Uno de los últimos posts que quise escribir: Robin Williams se nos fue

martes, agosto 12, 2014 | 1 críticas y comentarios »

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Yo he reflexionado mucho sobre la depresión este año, en especial desde que he tenido que lidiar con varias cosas desde el año pasado. No se me ha diagnosticado, y gracias a Dios por eso, pero sí sé que tengo gente cercana que lo ha sufrido. Luego de leer este artículo en Lifehacker, me hizo verlo como una auténtica enfermedad. Todo eso me vino a la cabeza con la muy triste noticia que Robin Williams, un hombre que externamente era la imagen perfecta de la felicidad, un hombre que había traído tantas alegrías a millones en el mundo, se había suicidado, luego de estar pasando, según su publicista, "por una fuerte depresión".

En un comunicado, la policía del condado de Marin, en California, explicó que un "sujeto hombre fue declarado muerto a las 12:02 pm locales, identificado como Robin McLaurin Williams, 63 años, residente e de Tiburon, en California" y que la presunta causa del deceso sería "un suicidio por asfixia".

En otro comunicado, la esposa del actor, Susan Schneider, quien se había casado con él hace tres años (su tercer matrimonio), aseguró que "perdí a mi esposo y a mi mejor amigo, mientras que el mundo perdió a uno de sus más adorados artistas y más hermosos seres humanos". "Estoy completamente devastada", continuó. "De parte de la familia de Robin, pedimos privacidad durante nuestro tiempo de profundo pesar. (Esperamos) que el enfoque no sea en la muerte de Robin, sino en los incontables momentos de felicidad y risa que le dio a millones".

Eso es lo que tenemos que intentar. Porque Robin era de esos actores que era imposible de no amar. Era como el tío que sabes que cada vez que viene te trae una gran bolsa de caramelos, y cuando se queda solo con tus papás termina despertando a todo el mundo porque no logran controlar las carcajadas por sus chistes colorados. Eso es lo que más entristece de su pérdida; mientras hacía reír, por dentro sufría. Patton Oswalt lo dijo mejor en Twitter (justo después que un amigo mío lo dijera).

 

(Trivia: en su AMA de Redditt, Williams dijo que le encantaría hacer una película con Oswalt. Esto debe estar matándolo…)

Era un verdadero amigo

Robin McLaurin Williams nació el 21 de julio de 1951 en Chicago, Illinois, de una ex modelo y un ejecutivo de la Ford. No le sorprende a nadie que tenía un talento nato para la comedia y era muy tremendo, al punto que sus compañeros en el colegio Larkspur de Chicago le dieron el voto como “Menos Probable a Tener Éxito”. Sí vale…

Aunque originalmente estudió ciencias políticas, sabía que la actuación era lo suyo. En 1973 aplicó y fue uno de 20 estudiantes que entró en la prestigiosa Escuela Juilliard de actuación. De ese grupo, además, fue uno de sólo dos que fueron aceptados al programa avanzado. El otro sería su eventual compañero de cuarto y eterno amigo hasta la muerte: Christopher Reeve.

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La amistad entre Supermán y Mork de Ork es una de las más conmovedoras historias de Hollywood. Cuando se graduaron, juraron que cualquiera que tuviera mucho éxito tenía que ayudar al otro si le iba mal. Por suerte no hizo falta hasta 1995, cuando Reeve cayó de cabeza de un caballo y quedó cuadraplégico de por vida. Poco después, iba a tener cirugía para volver a pegar su espina dorsal a su cráneo, una operación de la que sólo tendría un 50% de oportunidad de sobrevivir. Reeve, por decir lo menos, estaba asustado y deprimido. Y entonces, según Reeves, un milagro.

Luego, en un momento particularmente oscuro, las puertas se abren de golpe y entra un tipo bajito todo apurado, con un gorro médico azul, una batola amarilla, lentes y guantes, hablando en un acento ruso. Anunció que era mi proctólogo y que debía examinarme inmediatamente. Mi primer pensamiento era que o estaba demasiado drogado o en efecto tenía daño cerebral. Pero era Robin Williams. Él y su esposa Marsha se materializaron quién sabe de dónde. Y por primera vez desde el accidente, reí. Mi viejo amigo me había dejado saber que, de alguna manera, iba a estar bien.

Williams juró que se encargaría de todas las cuentas médicas que el seguro de Reeves no cubriera, y se involucró en la fundación que Reeve y su esposa Dana iniciaron para ayudar curar la parálisis. Williams nunca dejó de estar pendiente de su amigo, quien murió en 2004, y cuando Dana también murió en 2006 de cáncer pulmonar, Williams adoptó al hijo de ambos (Reeve de hecho era el padrino del hijo de Williams, Cody).

“Qué actuación, dedícate al stand-up”

Mientras estuvo en Juilliard estudiando drama, uno de sus profesores le dijo que estaba perdiendo el tiempo, pero porque reconoció el enorme talento de Williams para la improvisación. Así que le sugirió que intentara la comedia por su lado. En un acto, se le propuso para un pequeño papel en una popular comedia de la época,Happy Days. El creador Garry Marshall, cuando llegó, le pidió que se sentara. Williams se sentó –de cabeza sobre la silla. Marshall lo contrató de inmediato, y así nació MOrk.

El personaje fue de por sí tan popular que un año después tendría su propia comedia, Mork and Mindy, que debutó en 1978 y duró cuatro temporadas (hasta 1982). Después de la primera temporada, Williams tenía tal propensión a la improvisación que los guionistas simplemente se rindieron, y en el guión pusieron “Mork puede explotar aquí”. A pesar de las ropas y la percibida inocencia, el programa aún se siente fresco. El primer episodio está completo en YouTube.

