¿Cómo es eso, que van a rehacer Scarface?

jueves, marzo 19, 2015 | Comments



Aunque creo que la fiebre de los remakes en Hollywood ha bajado un poquito, luego de la locura que parecía en años recientes, nadie se puede caer a cobas pensando que todom es sagrado. Quizá las que están en el top 5 de las mejores películas de la historia de la revista Sight & Sound --saben, Ciudadano Kane, Vertigo, Tokyo Story y afines-- se salven (porque ya Casablanca tiene su remake), pero de resto, no hay nada sagrado. ¿La prueba? Luego de años, se confirma que Scarface va a tener una nueva versión, según The Hollywood Reporter.

Antes de que se indignen y tal, sepan que la Scarface que todos conocemos, citamos y sabemos que todo rapero que se precie idolatra de 1983 es a su vez un remake muy a su estilo de una cinta de 1932 del mismo título dirigida por Howard Hawks. Liderizada por una actuación del tamaño del Roraima de Al Pacino, dirigida por Brian de Palma y con un guión de Oliver Stone, cuenta la historia de Antonio "Tony" Montana, un expatriado cubano que llega a Miami con todas las ambiciones del mundo y su rápido ascenso al poder en el crimen organizado y el narcotráfico. Junto con El Padrino y hasta Perfume de Mujer, es quizá el rol más conocido de Pacino hasta la fecha, y por muy exagerada que sea, no se puede negar que está tallada en piedra en la historia del cine, llena de frases absolutamente memorables. ¿O me van a decir que nunca le han dicho a alguien "Say hello to my li'l friend"? (Yo estoy esperando la ocasión para decir "Say good night to the bad guy".)

Este remake de Universal Studios se está basando en un guión de David Ayer, el mismo que escribió Training Day, que a su vez fue reescrito por Paul Attanasio (Donnie Darko, Quiz Show). THR reporta que ahora Jonathan Herman está a bordo para reescribirlo por tercera vez, lo que sería su segundo trabajo como guionista profesional, siendo el primero Straight Outta Compton, la biografía del grupo de hip-hop NWA (de donde salieron Ice Cube y Dr. Dre) que se estrena en agosto con mucha expectativa, dado la buena vibra que trae entre los que ya la vieron (y la verdad el trailer se ve asombroso).

Redondeando el talento para la nueva es nada menos que Pablo Larraín, el director chileno cuya película más conocida es No, donde Gael García Bernal interpreta al cerativo publicitario que ideó la campaña para el referéndum que culminó en la salida de Augusto Pinochet en Chile. (También recomiendo Tony Manero y Post-Mortem, para completar su currículum). Aunque si lo comparamos con la estética de la original, Larraín puede que sea una opción muy interesante, pues esta nueva versión muda la acción de Miami a Los Ángeles, y se enfocará en el mundo de los carteles de la droga de México. Ya no tendremos ni a Tony Montana ni a Camonte, el protagonista de la versión de 1932 (interpretado por Paul Muni), y según The Wrap anunció en 2014, la producción busca un desconocido como protagonista y será un verdadero latino.

Por eso digo que Larraín es una opción fascinante, pues conoce bien las políticas latinoamericanas (aunque una cosa es Chile y otra muy distinta es México) y aunado con la credibilidad callejera que parece tener Herman con Straight Outta Compton, esta versión suena menos horrorizante que al principio. Lo único que preocupa es que ya vimos lo que pasa cuando Universal agarra un talento latino y se lo lleva a Hollywood cuando tomaron al brasileño José Padilha para dirigir la nueva Robocop, que, aunque no me pareció mala per se, sí fue una película de acción más. Por ahora no hay más planes, pero estaré pendiente de informarles. Mientras, les dejo la escena más famosa de la versión de 1983.


Bruce Willis + Stephen King + Broadway = dame mi entrada

viernes, marzo 06, 2015 | Comments

Ya que todos tenemos alguna opinión sobre la genial Birdman, la ganadora este año del Oscar a Mejor Película, vamos a concentrarnos por un momento en cómo destaca el papel de Broadway en los intentos de un actor en demostrar su valía artística. Y eso demuestra que no importa cuántos millones ganes en el cine, si eres un verdadero actor el llamado a las tablas puede ser irresistible. Y no hablo de leyendas como Patrick Stewart o Ian McKellen, que se formaron en el teatro shakespeariano. Kevin Spacey, Al Pacino, Dustin Hoffman, Philip Seymour Hoffman y James Earl Jones, para hablar de sólo algunos, han tenido participaciones legendarias en la escena teatral de Nueva York. Robin Williams acudió al llamado en 2012 para subirse al escenario en 2012 para Bengal Tiger at the Baghdad Zoo (pueden ver escenas aquí). Hasta Bradley Cooper, quien pasó de ser el guapetón de películas como Qué Pasó Ayer a nominado al Oscar con serio chance en American Sniper, trajo la trágica historia de Joseph Merrick a escena con El Hombre Elefante apenas el año pasado (y su dedicación es, por decir lo menos, asombrosa).

Quizá el último actor que yo esperaría se montara en un escenario en Broadway, aparte de Cooper, ahora también acude al llamado de las tablas. Y no sólo eso, sino que la obra en la que hará su debut viene de una fuente bien sorprendente. Bruce Willis, hiper famoso por sus películas de acción como Duro de Matar, R.E.D.S. y G.I. Joe: Retaliation, será visto por el exigente público de Broadway en la adaptación teatral de Misery, la novela del maestro del terror, Stephen King, bajo la dirección de Will Frears.

