El Cine Tuyo, Mío y Vuestro

El séptimo arte, para todos nosotros.

viernes, febrero 20, 2015

Camino al Oscar: Foxcatcher

Es muy, muy jodido vivir a la sombra de alguien cercano a ti, o sentir que no aprecian tus esfuerzos por lucirte en algo que amas. Puede ejercer fuerte presión sobre tu psiquis, en especial si todos tus esfuerzos terminan en vano. Puedes llegar a lastimarte a ti mismo o a los demás.

Esa es la premisa de la que parte Foxcatcher, la nueva cinta del director Bennett Miller (Capote, Moneyball), basada en el caso real que involucró al multimillonario John duPont y a los hermanos Dave y Mark Schultz, ganadores del oro en las Olimpíadas de 1984, cuyos mayores méritos son (a) haberle dado a Steve Carrell su primer papel dramático de peso (Dan In Real Life no cuenta) y (b) restaurar un poco más la fe que tenemos en Channing Tatum.

Mark Schultz (Tatum) está frustrado, pues tres años después que ganó la medalla de oro junto a su hermano Dave (Mark Ruffalo) aún no ha logrado el respeto que está seguro se merece. El hecho que su hermano parece haber logrado todo lo que él no ha podido –el respeto de la federación, el cariño y el respeto de sus compañeros, una esposa y dos hijos— no ayuda. Pero un día recibe un llamado que John duPont (Carrell), heredero de la más importante familia de la industria química del país, quiere reunirse con él, para que entrenen en su enorme propiedad (llamada Foxcatcher) para traerle el oro de vuelta a EEUU en las Olimpíadas de Seúl de 1988.

Hasta ahí todo va muy bien. Mark aprecia el apoyo que está recibiendo de John, a pesar de sus excentricidades y extrañas obsesiones. Cuando finalmente convence a Dave de venir a ayudar a entrenar al próximo equipo, el hermano mayor ve con preocupación tanto el comportamiento de John como la influencia que tiene sobre Mark, quien además está empezando a verse progresivamente más deprimido. Es una mezcla para una tragedia; la pregunta es quién saldrá más lastimado.

La primera palabra en la que pensé al salir de Foxcatcher fue “sombría”. La sola historia –contada a partir de un guión de E. Max Frye (Amos & Andrew) y Dan Futterman (Capote) — ya lo es, pero es la fotografía de Grieg Faser (Zero Dark Thirty) contribuye a todo el tono. La película es casi absolutamente carente de algo parecido a alegría, ni siquiera en momentos de triunfo, y vives sintiendo que algo malo va a pasar. Dave casi nunca sonríe, duPont sonríe apenas a medias y cuando hay una celebración se siente falsa.

Vean esta película sólo por las actuaciones, porque los tres se lucen. Sí, Carrell es casi irreconocible, aunque en parte es porque su enorme nariz prostética distrae un poco, pero se metió en el alma perturbada de John duPont a todo dar, y su nominación al Oscar está más que merecida (pero no es jamás la que dio Jim Carrey en Man In The Moon, lo siento; entonces, ¿qué tiene Carrell que Carrey no?); sin embargo, puede acusársele de ser si acaso de una sola nota, sin muchos matices. Tatum lo hace un poco mejor, haciendo de un hombre que a la vez trata de imponer una figura amenazante pero no se encuentra cómodo en su propio cuerpo, a raíz de sus propias inseguridades. Así que de acuerdo, el pana sabe actuar y no sólo como comediante. Aún no te perdono G.I. Joe, chamo, eso sí.

El ganador aquí es otra vez Ruffalo, para mí, un actor que consistentemente da buen trabajo en cuanta película aparece, ya sea una burda comedia romántica, dramas como The Normal Heart, una dramedia como The Kids Are Alright, extrañeces como Eternal Sunshine of the Spotless Mind o, sabes, The Avengers. Los refiero a una escena donde Dave debe destacar el trabajo de duPont en las instalaciones, y la mirada perturbada de Ruffalo, para ver por qué es tan buen actor. Dave sabe que lo que está diciendo es mentira, que todo es una farsa, y no soporta tener que seguirla, y Ruffalo transmite todo el dolor en sus ojos. Gracias a ello logró su segunda nominación al Oscar, y otra vez, más que merecida, y en un mundo donde no existieran ni J.K. Simmons ni Edward Norton, este sería su año.

¿Es una película que debería verse? Sin duda, pero a diferencia de las dos anteriores de Miller, no es una que volveré a ver, y su nominación como Mejor Director es de las incomprensibles de este año (sin que Foxcatcher fuera nominada a Mejor Película). Es digna por la actuación de sus protagonistas, y la historia, por trágica que pueda ser, es innegablemente fascinante. Háganse un favor: no googleen nada sobre ella, no busquen qué pasó en la vida real y véanla sin saber. Puede que la aprecien más.

Foxcatcher se estrena el 20 de febrero en Venezuela, y es protagonizada por Channing Tatum, Steve Carrell y Mark Ruffalo, bajo la dirección de Bennett Miller.

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jueves, febrero 19, 2015

Camino al Oscar: Whiplash

El novelista Albert Camus es famoso por haberle escrito una carta a su profesor de primaria cuando ganó el Nobel de Literatura en 1957, agradeciéndole su inspiración y su apoyo cuando empezaba en el mundo de la escritura. Ejemplos como este abundan en el mundo, de alumnos agradecidos con sus mentores de haberlos puesto en el camino correcto hacia la grandeza, siguiendo sus pasiones.

Creo que es sano asumir que Irwin Fletcher no recibirá ni una tarjeta de Navidad.

Fletcher, interpretado con aterradora genialidad por el favorito de este blog, J.K. Simmons, está al centro de Whiplash, el segundo largometraje del joven cineasta Damien Chazelle que arrasó el año pasado en Sundance y es la película más pequeña en recibir una nominación a Mejor Película en los Oscars de este año. Y en un mundo perfecto, tendría muchísima más oportunidad, pues es absolutamente electrizante y hecha con la precisión de… bueno, de una orquesta de jazz.

Andrew Neimann (Miles Teller) sólo tiene la grandeza en su mira. Quiere estar al nivel de los grandes bateristas de jazz del mundo, y nada menos que eso. Así que se inscribe en la academia de música más prestigiosa de Nueva York, donde choca de frente con Fletcher (Simmons), un instructor de jazz con complejo de sargento de entrenamiento salido de la más pura imaginación de George R.R. Martin.

Pero debajo de ese comportamiento obsesivo, hay un mensaje de inconformismo que hace de Whiplash mucho más que una mezcla de Bird con Full Metal Jacket. Andrew se dedica a perseguir sus sueños sin importar las consecuencias, sin mirar atrás, sin importar a quién lastimes, sin siquiera reconocer el efecto que pueda tener sobre su padre (Paul Reiser), ni siquiera sobre sí mismo. No estoy seguro si este es un estudio sobre la obsesión o cómo perseguir tus sueños, pero luego empiezo a pensar que puede que las dos no sean mutuamente excluyentes.