Al terminar la serie, Williams pasó al cine, aunque ya había hecho su debut en la desconocida Can I Do It Till I Need Glasses, en 1977. Su verdadero primer papel fue en 1980, con la adaptación de Robert Altman (sí, en serio) de Popeye. Bizarra y sin mucho sentido, pero tiene un lugar especial en mi corazón.

 

Luego dio una sorpresa aún mayor demostrando que el tiempo en Juilliard no estuvo perdido, al protagonizar la adaptación de la novela de John Irving El Mundo Según Garp en 1982. Después de eso, no paró: una larga lista de películas que se pueden considerar clásicos hoy en día mezclados por algunos no tan buenos, pero Williams jamás aburrió. Estuvo nominado al Oscar cuatro veces, la primera por su genial trabajo en Buenos Días, Vietnam, la segunda en su ahora icónico rol en La Sociedad de los Poetas Muertos, la tercera en la demencial pero enormemente conmovedora The Fisher King y la cuarta, que finalmente le dio la adorada estatuilla, en Good Will Hunting.

Alguien vio toda la energía que Williams exhudaba y estuvo seguro que serviría para un personaje animado, y así fue: en 1992 apareció como un paranoico murciélago en Ferngully: The Last Rainforest, y oh glorioso momento, como el alocado Genio de la lámpara en Aladdin de Walt Disney. En algún lado de los archivos de Disney hay 16 horas de Williams improvisando en la voz del Genio –un papel que retomaría cinco años después en Aladdin and The Prince of Thieves— contando chistes que jamás saldrían en una película de Disney.

Con todo y su adorable persona y su facilidad para cambiar de papeles, Williams sabía interpretar lo más oscuro del ser humano, sin duda conociéndolo dado sus constantes peleas con la adicción. La primera vez que lo dejó fue en 1982, cuando su amigo Jim Belushi murió de una sobredosis (siendo Williams uno de los últimos que lo vio vivo); la segunda y más duradera fue cuando su hija Zelda nació. Se puede ver ese lado oscuro en 2002, el año que vio sus tres papeles más perturbadores hasta la fecha: primero con One Hour Photo, donde hace de un solitario empleado de un puesto de revelado que espía a una familia; luego con la comedia negra Death To Smoochie, con su papel de una estrella de televisión para niños que quiere matar a su competidor (interpretado por Edward Norton); y cerrando con Insomnia, la versión de Christopher Nolan del filme noruego del mismo nombre, donde hace de un siniestro asesino perseguido por un detective (Al Pacino) y una decidida alguacil (Hillary Swank).

Mis papeles favoritos

La lista completa de papeles de Robin Williams daría para tres posts más, y parí para lograr que quedaran sólo en cinco. Pero estos considero son los papeles que harán que más extrañemos a Robin Williams, sólo porque muestran todo de lo que era capaz.

5.- Patch Adams

Mucha gente ha criticado esta película por su excesivamente edulcorada representación del verdadero Hunter Adams, pero qué importa. Williams muestra un enorme corazón en el papel, pudiendo ser tan divertido y a la vez tan triste. Bono: también nos da una muy emotiva escena con el también difunto Philip Seymour Hoffman que nos muestra a los dos en el pico de su talento. La escena donde le trae un poquito de felicidad a los niños enfermos en un hospital recuerda tanto a lo que debió hacer con Christopher Reeve que la verdad me duele verla ahora.

 

 

4.- El Genio, Aladdin.

Ver al Genio era ver a Robin Williams en vivo: un hilo constante de reflexiones, comentarios al margen, imitaciones de acentos o celebridades (o ambas) que demostraban una mente que iba a mil por hora. Sigue siendo uno de los personajes más memorables del “renacimiento” de Disney de los 90, e incluso se habló que le podrían dar un papel como mejor actor.

3.- Seymour Parrish, One Hour Photo

Una pesadilla recurrente que he tenido es despertarme un día convertido en este personaje: un hombre cincuentón, que no se graduó de nada, nunca se casó ni tuvo hijos, y tiene una vida tan triste que se obsesiona con la aparentemente perfecta familia que atiende en su puesto de revelado de cámaras. Es perturbador en todos niveles que se puedan imaginar, y Williams lo logra sin ningún esfuerzo.

2.- Daniel Hillard, Mrs. Doubtfire

 

Quizá su rol más famoso en el cine, ciertamente su película más taquillera, y para la cual se preparaba una secuela que tristemente nunca será. Williams en todo su esplendor, mostrando algo que sin duda se imitaba en la vida real: una devoción entera por sus hijos, al punto que no le importaba ponerse a mismo nivel (estamos hablando de un hombre que llamó a su hija “Zelda” por el juego Leyendas de Zelda).

1.- Sean McGuire, Good Will Hunting

Sí, yo sé, qué original, mi actuación favorita suya es casualmente la que le valió el Oscar. Pero es que es increíble que un hombre tan alocado como Williams pueda dar una actuación tan callada a la vez de tan poderosa, tan llena de corazón. De hecho, aparte de la escena de las manzanas y la más conocida de todas (“No es tu culpa”), uno recuerda Good Will Hunting más por Williams que por Matt Damon. Y es, entre otras cosas, por este monólogo donde básicamente le hace ver a Will (Damon) lo poco que sabe a pesar de ser un genio.

Menciones honorables:

  • ¿Lo que acabo de decir de callada? Su actuación como un tímido pero decidido médico que ayuda a pacientes con una rara enfermedad, incluyendo a Robert De Niro, en Despertares.
  • Tu vida es incompleta si no has visto Buenos Días, Vietnam. Incluso si no la has visto, en algún momento has gritado “¡Buenos días, Vietnam!”
  • Su breve aparición en Nueve Meses fue lo mejor de esa comedia romántica con Hugh Grant y Julianne Moore.
  • Era el profesor que todos soñamos tener en La Sociedad de los Poetas Muertos. Hoy todos repetiremos: “Oh Captain, my Captain…”
  • De pasar a ser una “loca” desquiciada –superado sólo por el genialísimo Nathan Lane— a un adusto conservador, a veces en la misma escena, en La Jaula de las Locas hace que esa película merezca estar en un panteón.
  • Ir cabeza a cabeza con Al Pacino no es nada fácil, pero en Insomnia, no sólo lo logró, sino que de alguna manera logró ser hasta más perturbador que él.
  • Uno quiere pensar que Teddy Roosevelt en efecto era como lo interpreta en la serie de Una Noche en el Museo.