Willis interpretará a Paul Sheldon, un autor de novelas rosa que sufre un aparatoso accidente en las montañas de Colorado y es rescatado y cuidado por una enfermera llamada Annie Wilkes, quien da la casualidad es una enorme fanática de sus libros y, de paso, está loca 'e bola. El papel de Wilkes quedará de parte de Elizabeth Marvel, una veterana de la escena teatral quien puede ser vista hoy en día como la contendora demócrata que se opone a Frank Underwood en la serie de Netflix House of Cards, además de su breve pero notable participación en True Grit.



Si la trama les es familiar, es porque la novela fue adaptada en 1990 por Rob Reiner con James Caan como Paul Sheldon y Kathy Bates como Annie Wilkes, un papel que le valió un Oscar a Mejor Actriz Secundaria, y con un guión de William Goldman, que también escribió la adaptación teatral.




Para ser absolutamente justos, esta no es la primera vez que Willis se monta en un escenario, pues ahí empezó su carrera en 1984, en una obra llamada Fool For Love (que no llegó a Broadway). Pero claro, eso fue hace treinta años y desde entonces se ha destacado es en películas de acción y comedias, sin contar Sexto Sentido y recordando que el mundo lo descubrió en la serie Moonlighting. Y Frears ya dirigió esta versión de Misery en 2012 en un teatro más pequeño.

Si tuviera la facilidad, créanme que esta sería una fija para mí; es una de mis novelas favoritas de King (mi autor favorito) y una de mis adaptacione favoritas de su parte, y me da curiosidad saber cómo le irá a Willis en un papel donde deberá estar la mayor parte del tiempo en cama sin poderse mover mucho. Se estrena en otoño de 2015 de la mano de Warner Brothers' Theater Venture, la rama teatral de los estudios. Si están en Nueva York en ese entonces, cuéntenme qué tal.

Por última vez: Jack Nicholson NO TIENE ALZHEIMER (Video y fotos)

martes, marzo 03, 2015 | Comments



Hay algo con el sensacionalismo que simplemente no deja que la gente lo suelte. Pero uno esperaría que el periodismo que se asegura serio, incluso el de farándula, no se dejaría llevar por un simple titular y leería un poquito más. Pero bueno.

Desde el año pasado, ha circulado el rumor que el legendario Jack Nicholson, el de la amplia sonrisa gatuna, la atemorizante mirada, los amoríos que parecen mitológicos, padece de Alzheimer y eso lo obligó a retirarse de la actuación. Eso fue un duro golpe para los que habíamos visto al conocido actor como alguien que vivía la vida plenamente, tanto por sus papeles en dramas como Chinatown, El Honor de los Prizzi, The Shining, The Departed y About Schmidt y comedias como As Good As It Gets, The Bucket List y sí, hasta tonterías como Anger Management. Su última película fue en 2010

Por suerte, esos rumores fueron desmentidos, no sólo por el representante del actor, sino por la periodista y ex esposa de Arnold Schwarzenegger, Maria Shriver, quien le dijo a E! News que no sólo no padecía de ningún mal, sino que revisaba guiones para su próximo proyecto. Y eso quedaría hasta allí, ¿verdad?

Pues no. La semana pasada, ese paladín del buen periodismo que se llama The National Enquirer publicó "en exclusiva" que el actor "ya se enfrenta a su final", que ya no sale de su casa, que cuando lo hace se le ve confuso y deteriorado. Y eso fue reproducido hasta el hastío por medios en todos lados, incluyendo uno de los más vistos (tristemente) y uno de los más veteranos de Lara. Mira, yo entiendo que en la era del periodismo web uno tiene que moverse rápido, pero sabes... con poner "supuestamente no recuerda quién fue" o "según periódico" bastaba.

El actor más nominado (12) y ganador de la historia del Oscar (tres veces) fue uno de los invitados al especial del 40 aniversario del programa cómico Staurday Night Live el pasado 21 de febrero, y el hombre se le veía másvivaz que nunca.



De hecho, a la salida se tomó el tiempo de firmar autógrafos para los fanáticos que estaban afuera.



¿Quieren más? Este fin de semana (28 de febrero) Jack fue a una exposición de su amigo, el fotógrafo David Bailey, con su hija Lorraine en Los Ángeles. ¿Es esta la cara de un enfermo?



Jack Nicholson no es mi tío, ni mi papá, ni mucho menos, y ahorita en Venezuela hay cosas muchísimo màs importantes de las que preocuparse. Pero esto lo conseguí en menos de cinco minutos de búsqueda en sitios confiables, que ciertamente The National Enquirer no es. Por favor, colegas periodistas, un poquito de por favor.

Si quieren más Jack, mientras llega su próxima película, les invito a leer este pequeño homenaje que le hice el año pasado cuando los primeros rumores. Y cierro igual que dije antes: nunca cambies, Jack, sólo mejora.

Corto pero Grueso: Feast (2014)

jueves, febrero 26, 2015 | Comments

Bienvenidos de vuelta a su sección de los jueves, donde les invito a tomarse un tiempito y ver el género cinematográfico más beneficiado por Internet: los cortometrajes.

La odisea de una pareja vista a través de un adorable y goloso perrito. Ganador del Oscar 2015 a Mejor Cortometraje Animado.