Ya hablaremos de Simmons en un momento, pero Teller no debe ser ignorado, pues esta es la película que lo hará una estrella, olvídense de Divergente (aunque su trabajo en Rabbit Hole no debería ser ignorado; y bueno, será el nuevo Señor Fantástico); nada mal para una experiencia casi exclusivamente llena de comedias juveniles. Un baterista desde los 15, Teller se va de tú a tú con Simmons a cada paso del camino, en un paralelo entre sus dos personajes: uno siente cada humillación, cada determinación, cada ampolla sangrante. Y cuando siente que se le quiere joder, uno sabe que no se va a dejar.

Excepto que Simmons se traga la película completa y la vuelve a escupir. En Oz demostró lo aterrador que puede ser; en Juno lo adorable que puede ser; en El Hombre Araña lo divertido. Fletcher es la unión de todos esos personajes, y muchas veces en el curso de una misma escena. Su cara de exasperación o falsa dulzura se transforma rápidamente en una pétrea faz de terror cuando te atreves a CAMBIAR EL TEMPO. No hay temor de confrontar al ofensor a gritos, sillas lanzadas o cachetadas. Y es que su filosofía es clara: “No hay dos palabras más dañinas en el idioma español que ‘buen trabajo’”.

Todo esto encerrado en un guión y una dirección de un chamo de 27 años (ahora tiene 30) que muestra mayor seguridad ante la cámara que algunos directores han mostrado en años. Sientes cada ampolla e Andrew, y cuando Fletcher se mete en tu cara, pues ahí está la cámara de Chazelle. La fotografía de Sharon Meir hace de una película hermosa en su simpleza, pero esa edición es un paralelo con el jazz (excelente banda sonora, por cierto) en sus rápidos altos y bajos.

Quizá lo que más asusta de Whiplash es que, luego de la última escena, uno piensa: ¿será que Fletcher tiene razón? ¿Será que necesitamos a alguien que nos puje hasta el final, si reconoce nuestro talento? ¿Dónde estaríamos si nos hubiéramos esforzado más?

Luego reaccionamos y decimos, “no, ni de vaina”.

Whiplash estrena en Venezuela el 13 de febrero en las salas del Circuito Gran Cine. Con Miles Teller, J. K. Simmons, Paul Reiser y Melissa Benoist. Dirigida por Damian Chazelle.


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jueves, enero 22, 2015

Camino al Oscar: American Sniper

La última película de renombre que tenía como centro a un soldado de la guerra de Irak, The Hurt Locker (ganadora a Mejor Película en 2010), sólo recaudó 17 millones de dólares en taquilla en su momento. Esto es para que pongan en perspectiva el hecho que American Sniper, la nueva película dirigida por Clint Eastwood, hizo 89 millones de dólares en su primer fin de semana. Por comparación, Guardianes de la Galaxia, la más taquillera de 2014, recaudó 94 millones cuando se estrenó en agosto. Decir que la historia de Chris Kyle, que además logró seis nominaciones al Oscar, es un éxito de taquilla, es quedarse corto.

Basada en la autobiografía del apodado “Leyenda”, la película cuenta cómo Kyle (interpretado por Bradley Cooper) llega al cuerpo élite SEAL con las ideas que su familia siempre le había inculcado: tú estás ahí para defender a tu familia, tus compañeros y tus ideales. En cuatro misiones en Irak, Kyle se convirtió en el francotirador más letal en la historia del ejército estadounidense, con 160 muertes confirmadas, todo mientras trataba de evitar a su equivalente iraquí, “Mustafá” (Sammy Sheik), y su esposa Taya (Sienna Miller) trata de lidiar con criar a su familia sola.

El repentino surgimiento de esta película en los Oscar, cuando ningún otro premio le había prestado mucha atención, habla muchísimo de la mentalidad de los miembros de la Academia, además que ya ha recibido grandes alabanzas de gente como el ex presidente Bill Clinton y el vicepresidente Joe Biden. Esta es una película que se ha visto como una gran alabanza al papel de los soldados estadounidenses en el mundo, el deseo que sean vistos como los grandes héroes del mundo en contra del mal. Y ese es el problema cuando te estás enfocando en un solo hombre: siempre va a haber alguna falla por algún lado.

Mientras que la inmensa mayoría considera a Chris Kyle un héroe, la película se siente mucho más como una película de super héroes más cercana a una historia de Batman que un retrato preciso de un ser humano. Mientras que muchos han visto que Kyle aseguraba en su libro que sólo hacía su trabajo, que sus blancos no eran seres humanos, lo que lo hacían ver como un asesino a sangre fría, Cooper lo interpreta como un idealista que decide echarse encima proteger a una nación cual Capitán América, quien hace su trabajo con eficiencia pero con conciencia. Si la amenaza con sus hermanos es un niño, una mujer o un anciano, pues hay que acabarlo. “Estoy dispuesto a responder ante el Creador por mis acciones”, dice en un punto. ¿Pero eso basta?

También está el problema de siempre a la hora de presentar el conflicto en Irak, donde los iraquíes siempre serán presentados como el brutal enemigo a vencer. Cada muerte que Kyle causa es prácticamente motivo de celebración (una de ellas arrancó aplausos en mi función), y habla de la forma en que la película… ¿manipula?... nuestra percepción del conflicto. Si tienes un problema con eso dependerá de tu posición respecto a la guerra y a la violencia; en mi caso no le vi mayor motivo de celebración pero también entiendo que ese, como ya se ha dicho harto, era su trabajo.

Con lo que tengo un mayor problema es cómo Eastwood y su guionista Jason Hall es cómo bailan alrededor del debate sobre las armas, tan prevalente en la actualidad. Todas las armas mostradas son usadas como deporte (cacería) o arma de guerra. Todas excepto la que quizá fue la más importante en la vida de Kyle, y decirles cuál fue sería un enorme spoiler, pero baste con decir que mostrarla habría traído un necesario equilibrio a la película. Otro baile se hace sobre muchos alegatos que Kyle hace en su libro, como que durante la crisis de Huracán Katrina habría subido a una torre con un compañero y empezó a dispararle a saqueadores armados. O sobre el incidente donde habría golpeado al ex luchador libre y ex gobernador de Minnesota, Jesse Ventura, quien lo demandó y está por recibir una gran cantidad de dinero por difamación.