Deudas que tengo con él:

  • The Fisher King
  • World’s Greatest Dad (esta en especial)
  • Death To Smoochie
  • The Survivors
  • El Mundo Según Garp

Nunca dejó de usar la comedia en vivo, a pesar de su éxito en el cine. En especial, fundaron la versión estadounidense de la caridad Comic Relief junto a sus amigos Billy Crystal y Whoopi Goldberg para recaudar fondos para combatir la hambruna en África. Pero en esencia, Williams era considerado un niño grande, con una permanente intención de pícara diversión y un auténtico hombre de buen corazón. Decidió ponerle a su hija Zeldapor el juego Leyendas de Zelda, y hasta acordó hacer un comercial para Nintendo64 con ella.

De hecho, la última foto que el actor subió a sus redes fue el 31 de julio, el cumpleaños número 25 de su hija Zelda. Como era de esperarse, Twitter ha explotado con homenajes de famosos al actor, reconocido por su generosidad entre sus congéneres. Entre las primeras fueron las dos actrices que interpretaron a sus hijas en Mrs. Doubtfire, Mara Wilson y Liza Jackub.

La actriz María Conchita Alonso tuvo su primer papel en Hollywood junto a Williams en 1984 en Moscú en el Hudson, y también recordó la experiencia.

El presidente Barack Obama emitió un comunicado donde afirmó que Williams era "único". "Dio su inconmesurable talento libre y generosamente para quienes lo necesitaban más --desde nuestras tropas en otro continente a los marginalizados en nuestras propias calles".

La actriz Sarah Michelle Gellar, quien hizo de su hija en su última serie en televisión, The Crazy Ones, compartió este sencillo homenaje.

Y la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas lo dijo mejor: "Genio, eres libre".

 

Cierro con esta cita que una amiga amablemente me pasó hoy:

Seamos agradecidos hacia la gente que nos hace feliz; son los encantadores jardineros que hace nuestras almas florecer.

-Marcel Proust

Gracias, Robin.

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Robin Williams

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¿Quién dijo "Quiero ganar algo de Game of Thrones? Porque aquí hay concurso

lunes, junio 02, 2014 | Comments

A estas alturas deben saber que Game of Thrones está apenas a dos semanas de terminar su cuarta temporada. Y también saben que el 8 de junio es el mágico número 9: el episodio donde todos decimos “¡¿QUEEEEEEE?!” (Sí, aún más que el de anoche.) Y eso quiere decir que también es hora de otro concurso cortesía de HBO donde se podrán ganar un par de premios alusivos a la excelente pero brutalmente inmisericorde serie.

Este año ahora tenemos algo especial: los papertoys de Game of Thrones, diseñados al estilo de la gente de Cubeecraft. Son nueve: Daenerys, Sansa y Arya Stark, Sandor “El Sabueso” Clegane (ey, esa es la traducción correcta), Brienne de Tarth, Jofffrey Baratheon (ey, pueden matarlo otra vez, ¡sí!), Hodor, el dragón Drogon y el lobo huargo Fantasma. (¿Y Tyrion? Ah, lo pueden encontrar en la página de Cubeecraft.)

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Son todos geniales, y aquí es cómo los pueden armar y de paso ganar premios sorpresa cortesía de HBO.

  1. Descarga el figurín de tu personaje favorito (o todos) desde la página de Facebook de HBO, donde también hay instrucciones de ensamblado, y bueno, ensámblalo(o los).
  2. Tómale una foto donde recrees una situación de tu preferencia… Entre más creativo seas, mejor. Yo ya tengo mi idea para Daenerys y Drogon, pero como soy el anfitrión del concurso, no vale… rayos…
  3. Comparte tu foto en Facebook utilizando los dos hashtags oficiales #GOTLA y #PaperToysGOTLA. Solo aquellas fotos que mencionen ambos serán considerados como participantes.

Los ganadores serán anunciados después del final de temporada el próximo 15 de junio (snif). Así que fájense y acuérdense… NO COSECHAMOS… ¡GANAMOS CONCURSOS!

Corto Pero Grueso: Factory Farmed (2008)

jueves, mayo 29, 2014 | Comments

 

En 2008, un joven director inglés participó en el Reto de 48 Horas SCI-FI LONDON. La directiva: tenía que escribir, filmar y editar una película de ciencia ficción que incluyera una botella de líquido rojo o verde con el diálogo “Se me requiere realizar esta labor hasta que la complete; sus órdenes no desactivan nada”. Este es el resultado. ¿El nombre del joven cineasta? Gareth Edwards, quien luego dirigió Monsters, la nueva Godzilla y, para 2016, el primer “spinoff” de La Guerra de las Galaxias.

No envidien los zapatos que deberá llenar Edgar Ramírez ahora (envidien con quién trabajará después)

jueves, mayo 15, 2014 | Comments

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En este blog se es fan de Edgar Ramírez, no sólo porque es compatriota sino porque el hombre le ha echado las bolas más sinceras que se pueden echar para consolidarse en Hollywood. Cierto, ninguna de sus películas ha sido un exitazo (de hecho quizá fue lo único rescatable en Ira de los Titanes), pero su actuación en la monumental Carlos de de Oliver Assayas lo puso en la mira. Ya terminó su trabajo en Manos de Piedra, dirigido por otro paisano, Jonathan Jackubowicz, y con la leyenda que es Robert De Niro, pero ahora se metió en otro papel que… Bueno.