Aquí se habla español: los ganadores del Oscar 2015

lunes, febrero 23, 2015 | Comments

El elenco y equipo de Birdman, ganadora a Mejor Película en los Oscar 2015
Por la 87ª vez, la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas entregó sus hombrecitos dorados durante una ceremonia que parece indicar que el poder de los latinos en Hollywood crece lenta pero seguramente, además de carecer la mayor parte de la diversión del año pasado.

Eso no fue enteramente culpa del anfitrión Neil Patrick Harris, quien la mayor parte del tiempo fue lo bastante encantador como para hacer que la ceremonia no se sintiera tan larga. Eso sí, hubo momentos de incomodidad que debieron salir mejor, como paseando en el público y pedirle a David Oyewolo que leyera el final de un chiste, o tratando de lograr que Robert Duvall le siguiera el juego de vigilar a Octavia Spencer mientras ella vigilaba sus predicciones. Sin embargo, la apertura con las proyecciones holográficas en el escenario, los juegos de sombras y la asistencia de Anna Kendrick y Jack Black, además del guiño a Birdman cuando se atrevió a salir a escena en sus interiores blancos, compensaron bastante. En resumen, no hubo ningún momento “super selfie” ni nada que haya hecho Billy Crystal tan memorable, pero ciertamente nada lo va a poner en el mismo lugar que Seth MacFarland o (susto) James Franco y Anne Hathaway.

Siguiendo con el show como tal, hubo bastante espacio para momentos tanto conmovedores como divertidos. La mayor sorpresa para muchos fue la presentación impecable de Lady Gaga en homenaje a los 50 años de La Novicia Rebelde, donde la excéntrica intérprete confirmó a cualquiera que no haya prestado atención que es mucho más que los extravagantes trajes y los elaborados videos musicales. Su interpretación de la mezcla de temas clásicos del filme fue nada menos que impresionante, y la aparición de la magnífica Julie Andrews para agradecerle y recordar la maravillosa película fue un bonito corolario para un momento un poco “random” pero aun así bastante bueno.



Casi todas las interpretaciones de las nominadas a Mejor Canción tuvieron algún toque de sentimentalismo. El cantante de country Tim McGraw debió asumir la interpretación de “I’m Not Gonna Miss You”, del documental Glenn Campbell… I’ll Be Me, en vez del propio artista, dado que su Alzheimer se ha vuelto cada vez peor, lo que da un triste cierre a una carrera de 60 años. “Glory”, de Selma, la eventual ganadora, tuvo a todo el mundo conmovido hasta las lágrimas, en especial por el momento histórico: la ceremonia de los Oscars de 1968 fue suspendida porque, cuatro días antes, Martin Luther King, Jr., fue asesinado en Memphis. John Legend y Common le pusieron todo el sentimiento posible a su interpretación y luego a su discurso de aceptación cuando John Travolta e Idina Menzel (un simpático homenaje al pelón que el actor se echó el año pasado al pronunciar mal el nombre de la cantante de “Let It Go”) le entregaron sus premios, recordando que viven en el país con más gente encarcelada en el mundo, y con la memoria todavía fresca de las muertes de Michael Brown y Eric Garner. Las lágrimas de David Oyewolo y la ovación de pie que recibieron fueron de las más merecidas de la noche.




Del otro extremo y con todo y eso un momento favorito, el dúo de hermanas Tegan y Sara se unieron al trio de rap de comedia The Lonely Island, Questlove de The Roots, Mark Mothersbaugh de Devo y un genial Will Arnett disfrazado de Batman para interpretar “Everything Is Awesome” de The Lego Movie. Todo el escenario fue apropiadamente diseñado como si fuera hecho por un niño de 10 años, y el caos controlado de bailarines y músicos combinaron perfectamente con la chiclosa canción. Que Arnett saliera con su guitarra metalera cantando “El Tema de Batman” de la película fue suficiente para yo soltar una carcajada. Lo siento, haters, yo lo amé, igual que amo la estúpida canción y amo la película.



La primera sorpresa de la noche me sorprendió más por ser sorpresa, de hecho. Disney Animation ha estado recuperando buena parte del prestigio que había perdido (a pesar de su calidad, ¿quién se acuerda de La Familia Robinson o Tierra de Osos?) ganando tanto cortometraje (Feast) como largometraje animado (Big Hero 6), y lo hace por segundo año consecutivo luego del triunfo de Frozen en 2014. Feast no sólo era adorable, sino que tenía técnicas parecidas a Paperman, el corto ganador de 2012. Por su parte, Big Hero 6 no sólo era visualmente impresionante, sino que además tenía una historia auténticamente conmovedora y hasta adulta en momentos. Cierto, Cómo Entrenar A Tu Dragón 2 tenía eso también, pero al final piensen cuál de las dos tiene más poder de permanencia. Aun así, quiero referirlos a mi tuit de anoche:

La verdadera sorpresa de la noche, sin duda, fue el triunfo de Graham Moore como Mejor Guión Adaptado por The Imitation Game, el único triunfo para la historia de Alan Turing mientars descifra el código Enigma de los nazi, por encima de las que parecían seguras (Whiplash, Inherent Vice, hasta American Sniper). Su discurso fue el segundo más conmovedor de la noche, confesando que a los 16 años trató de suicidarse por sentirse que no encajaba en ningún lado. Cerró pidiendo a todos “esos chicos que se sienten igual” que se mantuvieran raros, que se mantuvieran distintos. (Y esa será mi próxima franela: una que diga “Stay Weird / Stay Different”.)