No, Eastwood y Hall no quieren equilibrio. Quieren mostrarles cómo Chris Kyle era un patriota, un buen hombre (que por entrevistas con la gente que lo conocía, parecía que es cierto) y un buen soldado. Eastwood siempre con su mano pesada, que debe mostrarnos las cosas COMO SON, qué es eso de dejarnos sacar nuestras propias conclusiones. Porque cuando Taya le dice a Chris que está feliz de tener de vuelta a su esposo es porque es así, qué importa todo lo demás. Porque las vainas pueden salir mal hasta cuando tu esposa te está llamando desde EEUU para decirte que es un varón y te va a escuchar todo el tiroeto en el que estás metido. Porque es la guerra, hijo.

En lo que sí aplaudo la película es que finalmente presenta la posibilidad que esos soldados puedan regresar a casa y adaptarse a la vida civil de nuevo. La inmensa mayoría de las películas sobre la guerra de Irak muestran que, en mayor o menor medida, todos esos panas regresan con la cabeza hecha una estopa, imposibles de adaptarse a la vida normal. Chris Kyle pasa por eso y lo enfrenta de diversas maneras (uno en particular que, de nuevo, NO es mostrada), pero sí demuestra que es posible. Nuevamente, es parte del mito que hay en torno al soldado estadounidense, el que ya dejó atrás los traumas de Vietnam, que fue la guerra que EEUU siempre querrá olvidar, pero fue agradable ver una película sobre Irak que fuera tan condenadamente oscura.

Sin duda 98% de lo que hace que la película funcione es la actuación de Bradley Cooper, quien cumplió 40 años y se encaramó 40 kilos de músculo puro para la película. Y aun así, Kyle no es el típico machote sediento de sangre y pleitos, pero Cooper también se asegura de no dejar su personalidad sarcástica que tan bien le sirvió en comedias como The Wedding Crashers y la serie de The Hangover se asome. Puedes ver cuando está tratando de lidiar con las dudas, cuando está tratando de adaptarse. No es una actuación pretenciosa, sino sorprendentemente sutil, y Cooper tiene bien merecida su nominación al Oscar, su tercera en otros tantos años. Supongo que es el nuevo Tom Hanks: un actor cómico que se ha destacado en dramas. No ganará esta vez, pero será interesante ver a dónde irá su carrera después de esto.

En cuanta a las posibilidades de American Sniper de ganar Mejor Película… Miren, si fuera por puros méritos, ni de casualidad. Es buena, pero está lejos de ser un fenómeno artístico y de narración, más allá de su efectivo manejo de los momentos más tensos. Pero ha despertado un sentido patriótico en los estadounidenses que uno tiene que ser estadounidense para entender, y eso es un factor. Claro, hay reacciones bastante preocupantes sobre la película en Twitter (“no puedo esperar a ir a matar a malditos musulmanes”), pero quiero pensar que es una minoría. Dicho eso, por eso repentinamente se convirtió en una de las principales contendoras, mínimo a la par de viejas favoritas como Birdman y Boyhood y quizá hasta por encima de la que yo predigo que debería ganar, como es Selma. Porque son los Oscar, mis hijos: la política (de la Academia) y la idiosincrasia de los viejos carcamanes que la componen influyen tanto como el mérito artístico.

American Sniper (El Francotirador) estrena en Venezuela el 23 de enero, con Bradley Cooper y Sienna Miller, dirigida por Clint Eastwood. Clase B



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viernes, diciembre 12, 2014

Gone Girl: Donde la principal víctima es el matrimonio



Nick Dunne (Ben Affleck) pide ayuda al público para encontrar a su esposa (Rosamund Pike) junto con sus suegros (Lisa Banes y David Clennon) en Gone Girl.

Hay cosas que uno espera cuando uno entra a una película cuyo crédito final dice “Dirigida por David Fincher”. Sabes que cada toma fue meticulosamente planificada. Sabes que el suspenso va a ser medido por el encuadre de la toma, el momento específico que entra la música, la yuxtaposición de secuencias. Y sabes que el otrora director de joyas como Seven, Zodíaco, La Red Social y La Chica del Dragón Tatuado se siente atraído por personajes que no están exactamente bien de la chaveta.

Recibes todo eso en la nueva película Gone Girl, basada en la novela homónima de Gillian Flynn, quien además la adaptó al cine. Y con creces. La diferencia con otras obras de Fincher es que esta está llena hasta el tope de personajes con diversos grados de perturbación. Pocas veces una película me ha hecho quedarme ahí sentado, boca abierta, mirando la pantalla susurrando “mierda, qué bolas”.
Nick Dunne (Ben Affleck) es un frustrado escritor, dueño de un bar en Misuri, que el día de su quinto aniversario de bodas llega a casa donde vive con su hermosa esposa Amy (Rosamund Pike), hija de escritores de cuentos para niños, para encontrar los restos de una pelea, sin señal de su mujer. Inmediatamente empieza una búsqueda que lentamente se transforma en un circo mediático, para molestia de la hermana de Nick, Margo (Carrie Coon) y la detective que lidera el caso (Kim Dickens) y su sarcástico compañero (Patrick Fugit). Se sabe que había un ex novio que la acosaba (Neil Patrick Harris), pero poco a poco, hay algo que no cuadra en todo esto. ¿No se ve Nick demasiado tranquilo, muy poco preocupado? ¿Está ocultado algo? ¿Y si tuvo algo que ver con la desaparición de Amy? Todos estamos por ver que, de nuevo, nada es lo que parece.

La historia y la hábil mano de Fincher sacan lo mejor de las estrellas principales de Gone Girl. Denle hasta la madre por ser el próximo Batman, pero Affleck cava bien adentro para dar una actuación que es tan inquietante como lastimosa. Coon se roba cada escena en la que está llevando lo que podría ser el cliché de la sarcástica hermana con el corazón de oro a un nuevo e interesante nivel. Harris pasa por territorio en el que no lo hemos visto en un rato; este no es Barney Stinson. Pero esta es la película de Pike, de cabo a rabo. Pocas actuaciones este año son capaces de mostrar tantas capas. Verla trabajar es una de las grandes sorpresas de la película en medio de muchas sorpresas. Una muy merecida nominación al Globo de Oro. (La película logró cuatro, incluyendo además Mejor Película de Drama, Mejor Director para Fincher. También para Mejor Banda Sonora para Trent Reznor y Atticus Finch, la tercera colaboración del dúo con Fincher, pero esta vez mucho menos inspirada que la de La Red Social, que les mereció un Oscar. ¿Muy ocupado con el nuevo disco de Nine Inch Nails, Trent? Así sí te lo pronto.)

Lo que sí puedo decir es, esta es una película muy peligrosa de ver en pareja, pues la principal víctima es el matrimonio. Todo mito que se sepa del matrimonio es explorado y destripado como un cochino. ¿Matrimonio perfecto? ¿La guerra de los sexos? Pura paja. El mito de la pareja es opresivo. “Somos tan lindos que quiero golpearnos en la cara”, dice Amy en un momento. La gran pregunta que deja la película es, ¿no hay la posibilidad que todo matrimonio perfecto implique un poco de victimización de parte de los dos integrantes? Darles más detalles sería un spoiler tan masivo que ustedes me golpearían a mí. Baste decir, no comparen Gone Girl con su relación de ninguna manera. Si se pillan haciéndolo, la respuesta es sí, tienen problemas, y sí, quizá sea demasiado tarde.

