiendo. Este es su año, y rezo a Dios que eso quiere decir que no más estúpidas comedias románticas, por favor.

MEJOR DIRECTOR

  • David O. Russell, American Hustle
  • Alfonso Cuarón, Gravity
  • Alexander Payne, Nebraska
  • Steve McQueen, 12 Years A Slave
  • Martin Scorsese, The Wolf Of Wall Street

Esta fue la única categoría que me dejó frío. Los hermanos Joel y Etan Coen son normalmente amores de la Academia, habiendo recibido un trofeo por casi todas sus películas. ¿Qué carajo pasó aquí? ¿Y Her recibe Mejor Película pero nada para Spike Jonez? ¿Y lo mismo para Paul Greengrass? Con todo el respeto a Scorsese, pero yo habría nominado a los Coen y no a él. De resto, el que puedo trolear aquí la fiesta es David O. Russell, quien ha estado trabajando duro para reconciliarse con la Academia, primero con The Fighter, luego con Silver Linings Playbook y ahora con American Hustle. McQueen ha hecho maravillas para mostrar ese lado oscuro de la historia estadounidense que fue la esclavitud con 12 Years A Slave. Pero toda América Latina está contando con que al fin Cuarón reciba el premio que tanto merece hace tanto tiempo. Sí, McQueen puede montar la ola que es 12 Years y Russell tiene sonando rato, pero sólo por el reto de dirección que fue Gravity, órale Alfonso, ve escribiendo el discurso.

MEJOR PELÍCULA ANIMADA

  • The Croods
  • Despicable Me 2
  • Ernest & Celestine
  • Frozen
  • The Wind Rises

¿Prueba final que Pixar está perdiendo su toque? Primer año desde que Pixar saca películas que una suya no recibe una nominación. En vez de eso, se la dieron a la francesa Ernest & Clementine, sobre la amistad entre un oso y una ratoncita. Y era evidente que el ahora retirado Hayao Miyazaki iba a recibir un reconocimiento por su increíble The Wind Rises, y de hecho es posible que de una sorpresa para despedir al “Walt Disney japonés”. Pero está complicado si hay una de Disney ya metida en el grupo, y Frozen tiene todo para ser llamada tanto un nuevo clásico como una ganadora.

MEJOR PELÍCULA

  • American Hustle
  • Nebraska
  • Capitán Phillips
  • Filomena
  • Dallas Buyers Club
  • 12 Years A Slave
  • Gravedad
  • The Wolf of Wall Street
  • Her

Que la pequeñita y dulce Filomena se haya coleado fue la bonita sorpresa. Que Indeide Llewyn Davis, presente en casi todas las listas “Mejores del 2013” entre las cinco primeras, haya sido tan supremamente ignorada (cero reconocimientos en las categorías principales) fue una bofetada. Al menos las otras ciertamente se lo merecen. Por todo el historial, es muy difícil que 12 Years A Slave no gane. Historia real, drama histórico, “la culpabilidad blanca”, increíbles actuaciones… La tiene casi segura. Cierto, American Hustle puede dar el batacazo y sería muy merecido, pero nah, olvídense. Me voy por la de McQueen.

Las otras nominadas siguen a continuación. Una estrellaStar en mi elección:

Mejor película extranjera:

  • La Grande Bellezza (Italia)
  • La cacería o La caza (Dinamarca)
  • The Broken Circle Breakdown o Alabama Monroe (Bélgica)
  • The Missing Picture o L'image manquante (Cambodia)
  • Omar (Palestina) Star (sería mucha justicia si gana esta)

Mejor fotografía:

  • The Grandmaster (Philippe Le Sourd)
  • Gravedad (Emmanuel Lubezki) Star
  • Inside Llewyin Davis (Bruno Delbonnel)
  • Nebraska (Phedon Papamichael)
  • Prisoners (Roger Deakins)

Mejor guión original:

  • Escándalo americano Star (aunque más original es Ella)
  • Ella
  • Blue Jasmine
  • Nebraska
  • Dallas Buyers Club

Mejor guión adaptado:

  • 12 años de esclavitud Star
  • El lobo de Wall Street
  • Antes de la medianoche
  • Philomena
  • Capitán Phillips

Mejor vestuario:

  • Escándalo americano Star
  • The Grandmaster
  • El gran Gatsby
  • The Invisible Woman
  • 12 años de esclavitud

Mejor documental largometraje:

  • The Act of Killing, Joshua Oppenheimer y Signe Byrge Sørensen (si esta no gana estaré en shock) Star
  • Cutie and the Boxer, Zachary Heinzerling y Lydia Dean Pilcher
  • Dirty Wars, Richard Rowley y Jeremy Scahill
  • The Square, Jehane Noujaim y Karim Amer
  • 20 Feet from Stardom (nominados aún por determinarse)

Mejor edición:

  • Escándalo americano
  • Capitán Phillips
  • Dallas Buyers Club
  • Gravedad Star
  • 12 años de esclavitud

Mejor música original:

  • The Book Thief, John Williams
  • Gravedad, Steven Price
  • Ella (Her), William Butler y Owen Pallet Star
  • Philomena, Alexandre Desplat
  • Saving Mr. Banks, Thomas Newman

Mejor canción original:

  • "Alone Yet Not Alone" (en el filme del mismo título), Bruce Broughton y Dennis Spiegel
  • "Happy" (en Mi villano favorito 2), Pharrell Williams
  • "Let it Go" (en Frozen), Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez
  • "The Moon Song" (en Her), Karen O y Spike Jonze
  • "Ordinary Love" (en Mandela: Long Walk to Freedom), Paul Hewson, Dave Evans, Adam Clayton, Larry Mullen (U2) Star

Mejor producción artística:

  • Escándalo americano
  • Gravedad
  • El gran Gatsby
  • Ella ("Her")
  • 12 años de esclavitud Star

Mejores efectos especiales:

  • Gravedad Star
  • The Hobbit: The Desolation of Smaug
  • Iron Man 3
  • El llanero solitario
  • Star Trek Into Darkness

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