Como bien fue destacado, van dos años seguidos que un mexicano gana como mejor Director, luego que Alejandro González Iñárritu siguiera al triunfador del año pasado, Alfonso Cuarón, al llevarse la estatuilla por su trabajo con Birdman. Y esa misma noche, Emanuel “El Chivo” Lubezki lo acompañó al llevarse Mejor Dirección de Fotografía; y después de eso, González Iñárritu subió con sus compañeros Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris, Jr. y Armando Bo al ganar Mejor Guión Original, agradeciendo con sus acentos españoles o en abierto español. “El Negro” aprovechó para saludar a sus compatriotas mexicanos “que algún día tengamos el gobierno que merecemos” y que Estados Unidos los trate como ciudadanos. Latinos are here to stay, baby, deal with it, ese.

Ninguno de los actores fue una sorpresa, dado que venían arrasando en todas las premiaciones anteriores. J.K. Simmons, brillante en Whiplash, tuvo un simpático momento cuando le pidió a todo el mundo llamar a sus padres (yo estaba viendo con los míos, así que no tuve que ir lejos). Eddie Redmayne tuvo una completa imposibilidad para disimular su emoción de ganar, a pesar de que su interpretación de Stephen Hawkings no había perdido en ningún lado. Julianne Moore al fin obtuvo un Oscar que se le debía mínimo desde los tiempos de Magnolia, y fue todo lo encantadora que siempre es (“Dicen que cuando ganas un Oscar tu vida se extiende cinco años; le quiero dar las gracias a la Academia, pues mi esposo es más joven que yo”. Chivegüenchona). La única que medio sorprendió –y no debería—fue Patricia Arquette, a quien finalmente se le reconoció su extraordinaria labor en Boyhood. La actriz aprovechó de exigir igualdad de géneros en la industria, denunciando la grosera diferencia de pagos entre actores y actrices. Hasta Meryl Streep se paró de su asiento y la aplaudió. You go, girl.

Y hay que comentar el triunfo de Citizenfour, el documental sobre el ex empleado de la NSA, Edward Snowden. Un abierto homenaje a la libertad de expresión, mostrando que el ex espía está lejos de perder su influencia en el mundo. Como dijo la periodista y documentalista Laura Poitras, encargada de su filmación junto al periodista Glenn greenwald, “cuando las decisiones que nos gobiernan se toman en secreto, perdemos el poder de controlar y gobernarnos a nosotros mismos”. Este documental, junto con Selma, se convirtieron en las dos películas de 2014 que todo venezolano debe ver.

Y así fueron los Oscar 2015. En menos de dos meses arranca el verano y las cotuferas, y luego empezaremos este ciclo todo de nuevo. He aquí por más latinos ofreciendo cine de calidad en estas premiaciones.

Aquí les dejo la lista completa de ganadores.

  • MEJOR PELÍCULA Birdman
  • MEJOR ACTOR Eddie Redmayne, La Teoría del Todo
  • MEJOR ACTRIZ Julianne Moore, Siempre Alice
  • MEJOR ACTOR DE REPARTO J.K. Simmons, Whiplash
  • MEJOR ACTRIZ DE REPARTO Patricia Arquette, Boyhood
  • MEJOR DIRECTOR Alejandro González Iñárritu, Birdman
  • MEJOR GUIÓN ORIGINAL Birdman
  • MEJOR GUIÓN ADAPTADO The Imitation Game
  • MEJOR CANCIÓN ORIGINAL “Glory”, Selma
  • MEJOR BANDA SONORA ORIGINAL El Gran Hotel Budapest
  • MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA Ida (Polonia)
  • MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN Big Hero 6
  • MEJOR VESTUARIO El gran hotel Budapest
  • MEJOR DOCUMENTAL Citizenfour
  • MEJOR CORTOMETRAJE The Phone Call
  • MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN Feast
  • MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL Crisis Hotline: Veteran Press
  • MEJOR FOTOGRAFÍA Birdman
  • MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA El gran hotel Budapest
  • MEJOR EDICIÓN Whiplash
  • MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN El gran hotel Budapest
  • MEJOR EDICIÓN DE SONIDO American Sniper
  • MEJOR MONTAJE DE SONIDO Whiplash
  • MEJORES EFECTOS VISUALES Interstellar

Camino al Oscar: Birdman

domingo, febrero 22, 2015 | Comments

Siempre vean las películas que un director hace para salir de su zona de confort, pues casi siempre resultará en un esfuerzo interesante, así el resultado no sea gran cosa. David Gordon Green hacía pequeños dramas  independientes hasta que se fue con una comedia adulta (Pineapple Express), Robert Zemeckis hacía comedias y fantasía hasta que probó hacer
una de terror (What Lies Beneath). La primera fue un éxito; la segunda, MALA, hijo, mala.


Ahora tenemos a Alejandro González Iñárritu, quien nos dio una suerte de películas (Amores Perros, 21 Gramos, Babel, Biutiful) cada vez más dramáticas, más “suffer porn”, aunque ciertamente las dos primeras gozaron de mucho prestigio. Marcado por la muerte de su hijo en un accidente automovilístico, quiero pensar que el “Negro” tenía demonios que debía superar, y ahora se atrevió con Birdman (o
La Inesperada Virtud de la Ignorancia),
una comedia existencialista que lo regresa a los buenos tiempos y lo encaminó a su segunda nominación al Oscar, quizá su primer triunfo.