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martes, mayo 13, 2014

Gwyneth Paltrow y Chiwetel Ejiofur buscarán averiguar El Secreto en Tus Ojos

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No recuerdo cuándo fue la última vez que escuché de un remake argentino, pero ciertamente escogió bien cuál hacer. Variety acaba de anunciar que Billy Ray, guionista de Capitán Phillips y director de la más reciente Los Juegos del Hambre, dirigirá una versión de El Secreto de sus Ojos, la ganadora del Oscar a Mejor Película en Lengua No Inglesa en 2009.

Ray adaptó el guión original de Eduardo Sacheri (basado en su novela) y el director original Juan José Campanella, quizá el director argentino con más conexiones con Hollywood, pues dirigió varios episodios de Dr. House y L.A. Law. Campanella además servirá como productor, así que ya de por sí tengo buen feeling. Adicionalmente, los papeles principales, originalmente por el omnipresente del cine argentino, Ricardo Darín, y Soledad Villasmil, serán ocupados por Chiwetel Ejiofor, quien se acaba de consolidar por su magnífica actuación en 12 Años de Esclavitud, y Gwyneth Paltrow, quien aunque tiene un tiempito de capa caída, sí ganó un Oscar como Mejor Actriz en 1999. (Wow, Gwynnie… ha pasado un tiempito.)

La original transcurre en Buenos Aires, y cuenta en paralelismo la historia de un agente de seguridad y su obsesión con un asesinato que no resolvió, y el amor imposible con su supervisora. Ahora trasladarán la acción a Boston, donde Ejiofor interpretará a un agente retirado del MI-5 británico que regresa a la ciudad embrujado por el asesinato sin resolver hace más de 30 años, además de lidiar con sus sentimientos por la que supongo será la fiscal que manejó el caso, interpretada por Paltrow.

El Secreto de Sus Ojos se mantiene como una de mis películas favoritas de los últimos años, una bellísima y muy bien construida historia de detectives/de amor (vean mi reseña original), así que espero que el personal involucrado le haga bien. Empieza a filmarse en otoño, aún sin fecha de estreno, pero supongo que estará para otoño del año que viene. Pendientes.

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miércoles, mayo 07, 2014

Pelo Malo: Ojalá fueran clichés

Afiche San SebastianDesde antes de su estreno, Pelo Malo creo que incluso superó a Secuestro Express en la categoría de Película Venezolana Más Controversial. La felicidad que generó su Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián en 2013 lentamente fue acompañada por críticas sobre su retrato de la pobreza en nuestro país, sobre la posición de la directora Mariana Rondón (Postales de Leningrado) y su acusación de “morder la mano que la alimentó” (lean a mi amiga Angie Rodríguez al respecto), sobre si vuelve a caer en los eternos clichés. Al final, se ha convertido en la más divisiva película venezolana de los últimos años.

Yo llego tarde a la fiesta, como a veces pasa, pero con toda esta controversia, la Concha y 100.000 espectadores, es hora de poner mis dos centavos. Y les digo algo, ojalá fueran clichés.

decenteEn los tradicionales bloques del 23 de Enero, Junior (Samuel Lange) se prepara para su última semana de vacaciones pendiente de la foto para el colegio. Quiere tener su pelo liso y vestirse de cantante de moda, pues ahí cree que podrá ganarse el cariño de su mamá, Marta (Samantha Castillo), quien no comparte ni entiende el empeño de su hijo en tratar de lucirse así. Ella simplemente quiere ver cómo lidiar con criar a un niño “raro” de nueve años y un bebé sola, sin un hombre (el papá de los dos está muerto) y con una suegra (Nelly Ramos) que le insinúa a cada rato llevarse a Junior.

Mientras veía Pelo Malo, pensé que esta era nuestra versión –mucho más light, a pesar de lo dura—de Precious (me extraña que no haya surgido el hashtag #SufroComoJunior). He leído varias críticas de gente que está molesta por cómo se retrata la pobreza en el país, pero lo que más vi a favor en esta es que me pareció brutalmente honesta. Castillo interpreta a Marta como una niña obligada a ser mujer y no quiere. Y está criada con la mentalidad machista de la sociedad venezolana: como no entiende a su hijo, lo rechaza, porque cree que así se fortalecerá. No es una mala mujer, pero la manera en que busca imponerse a su hijo la hace un tanto antipática.

La historia, viste desde el punto de vista de Junior, es deprimente. Al igual que Precious, este es un chamo que sólo quiere estar acorde con lo que él considera es la estética de la sociedad, buscar ser el niño perfecto para que su mamá lo quiera, sin entender que es precisamente lo que está haciendo para acercarse a ella lo está alejando aún más. Samuel lo interpreta con toda la madurez que un niño en esas condiciones, en la Venezuela del miedo, que debe ser tan fuerte como su mamá para poder echar para adelante, pero con una dulzura latente porque sientes que todo lo que quiere es que su mamá le demuestre el mismo amor que le muestra a su mamá.

Rondón no está pregonando con Pelo Malo, pero no tiene tampoco piedad con el espectador: está dispuesta a mostrar cada rincón, oscuro o claro, de la Venezuela con prejuicios. Para las historias que he escuchado de la vida en los barrios y en los bloques, más bien se quedó corta, pues es evidente que no quiere escandalizarnos. Pero admito que salí de ella deprimido, precisamente porque sabía que las acusaciones de clichés no eran ciertas. Nos está mostrando una Venezuela que no queremos admitir existe, y creo que gracias a ella deberíamos empezar ese debate. Sí, la película es algo lenta y no tiene tanto trama como estudio de personajes, pero lo que nos está queriendo decir debería ser razón suficiente para verla aunque sea una vez. Que nos haga reflexionar sobre la violencia en nuestros hogares, que no necesariamente debe ser física para que duela.

(Mucho les recomiendo lean el artículo de Aglaia Berluti sobre Pelo Malo para una opinión más sobre ese debate planteado.)

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sábado, octubre 05, 2013

Rush: Ojalá la F1 fuera así para mí

rush_ver2Admito que la Fórmula Uno me parece uno de los más rutinarios y aburridos deportes de todos. No me insulten o se sientan mal, me siento así respecto a cualquier deporte que involucre carreras largas. No entiendo la fiebre por ellas. O no la entendía, hasta que vi Rush.