Hace tiempo se habla del remake de Point Break, el “clásico” de 1991 dirigido por Katherine Bigelow (Zero Dark Thirty) con Keanu Reeves como un joven agente del FBI que debe infiltrar una pandilla de surfistas, liderada por el fan del zen Bodhi, interpretado por el fallecido Patrick Swayze. Ericson Core, quien fue director de fotografía en varias películas como Daredevil antes de dirigir el drama deportivo Invincible con Mark Wahlberg, dirigirá la nueva versión con guión de Kurt Wimmer (Law Abiding Citizen) y tendría a Gerard Butler como el nuevo Bodhi y el australiano Luke Bracey como el agente. Pero Butler debió dejar el proyecto por cumplir compromisos previos, así que la productora Alcyon Entertainment entró en negociaciones con Edgar para meterse en el papel, según reporta The Hollywood Reporter. Así completa un elenco que también incluirá al notable actor inglés Ray Winstone, quien apareció más recientemente junto a Russell Crowe en Noah, como un agente veterano que ayuda al novato, interpretado –muy bien, de paso—por Gary Busey en la original.

Miren, yo me alegro mucho que Edgar siga consiguiendo papeles en películas de alto perfil. Pero este es un remake que no hace mucho sentido. Están cambiando el surf por deportes extremos, pero la verdad es que la original ha envejecido bien a pesar de haber pasado los 24 años. Y sí, los guiones de Equilibrium y Law Abiding Citizen fueron buenos y ambas son mucho más interesantes de lo que ustedes puedan creer, pero Wimmer también escribió el guión del remake de Total Recall, que con la excepción de Kate Beckinsale para mí fue un fastuoso “meh”. No he visto los trabajos de Core como director para opinar a ciencia cierta, aunque el hecho que casi nadie recuerda Invincible debe decir algo.iPara rematar, la película abre en agosto del año que viene, en medio de toda la parafernalia que será el verano de 2015. Lo que quiero decir es, buena suerte, hermano.

Dicho eso, igual tiene bastante de dónde escoger en los meses que vienen. Además de la ya mencionada Hands of Stone, pronto lo veremos como nuestro Simón Bolívar en Libertador, de Albert Arvelo, y ya viene su actuación junto a Eric Bana en la película de terror Deliver Us From Evil, de Scott Derrickson (vean el trailer). Pero el proyecto que más me llamó la atención fue revelado durante una sesión de preguntas y respuestas en Reddit (las llamadas AMA, o Ask Me Anything) que los documentalistas Joshua Oppenheimer, Werner Herzog y Errol Morris sostuvieron en marzo. Los tres están promocionando el brutal documental The Act of Killing, que Oppenheimer dirigió y Herzog y Morris produjeron.

Morris está por estrenarse en el campo de ficción luego de años en documentales, y ese debut será Holland, Michigan, basada en un guión de Andrew Sodorski que estuvo al tope de la Lista Negra de 2013 (la lista anual de los guiones más populares sin producir en Hollywood), que, según leo en Cinemablend, cuenta la historia de una mujer que sospecha que su esposo puede ser un asesino en serie, que además tiene una relación extramarital con un compañero de trabajo que de por sí tiene un historial violento. La australiana Naomi Watts será la protagonista, Edgar será el compañero y el esposo será nada menos que Bryan Cranston. Sí, de oír consejos de Jake LaMotta Edgar pasará a chocar cabezas con Walter White en persona. Las cosas se ven bien para nuestro gocho de oro.

Deliver Us From Evil se estrena el 2 de julio; Libertador (que Edgar también produjo) tiene su debut en EEUU 15 de junio en el Festival de Cine de Los Ángeles; Hands of Stone no tiene fecha de estreno aún, y Point Break abre el 7 de agosto de 2015.

Gwyneth Paltrow y Chiwetel Ejiofur buscarán averiguar El Secreto en Tus Ojos

martes, mayo 13, 2014 | Comments

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No recuerdo cuándo fue la última vez que escuché de un remake argentino, pero ciertamente escogió bien cuál hacer. Variety acaba de anunciar que Billy Ray, guionista de Capitán Phillips y director de la más reciente Los Juegos del Hambre, dirigirá una versión de El Secreto de sus Ojos, la ganadora del Oscar a Mejor Película en Lengua No Inglesa en 2009.

Ray adaptó el guión original de Eduardo Sacheri (basado en su novela) y el director original Juan José Campanella, quizá el director argentino con más conexiones con Hollywood, pues dirigió varios episodios de Dr. House y L.A. Law. Campanella además servirá como productor, así que ya de por sí tengo buen feeling. Adicionalmente, los papeles principales, originalmente por el omnipresente del cine argentino, Ricardo Darín, y Soledad Villasmil, serán ocupados por Chiwetel Ejiofor, quien se acaba de consolidar por su magnífica actuación en 12 Años de Esclavitud, y Gwyneth Paltrow, quien aunque tiene un tiempito de capa caída, sí ganó un Oscar como Mejor Actriz en 1999. (Wow, Gwynnie… ha pasado un tiempito.)

La original transcurre en Buenos Aires, y cuenta en paralelismo la historia de un agente de seguridad y su obsesión con un asesinato que no resolvió, y el amor imposible con su supervisora. Ahora trasladarán la acción a Boston, donde Ejiofor interpretará a un agente retirado del MI-5 británico que regresa a la ciudad embrujado por el asesinato sin resolver hace más de 30 años, además de lidiar con sus sentimientos por la que supongo será la fiscal que manejó el caso, interpretada por Paltrow.

