Corto pero Grueso: Feast (2014)

jueves, febrero 26, 2015 | Comments

Bienvenidos de vuelta a su sección de los jueves, donde les invito a tomarse un tiempito y ver el género cinematográfico más beneficiado por Internet: los cortometrajes.

La odisea de una pareja vista a través de un adorable y goloso perrito. Ganador del Oscar 2015 a Mejor Cortometraje Animado.

Aquí se habla español: los ganadores del Oscar 2015

lunes, febrero 23, 2015 | Comments

El elenco y equipo de Birdman, ganadora a Mejor Película en los Oscar 2015
Por la 87ª vez, la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas entregó sus hombrecitos dorados durante una ceremonia que parece indicar que el poder de los latinos en Hollywood crece lenta pero seguramente, además de carecer la mayor parte de la diversión del año pasado.

Eso no fue enteramente culpa del anfitrión Neil Patrick Harris, quien la mayor parte del tiempo fue lo bastante encantador como para hacer que la ceremonia no se sintiera tan larga. Eso sí, hubo momentos de incomodidad que debieron salir mejor, como paseando en el público y pedirle a David Oyewolo que leyera el final de un chiste, o tratando de lograr que Robert Duvall le siguiera el juego de vigilar a Octavia Spencer mientras ella vigilaba sus predicciones. Sin embargo, la apertura con las proyecciones holográficas en el escenario, los juegos de sombras y la asistencia de Anna Kendrick y Jack Black, además del guiño a Birdman cuando se atrevió a salir a escena en sus interiores blancos, compensaron bastante. En resumen, no hubo ningún momento “super selfie” ni nada que haya hecho Billy Crystal tan memorable, pero ciertamente nada lo va a poner en el mismo lugar que Seth MacFarland o (susto) James Franco y Anne Hathaway.

Siguiendo con el show como tal, hubo bastante espacio para momentos tanto conmovedores como divertidos. La mayor sorpresa para muchos fue la presentación impecable de Lady Gaga en homenaje a los 50 años de La Novicia Rebelde, donde la excéntrica intérprete confirmó a cualquiera que no haya prestado atención que es mucho más que los extravagantes trajes y los elaborados videos musicales. Su interpretación de la mezcla de temas clásicos del filme fue nada menos que impresionante, y la aparición de la magnífica Julie Andrews para agradecerle y recordar la maravillosa película fue un bonito corolario para un momento un poco “random” pero aun así bastante bueno.



Casi todas las interpretaciones de las nominadas a Mejor Canción tuvieron algún toque de sentimentalismo. El cantante de country Tim McGraw debió asumir la interpretación de “I’m Not Gonna Miss You”, del documental Glenn Campbell… I’ll Be Me, en vez del propio artista, dado que su Alzheimer se ha vuelto cada vez peor, lo que da un triste cierre a una carrera de 60 años. “Glory”, de Selma, la eventual ganadora, tuvo a todo el mundo conmovido hasta las lágrimas, en especial por el momento histórico: la ceremonia de los Oscars de 1968 fue suspendida porque, cuatro días antes, Martin Luther King, Jr., fue asesinado en Memphis. John Legend y Common le pusieron todo el sentimiento posible a su interpretación y luego a su discurso de aceptación cuando John Travolta e Idina Menzel (un simpático homenaje al pelón que el actor se echó el año pasado al pronunciar mal el nombre de la cantante de “Let It Go”) le entregaron sus premios, recordando que viven en el país con más gente encarcelada en el mundo, y con la memoria todavía fresca de las muertes de Michael Brown y Eric Garner. Las lágrimas de David Oyewolo y la ovación de pie que recibieron fueron de las más merecidas de la noche.




Del otro extremo y con todo y eso un momento favorito, el dúo de hermanas Tegan y Sara se unieron al trio de rap de comedia The Lonely Island, Questlove de The Roots, Mark Mothersbaugh de Devo y un genial Will Arnett disfrazado de Batman para interpretar “Everything Is Awesome” de The Lego Movie. Todo el escenario fue apropiadamente diseñado como si fuera hecho por un niño de 10 años, y el caos controlado de bailarines y músicos combinaron perfectamente con la chiclosa canción. Que Arnett saliera con su guitarra metalera cantando “El Tema de Batman” de la película fue suficiente para yo soltar una carcajada. Lo siento, haters, yo lo amé, igual que amo la estúpida canción y amo la película.



La primera sorpresa de la noche me sorprendió más por ser sorpresa, de hecho. Disney Animation ha estado recuperando buena parte del prestigio que había perdido (a pesar de su calidad, ¿quién se acuerda de La Familia Robinson o Tierra de Osos?) ganando tanto cortometraje (Feast) como largometraje animado (Big Hero 6), y lo hace por segundo año consecutivo luego del triunfo de Frozen en 2014. Feast no sólo era adorable, sino que tenía técnicas parecidas a Paperman, el corto ganador de 2012. Por su parte, Big Hero 6 no sólo era visualmente impresionante, sino que además tenía una historia auténticamente conmovedora y hasta adulta en momentos. Cierto, Cómo Entrenar A Tu Dragón 2 tenía eso también, pero al final piensen cuál de las dos tiene más poder de permanencia. Aun así, quiero referirlos a mi tuit de anoche:

La verdadera sorpresa de la noche, sin duda, fue el triunfo de Graham Moore como Mejor Guión Adaptado por The Imitation Game, el único triunfo para la historia de Alan Turing mientars descifra el código Enigma de los nazi, por encima de las que parecían seguras (Whiplash, Inherent Vice, hasta American Sniper). Su discurso fue el segundo más conmovedor de la noche, confesando que a los 16 años trató de suicidarse por sentirse que no encajaba en ningún lado. Cerró pidiendo a todos “esos chicos que se sienten igual” que se mantuvieran raros, que se mantuvieran distintos. (Y esa será mi próxima franela: una que diga “Stay Weird / Stay Different”.)

Como bien fue destacado, van dos años seguidos que un mexicano gana como mejor Director, luego que Alejandro González Iñárritu siguiera al triunfador del año pasado, Alfonso Cuarón, al llevarse la estatuilla por su trabajo con Birdman. Y esa misma noche, Emanuel “El Chivo” Lubezki lo acompañó al llevarse Mejor Dirección de Fotografía; y después de eso, González Iñárritu subió con sus compañeros Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris, Jr. y Armando Bo al ganar Mejor Guión Original, agradeciendo con sus acentos españoles o en abierto español. “El Negro” aprovechó para saludar a sus compatriotas mexicanos “que algún día tengamos el gobierno que merecemos” y que Estados Unidos los trate como ciudadanos. Latinos are here to stay, baby, deal with it, ese.