Riggan Thompson (Michael Keaton) está al borde de un ataque de nervios. Famoso en los años 90 por tres películas de acción donde interpretó al superhéroe Birdman, se rehúsa a aceptar que no es un verdadero actor, así que se dispone a estrenar una adaptación en Broadway de la obra de Raymond Carver, De Qué Hablamos Cuando Hablamos de Amor, que él escribió, dirige y protagoniza. Pero cada preestreno es un desastre de una u otra forma, que
amenaza cada vez con empujarlo a la locura. Su productor (Zach Galifianakis) hace lo posible por mantener el estrés a raya; su hija y asistente (Emma Stone) siempre le recuerda que no ha estado allí para ella; y su coestrella (Edward Norton) le llena de inseguridades ante la posibilidad de ser infinitamente mejor actor que él, a la vez que siempre está queriendo meterse en la dirección, en el guión y dentro de su actriz personal (Naomi Watts). Y su mayor tortura viene de su antiguo personaje, que se rehúsa a salir de su cabeza o dejar de recordarle todo el éxito que tuvo cuando era un superhéroe. ¿Cuánto más podrá Riggan
aguantar?

Como todas las película de Iñárritu, esta no es una comedia convencional, pues aunque haya momentos graciosísimos, es una profunda reflexión sobre nuestras inseguridades y el papel que podemos jugar en el universo. Igualmente muestra por lo que muchos podríamos pasar: nuestra imagen pública vs. cómo nos ven los demás. Riggan constantemente insiste que es un artista, que las películas de Birdman están por debajo de él; pero la calidad de la obra que está presentando ahora es constantemente cuestionada por todos los que están a su alrededor. No me cabe ninguna duda que González Iñárritu está reflejando por lo que pasa cualquier artista, en especial lanzándole una no muy sutil punta a los críticos al presentar a una del New York Times (Lindsay Duncan) y preguntar abiertamente: “¿Qué debe pasar en la vida de una persona para que se convierta en un crítico?”

Mucho se ha hablado de cómo el “Negro” ha logrado mostrar la película como una sola larga toma ininterrumpida, que con la ayuda de la fotografía del talentoso Emmanuel Lubezki (The Tree of Life) le dan un aspecto visualmente único a la película. Por un lado muestra cómo la vida es una sola continua toma con breves interrupciones; por otro lado es un artilugio que le da una ventaja un tanto injusta a los Oscar sobre los otros directores, pues nada le gusta más a la Academia que mostrar a leguas que una película fue dirigida.

Gracias a Dios por una película sobre actores donde cada uno de estos se luce. Hasta Galifianakis deja de ser su usual y bizarro personaje conocido para estar tan estresado como el resto del elenco. Naomi Watts, quien es constantemente considerada (y con razón) una de las mejores actrices de nuestra generación, muestra una actriz casi tan insegura como el propio Riggan, aunque no sale lo suficiente para poder enfocarse lo suficiente en ella. Los dos pesos pesados son Norton y Keaton sin ninguna duda, y en otras circunstancias serían
los dos fijos para el Oscar. Norton juega con su fama de ser difícil de trabajar, y juega muy bien con el temor de Mike Spiner de no funcionar fuera del escenario; sus obsesiones por vivir el proceso son de las cosas más divertidas que tiene la película.

Keaton, por su parte, tiene todo el triunfo asegurado así no gane el Oscar (eso irá casi seguro a Eddie Redmayne por La Teoría del Todo, donde interpreta a Stephen Hawking), pues demuestra lo genial que sus admiradores han dicho que es a lo largo de los años. Aunque nunca se ha quejado públicamente por cómo le pesa haber interpretado a Batman en las cintas de Tim Burton, es inevitable hacer las comparaciones, de modo que Keaton se aprovecha para mostrar esa lucha interna que deben tener en su gremio por aceptar un papel en un blockbuster vs. hacer cine por “arte”. En un aspecto clave Keaton derrota a Redmayne, y quién sabe si será suficiente para que logre triunfar en los Oscars, y es que creó un personaje complejo de la nada, en vez de construir algo con bases ya fundadas.

Junto con Boyhood –la otra peso pesada para los premios del 22 de febrero—es una cinta inusual, original y excelentemente hecha. Que ustedes necesitan ver, porque quizá así el “Negro” Iñárritu quiera seguir haciendo comedias.

¿Cómo? ¿Que su próxima es un drama de época con Leonardo di Caprio y Tom Hardy?
*suspiro* Olvídenlo…

Birdman se estrena en Venezuela el 20 de febrero en el circuito Gran Cine, protagonizada por Michael Keaton, Edward Norton, Emma Stone, Naomi Watts y Zach Galifianakis, bajo la dirección de Alejandro González Iñárritu.

Jason Momoa no es el Aquaman de tu papá

viernes, febrero 20, 2015 | Comments

A riesgo de parecer estar apurándose a tratar de medio alcanzar a Marvel y tratar de mostrar cuantos héroes suyos pueda, Superman v. Batman: Dawn of Justice ciertamente sabe presentar las noticias como es, y aplaudo al director Zack Snyder sobre cómo usar las redes sociales para presentar noticias. Primero fue cómo presentó a Ben Affleck con su nuevo disfraz de Batman y el nuevo Batimóvil; luego Gal Gadot vestida como Mujer Maravilla; y anoche nos presentó a Jason Momoa como el nuevo Aquaman.