 

Ron Howard es un director completamente aceptable para mí. El hombre sabe agarrar emociones y hacer que las vivas como si estuvieras en el sitio. Así me pasó con su Apolo 13, así siento su Una Mente Brillante. Con Rush está tomando caminos familiares, pues está tomando una historia existente y la “hollywoodiza”. Aunque por lo que he leído, la temporada de la F1 de 1976 ya de por sí era digna de Hollywood; me sorprende que se hayan tardado así en hacer una película.

 

decenteEsa temporada se centró en la rivalidad de los dos más talentosos corredores que el deporte ha visto: el austríaco Niki Lauda (Daniel Rühl) de Ferrari, frío, calculador y con un conocimiento casi robótico de cómo correr, y el inglés James Hunt (Chris Hemsworth) de McLaren, arriesgado, carismático, fiestero e incapaz de darse por vencido. Se tropezaron primero en la Fórmula 3, y desde entonces siempre competían el uno contra el otro, decididos a superarse. En el camino, en especial después de un incidente el 31 de agosto de 1976, ambos se dieron cuenta de dos cosas: había algo más importante que ganar, y lo que empezó como un odio encarnizado terminó en un gran respeto.

 

No pienso caerles a coba: Rush toca cada cliché de una película deportiva que se puedan imaginar. El frío campeón que logra relajarse al conseguir el amor (en este caso, Alexandra María Lara), el fortachón cuyo constante fiesteo le puede costar la corona y le cuesta su matrimonio (con Olivia Wilde). Pero Howard y su guionista Peter  Morgan (con quien ya colaboró antes en Frost/Nixon) ponen el mismo esfuerzo en desarrollar a los dos personajes principales y capturan detallitos sobre cada uno que hace que en un momento apoyes a uno, y luego al otro. Ayuda que Rühl y Hemsworth están al tope de su juego, para usar una expresión gringa. Rühl siempre ha sido bastante bueno, ya sea en la que nos introdujo a su talento, Goodbye Lenin, o como el encantador nazi en Inglourious Basterds. Aquí es difícil que te caiga bien, algo que todo el mundo dice es una fiel imitación a Lauda; el hombre era abrasivo y directo, aunque tenía su sentido del humor. Rühl lo retrata como un hombre decidido a triunfar, sin tiempo para más nada, hasta que….

 

Por su parte, esta debería ser la película que demuestre que Hemsworth es mucho más que Thor, aunque ese vaya a ser su papel más famoso. ¿Recuerdan esa escena donde Thor dice que simplemente quiere ir a casa? Hemsworth tiene varios momentos así aquí, donde no tiene miedo de mostrarse como un gigante vulnerable, a pesar de su tamaño. Su Hunt hace ver a todos que es el evidente ganador, qué con esa sonrisota y tal, pero muy adentro de sí es tal su miedo al fracaso que prefiere divertirse primero.

 

Y por supuesto, las escenas de las carreras. Cada carro que pasa la sientes en los huesos. Howard te mete ahí con los pilotos; casi puedes oler el aceite. Cero ángulos extraños, simplemente te muestra la acción done tiene que ser. Y saben qué, para ser una película sobre corredores de F1, son sorprendentemente pocas las carreras en Rush. Y quizá ese sea su mayor triunfo: está mostrando el drama humano, en vez de las competencias como tal. Las actuaciones principales son los que llevan esta película al final, aún  más que los increíbles carros.

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miércoles, mayo 29, 2013

Plasma de Miércoles E90: Network (1976)

networkHay películas, frases, escenas o actuaciones que tú siempre sabes que existen pero nunca tienes el chance de verlas por equis o ye razón. Network es una de esas películas, frases, escenas y actuaciones, el gran clásico del recientemente fallecido Sidney Lumet. Si no la han visto, es hora de corregir ese error.

Howard Beale (Peter Finch) está teniendo una crisis existencial, luego que su esposa falleciera y pronto habría de retirarse de su trabajo como ancla en el noticiero de la cadena UBS, por la baja de los ratings, tanto que su jefe y amigo Max Schumacher (William Holden) empieza a preocuparse por su sanidad. Howard no ayuda al anunciar que al la semana siguiente pretende volarse la tapa del cerebro al día siguiente y al aire. Para la ambiciosa gerente de programación Diana Christensen (Faye Dunaway), esto es una oportunidad de oro de convertir a Howard  y la cadena en una estrella. Cualquier otro habría buscado ayuda psicológica para el hombre; Diana le da su propio espacio. Y Howard,  en el que es uno de los grandes monólogos de todos los tiempos, invita a toda su audiencia a asomarse por su ventana, protestar por la basura en que se ha convertido el mundo, y clame, “I’m mad as hell, and I’m not going to take this any more!

Lo que más me asustó de Network no fue la actuación de Peter Finch, quien gracias a este papel se convirtió en el primer ganador de un Óscar póstumo, ni la frialdad del personaje de Dunaway, aunque llamarla “reina de las nieves” es quedarse corta (en una escena con su amante, se limita a hablar de sus planes con la empresa, incluso hasta el momento del orgasmo). No, lo que asusta de Network es lo actual que aún se siente, a casi 40 años de su estreno. Es un tema particularmente duro para mí como periodista, pero es una realidad que no puedo negar: las noticias de por sí solas no son atractivas. Tiene que haber algo de espectacularidad. Me hace recordar lo que Christopher Plummer, haciendo del veterano periodista Mike Wallace, le dice a una ejecutiva de televisión en The Insider: “Puede que trabajemos para la misma compañía, pero no pienses que estamos en el mismo negocio”. Por un lado están los periodistas, pendientes de llevar la noticia al público con el mayor equilibrio posible; por el otro, los ejecutivos del medio (que no sean periodistas) a lo que sólo le interesa que el medio se venda/vea/escuche.

Finch es absolutamente glorioso en su interpretación. Beale está loco, de eso no cabe duda, pero es el gran loco que arrastra masas. Si tiene la labia, pues se puede lograr que cualquiera haga lo que uno diga; si lo hace apasionadamente, puede hacer que miles lo digan; y si cree que es verdad (o lo es), puede hacer que una nación entera lo diga. Finch logra que uno admire a Howard Beale, que le tema a Howard Beale, y que sobre todo le tenga lástima a Howard Beale a lo largo de la película, pues es rápido ver que en todo momento está siendo explotado y utilizado, un chimpancé entrenado al que además le dan un garrote. Finch se crece en el papel, agarrando cada palabra y soltándola con la elegancia de un francotirador y con la misma certeza y letalidad.

Dunaway es igualmente magnífica, una imagen de ambición y sensualidad, la mujer que usa a todo y a todos por llegar alto. Recuérdese que esto era en los 70, donde la imagen de la mujer no había llegado al baluarte de poder que es hoy en día. Pero Diane se maneja de tú a tú con los hombres del canal, incluso con el presidente, interpretado nada más y nada menos que por Robert Duvall, no sólo por su belleza, sino porque tiene una mente absolutamente maquiavélica y está muy bien preparada. Pasa que tiene el pecho hueco, y eso la hace tan buena para los negocios como mala para relaciones humanas.