El Secreto de Sus Ojos se mantiene como una de mis películas favoritas de los últimos años, una bellísima y muy bien construida historia de detectives/de amor (vean mi reseña original), así que espero que el personal involucrado le haga bien. Empieza a filmarse en otoño, aún sin fecha de estreno, pero supongo que estará para otoño del año que viene. Pendientes.

Pelo Malo: Ojalá fueran clichés

miércoles, mayo 07, 2014 | Comments

Afiche San SebastianDesde antes de su estreno, Pelo Malo creo que incluso superó a Secuestro Express en la categoría de Película Venezolana Más Controversial. La felicidad que generó su Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián en 2013 lentamente fue acompañada por críticas sobre su retrato de la pobreza en nuestro país, sobre la posición de la directora Mariana Rondón (Postales de Leningrado) y su acusación de “morder la mano que la alimentó” (lean a mi amiga Angie Rodríguez al respecto), sobre si vuelve a caer en los eternos clichés. Al final, se ha convertido en la más divisiva película venezolana de los últimos años.

Yo llego tarde a la fiesta, como a veces pasa, pero con toda esta controversia, la Concha y 100.000 espectadores, es hora de poner mis dos centavos. Y les digo algo, ojalá fueran clichés.

decenteEn los tradicionales bloques del 23 de Enero, Junior (Samuel Lange) se prepara para su última semana de vacaciones pendiente de la foto para el colegio. Quiere tener su pelo liso y vestirse de cantante de moda, pues ahí cree que podrá ganarse el cariño de su mamá, Marta (Samantha Castillo), quien no comparte ni entiende el empeño de su hijo en tratar de lucirse así. Ella simplemente quiere ver cómo lidiar con criar a un niño “raro” de nueve años y un bebé sola, sin un hombre (el papá de los dos está muerto) y con una suegra (Nelly Ramos) que le insinúa a cada rato llevarse a Junior.

Mientras veía Pelo Malo, pensé que esta era nuestra versión –mucho más light, a pesar de lo dura—de Precious (me extraña que no haya surgido el hashtag #SufroComoJunior). He leído varias críticas de gente que está molesta por cómo se retrata la pobreza en el país, pero lo que más vi a favor en esta es que me pareció brutalmente honesta. Castillo interpreta a Marta como una niña obligada a ser mujer y no quiere. Y está criada con la mentalidad machista de la sociedad venezolana: como no entiende a su hijo, lo rechaza, porque cree que así se fortalecerá. No es una mala mujer, pero la manera en que busca imponerse a su hijo la hace un tanto antipática.

La historia, viste desde el punto de vista de Junior, es deprimente. Al igual que Precious, este es un chamo que sólo quiere estar acorde con lo que él considera es la estética de la sociedad, buscar ser el niño perfecto para que su mamá lo quiera, sin entender que es precisamente lo que está haciendo para acercarse a ella lo está alejando aún más. Samuel lo interpreta con toda la madurez que un niño en esas condiciones, en la Venezuela del miedo, que debe ser tan fuerte como su mamá para poder echar para adelante, pero con una dulzura latente porque sientes que todo lo que quiere es que su mamá le demuestre el mismo amor que le muestra a su mamá.

Rondón no está pregonando con Pelo Malo, pero no tiene tampoco piedad con el espectador: está dispuesta a mostrar cada rincón, oscuro o claro, de la Venezuela con prejuicios. Para las historias que he escuchado de la vida en los barrios y en los bloques, más bien se quedó corta, pues es evidente que no quiere escandalizarnos. Pero admito que salí de ella deprimido, precisamente porque sabía que las acusaciones de clichés no eran ciertas. Nos está mostrando una Venezuela que no queremos admitir existe, y creo que gracias a ella deberíamos empezar ese debate. Sí, la película es algo lenta y no tiene tanto trama como estudio de personajes, pero lo que nos está queriendo decir debería ser razón suficiente para verla aunque sea una vez. Que nos haga reflexionar sobre la violencia en nuestros hogares, que no necesariamente debe ser física para que duela.

(Mucho les recomiendo lean el artículo de Aglaia Berluti sobre Pelo Malo para una opinión más sobre ese debate planteado.)

El Norte no olvidará: Homenaje a los caídos en Juego de Tronos #InMemoriamGOT

martes, marzo 25, 2014 | Comments

Si buscas esperanza, has venido al lugar equivocado.

ADVERTENCIA: SERIOS SPOILERS EN ESTAS IMÁGENES.

¿Sientes eso? Son millones de corazones, latiendo de emoción, mientras el 6 de abril se acerca inexorable, y con él, el estreno de la cuarta temporada de Juego de Tronos, un hito que sus fanáticos esperamos con sentimientos mezclados, pues si algo ha demostrado George R. R. Martin, es que nadie en Westeros está a salvo. Viejo coñoemadre…

 

La última temporada en particular nos dejó a todos en busca de terapia profesional, gracias al trauma que fue la Boda Roja. Para la cuarta temporada, tanto el equipo como el elenco han prometido un baño de sangre, así que sé que al menos uno de mis favoritos morirá. Mientras ese aciago pero seguramente glorioso momento llega, HBO comisionó al ilustrador Richard Ball a hacer estas increíbles imágenes de los que han caído en el camino al Trono de Hierro. Así que, obviamente, si no has visto las últimas tres temporadas, AQUÍ VAN A HABER SPOILERS. DEJA DE VER AHORA. ESTÁS AVISAD@.

Ahora, si estás actualizado y tienes tu propio talento, ¿qué tal si lo compartes al mundo? Has tu propia ilustración sobre las increíbles muertes en Westeros, y envía un mensaje privado a la página de Facebook de Juego de Tronos. (No, no se aceptan artes sobre la muerte del rey Joffrey. No sería justo, todos lo queremos.)

ÚLTIMA OPORTUNIDAD.