Ese es Jason Momoa, aka Khal Drogo/Conan, en la actualidad quizá el actor más "bad-ass" que hay, con un traje armado y tatuajes tribales y un tridente y una cara que se ven dispuestos a reacomodarte la cara si se te ocurre botar esa bolsa de plástico al mar, carajito. Este no es el Aquaman que recuerdas de Los Superamigos, objeto de burla en The Big Bang Theory. No, este es el Aquaman que empezó en su propio título en 1994 escrita por Peter David, que duró por 75 números. (Ese Aquaman *spoiler* pierde la mano izquierda, que es sustituida por un tridente, lo que hace que el héroe se vuelva un poco loco. Ahí se los dejo.) En mi opinión, se ve bastante bien, y además que Momoa siempre ha demostrado ser mucho más que puro músculo. Khal Drogo fue una de las mejores cosas de al primera temporada de Juego de Tronos y la última Conan tuvo problemas que nunca tuvieron que ver con él.

Ahora, eso de "unir a los Siete" supongo que es por la Liga de la Justicia, de la que esta película (que olvídenlo, ya dejó de ser una vulgar secuela de Man of Steel) muestra los orígenes. Ya tenemos a Superman (Henry Cavill), Batman (Affleck), la Mujer Maravilla (Gadot), Cyborg (Ray Fisher) y ahora Aquaman. Faltarían aún dos más, que supongo que será Flash, interpretado por razones que aún no entiendo por Ezra Miller (The Perks Of Being A Wallflower) y no por Grant Gustin (de la serie), y puede que Linterna Verde, aún sin anunciar quién reemplazará a Ryan Reynolds (aunque Tyrese Gibson en serio que quiere hacerlo). ¿Será que ellos aparecerán en esta película? Dios, espero que no; ya son como demasiados héroes. Además que dudo que TODOS puedan salir de una vez.

Batman v. Superman: Dawn of Justice se estrena el 25 de marzo de 2016, y también cuenta con las actuaciones de Amy Adams (Luisa Lane), Laurence Fishburne (Perry White), Jesse Eisenberg (Lex Luthor), Jeremy Irons (Alfred Pennyworth) y Diane Lane (Martha Kent). La Liga de la Justicia Parte 1 está pautada para el 17 de noviembre 2017, y Momoa navegará por sí solo cuando Aquaman se estrene el 27 de julio de 2018.


Camino al Oscar: Foxcatcher

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Es muy, muy jodido vivir a la sombra de alguien cercano a ti, o sentir que no aprecian tus esfuerzos por lucirte en algo que amas. Puede ejercer fuerte presión sobre tu psiquis, en especial si todos tus esfuerzos terminan en vano. Puedes llegar a lastimarte a ti mismo o a los demás.

Esa es la premisa de la que parte Foxcatcher, la nueva cinta del director Bennett Miller (Capote, Moneyball), basada en el caso real que involucró al multimillonario John duPont y a los hermanos Dave y Mark Schultz, ganadores del oro en las Olimpíadas de 1984, cuyos mayores méritos son (a) haberle dado a Steve Carrell su primer papel dramático de peso (Dan In Real Life no cuenta) y (b) restaurar un poco más la fe que tenemos en Channing Tatum.

Mark Schultz (Tatum) está frustrado, pues tres años después que ganó la medalla de oro junto a su hermano Dave (Mark Ruffalo) aún no ha logrado el respeto que está seguro se merece. El hecho que su hermano parece haber logrado todo lo que él no ha podido –el respeto de la federación, el cariño y el respeto de sus compañeros, una esposa y dos hijos— no ayuda. Pero un día recibe un llamado que John duPont (Carrell), heredero de la más importante familia de la industria química del país, quiere reunirse con él, para que entrenen en su enorme propiedad (llamada Foxcatcher) para traerle el oro de vuelta a EEUU en las Olimpíadas de Seúl de 1988.

Hasta ahí todo va muy bien. Mark aprecia el apoyo que está recibiendo de John, a pesar de sus excentricidades y extrañas obsesiones. Cuando finalmente convence a Dave de venir a ayudar a entrenar al próximo equipo, el hermano mayor ve con preocupación tanto el comportamiento de John como la influencia que tiene sobre Mark, quien además está empezando a verse progresivamente más deprimido. Es una mezcla para una tragedia; la pregunta es quién saldrá más lastimado.

La primera palabra en la que pensé al salir de Foxcatcher fue “sombría”. La sola historia –contada a partir de un guión de E. Max Frye (Amos & Andrew) y Dan Futterman (Capote) — ya lo es, pero es la fotografía de Grieg Faser (Zero Dark Thirty) contribuye a todo el tono. La película es casi absolutamente carente de algo parecido a alegría, ni siquiera en momentos de triunfo, y vives sintiendo que algo malo va a pasar. Dave casi nunca sonríe, duPont sonríe apenas a medias y cuando hay una celebración se siente falsa.