Holden es el corazón de la película, el equilibrio para la locura de Howard y la moral para la frialdad de Diane, aunque él también termina arrastrado en la espiral. Siempre fue un actor con una callada dignidad, un Morgan Freeman blanco, si me atrevo a hacer la comparación. Aquí está en constante lucha entre su conciencia y su corazón, queriendo serle fiel tanto a su amigo como a su trabajo como a la mujer de la que se enamoró –aunque no su esposa. Y no puedo dejar de mencionar a Ned Beatty, que tiene uno de los más impactantes cinco minutos en una película que ustedes se puedan imaginar.

Que una película de 38 años aún se sienta como algo actual es muestra del enorme talento que poseía Lumet, para lograr crear historias muy humanas a la vez que impactantes. Me alegra haber llenado ese punto ciego en mi historial. Dicho sea de paso, ¿me extrañaron?


NOTAS CURIOSAS

  • Sidney Lumet tenía dudas sobre darle el papel de Howard Beale a Peter Finch, quien era australiano y con un grueso acento, hasta que éste le envió una cinta leyendo  The New York Times con un perfecto acento estadounidense.
  • Henry Fonda (quien trabajó con Lumet en su debut, 12 Angry Men), rechazó el papel de Howard Beale, pues lo consideraba “demasiado histérico”. Igualmente pasó con Glenn Ford y George C. Scott (y no quiero imaginarme lo aterrorizante que hubiera sido con él en el papel). William Holden también lo rechazó, pero terminó estando en el otro papel protagónico.
  • Hasta ahora, esta es la.única de dos películas que han ganado tres Oscar por actuación (Peter Finch como principal, Faye Duanway como actriz principal y Beatrice Straight como la esposa de Max Schumacher). (La otra es Un Tranvía Llamado Deseo.). En total recibió 10 nominaciones, además de ganar como Mejor Guión para Paddy Chayevsky. Los otros fueron para William Holden como principal, Ned Beatty de reparto, Mejor Fotografía, Mejor Dirección  y Mejor Película, que terminó perdiendo ante Rocky, algo que a Lumet le siguió doliendo toda la vida.
  • Hablando de Beatrice Straight, ella tiene el récord para la actuación más breve en recibir un Oscar, pues aparece en la película un gran total de 340 segundos, poco menos de seis minutos. El segundo lugar, cuando Judi Dench ganó por su retrato de la reina Isabel en Shakespeare In Love, dura unos ocho minutos.}
  • Como ya dije, Peter Finch se ganó el primer Óscar póstumo gracias a su papel aquí. Habrían de pasar 33 años antes del segundo: Heath Ledger por su papel del Guasón en The Dark Knight.
  • El famoso discurso de Howard Beale tuvo que ser filmado en dos tomas: a mitad de la primera toma, Peter Finch tuvo que detenerse exhausto. Lumet no sabía de su corazón fallido, pero no pidió una tercera toma. Lo que se ve es la segunda toma de la primera parte y la primera toma de la segunda parte.

Y por supuesto, no lo puedo dejar sin  que vean la famosa escena.

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martes, abril 09, 2013

Edgar Ramírez tendrá manos de piedra

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No oculto que soy gran fan de Edgar Ramírez por acá, y creo que nadie me lo puede discutir, pues el pana no sólo ha demostrado ser excelente actor más allá de sus papeles en las telenovelas de acá como Cosita Rica, sino que poquito a poco se ha metido tanto en Hollywood como el cine europeo (acaba de protagonizar A Couer Overt con Juliette Binoche). De hecho, Edgar tiene cierto reconocimiento al otro lado del Atlántico, en especial por su trabajo en Carlos de Olivier Assayas, y su próximo papel podría darle el respeto que se merece de este lado.

 

Deadline acaba de anunciar (lo leo en Ain’t It Cool News) que Edgar acaba de agarrar un papel que originalmente estaba para Gael García Bernal en Hands Of Stone, la biografía del legendario boxeador panameño Roberto “Mano ‘E Piedra” Durán, dirigida por el también venezolano Jonathan Jakubowicz (Secuestro Express). Obviamente el papel es de Mano ‘E Piedra, un boxeador que se retiró en 2002 a la edad de 50 años, habiendo ganado 103 de sus 119 peleas, 70 de ellas por nocaut, y considerado uno de los mejores boxeadores de peso liviano de todos los tiempos. No creo que sea sorpresa que el gobierno panameño aportó unos tres millones de dólares a la producción.

 

Compartiendo con Edgar será un tal Robert De Niro, quien hará del entrenador de Durán, Ray Arcel. La película, que Jakubowicz también escribió, se enfocará en cómo Arcel y Durán se cambiaron la vida uno al otro, así como la extraordinaria rivalidad que Durán tuvo con otro grande, Sugar Ray Leonard, que culminó en la infame pelea “No Más”. Jakubowicz le dijo a Deadline que la película “responderá ese enigma, con el mejor talento que un director pueda soñar”.

 

Esa era la época (finales de los 80) en que yo veía el boxeo fijo, y la verdad las peleas eran emocionantes, sin el peso de la corrupción que vuela encima del deporte hoy en día. Marvin Hagler, Tommy “The Hitman” Hearns y sí, “Mano ‘E Piedra” Durán y Sugar Ray… esos eran grandes comparables con Rocky, mi gente. Por supuesto me queda la duda sobre Jonathan, pues este sería su primer ingreso en Hollywood, pero la inclusión de De Niro ayuda a levantar interés.

 

Por cierto, no es que Edgar no sea tremendo actor, pero no se puede dudar que Gael García Bernal es mucho más conocido en el norte. ¿Qué pasó? Originalmente Gael tuvo que retirarse de la producción por compromisos adquiridos posteriormente, pero el propio Durán le dijo al canal Telemetro de Panamá que al actor de Y Tu Mamá También “se le subieron los humos” cuando su película No fue nominada a Mejor Película Extranjera. Quién sabe, pero con sus 60 años Durán puede dar un buen coñazo todavía, y no voy a ser yo quien le lleve la contraria…

 

Ah y para rematar el festival de amor por Edgar, Latino Review acaba de anunciar que el pana estará en un thriller sobrenatural llamado Beware The Night, donde interpretará a un sacerdote que se junta con un policía (Eric Bana) para resolver un caso y enfrentarse a las fuerzas sobrenaturales involucradas. ¡Si así llueve que no escampe, gocho!

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lunes, abril 08, 2013

En el Juego de Tronos se gana o se muere... o te llevas unos premios


Game of Thrones cambiará la historia de la televisión en antes y después, y no tengo ninguna pena en decirlo. La serie tiene unos valores de producción comparables sólo con el cine más épico, las historias son intrincadas y fascinantes y cada actuación es mejor que la otra. Ni siquiera The Walking Dead te hace sufrir tanto al pensar cuál de tus adorados personajes va a ser comida de ratas después que ya jurabas que iba a ser el héroe de la cuestión (réquiem por Ned Stark).