Ninguno de los actores fue una sorpresa, dado que venían arrasando en todas las premiaciones anteriores. J.K. Simmons, brillante en Whiplash, tuvo un simpático momento cuando le pidió a todo el mundo llamar a sus padres (yo estaba viendo con los míos, así que no tuve que ir lejos). Eddie Redmayne tuvo una completa imposibilidad para disimular su emoción de ganar, a pesar de que su interpretación de Stephen Hawkings no había perdido en ningún lado. Julianne Moore al fin obtuvo un Oscar que se le debía mínimo desde los tiempos de Magnolia, y fue todo lo encantadora que siempre es (“Dicen que cuando ganas un Oscar tu vida se extiende cinco años; le quiero dar las gracias a la Academia, pues mi esposo es más joven que yo”. Chivegüenchona). La única que medio sorprendió –y no debería—fue Patricia Arquette, a quien finalmente se le reconoció su extraordinaria labor en Boyhood. La actriz aprovechó de exigir igualdad de géneros en la industria, denunciando la grosera diferencia de pagos entre actores y actrices. Hasta Meryl Streep se paró de su asiento y la aplaudió. You go, girl.

Y hay que comentar el triunfo de Citizenfour, el documental sobre el ex empleado de la NSA, Edward Snowden. Un abierto homenaje a la libertad de expresión, mostrando que el ex espía está lejos de perder su influencia en el mundo. Como dijo la periodista y documentalista Laura Poitras, encargada de su filmación junto al periodista Glenn greenwald, “cuando las decisiones que nos gobiernan se toman en secreto, perdemos el poder de controlar y gobernarnos a nosotros mismos”. Este documental, junto con Selma, se convirtieron en las dos películas de 2014 que todo venezolano debe ver.

Y así fueron los Oscar 2015. En menos de dos meses arranca el verano y las cotuferas, y luego empezaremos este ciclo todo de nuevo. He aquí por más latinos ofreciendo cine de calidad en estas premiaciones.

Aquí les dejo la lista completa de ganadores.

  • MEJOR PELÍCULA Birdman
  • MEJOR ACTOR Eddie Redmayne, La Teoría del Todo
  • MEJOR ACTRIZ Julianne Moore, Siempre Alice
  • MEJOR ACTOR DE REPARTO J.K. Simmons, Whiplash
  • MEJOR ACTRIZ DE REPARTO Patricia Arquette, Boyhood
  • MEJOR DIRECTOR Alejandro González Iñárritu, Birdman
  • MEJOR GUIÓN ORIGINAL Birdman
  • MEJOR GUIÓN ADAPTADO The Imitation Game
  • MEJOR CANCIÓN ORIGINAL “Glory”, Selma
  • MEJOR BANDA SONORA ORIGINAL El Gran Hotel Budapest
  • MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA Ida (Polonia)
  • MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN Big Hero 6
  • MEJOR VESTUARIO El gran hotel Budapest
  • MEJOR DOCUMENTAL Citizenfour
  • MEJOR CORTOMETRAJE The Phone Call
  • MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN Feast
  • MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL Crisis Hotline: Veteran Press
  • MEJOR FOTOGRAFÍA Birdman
  • MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA El gran hotel Budapest
  • MEJOR EDICIÓN Whiplash
  • MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN El gran hotel Budapest
  • MEJOR EDICIÓN DE SONIDO American Sniper
  • MEJOR MONTAJE DE SONIDO Whiplash
  • MEJORES EFECTOS VISUALES Interstellar

Camino al Oscar: Birdman

domingo, febrero 22, 2015 | Comments

Siempre vean las películas que un director hace para salir de su zona de confort, pues casi siempre resultará en un esfuerzo interesante, así el resultado no sea gran cosa. David Gordon Green hacía pequeños dramas  independientes hasta que se fue con una comedia adulta (Pineapple Express), Robert Zemeckis hacía comedias y fantasía hasta que probó hacer
una de terror (What Lies Beneath). La primera fue un éxito; la segunda, MALA, hijo, mala.


Ahora tenemos a Alejandro González Iñárritu, quien nos dio una suerte de películas (Amores Perros, 21 Gramos, Babel, Biutiful) cada vez más dramáticas, más “suffer porn”, aunque ciertamente las dos primeras gozaron de mucho prestigio. Marcado por la muerte de su hijo en un accidente automovilístico, quiero pensar que el “Negro” tenía demonios que debía superar, y ahora se atrevió con Birdman (o
La Inesperada Virtud de la Ignorancia),
una comedia existencialista que lo regresa a los buenos tiempos y lo encaminó a su segunda nominación al Oscar, quizá su primer triunfo.



Riggan Thompson (Michael Keaton) está al borde de un ataque de nervios. Famoso en los años 90 por tres películas de acción donde interpretó al superhéroe Birdman, se rehúsa a aceptar que no es un verdadero actor, así que se dispone a estrenar una adaptación en Broadway de la obra de Raymond Carver, De Qué Hablamos Cuando Hablamos de Amor, que él escribió, dirige y protagoniza. Pero cada preestreno es un desastre de una u otra forma, que
amenaza cada vez con empujarlo a la locura. Su productor (Zach Galifianakis) hace lo posible por mantener el estrés a raya; su hija y asistente (Emma Stone) siempre le recuerda que no ha estado allí para ella; y su coestrella (Edward Norton) le llena de inseguridades ante la posibilidad de ser infinitamente mejor actor que él, a la vez que siempre está queriendo meterse en la dirección, en el guión y dentro de su actriz personal (Naomi Watts). Y su mayor tortura viene de su antiguo personaje, que se rehúsa a salir de su cabeza o dejar de recordarle todo el éxito que tuvo cuando era un superhéroe. ¿Cuánto más podrá Riggan
aguantar?

Como todas las película de Iñárritu, esta no es una comedia convencional, pues aunque haya momentos graciosísimos, es una profunda reflexión sobre nuestras inseguridades y el papel que podemos jugar en el universo. Igualmente muestra por lo que muchos podríamos pasar: nuestra imagen pública vs. cómo nos ven los demás. Riggan constantemente insiste que es un artista, que las películas de Birdman están por debajo de él; pero la calidad de la obra que está presentando ahora es constantemente cuestionada por todos los que están a su alrededor. No me cabe ninguna duda que González Iñárritu está reflejando por lo que pasa cualquier artista, en especial lanzándole una no muy sutil punta a los críticos al presentar a una del New York Times (Lindsay Duncan) y preguntar abiertamente: “¿Qué debe pasar en la vida de una persona para que se convierta en un crítico?”