Vean esta película sólo por las actuaciones, porque los tres se lucen. Sí, Carrell es casi irreconocible, aunque en parte es porque su enorme nariz prostética distrae un poco, pero se metió en el alma perturbada de John duPont a todo dar, y su nominación al Oscar está más que merecida (pero no es jamás la que dio Jim Carrey en Man In The Moon, lo siento; entonces, ¿qué tiene Carrell que Carrey no?); sin embargo, puede acusársele de ser si acaso de una sola nota, sin muchos matices. Tatum lo hace un poco mejor, haciendo de un hombre que a la vez trata de imponer una figura amenazante pero no se encuentra cómodo en su propio cuerpo, a raíz de sus propias inseguridades. Así que de acuerdo, el pana sabe actuar y no sólo como comediante. Aún no te perdono G.I. Joe, chamo, eso sí.

El ganador aquí es otra vez Ruffalo, para mí, un actor que consistentemente da buen trabajo en cuanta película aparece, ya sea una burda comedia romántica, dramas como The Normal Heart, una dramedia como The Kids Are Alright, extrañeces como Eternal Sunshine of the Spotless Mind o, sabes, The Avengers. Los refiero a una escena donde Dave debe destacar el trabajo de duPont en las instalaciones, y la mirada perturbada de Ruffalo, para ver por qué es tan buen actor. Dave sabe que lo que está diciendo es mentira, que todo es una farsa, y no soporta tener que seguirla, y Ruffalo transmite todo el dolor en sus ojos. Gracias a ello logró su segunda nominación al Oscar, y otra vez, más que merecida, y en un mundo donde no existieran ni J.K. Simmons ni Edward Norton, este sería su año.

¿Es una película que debería verse? Sin duda, pero a diferencia de las dos anteriores de Miller, no es una que volveré a ver, y su nominación como Mejor Director es de las incomprensibles de este año (sin que Foxcatcher fuera nominada a Mejor Película). Es digna por la actuación de sus protagonistas, y la historia, por trágica que pueda ser, es innegablemente fascinante. Háganse un favor: no googleen nada sobre ella, no busquen qué pasó en la vida real y véanla sin saber. Puede que la aprecien más.

Foxcatcher se estrena el 20 de febrero en Venezuela, y es protagonizada por Channing Tatum, Steve Carrell y Mark Ruffalo, bajo la dirección de Bennett Miller.

Neill Blomkamp (Sector 9) hará la nueva Aliens... y tengo mis reservas

jueves, febrero 19, 2015 | Comments

El camino que ha seguido Aliens (y su director Ridley Scott) como franquicia ha sido, cuando menos, extraño: de aterradora y muy efectiva historia de terror a algunas de las peores películas que he tenido el infortunio de ver (hablo de Alien vs. Depredador: Requiem). Cuando Scott volvió a ese universo con Prometheus, las reacciones fueron, por decir lo menos, mezcladas: mientras que muchos apreciaban la discusión filosófica sobre la creación y la increíble fotografía, sin mencionar la excelente actuación de Michael Fassbender como el androide David, otros muchos criticaban el ritmo desigual y algunas otras fallas que tuvo la película, que al final fue un relativo fracaso en taquilla. 20th Century Fox igual está desarrollando Prometheus 2 para su estreno en un futuro lejano, pero, ¿y Aliens como tal?

Empezando el año, un interés sobre la franquicia resurgió gracias a estas imágenes que subió Neill Blomkamp, el joven director sudafricano que causó sensación con Sector 9. En una entrevista posterior, Blomkamp reveló que era arte conceptual de una película de Aliens en los que trabajaba mientras tenía tiempo libre durante la edición de su nueva película, Chappie. Y Santo Cristo bendito, se ve increíble.


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Para ese momento, todo el mundo asumía que Blomkamp simplemente estaba matando el ocio, y parece que así era. Hasta que, de acuerdo con The Wrap, Fox básicamente le dijo al director "Échale, pues, aquí tienes las llaves al parque". Y Blomkamp nuevamente lo confirmó en su cuenta de Instagram: esta será su próxima película, que Fox ahora desarrollará en paralelo con Prometheus 2. De acuerdo otra vez con The Wrap, la película de Blomkamp ocurrirá entre esta secuela y la primera Alien.

Ah, ok...

Ajá, pero ya va. Blomkamp afirma que esta idea se le ocurrió mientras trabajaba con Sigourney Weaver en Chappie, y por consiguiente ha manifestado que quiere usar al personaje de Ripley en la nueva película. Y por muy genial que sean tanto Weaver como Ripley... mis niños, eso es parte del problema y por qué no hago la fiesta que gran parte de Internet hace con este anuncio.

En primer lugar, Weaver es una hermosa, elegante, talentosa mujer de 65 años. La última vez que interpretó a Ripley fue en la lamentable, lamentable Alien: Resurrection en 1997, cuando tenía 48. Y si esto ocurre entre Prometheus 2 y la primera Alien... ¿eso no es antes que presentaran al personaje? También, oye, no sé ustedes, pero yo con la historia de Ripley tuve hasta Alien 3 (dirigida por David Fincher) y me parece que estuvo más que completa con Aliens (cortesía de James Cameron). Seguir empeñados en traer de vuelta a Ripley me parece una falta de originalidad de Blomkamp, que le quiere seguir el juego al estudio. Dejen a esa mujer descansar, por Dios.

De hecho, Blomkamp es otra parte del problema. Sector 9 lo puso en el mapa, hasta ganándose una nominación al Oscar como Mejor Película, con todo y sus problemas, pero su continuación, Elysium, fue una desilusión (aún no la he visto). Mucha gente está pendiente de Chappie para ver cuál de sus dos predecesoras es el mejor indicativo de qué está hecho; si llega a ser un fracaso, bueno, Scott le puede enseñar una cosa o dos a Blomkamp de caer de las alturas.