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Notarán que falta un homenaje a la Boda Roja. Ahí les dejo una idea pues.

 

Juego de Tronos estrena su cuarta temporada el 6 de abril a las 9 de la noche, simultáneamente por HBO y Cinemax. Aquí les dejo el trailer.

 

Matthew McConaughey: El nuevo Lázaro de Hollywood

martes, marzo 11, 2014 | Comments

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Con el final de True Detective de HBO aún fresco en nuestras mentes, creo que casi todos podemos estar de acuerdo que presenciamos un más que adecuado –me atrevo a decir que casi perfecto—final para un increíble año, lleno de sorpresas que jamás nos imaginábamos. No me refiero a la serie en sí, de por sí una de las mejores en un canal que ya ha estado repleto de series increíbles, sino al año de antología que tuvo uno de sus protagonistas: Matthew McConaughey.

Yo siempre me consideré fan del chico de Texas, qué con su actitud de constante sonrisa y encanto sureño, además que siempre consideré que tenía un talento para explotar. Ir de tú a tú con Kevin Spacey y Samuel L. Jackson en A Time To Kill y trabajar con Spielberg para destacarse con Morgan Freeman y Anthony Hopkins en Amistad no es cualquier cosa. Y todos asumimos –y a él no le importa—que “all right, all right, all right” es el slogan de los “stoners” gracias a su personaje en Dazed and Confused. Pocos recuerdan que era parte de la perturbadora familia de la primera Masacre en Texas, y aún menos han visto Lone Star, donde interpreta a un sheriff en un pueblo de frontera que sería el padre de Chris Cooper, si lo pueden creer, una actuación que todos ya la llamaban la mejor de todas. Si a eso le añades que logró robarle escenas a Bill Murray como un demente tramposo en la comedia con un elefante Big Bertha, podemos decir, en resumen, el hombre pareciera que siempre tuvo el talento.

Pero sólo se le puede aguantar un número de decepciones antes que pierdas la fe. De repente, Matthew –su persona me impide dirigirme a él por su apellido, aunque igual lo trato con respeto—decidió que lo suyo era ser galán de comedias románticas. O héroe de acción. Y empezó a escoger algunos proyectos que nadie puede entender, dado su actual status. Algunas funcionaron, a pesar de los críticos –How To Lose A Guy In 10 Days hizo 177 millones de dólares en 2003, en gran parte por la auténtica química y la otra que necesita una resurrección, Kate Hudson—pero en general, los primeros diez años del siglo XXI parecían condenarlo al olvido. Digo, miren esta lista: The Wedding Planner, con Jennifer López (pa’ qué mais); Fool’s Gold, tratando de repetir con Kate Hudson y fallando descaradamente; Failure To Launch, que no hizo nada para convencer a Sarah Jessica Parker que lo suyo es Sex and The City y más nada; la extrañísima Tiptoes, donde, se los juro por Dios, interpreta a un hombre de estatura normal cuyo hermano es un enano interpretado por Gary Oldman; una abominable adaptación de Un Cuento de Navidad llamada Ghosts of Girlfriends Past que hasta a mí me durmio; la muy fallida adaptación de la exitosa novela de Thomas Dean Donnelly, Sahara (que al menos lo dejó brevemente empatado con Penélope Cruz). Y eso que no he mencionado la floja pero inofensiva EdTV y la MUY floja Two for The Money, que para rematar contaba con Al Pacino y no se salvó.

Creo que sólo fueron los breves momentos de luz en esos primeros años que realmente lo salvaron de acompañar a Cuba Gooding, Jr., a lo directo a video casero, como fue su divertidísima actuación en Tropic Thunder y su completa transformación a machote en la absurda pero entretenida Reign of Fire con Christian Bale y muchos dragones, una película que yo estoy consciente no es gran vaina pero a mí me encanta igual. La subestimada Lincoln Lawyer, basada en el best-seller de Michael Connelly, fue el primer intento en tratar de recuperar algo de su autoestima, pero como casi nadie la vio, pues todos la olvidaron (y no deberían; no tiene nada de extraordinaria pero es bastante interesante de ver). Justo después de eso, tuvo una buena participación en la comedia negra Bernie, de Richard Linklater, pero Jack Black le roba toda la atención como el protagonista.

Así que todos ponen a Killer Joe como la primera película que marca el inicio de la “McConnección” (“McConnaissance” en inglés; gracias The New Yorker), una serie de películas menores donde Matthew finalmente demostró que era mucho más que el galán superficial al que nos tenía acostumbrados. Dirigida nada menos que por William Friedkin, el mismo de pequeñeces como El Exorcista y Contacto en Francia, puso a Matthew en un papel tan absolutamente contrario, opuesto, a lo que estábamos acostumbrados de él, que los críticos tuvieron que tomarlo en cuenta. Interpreta a un asesino a sueldo que por si fuera poco es policía contratado para matar a una malévola madre, y por lo visto está aún más loco que ella.


Entró en territorio más familiar en Magic Mike, de Steven Soderbergh, donde interpretó al dueño de un club de strippers donde actúa el personaje titular (Channing Tatum). Muchos consideran que sin duda David Woodersopn de Dazed and Confused creció para convertirse en Dallas; lo que a muchos les sorprende es que este fue el primer papel que muchos pensaban le daría su primera nominación al Oscar.


Como para demostrar que seguía siendo él, apareció en un par de episodios de la comedia de Danny McBride Eastbound and Down (creo que a nadie le debe sorprender que prestó su voz para un episodio de la serie animada King Of The Hill, por cierto), pero luego vendría la que ahora se dice es la actuación de su vida, en Mud, de Jeff Nichols, un director independiente que lentamente se está ganando un puesto de honor en el cine independiente gracias a películas como Shotgun Stories, Take Shelter y ahora esta. Narra la historia de dos niños que consiguen un barco en un árbol, y en él consiguen a un fugitivo, que está buscando a su amada (Reese Witherspoon) para escapar de hombres que lo quieren muerto. Los críticos terminaron de enamorarse de Matthew gracias a su papel de Mud; la película tiene un increíble 98% de aceptación en Rotten Tomatoes, y hasta a los que dicen que no les gusta la película dicen que su actuación sigue siendo increíble.