Mucho se ha hablado de cómo el “Negro” ha logrado mostrar la película como una sola larga toma ininterrumpida, que con la ayuda de la fotografía del talentoso Emmanuel Lubezki (The Tree of Life) le dan un aspecto visualmente único a la película. Por un lado muestra cómo la vida es una sola continua toma con breves interrupciones; por otro lado es un artilugio que le da una ventaja un tanto injusta a los Oscar sobre los otros directores, pues nada le gusta más a la Academia que mostrar a leguas que una película fue dirigida.

Gracias a Dios por una película sobre actores donde cada uno de estos se luce. Hasta Galifianakis deja de ser su usual y bizarro personaje conocido para estar tan estresado como el resto del elenco. Naomi Watts, quien es constantemente considerada (y con razón) una de las mejores actrices de nuestra generación, muestra una actriz casi tan insegura como el propio Riggan, aunque no sale lo suficiente para poder enfocarse lo suficiente en ella. Los dos pesos pesados son Norton y Keaton sin ninguna duda, y en otras circunstancias serían
los dos fijos para el Oscar. Norton juega con su fama de ser difícil de trabajar, y juega muy bien con el temor de Mike Spiner de no funcionar fuera del escenario; sus obsesiones por vivir el proceso son de las cosas más divertidas que tiene la película.

Keaton, por su parte, tiene todo el triunfo asegurado así no gane el Oscar (eso irá casi seguro a Eddie Redmayne por La Teoría del Todo, donde interpreta a Stephen Hawking), pues demuestra lo genial que sus admiradores han dicho que es a lo largo de los años. Aunque nunca se ha quejado públicamente por cómo le pesa haber interpretado a Batman en las cintas de Tim Burton, es inevitable hacer las comparaciones, de modo que Keaton se aprovecha para mostrar esa lucha interna que deben tener en su gremio por aceptar un papel en un blockbuster vs. hacer cine por “arte”. En un aspecto clave Keaton derrota a Redmayne, y quién sabe si será suficiente para que logre triunfar en los Oscars, y es que creó un personaje complejo de la nada, en vez de construir algo con bases ya fundadas.

Junto con Boyhood –la otra peso pesada para los premios del 22 de febrero—es una cinta inusual, original y excelentemente hecha. Que ustedes necesitan ver, porque quizá así el “Negro” Iñárritu quiera seguir haciendo comedias.

¿Cómo? ¿Que su próxima es un drama de época con Leonardo di Caprio y Tom Hardy?
*suspiro* Olvídenlo…

Birdman se estrena en Venezuela el 20 de febrero en el circuito Gran Cine, protagonizada por Michael Keaton, Edward Norton, Emma Stone, Naomi Watts y Zach Galifianakis, bajo la dirección de Alejandro González Iñárritu.

Jason Momoa no es el Aquaman de tu papá

viernes, febrero 20, 2015 | Comments

A riesgo de parecer estar apurándose a tratar de medio alcanzar a Marvel y tratar de mostrar cuantos héroes suyos pueda, Superman v. Batman: Dawn of Justice ciertamente sabe presentar las noticias como es, y aplaudo al director Zack Snyder sobre cómo usar las redes sociales para presentar noticias. Primero fue cómo presentó a Ben Affleck con su nuevo disfraz de Batman y el nuevo Batimóvil; luego Gal Gadot vestida como Mujer Maravilla; y anoche nos presentó a Jason Momoa como el nuevo Aquaman.




Ese es Jason Momoa, aka Khal Drogo/Conan, en la actualidad quizá el actor más "bad-ass" que hay, con un traje armado y tatuajes tribales y un tridente y una cara que se ven dispuestos a reacomodarte la cara si se te ocurre botar esa bolsa de plástico al mar, carajito. Este no es el Aquaman que recuerdas de Los Superamigos, objeto de burla en The Big Bang Theory. No, este es el Aquaman que empezó en su propio título en 1994 escrita por Peter David, que duró por 75 números. (Ese Aquaman *spoiler* pierde la mano izquierda, que es sustituida por un tridente, lo que hace que el héroe se vuelva un poco loco. Ahí se los dejo.) En mi opinión, se ve bastante bien, y además que Momoa siempre ha demostrado ser mucho más que puro músculo. Khal Drogo fue una de las mejores cosas de al primera temporada de Juego de Tronos y la última Conan tuvo problemas que nunca tuvieron que ver con él.

Ahora, eso de "unir a los Siete" supongo que es por la Liga de la Justicia, de la que esta película (que olvídenlo, ya dejó de ser una vulgar secuela de Man of Steel) muestra los orígenes. Ya tenemos a Superman (Henry Cavill), Batman (Affleck), la Mujer Maravilla (Gadot), Cyborg (Ray Fisher) y ahora Aquaman. Faltarían aún dos más, que supongo que será Flash, interpretado por razones que aún no entiendo por Ezra Miller (The Perks Of Being A Wallflower) y no por Grant Gustin (de la serie), y puede que Linterna Verde, aún sin anunciar quién reemplazará a Ryan Reynolds (aunque Tyrese Gibson en serio que quiere hacerlo). ¿Será que ellos aparecerán en esta película? Dios, espero que no; ya son como demasiados héroes. Además que dudo que TODOS puedan salir de una vez.

Batman v. Superman: Dawn of Justice se estrena el 25 de marzo de 2016, y también cuenta con las actuaciones de Amy Adams (Luisa Lane), Laurence Fishburne (Perry White), Jesse Eisenberg (Lex Luthor), Jeremy Irons (Alfred Pennyworth) y Diane Lane (Martha Kent). La Liga de la Justicia Parte 1 está pautada para el 17 de noviembre 2017, y Momoa navegará por sí solo cuando Aquaman se estrene el 27 de julio de 2018.


Camino al Oscar: Foxcatcher

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Es muy, muy jodido vivir a la sombra de alguien cercano a ti, o sentir que no aprecian tus esfuerzos por lucirte en algo que amas. Puede ejercer fuerte presión sobre tu psiquis, en especial si todos tus esfuerzos terminan en vano. Puedes llegar a lastimarte a ti mismo o a los demás.