La tercera temorada ya va por su segundo capítulo, “Dark Wings, Dark Words”, donde una apesadumbrada Catelyn Stark (Michelle Fairley) le confiesa a su nueva nuera, Talisa (Oona Chaplin) que ella cree ser la culpable de la desgracia de su casa, donde Theon Greyjoy (Alfie Allen) está en un sitio muy oscuro y doloroso, y Lady Brienne de Tarth (Gwendoline Christie) se enfrenta a varios dilemas a cuenta del Matarreyes Jamie Lannister (Nikolaj Coster-Waldau). Si son como yo, cada semana es una tortura esperar a ver qué pasa con estos personajes, en particular por lo que ya dije antes, que uno nunca sabe quién va a perder la cabeza.

Una cosa que me encantó del primer episodio de esta temporada (“Valar Dohaeris”) –aparte de que, sabes, era el primer episodio de la nueva temporada de Game of Thrones—fue cómo todos sus fans se reunieron en Twitter con anticipación, comentando las cosas que esperaban de ella, y los más troles que ya habían leído los libros preparándonos para los dolores que nos esperan esta temporada (basada en Tormenta de Espadas de la serie de A Song Of Fire And Ice de George R.R. Martin). Es una experiencia comunal única, ahora posible a las redes sociales. Y en ese espíritu comunal, los quiero invitar, queridos seguidores, a ganarse unos premios que HBO ha tenido la gentileza de compartir conmigo para regalárselos a ustedes.

Estas son las instrucciones que debéis seguir con fidelidad, ciudadanos.
  1. Demostrad vuestra fidelidad a una de las casas de Westeros, o cread la vuestra propia a través de la aplicación de Facebook de la página de HBO Latinoamérica: http://on.fb.me/10eRJrD (Sé que muchos de ustedes ya lo hicieron; ¡esos valen!)
  2. Compartid su escudo en Twitter mencionando a @HBOLAT, usando los hashtags#GOTLA y #JoinTheRealm, e incluid el nombre de este´humilde blog (@Cinetuyoymio; también los invito a hacerse fans por Facebook).
  3. Como guardián de este sitio (web), escogeré dos ganadores para primero y segundo lugar. El ganador podrá escoger uno de los dos premios; el segundo se llevará el otro.
¿Y cuáles son esos premios? Qué bien que preguntáis. :)
Tengo dos figuritas Funko© de los personajes de Game of Thrones. Esta es la línea completa. ¡No pregunten cuáles tengo, que todos están geniales!

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El otro es un combo de gorra y bufanda de una de las siete casas principales de Westeros. Esta es la de la casa Stark (foto referencial).

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Esto está abierto a todo y cualquier fan de Game of Thrones en el territorio nacional de Venezuela. Tienen desde el momento que publique este post hasta el viernes 19 de abril para mostrarme sus escudos; anunciaré al ganador antes del capítulo 4 de la serie (“And Now His Watch Is Ended”). Así que a crear, y nunca olviden: EL Invierno está Llegando. (Y debería, porque con estos calores…)

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viernes, febrero 15, 2013

Silver Linings Playbook: Porque a veces hay que tocarla de oído

silver_linings_playbookHarvey Weinstein debe tener una lengua de oro forrada en platino. Cada película que el hombre aúpa, logra miles de reconocimientos como si nada. Silver Linings Playbook se ha ganado miles de nominaciones en las mejores ceremonias de premios, cuando en manos de una casa productora menor sólo sería aplaudida y ya. En serio Harvey, tengo unas neveras que quisera venderle a los esquimales….

 

Dicho eso, que nadie se engañe. La nueva película de David O. Russell –ahora reconciliado con el mundo luego de muy públicos rollos con Lily Tomlin y, coñaza incluida, George Clooney—es un drama disfrazado de comedia que toca todas las teclas de la mejor manera, logrando ser creíble, encantadora y conmovedora, todas a la vez. Más allá de los que ha recibido su elenco, no es para estarse cubriendo de premios, pero de que es genial, es más que genial.

 

excelente-conmovido[6]Aquí seguimos a Pat Solitano (Bradley Cooper), un profesor de educación física que acaba de salir de un hospital mental luego de casi matar a patadas al hombre que encontró en la ducha con su esposa Nikki (Brea Bee). Ahora vive de nuevo con sus padres (Robert De Niro y Jackie Weaver) y está tratando de reconciliarse con Nikki, aunque los planes se le complican cuando conoce a Tiffany (Jennifer Lawrence), quien ha tenido problemas psicológicos propios.

 

Algo que se ve demasiado común en películas independientes es la exagerada excentricidad en sus personajes (véase The Wackness, Cyrus, Safety Not Guaranteed). Russell, afortunadamente, mantiene a sus personajes firmemen te metidos en el mundo real; estos son personajes con problemas verdaderos y se enfrentan a situaciones verdaderas. El guión, que Russell adaptó de una novela de Matthew Quick, mezcla bien tanto la comedia que se puede esperar cuando juntas a dos personajes que tienen la lengua más lampiña del mundo, como son Pat y Tiffany, como el drama de unos padres que deben cuidar de un hijo bipolar y depresivo y los amigos a su alrededor que lo quieren ver mejorar.

 

Si hay una película que justifica la categoría de Mejor Elenco en los Oscar, es esta, pues aunque no hay una pieza floja en ese engranaje, todos funcionan mejor cuando están juntos. Hasta Chris Tucker, quien puede desesperar un poco después de tres Rush Hour, sigue siendo divertido como un amigo de Pat que conoció en el hospital. Aplaudo eternamente que De Niro vuelva a ser considerado por la Academia, puyes ofrece un rol divertido y a veces hasta desgarrador; este es un hombre con sus propios problemas que sólo quiere lo mejor para su hijo. Weaver es excelente también, dando un giro completo del papel que la dio a conocer, la aterradora matriarca de un clan mafioso en Animal Kingdom del año pasado, pero tampoco es que tiene mucho que dar.

 

Por supuesto, el foco es en Cooper y Lawrence, y ambos se ganaron nominaciones también en sus papeles. Cooper es el que da la mayor sorpresa; ¿el catirito de The Hangover sabe actuar? Oh sí. Incluso cuando debe explotar, Cooper logra mantener su personalidad bajo control, y los momentos en que tiene que arrugar la cara y echar una lagrimita son bien creíbles. Lawrence sorprende menos, considerando que esta es su segunda nominación después de Winter’s Bone, pero este es un personaje refrescantemente distinto a ese y a Katniss Everdeen, aunque aún es una chama que sientes que puede arrancarte la cabeza a la vez que te roba el corazón. Digo, ¿qué tan bien se debe sentir formarle un peo a Robert de Niro? Es la favorita para llevarse Mejor Actriz, y yo aplaudiré a rabiar cuando pase. (Sí. CUANDO.)