Justo antes de coronarse como es debido, Matthew nos mostró un pedacito de cosas por venir. Sí, Leonardo di Caprio dio la actuación de su vida en The Wolf of Wall Street de Martin Scorsese –la sola escena de los Quaaludes es una de las mejores de los últimos diez años—y es señal que el hombre aún tiene muchísimo que ofrecer en el futuro, incluyendo un muy merecido Oscar, pero así como Bill Murray, fue víctima de un robo de escena descarado y flagrante. Lo único que lamento es que no esté en YouTube subtitulado, pero aquí está, en todo su gloriosa, descarada, inmoral y endemoniadamente completo esplendor. Este es mi nuevo ritual para relajarme (por cierto, es lo que Matthew hace antes de arrancar una escena; a Leo le pareció tan divertido que le sugirió que lo hiciera en la escena).


Y llegamos a su momento de triunfo, tanto para él como para el amigo de Venezuela, Jared Leto, donde el hombre aplicó “el método” para interpretar a Ron Woodruff, un electricista y jinete de rodeo bonchón y homófobo que descubrió que tenía SIDA al inicio de la pandemia en los 90, le dan 30 días de vida, y se convirtió en un proveedor de drogas no aprobadas por la FDA para pacientes seropositivos, y demostrando que lo dijo es cierto: “No hay nada allá afuera que pueda matar en 30 días a Ron Woodruff”. Matthew perdió 20 kilos, impresionante para un tipo que hasta ese momento era famoso por andar sans camisa, y se entregó en cuerpo y alma para interpretar a Ron, en una actuación que es a la vez increíblemente humana y extrañamente conmovedora. Y recuerden, esta es una historia real. Gracias a Dallas Buyers Club, Matthew arrasó en todos los premios: ganó el Globo de Oro, el SAG y, por supuesto, el Oscar. Leo tenía chance, sí, pero no mucho, después de esto.


Claro, eso fue en el cine, pero Matthew también aprovechó de debutar en televisión al lado de su viejo compañero de EdTV, Woody Harrelson (otro actor con fama de payaso, cortesía de la serie Cheers, que también sorprendió con papeles como su nominado al Oscar en The People vs. Larry Flynt) en la serie del otrora novelista Nick Pizzolato True Detective. Cada uno de sus ocho capítulos es una película en miniatura, y aquí sí es verdad que Matthew está en otro nivel. Rust Cohle es un hombre profundamente perturbado, a la vez que un brillante detective, y la serie tiene además el reconocimiento adicional que Matthew sólo esboza una mini sonrisa en los minutos finales del último capítulo, que además incluye la escena que probablemente le dará un Emmy para acompañar su Oscar. Háganse un favor y terminen de verla, en especial porque, aunque Pizzolato retuvo los derechos literarios para sus personajes, esta es una serie por temporadas; ya para la siguiente temporada no estarán ni Matthew ni Woody.


Por supuesto muchos se preguntan es, ¿qué pasó? ¿Cómo un tipo que parecía condenado a ser el sueño de las mujeres ya se ganó aún a los críticos más duros? Cuando uno recuerda las actuaciones de Lone Star, Amistad y afines, uno se da cuenta que siempre el talento estuvo allí. ¿Por qué entonces la retahíla de comedias románticas y, oh por Dios, Tiptoes? Obvio que al que hay que preguntarle es al propio Matthew, y aún no hay una entrevista a fondo donde lo explique. Pero puede ser algo tan sencillo como un cambio de representante que le trajo mejores proyectos. Mi teoría es que ya el pana tiene 44 años, cerca de los 45. Se ve igualito que hace 20 años, pero tiene que estar consciente que no toda la vida va a poder ser el niño bonito de la partida. Entonces empezó a escoger papeles que le exigieran un esfuerzo, que mostraran que aún puede ser un nuevo Paul Newman, como se le consideraba en los primeros días de su carrera.

Sea cual sea el motivo, creo que todos podemos estar de acuerdo que el hombre está en un punto dorado en su carrera que por lo visto sólo va a mejorar. Se rumora que ya está listo para Magic Mike 2, y este año se da una vuelta por la ciencia ficción, de la mano nada menos que de Christopher Nolan, con Interstellar. Definitivamente puedo decirle, “Vuelve acá, Matthew. Todo está perdonado”.


Ah, y por si acaso alguna vez se le infla demasiado el ego, este tuit que salió el día que ganó el Oscar le debe servir de recordatorio: alguna vez tuvo una época oscura.

Oscar dio lo suyo en medio de todo

lunes, marzo 03, 2014 | Comments


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Este fue el primer año en que no estaba 100% emocionado de sentarme a ver la entrega de los premios más importantes del cine (de hecho, fue una primera vez para muchas cosas…) A Dios gracias, la 86a entrega de los Premios de la Academia fue la ceremonia más divertida de los últimos diez años, en gran parte debido al encanto de Ellen DeGenneres y de unos cuantos momentos clave.

Pero en primer lugar, sería irresponsable si no digo lo que todo venezolano que estaba viendo la ceremonia anoche no estaba pensando. Apenas unas horas antes, por 17mo día seguido, la Guardia Nacional estaba reprimiendo una protesta en Altamira, la calladita comunidad de la Colonia Tovar en Aragua pasaba su quinto día siendo no tan calladita, y justo durante la premiación, la ciudad oriental de Maturín se unió tanto en protesta como en represión. Han sido 17 días –un mes para la gente de San Cristóbal—sumamente duros para Venezuela, en medio de protestas que exigen al Gobierno que atienda las necesidades que sienten que no ha atendido, que ya le ha costado, de una forma a otra, la vida a 18 personas y la dignidad a por lo menos 33, que denuncian torturas.