Esa es la premisa de la que parte Foxcatcher, la nueva cinta del director Bennett Miller (Capote, Moneyball), basada en el caso real que involucró al multimillonario John duPont y a los hermanos Dave y Mark Schultz, ganadores del oro en las Olimpíadas de 1984, cuyos mayores méritos son (a) haberle dado a Steve Carrell su primer papel dramático de peso (Dan In Real Life no cuenta) y (b) restaurar un poco más la fe que tenemos en Channing Tatum.

Mark Schultz (Tatum) está frustrado, pues tres años después que ganó la medalla de oro junto a su hermano Dave (Mark Ruffalo) aún no ha logrado el respeto que está seguro se merece. El hecho que su hermano parece haber logrado todo lo que él no ha podido –el respeto de la federación, el cariño y el respeto de sus compañeros, una esposa y dos hijos— no ayuda. Pero un día recibe un llamado que John duPont (Carrell), heredero de la más importante familia de la industria química del país, quiere reunirse con él, para que entrenen en su enorme propiedad (llamada Foxcatcher) para traerle el oro de vuelta a EEUU en las Olimpíadas de Seúl de 1988.

Hasta ahí todo va muy bien. Mark aprecia el apoyo que está recibiendo de John, a pesar de sus excentricidades y extrañas obsesiones. Cuando finalmente convence a Dave de venir a ayudar a entrenar al próximo equipo, el hermano mayor ve con preocupación tanto el comportamiento de John como la influencia que tiene sobre Mark, quien además está empezando a verse progresivamente más deprimido. Es una mezcla para una tragedia; la pregunta es quién saldrá más lastimado.

La primera palabra en la que pensé al salir de Foxcatcher fue “sombría”. La sola historia –contada a partir de un guión de E. Max Frye (Amos & Andrew) y Dan Futterman (Capote) — ya lo es, pero es la fotografía de Grieg Faser (Zero Dark Thirty) contribuye a todo el tono. La película es casi absolutamente carente de algo parecido a alegría, ni siquiera en momentos de triunfo, y vives sintiendo que algo malo va a pasar. Dave casi nunca sonríe, duPont sonríe apenas a medias y cuando hay una celebración se siente falsa.

Vean esta película sólo por las actuaciones, porque los tres se lucen. Sí, Carrell es casi irreconocible, aunque en parte es porque su enorme nariz prostética distrae un poco, pero se metió en el alma perturbada de John duPont a todo dar, y su nominación al Oscar está más que merecida (pero no es jamás la que dio Jim Carrey en Man In The Moon, lo siento; entonces, ¿qué tiene Carrell que Carrey no?); sin embargo, puede acusársele de ser si acaso de una sola nota, sin muchos matices. Tatum lo hace un poco mejor, haciendo de un hombre que a la vez trata de imponer una figura amenazante pero no se encuentra cómodo en su propio cuerpo, a raíz de sus propias inseguridades. Así que de acuerdo, el pana sabe actuar y no sólo como comediante. Aún no te perdono G.I. Joe, chamo, eso sí.

El ganador aquí es otra vez Ruffalo, para mí, un actor que consistentemente da buen trabajo en cuanta película aparece, ya sea una burda comedia romántica, dramas como The Normal Heart, una dramedia como The Kids Are Alright, extrañeces como Eternal Sunshine of the Spotless Mind o, sabes, The Avengers. Los refiero a una escena donde Dave debe destacar el trabajo de duPont en las instalaciones, y la mirada perturbada de Ruffalo, para ver por qué es tan buen actor. Dave sabe que lo que está diciendo es mentira, que todo es una farsa, y no soporta tener que seguirla, y Ruffalo transmite todo el dolor en sus ojos. Gracias a ello logró su segunda nominación al Oscar, y otra vez, más que merecida, y en un mundo donde no existieran ni J.K. Simmons ni Edward Norton, este sería su año.

¿Es una película que debería verse? Sin duda, pero a diferencia de las dos anteriores de Miller, no es una que volveré a ver, y su nominación como Mejor Director es de las incomprensibles de este año (sin que Foxcatcher fuera nominada a Mejor Película). Es digna por la actuación de sus protagonistas, y la historia, por trágica que pueda ser, es innegablemente fascinante. Háganse un favor: no googleen nada sobre ella, no busquen qué pasó en la vida real y véanla sin saber. Puede que la aprecien más.

Foxcatcher se estrena el 20 de febrero en Venezuela, y es protagonizada por Channing Tatum, Steve Carrell y Mark Ruffalo, bajo la dirección de Bennett Miller.

Neill Blomkamp (Sector 9) hará la nueva Aliens... y tengo mis reservas

jueves, febrero 19, 2015 | Comments

El camino que ha seguido Aliens (y su director Ridley Scott) como franquicia ha sido, cuando menos, extraño: de aterradora y muy efectiva historia de terror a algunas de las peores películas que he tenido el infortunio de ver (hablo de Alien vs. Depredador: Requiem). Cuando Scott volvió a ese universo con Prometheus, las reacciones fueron, por decir lo menos, mezcladas: mientras que muchos apreciaban la discusión filosófica sobre la creación y la increíble fotografía, sin mencionar la excelente actuación de Michael Fassbender como el androide David, otros muchos criticaban el ritmo desigual y algunas otras fallas que tuvo la película, que al final fue un relativo fracaso en taquilla. 20th Century Fox igual está desarrollando Prometheus 2 para su estreno en un futuro lejano, pero, ¿y Aliens como tal?

Empezando el año, un interés sobre la franquicia resurgió gracias a estas imágenes que subió Neill Blomkamp, el joven director sudafricano que causó sensación con Sector 9. En una entrevista posterior, Blomkamp reveló que era arte conceptual de una película de Aliens en los que trabajaba mientras tenía tiempo libre durante la edición de su nueva película, Chappie. Y Santo Cristo bendito, se ve increíble.


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Para ese momento, todo el mundo asumía que Blomkamp simplemente estaba matando el ocio, y parece que así era. Hasta que, de acuerdo con The Wrap, Fox básicamente le dijo al director "Échale, pues, aquí tienes las llaves al parque". Y Blomkamp nuevamente lo confirmó en su cuenta de Instagram: esta será su próxima película, que Fox ahora desarrollará en paralelo con Prometheus 2. De acuerdo otra vez con The Wrap, la película de Blomkamp ocurrirá entre esta secuela y la primera Alien.

Ah, ok...