Para ser absolutamente justos, el trailer de Chappie se ve bastante bien. Sigue a un robot con la voz de Sharlto Copley (quien también hizo el "motion capture") cuyo creador (Dev Patel) le inculca más humanidad, para la angustia del jefe de la policía (Hugh Jackman). Con la actuación especial del grupo de punk-rap Die Anterwood, demuestra por qué aún le tengo fe a Blomkamp: el hombre siempre le sabe inculcar mucho corazón a sus películas a la vez que tiene un buen manejo sobre cómo mostrar escenas de acción. Además, lograr convertir a Hugh Jackman, uno de los actores más buenagente de Hollywood, en un villano es algo de respetarse. Esperaremos a marzo, cuando Chappie se etsrene aquí y en EEUU. Les dejo el trailer.



Camino al Oscar: Whiplash

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El novelista Albert Camus es famoso por haberle escrito una carta a su profesor de primaria cuando ganó el Nobel de Literatura en 1957, agradeciéndole su inspiración y su apoyo cuando empezaba en el mundo de la escritura. Ejemplos como este abundan en el mundo, de alumnos agradecidos con sus mentores de haberlos puesto en el camino correcto hacia la grandeza, siguiendo sus pasiones.

Creo que es sano asumir que Irwin Fletcher no recibirá ni una tarjeta de Navidad.

Fletcher, interpretado con aterradora genialidad por el favorito de este blog, J.K. Simmons, está al centro de Whiplash, el segundo largometraje del joven cineasta Damien Chazelle que arrasó el año pasado en Sundance y es la película más pequeña en recibir una nominación a Mejor Película en los Oscars de este año. Y en un mundo perfecto, tendría muchísima más oportunidad, pues es absolutamente electrizante y hecha con la precisión de… bueno, de una orquesta de jazz.

Andrew Neimann (Miles Teller) sólo tiene la grandeza en su mira. Quiere estar al nivel de los grandes bateristas de jazz del mundo, y nada menos que eso. Así que se inscribe en la academia de música más prestigiosa de Nueva York, donde choca de frente con Fletcher (Simmons), un instructor de jazz con complejo de sargento de entrenamiento salido de la más pura imaginación de George R.R. Martin.

Pero debajo de ese comportamiento obsesivo, hay un mensaje de inconformismo que hace de Whiplash mucho más que una mezcla de Bird con Full Metal Jacket. Andrew se dedica a perseguir sus sueños sin importar las consecuencias, sin mirar atrás, sin importar a quién lastimes, sin siquiera reconocer el efecto que pueda tener sobre su padre (Paul Reiser), ni siquiera sobre sí mismo. No estoy seguro si este es un estudio sobre la obsesión o cómo perseguir tus sueños, pero luego empiezo a pensar que puede que las dos no sean mutuamente excluyentes.

Ya hablaremos de Simmons en un momento, pero Teller no debe ser ignorado, pues esta es la película que lo hará una estrella, olvídense de Divergente (aunque su trabajo en Rabbit Hole no debería ser ignorado; y bueno, será el nuevo Señor Fantástico); nada mal para una experiencia casi exclusivamente llena de comedias juveniles. Un baterista desde los 15, Teller se va de tú a tú con Simmons a cada paso del camino, en un paralelo entre sus dos personajes: uno siente cada humillación, cada determinación, cada ampolla sangrante. Y cuando siente que se le quiere joder, uno sabe que no se va a dejar.

Excepto que Simmons se traga la película completa y la vuelve a escupir. En Oz demostró lo aterrador que puede ser; en Juno lo adorable que puede ser; en El Hombre Araña lo divertido. Fletcher es la unión de todos esos personajes, y muchas veces en el curso de una misma escena. Su cara de exasperación o falsa dulzura se transforma rápidamente en una pétrea faz de terror cuando te atreves a CAMBIAR EL TEMPO. No hay temor de confrontar al ofensor a gritos, sillas lanzadas o cachetadas. Y es que su filosofía es clara: “No hay dos palabras más dañinas en el idioma español que ‘buen trabajo’”.

Todo esto encerrado en un guión y una dirección de un chamo de 27 años (ahora tiene 30) que muestra mayor seguridad ante la cámara que algunos directores han mostrado en años. Sientes cada ampolla e Andrew, y cuando Fletcher se mete en tu cara, pues ahí está la cámara de Chazelle. La fotografía de Sharon Meir hace de una película hermosa en su simpleza, pero esa edición es un paralelo con el jazz (excelente banda sonora, por cierto) en sus rápidos altos y bajos.

Quizá lo que más asusta de Whiplash es que, luego de la última escena, uno piensa: ¿será que Fletcher tiene razón? ¿Será que necesitamos a alguien que nos puje hasta el final, si reconoce nuestro talento? ¿Dónde estaríamos si nos hubiéramos esforzado más?

Luego reaccionamos y decimos, “no, ni de vaina”.

Whiplash estrena en Venezuela el 13 de febrero en las salas del Circuito Gran Cine. Con Miles Teller, J. K. Simmons, Paul Reiser y Melissa Benoist. Dirigida por Damian Chazelle.


Mientras tanto, en Internet...

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