 

Más allá del eterno mensaje de “puedes acomodar tu vida si ves las cosas buenas”, esta es una de esas películas que te deja sintiéndote bien con el mundo, que te hace reír porque te recuerda a tu propia gente. ¿Pero ganar Mejor Película? No eres así de bueno, Harvey,

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viernes, junio 01, 2012

Siete días, siete priviús: 01 de junio

La semana termina, y eso quiere decir que hay que recopilar los trailers que salieron en esos siete días. La mayoría son regresos a territorios conocidos –pero no hay nada de malo en eso.

LUNES: Hyde Park on the Hudson

Ojo, pongo esta de primero no porque me parezca particularmente malo el trailer; muy al contrario, esto chilla Oscar por todas partes, especialmente para Bill Murray haciendo de Franklin Delano Roosevelt. Es contado desde el punto de vista de una distante prima del presidente estadounidense, Daisy (Laura Linney) que narra el encuentro de FDR y su esposa Eleanor (Olibvia Williams) durante un fin de semana con el rey Jorge VI de Inglaterra (Samuel West) y la reina Isabel (Olivia Colman) en la época de la Segunda Guerra Mundial. Todos bajo la dirección de Roger Mitchell (Notting Hill). La pongo de primero porque dudo que alguna vez la pasen por aquí, pero esto se ve de calidad, sin duda.

Veredicto: Lo único que hay que temer es el temor a carnada de Oscar.


MARTES: El Gran Gatsby

Luego del fiasco que fue Australia, ya no veo al director Baz Luhrmann con el mismo respeto luego de Romeo + Julieta o Moulin Rouge. Sin embargo, la clásica novela de F. Scott Fitzgerald (que ya fue adaptada en 1974 con Robert Redford y Mia Farrow), con su fastuoso estilo y tendencia a grandes escenarios, parece mandada a hacer para su estilo. Eso puede ir bien o mal –y con el adicional que está filmada en 3D…

Veredicto: Demasiado deslumbrado para decir.


MIÉRCOLES: Abraham Lincoln: Vampire Hunter

Lo que pocos saben es que la madre del 16° presidente de los EEUU fue asesinada por un vampiro, lo que lo inspiró a dedicarse a cazar las viles criaturas mientras trataba de llegar a la Casa Blanca y liberaba los esclavos. Lo que sí se sabe es que esta locura fue inventada por el escritor Seth Grahame-Smith, quien también escribió Pride & Prejudice & Zombies con gran éxito. La película está dirigida por Timur Bekmambetov (Wanted) y tiene todo el demencial estilo del director ruso –si puede capturar lo épico y demencial de la novela original aún está por verse.

Veredicto: En cuatro veintenas y siete años quién sabe si aún alguien la recordará, pero se ve divertida.


JUEVES: Anchorman: The Legend Continues

Will Ferrell es comiquísimo. No me interesa si están de acuerdo o no. Y al fin, luego de muchos problemas con los estudios, el hombre está listo para volver a interpretar uno de sus papeles más exitosos: el ancla del Canal 4 de San Diego, Ron Burgundy. That is all.

Veredicto: Por el cuervo de Odín, ¿es que de verdad creen que no la voy a ver?



VIERNES: Los Miserables


O te gustan los musicales o no te gustan, así que ustedes decidan. Los Miserables tienen un lugar muy especial en mi corazón, siendo la única obra que he podido ver en el propio Broadway (sí, cuando era rico y no lo sabía) con toda mi familia. Una experiencia absolutamente única… En fin, esta nueva versión difiere de la de 1998 (con Liam Neeson y Geoffrey Rush) en que, aunque sigue siendo basada en la inmortal novela de Víctor Hugo, es un musical, dirigido por el ganador del Oscar Tom Hooper (El Discurso del Rey) y protagonizada por Hugh Jackman como Jean Valjean, Russell Crowe como el inspector Javert, la señora de Jaycer Anne Hathaway como Fantine y Amanda Seyfried como Cozette. Hooper insistió que todos los actores cantaran sus propias canciones en vivo durante la producción. Se ve absolutamente gloriosa.

Veredicto: Soñé un sueño en el que era el amo de esta casa…


SÁBADO: The Bourne Legacy

Para los que estén obstinados de la serie Bourne, bueno, primero, tienen problemas, y segundo, en esta nueva entrega sans Matt Damon, un nuevo agente llamado Aaron Cross aparece, muy parecido a un tal Jeremy Renner, que está escapando del plan de un tal Byer (Edward Norton) de matar a los agentes que quedan del proyecto Treadstone luego que Jason Bourne hiciera el proyecto público. Cross se alía con una científica (Rachel Weisz) para escapar, mientras que pareciera que todo el gobierno de EEUU está detra´s de él. O sea miren ese elenco: Renner es genial, Norton es genial, Weisz es genial, vuelven David Strathairn, Joan Allen y Albert Finney, se integran Oscar Isaac, Scott Glenn y Stacey Keach, la dirige Tony Gilroy, quien escribió las dos primeras… Yo no sé ustedes pero yo necesito ver esta película AHORA.

Veredicto: ¡AHORA, dije!



DOMINGUERA: El Asombroso Hombre Araña

En un mundo ideal, Marvel recuperaría los derechos de todos sus superhéroes (en especial los que están en Fox, como Daredevil, los Cuatro Fantásticos y los X-Men) y haría películas tan geniales como las últimas que hemos visto. Pero hasta la caótica Spider-Man 3, Sony Pictures ha manejado al Hombre Araña con respeto y mucho éxito, así que yo tengo fe que esta nueva versión del arácnido superhéroe sea tan genial como la dos primeras.

Veredicto: Andrew Garfield es excelente, Emma Watson es imposible de no querer, Rhys Ifans siempre ha sido genial, y tenemos a Martin Sheen y Sally Field haciendo del tío Ben y la tía Mae. ¿Preguntas?


FIN DE SEMANA LARGO: Skyfall / The Master


He estado alejado demasiado tiempo de reseñar trailers, así que incluyo dos más. El primero señala el fin de la larga espera de ver a Daniel Craig volver a ponerse el smoking para volver a hacer del agente 007, y ahora bajo la dirección de Sam Mendes. Luego tenemos el regreso de uno de los más destacados directores de los últimos años: Paul Thomas Anderson (Magnolia, Boogie Nights, Punch-drunk Love, la increíble There Will Be Blood), ahora dirigiendo a Joaquin Phoenix (¿no es genial volverlo a ver… sabes, normal?) y Philip Seymour Hoffman en lo que muchos dicen es una parodia sobre el nacimiento de la Cienciología.



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