Ajá, pero ya va. Blomkamp afirma que esta idea se le ocurrió mientras trabajaba con Sigourney Weaver en Chappie, y por consiguiente ha manifestado que quiere usar al personaje de Ripley en la nueva película. Y por muy genial que sean tanto Weaver como Ripley... mis niños, eso es parte del problema y por qué no hago la fiesta que gran parte de Internet hace con este anuncio.

En primer lugar, Weaver es una hermosa, elegante, talentosa mujer de 65 años. La última vez que interpretó a Ripley fue en la lamentable, lamentable Alien: Resurrection en 1997, cuando tenía 48. Y si esto ocurre entre Prometheus 2 y la primera Alien... ¿eso no es antes que presentaran al personaje? También, oye, no sé ustedes, pero yo con la historia de Ripley tuve hasta Alien 3 (dirigida por David Fincher) y me parece que estuvo más que completa con Aliens (cortesía de James Cameron). Seguir empeñados en traer de vuelta a Ripley me parece una falta de originalidad de Blomkamp, que le quiere seguir el juego al estudio. Dejen a esa mujer descansar, por Dios.

De hecho, Blomkamp es otra parte del problema. Sector 9 lo puso en el mapa, hasta ganándose una nominación al Oscar como Mejor Película, con todo y sus problemas, pero su continuación, Elysium, fue una desilusión (aún no la he visto). Mucha gente está pendiente de Chappie para ver cuál de sus dos predecesoras es el mejor indicativo de qué está hecho; si llega a ser un fracaso, bueno, Scott le puede enseñar una cosa o dos a Blomkamp de caer de las alturas.

Para ser absolutamente justos, el trailer de Chappie se ve bastante bien. Sigue a un robot con la voz de Sharlto Copley (quien también hizo el "motion capture") cuyo creador (Dev Patel) le inculca más humanidad, para la angustia del jefe de la policía (Hugh Jackman). Con la actuación especial del grupo de punk-rap Die Anterwood, demuestra por qué aún le tengo fe a Blomkamp: el hombre siempre le sabe inculcar mucho corazón a sus películas a la vez que tiene un buen manejo sobre cómo mostrar escenas de acción. Además, lograr convertir a Hugh Jackman, uno de los actores más buenagente de Hollywood, en un villano es algo de respetarse. Esperaremos a marzo, cuando Chappie se etsrene aquí y en EEUU. Les dejo el trailer.



Camino al Oscar: Whiplash

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El novelista Albert Camus es famoso por haberle escrito una carta a su profesor de primaria cuando ganó el Nobel de Literatura en 1957, agradeciéndole su inspiración y su apoyo cuando empezaba en el mundo de la escritura. Ejemplos como este abundan en el mundo, de alumnos agradecidos con sus mentores de haberlos puesto en el camino correcto hacia la grandeza, siguiendo sus pasiones.

Creo que es sano asumir que Irwin Fletcher no recibirá ni una tarjeta de Navidad.

Fletcher, interpretado con aterradora genialidad por el favorito de este blog, J.K. Simmons, está al centro de Whiplash, el segundo largometraje del joven cineasta Damien Chazelle que arrasó el año pasado en Sundance y es la película más pequeña en recibir una nominación a Mejor Película en los Oscars de este año. Y en un mundo perfecto, tendría muchísima más oportunidad, pues es absolutamente electrizante y hecha con la precisión de… bueno, de una orquesta de jazz.

Andrew Neimann (Miles Teller) sólo tiene la grandeza en su mira. Quiere estar al nivel de los grandes bateristas de jazz del mundo, y nada menos que eso. Así que se inscribe en la academia de música más prestigiosa de Nueva York, donde choca de frente con Fletcher (Simmons), un instructor de jazz con complejo de sargento de entrenamiento salido de la más pura imaginación de George R.R. Martin.

Pero debajo de ese comportamiento obsesivo, hay un mensaje de inconformismo que hace de Whiplash mucho más que una mezcla de Bird con Full Metal Jacket. Andrew se dedica a perseguir sus sueños sin importar las consecuencias, sin mirar atrás, sin importar a quién lastimes, sin siquiera reconocer el efecto que pueda tener sobre su padre (Paul Reiser), ni siquiera sobre sí mismo. No estoy seguro si este es un estudio sobre la obsesión o cómo perseguir tus sueños, pero luego empiezo a pensar que puede que las dos no sean mutuamente excluyentes.

Ya hablaremos de Simmons en un momento, pero Teller no debe ser ignorado, pues esta es la película que lo hará una estrella, olvídense de Divergente (aunque su trabajo en Rabbit Hole no debería ser ignorado; y bueno, será el nuevo Señor Fantástico); nada mal para una experiencia casi exclusivamente llena de comedias juveniles. Un baterista desde los 15, Teller se va de tú a tú con Simmons a cada paso del camino, en un paralelo entre sus dos personajes: uno siente cada humillación, cada determinación, cada ampolla sangrante. Y cuando siente que se le quiere joder, uno sabe que no se va a dejar.

Excepto que Simmons se traga la película completa y la vuelve a escupir. En Oz demostró lo aterrador que puede ser; en Juno lo adorable que puede ser; en El Hombre Araña lo divertido. Fletcher es la unión de todos esos personajes, y muchas veces en el curso de una misma escena. Su cara de exasperación o falsa dulzura se transforma rápidamente en una pétrea faz de terror cuando te atreves a CAMBIAR EL TEMPO. No hay temor de confrontar al ofensor a gritos, sillas lanzadas o cachetadas. Y es que su filosofía es clara: “No hay dos palabras más dañinas en el idioma español que ‘buen trabajo’”.

Todo esto encerrado en un guión y una dirección de un chamo de 27 años (ahora tiene 30) que muestra mayor seguridad ante la cámara que algunos directores han mostrado en años. Sientes cada ampolla e Andrew, y cuando Fletcher se mete en tu cara, pues ahí está la cámara de Chazelle. La fotografía de Sharon Meir hace de una película hermosa en su simpleza, pero esa edición es un paralelo con el jazz (excelente banda sonora, por cierto) en sus rápidos altos y bajos.

Quizá lo que más asusta de Whiplash es que, luego de la última escena, uno piensa: ¿será que Fletcher tiene razón? ¿Será que necesitamos a alguien que nos puje hasta el final, si reconoce nuestro talento? ¿Dónde estaríamos si nos hubiéramos esforzado más?

Luego reaccionamos y decimos, “no, ni de vaina”.

Whiplash estrena en Venezuela el 13 de febrero en las salas del Circuito Gran Cine. Con Miles Teller, J. K. Simmons, Paul Reiser y Melissa Benoist. Dirigida por Damian Chazelle.


Es oficial: el Hombre Araña vuelve (en parte) a casa

martes, febrero 10, 2015 | Comments


Algo que los fans de Marvel han lamentado es que los derechos cinematográficos de los personajes más populares de la firma están regados por doquier que nos han dado esfuerzos que han sido, digamos, menos que estelares. Pero hoy el día amanece con noticias que el que quizá sea el más popular super héroe de Marvel --bueno, mi favorito personal, al menos-- está dando un paso de vuelta a su casa.

Sony Pictures y Disney anunciaron que las próximas películas del Hombre Araña serán producidas por Marvel Studios, y Peter Parker aparecerá en el Universo Cinematográfico de Marvel. De hecho, su próxima aparición será en una película del UCM, lo que quiere decir que lo veremos al lado del Iron Man de Tony Stark o el Thor de Chris Hemsworth, muy probablemente con el Capitán América de Chris Evans. Ya vamos con más de esto.

El anuncio oficial, según saco de Slashfilm, es que la próxima película en la franquicia de nuestro lanza-redes favorito será estrenada el 28 de julio de 2017 de la mano de Sony Pictures pero producida por el presidente de Marvel Studios, Kevin Feige, y su equipo, y la hasta la semana pasada presidente de Sony, Amy Pascal. Los dos estudios están explorando la oportunidad que personajes del UCM aparezcan en futuras películas del Hombre Araña. Uuuu, las posibilidades...

Esto, claro, viene con noticias grises y noticias malas. Sony Pictures seguirá financiando, distribuyendo, siendo dueña y teniendo el control creativo final del Hombre Araña, de modo que no es que Marvel vuelve a tener su hijo pródigo de vuelta. Sin embargo, quiero pensar que la mano de Feige podrá convencer a Sony de llevar a las aventuras de Peter Parker a donde pertenecía, sobre todo porque vienen demostrando desde Spider-Man 3 que no saben qué rayos hacer con él, aplicando más bien una de "a ver, ponte esto a ver si te queda". O peor aún, mete cuantos villanos puedas para hacerlo todo más emocionante (pecado de la última dirigida por Sam Raimi). (¡Uuuu! ¿Le podemos decir a Sam Raimi que vuelva? ¿Sí? ¿Sí?) O, el pecado de El Asombroso Hombre Araña 2, vamos a meternos con la historia de todo el mundo y eliminar lo que hacía al Hombre Araña especial. (Decirles más es territorio de spoiler.)

La verdadera mala noticia, al menos, es que lo que para mí era lo mejor de la nueva franquicia no va más: Andrew Garfield. Eso, al menos según la periodista de The Wrap, Linda Ge, también citada por Slashfilm.



Esto es lo que me parece lo único chimbo de todo el asunto (mal también por el director Marc Webb, pero creo que este de verdad no era su elemento). Garfield me pareció una gran mejoría sobre Tobey Maguire (aunque también me gustaba su interpretación), pues, más allá de ser mejor actor, era mucho más el "nerd" que Peter Parker de los cómics era, sin mencionar que tenía el característico sentido del humor que hacía el personaje famoso. Cambiar a Garfield justo cuando estaba ya cómodo como el Hombre Araña (su aparición en la Comic-Con de 2011 fue uno de los puntos altos de la convención) me parece casi que insultante para el joven intérprete. No es que se pueda quejar mucho --después de todo, consiguió empatarse con Emma Stone, sólo para hablar de un "win" del asunto-- pero me parece bien chimbo que tenga que salir de un universo que ayudó a mejorar. En fin, este es el negocio. Sigamos.

Ajá. ¿Qué significa esto para los planes que tenían tanto Marvel como Sony? Estos últimos tenían varios planes para crear un universo expandido del Hombre Arala, con planes de hacer una película sobre los Seis Siniestros (el Buitre, el Doctor Pulpo, el Rinoceronte, Krang el Cazador, el Duende Verde y Venom) en 2016, una película con una heroína de ese universo en 2017 (bien sea la Mujer Araña o la Gata Negra) y una nueva película sobre el héroe como tal en 2018. Con la excepción de esta última, todos esos planes están mínimo en veremos. Marvel de hecho movió sus propias películas a otras fechas para hacerle espacio al hijo pródigo. Así quedó la Fase 3 del UCM ahora:

  • Thor: Ragnarok, que ocupaba esa fecha del 28 de julio de 2017, ahora se estrenará el 3 de noviembre de 2017.
  • Pantera Negra, que salía en esa fecha de noviembre, se mueve al 6 de julio de 2018, fecha original de...
  • Capitán Maravilla, que sale ahora el  2 de noviembre de 2018, fecha que ocupaban...
  • Los Inhumanos, que se estrena el 12 de julio de 2019, de modo que sería la primera película de la Fase 4. Lo sabemos porque...
  • Los Vengadores: Guerra Infinita mantiene sus fechas de estreno: 4 de mayo de 2018 para la primera parte y 3 de mayo de 2019 para la segunda.

Ahora empieza la especulación: ¿en cuál de las películas de la UCM aparecerá Peter Parker? (Ni quiero ponerme a especular quién será el nuevo actor, por ahora.) Hay una posibilidad que sea la escena post-créditos de Vengadores: Era de Ultrón a estrenarse en mayo, quizá (y más probable) en Ant-Man de julio, pero yo estoy apostando que la aparición clave será en Capitán América 3: Guerra Civil de mayo de 2016. Fans del cómic saben que el Hombre Araña juega un papel clave en esta historia, que pone a los super héroes partidarios del Capitán, en contra de revelar sus identidades secretas al Gobierno, en franca confrontación con el equipo de Iron Man, quienes no tienen problema en mostrarse al mundo. (Sí, ya sé que en el UCM todo el mundo sabe las identidades de todo el mundo. Habrá que ver cómo resuleven eso en la película.)

La especulación más salvaje: con el Hombre Araña y Daredevil (quien estrena una serie de Marvel en Netflix en abril) volviendo a Marvel, ¿qué chances hay que Los Cuatro Fantásticos y los Hombres X regresando a casa? No se emocionen, pajaritos.

El trato entre Sony y Disney salió sin duda a raíz de la pobre taquilla y las malas críticas que las dos películas de El Asombroso Hombre Araña tuvieron, aunado a la mala imagen que el estudio recibió debido al hackeo que Sony sufrió a finales de 2014, de modo que era como una tormenta perfecta. Pero 20th Century Fox no es Sony; esos panas tienen una mejor idea de qué hacer con sus personajes Marvel y, con la excepción de Los Cuatro Fantásticos: Silver Surfer y X3: Last Stand, fueron en general éxitos de taquilla y crítica. Creo que si X-Men: Primera Clase hubiera sufrido un destino parecido que X3, Fox estaría en problemas, pero no sólo resultó un éxito de taquilla, sino que recibió buenos comentarios, muy a pesar de que salió en plena huelga de guionistas. X-Men: Días del Futuro Pasado fue un éxito aún mayor y generó muchísimo entusiasmo por la siguiente entrega, X-Men: Apocalipsis, que competirá competirá con Capitán América 3 en mayo de 2016.

En cuanto a la Primera Familia, Fox estrenó el trailer de la nueva versión de Los Cuatro Fantásticos hace dos semanas que recibió reacciones en general positivas. Las dos últimas películas sobre el equipo fueron considerados un fracaso, a pesar de taquillas de 151 y 131 millones de dólares, respectivamente, en especial entre críticos (27% y 37% en Rotten Tomatoes). En el lejano caso que sigan con el tema del fracaso (y ni siquiera estoy hablando del intento de 1994 de la mano de Roger Corman) es posible que Marvel tenga una forma de negociar. Pero es muy, muy poco probable.

Así que no sean golosos, mis hijos. Celebremos que Spidey vuelve a estar en manos de quienes lo criaron y de seguro saldrá con los Vengadores en Guerras Infinitas. ¿No es más que genial?

Camino al Oscar: American Sniper

jueves, enero 22, 2015 | Comments

La última película de renombre que tenía como centro a un soldado de la guerra de Irak, The Hurt Locker (ganadora a Mejor Película en 2010), sólo recaudó 17 millones de dólares en taquilla en su momento. Esto es para que pongan en perspectiva el hecho que American Sniper, la nueva película dirigida por Clint Eastwood, hizo 89 millones de dólares en su primer fin de semana. Por comparación, Guardianes de la Galaxia, la más taquillera de 2014, recaudó 94 millones cuando se estrenó en agosto. Decir que la historia de Chris Kyle, que además logró seis nominaciones al Oscar, es un éxito de taquilla, es quedarse corto.

Basada en la autobiografía del apodado “Leyenda”, la película cuenta cómo Kyle (interpretado por Bradley Cooper) llega al cuerpo élite SEAL con las ideas que su familia siempre le había inculcado: tú estás ahí para defender a tu familia, tus compañeros y tus ideales. En cuatro misiones en Irak, Kyle se convirtió en el francotirador más letal en la historia del ejército estadounidense, con 160 muertes confirmadas, todo mientras trataba de evitar a su equivalente iraquí, “Mustafá” (Sammy Sheik), y su esposa Taya (Sienna Miller) trata de lidiar con criar a su familia sola.

El repentino surgimiento de esta película en los Oscar, cuando ningún otro premio le había prestado mucha atención, habla muchísimo de la mentalidad de los miembros de la Academia, además que ya ha recibido grandes alabanzas de gente como el ex presidente Bill Clinton y el vicepresidente Joe Biden. Esta es una película que se ha visto como una gran alabanza al papel de los soldados estadounidenses en el mundo, el deseo que sean vistos como los grandes héroes del mundo en contra del mal. Y ese es el problema cuando te estás enfocando en un solo hombre: siempre va a haber alguna falla por algún lado.

Mientras que la inmensa mayoría considera a Chris Kyle un héroe, la película se siente mucho más como una película de super héroes más cercana a una historia de Batman que un retrato preciso de un ser humano. Mientras que muchos han visto que Kyle aseguraba en su libro que sólo hacía su trabajo, que sus blancos no eran seres humanos, lo que lo hacían ver como un asesino a sangre fría, Cooper lo interpreta como un idealista que decide echarse encima proteger a una nación cual Capitán América, quien hace su trabajo con eficiencia pero con conciencia. Si la amenaza con sus hermanos es un niño, una mujer o un anciano, pues hay que acabarlo. “Estoy dispuesto a responder ante el Creador por mis acciones”, dice en un punto. ¿Pero eso basta?

También está el problema de siempre a la hora de presentar el conflicto en Irak, donde los iraquíes siempre serán presentados como el brutal enemigo a vencer. Cada muerte que Kyle causa es prácticamente motivo de celebración (una de ellas arrancó aplausos en mi función), y habla de la forma en que la película… ¿manipula?... nuestra percepción del conflicto. Si tienes un problema con eso dependerá de tu posición respecto a la guerra y a la violencia; en mi caso no le vi mayor motivo de celebración pero también entiendo que ese, como ya se ha dicho harto, era su trabajo.

Con lo que tengo un mayor problema es cómo Eastwood y su guionista Jason Hall es cómo bailan alrededor del debate sobre las armas, tan prevalente en la actualidad. Todas las armas mostradas son usadas como deporte (cacería) o arma de guerra. Todas excepto la que quizá fue la más importante en la vida de Kyle, y decirles cuál fue sería un enorme spoiler, pero baste con decir que mostrarla habría traído un necesario equilibrio a la película. Otro baile se hace sobre muchos alegatos que Kyle hace en su libro, como que durante la crisis de Huracán Katrina habría subido a una torre con un compañero y empezó a dispararle a saqueadores armados. O sobre el incidente donde habría golpeado al ex luchador libre y ex gobernador de Minnesota, Jesse Ventura, quien lo demandó y está por recibir una gran cantidad de dinero por difamación.

No, Eastwood y Hall no quieren equilibrio. Quieren mostrarles cómo Chris Kyle era un patriota, un buen hombre (que por entrevistas con la gente que lo conocía, parecía que es cierto) y un buen soldado. Eastwood siempre con su mano pesada, que debe mostrarnos las cosas COMO SON, qué es eso de dejarnos sacar nuestras propias conclusiones. Porque cuando Taya le dice a Chris que está feliz de tener de vuelta a su esposo es porque es así, qué importa todo lo demás. Porque las vainas pueden salir mal hasta cuando tu esposa te está llamando desde EEUU para decirte que es un varón y te va a escuchar todo el tiroeto en el que estás metido. Porque es la guerra, hijo.

En lo que sí aplaudo la película es que finalmente presenta la posibilidad que esos soldados puedan regresar a casa y adaptarse a la vida civil de nuevo. La inmensa mayoría de las películas sobre la guerra de Irak muestran que, en mayor o menor medida, todos esos panas regresan con la cabeza hecha una estopa, imposibles de adaptarse a la vida normal. Chris Kyle pasa por eso y lo enfrenta de diversas maneras (uno en particular que, de nuevo, NO es mostrada), pero sí demuestra que es posible. Nuevamente, es parte del mito que hay en torno al soldado estadounidense, el que ya dejó atrás los traumas de Vietnam, que fue la guerra que EEUU siempre querrá olvidar, pero fue agradable ver una película sobre Irak que fuera tan condenadamente oscura.

Sin duda 98% de lo que hace que la película funcione es la actuación de Bradley Cooper, quien cumplió 40 años y se encaramó 40 kilos de músculo puro para la película. Y aun así, Kyle no es el típico machote sediento de sangre y pleitos, pero Cooper también se asegura de no dejar su personalidad sarcástica que tan bien le sirvió en comedias como The Wedding Crashers y la serie de The Hangover se asome. Puedes ver cuando está tratando de lidiar con las dudas, cuando está tratando de adaptarse. No es una actuación pretenciosa, sino sorprendentemente sutil, y Cooper tiene bien merecida su nominación al Oscar, su tercera en otros tantos años. Supongo que es el nuevo Tom Hanks: un actor cómico que se ha destacado en dramas. No ganará esta vez, pero será interesante ver a dónde irá su carrera después de esto.

En cuanta a las posibilidades de American Sniper de ganar Mejor Película… Miren, si fuera por puros méritos, ni de casualidad. Es buena, pero está lejos de ser un fenómeno artístico y de narración, más allá de su efectivo manejo de los momentos más tensos. Pero ha despertado un sentido patriótico en los estadounidenses que uno tiene que ser estadounidense para entender, y eso es un factor. Claro, hay reacciones bastante preocupantes sobre la película en Twitter (“no puedo esperar a ir a matar a malditos musulmanes”), pero quiero pensar que es una minoría. Dicho eso, por eso repentinamente se convirtió en una de las principales contendoras, mínimo a la par de viejas favoritas como Birdman y Boyhood y quizá hasta por encima de la que yo predigo que debería ganar, como es Selma. Porque son los Oscar, mis hijos: la política (de la Academia) y la idiosincrasia de los viejos carcamanes que la componen influyen tanto como el mérito artístico.

American Sniper (El Francotirador) estrena en Venezuela el 23 de enero, con Bradley Cooper y Sienna Miller, dirigida por Clint Eastwood. Clase B



Gone Girl: Donde la principal víctima es el matrimonio

viernes, diciembre 12, 2014 | Comments



Nick Dunne (Ben Affleck) pide ayuda al público para encontrar a su esposa (Rosamund Pike) junto con sus suegros (Lisa Banes y David Clennon) en Gone Girl.

Hay cosas que uno espera cuando uno entra a una película cuyo crédito final dice “Dirigida por David Fincher”. Sabes que cada toma fue meticulosamente planificada. Sabes que el suspenso va a ser medido por el encuadre de la toma, el momento específico que entra la música, la yuxtaposición de secuencias. Y sabes que el otrora director de joyas como Seven, Zodíaco, La Red Social y La Chica del Dragón Tatuado se siente atraído por personajes que no están exactamente bien de la chaveta.

Recibes todo eso en la nueva película Gone Girl, basada en la novela homónima de Gillian Flynn, quien además la adaptó al cine. Y con creces. La diferencia con otras obras de Fincher es que esta está llena hasta el tope de personajes con diversos grados de perturbación. Pocas veces una película me ha hecho quedarme ahí sentado, boca abierta, mirando la pantalla susurrando “mierda, qué bolas”.
Nick Dunne (Ben Affleck) es un frustrado escritor, dueño de un bar en Misuri, que el día de su quinto aniversario de bodas llega a casa donde vive con su hermosa esposa Amy (Rosamund Pike), hija de escritores de cuentos para niños, para encontrar los restos de una pelea, sin señal de su mujer. Inmediatamente empieza una búsqueda que lentamente se transforma en un circo mediático, para molestia de la hermana de Nick, Margo (Carrie Coon) y la detective que lidera el caso (Kim Dickens) y su sarcástico compañero (Patrick Fugit). Se sabe que había un ex novio que la acosaba (Neil Patrick Harris), pero poco a poco, hay algo que no cuadra en todo esto. ¿No se ve Nick demasiado tranquilo, muy poco preocupado? ¿Está ocultado algo? ¿Y si tuvo algo que ver con la desaparición de Amy? Todos estamos por ver que, de nuevo, nada es lo que parece.

La historia y la hábil mano de Fincher sacan lo mejor de las estrellas principales de Gone Girl. Denle hasta la madre por ser el próximo Batman, pero Affleck cava bien adentro para dar una actuación que es tan inquietante como lastimosa. Coon se roba cada escena en la que está llevando lo que podría ser el cliché de la sarcástica hermana con el corazón de oro a un nuevo e interesante nivel. Harris pasa por territorio en el que no lo hemos visto en un rato; este no es Barney Stinson. Pero esta es la película de Pike, de cabo a rabo. Pocas actuaciones este año son capaces de mostrar tantas capas. Verla trabajar es una de las grandes sorpresas de la película en medio de muchas sorpresas. Una muy merecida nominación al Globo de Oro. (La película logró cuatro, incluyendo además Mejor Película de Drama, Mejor Director para Fincher. También para Mejor Banda Sonora para Trent Reznor y Atticus Finch, la tercera colaboración del dúo con Fincher, pero esta vez mucho menos inspirada que la de La Red Social, que les mereció un Oscar. ¿Muy ocupado con el nuevo disco de Nine Inch Nails, Trent? Así sí te lo pronto.)

Lo que sí puedo decir es, esta es una película muy peligrosa de ver en pareja, pues la principal víctima es el matrimonio. Todo mito que se sepa del matrimonio es explorado y destripado como un cochino. ¿Matrimonio perfecto? ¿La guerra de los sexos? Pura paja. El mito de la pareja es opresivo. “Somos tan lindos que quiero golpearnos en la cara”, dice Amy en un momento. La gran pregunta que deja la película es, ¿no hay la posibilidad que todo matrimonio perfecto implique un poco de victimización de parte de los dos integrantes? Darles más detalles sería un spoiler tan masivo que ustedes me golpearían a mí. Baste decir, no comparen Gone Girl con su relación de ninguna manera. Si se pillan haciéndolo, la respuesta es sí, tienen problemas, y sí, quizá sea demasiado tarde.

Revisa qué más se dice por ahí

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