Todo eso estaba en mi mente ayer, especialmente porque en mi verdadero trabajo es mi deber estar pendiente de cada detalle y reportarlo. Han sido más de dos semanas de poco sueño y mucha tensión. He tratado de cumplir mi trabajo como mejor he podido, con sus fallas y tropiezos y mis aciertos y ganadas. No miento cuando les digo, tanto yo como muchos otros necesitábamos el escape de ayer. Fue una forma de cargar pilas, listo para otra semana en la que las protestas continuarán. No me siento mal por haberlas visto, pues no es como si he estado sentado leyendo Twitter y horrorizándome por lo que pasó pero sin tomar parte del asunto.

Así que como ya dije, agradezco inmensamente que Ellen haya sido la anfitriona de la noche. Fue natural, espontánea, graciosa y de verdad hizo una fiesta de lo que es normalmente demasiado formal para su propio bien o la locura que fue Seth MacFarlane el año pasado. En su monólogo inicial hasta pudo meterse con Liza Minelli y, claro, con Jennifer Lawrence. Hasta pidió pizza y la repartió en vivo con un verdadero repartidor de pizza que estoy seguro llamó a sus padres y les dijo “¿Se acuerdan cuando se quejaron que sólo fui un repartidor de pizza?”

Ah y por si fuera poco, esto pasó: la foto más retuiteada de la historia. Mucho más que aquella. En serio, por un rato destruyó Twitter.

Qué genial. :)

El momento que muchos venezolanos esperaban ocurrió desde el principio. Hubo una campaña en Twitter pidiéndole a muchos actores que alzaran su voz por lo que estaba sucediendo aquí durante la ceremonia, lo suficiente como para que nuestra flamante ministra de Comunicaciones dijera que “extremistas de derecha” iban a “atacar a Venezuela” desde la ceremonia. Woman please… Al final sólo fuimos mencionados una vez… pero fue durante un discurso tan perfecto, que para mí, una vez bastó.

Jared Leto, quien se había tomado seis años lejos de la actuación para dedicarse con mucho éxito a su banda 30 Seconds To Mars, ganó como Mejor Actor de Reparto por su excelente interpretación como Rayon, el transexual enfermo de SIDA que se asocia con el homofóbico electricista Ron Woodruff (Matthew McConaghey) para tratar de conseguirle medicinas a los seropositivos en Dallas Buyers Club. Y su discurso de aceptación fue casi perfecto: no sólo le agradeció a su madre para empezar –una bellísima mujer que pertenece ella misma en una película, y que para rematar crió dos hijos ella sola (su otro hijo, Shannon, también estaba allí y recibió sus propias gracias también)—sino que se lo dedicó tanto a los 36 millones “que perdieron la batalla con el SIDA” en el mundo como a nosotros.

“A esos soñadores que nos están viendo esto esta noche alrededor del mundo en sitios como Ucrania y Venezuela, quiero decirles que mientras luchan por hacer sus sueños realidad, vivir lo imposible, estamos pensando en ustedes esta noche”. Dios te bendiga, hermano.




Claro no todos estuvieron tan felices, pero era de esperarse.

Mi segundo discurso favorito fue el de Lupita Nyong’o. Sepan esto: hace un año esta keniana nacida en México estaba luchando por conseguir trabajo. Anoche Liza Minelli la abrazó. Fue ver todos sus sueños cumplidos, fue ver la más pura de las felicidades. Que Dios se apiade de tu pétreo corazón si ni medio moqueaste con este discurso.



Y el empate: cuando Matthew McConaghey, un hombre que ha estado en auténticos bodrios como Los Fantasmas de Mi Ex y Sahara, cosas superficiales como Cómo Perder A Un Hombre en Diez Días, remató un año de increíbles actuaciones (en serio, busquen Mud, busquen Killer Joe, vean esa escena en Wolf of Wall Street, vean Dallas Buyers Club  si no lo han hecho, y por amor al Creador actualícense con True Detective) de la única manera que podía: ganándose un Oscar. En su discurso de agradecimiento, fue creativo, fue divertido, dejó todo lo tejano fluir por todas partes, y lo cerró con su clásica línea de Dazed & Confused. Que tipazo. (Lo siento mucho por Leo, pero le quedó muy bien felicitar a Matthew camino al escenario.)



No quiero decir a estas alturas que la noche pasó perfectamente. El momento más “opolDeox” se lo llevó John Travolta. Repite conmigo, hijo: IDINA MENZEL. I-DI-NA. No Adela Dazeem. Aunque esta cuenta de Twitter casi hizo que valiera la pena. Me pregunto si fue la arrechera lo que hizo que la actuación de Menzel interpretando “Let It Go”, la ganadora de la noche, no fuera tan perfecta como esperaba. Pero igualmente puedo decir que las actuaciones musicales de la noche estuvieron increíbles. U2 con “Ordinary Love” nos recordó por qué siguen siendo reyes; Karen O con Ezra Koening soltaron “The Moon Song” (de Her) de la manera más perfecta posible; Bette Midler sacando muchas lágrimas con “Wind Beneath My Wings” al final de los obituarios (entiendo que no incluir a Alain Resnais, padre de la nueva ola francesa, de repente fue porque no dio tiempo, pero chamo, no incluir a Dennis Farina…).

Sin duda las dos actuaciones musicales favoritas lo fueron por razones completamente distintas. Primero fue Pharrell y su sombrero poniendo a todo el mundo, bueno “happy” con la irrestiblemente pegajosa “Happy” de Mi Villano Favorito 2, empezando con Lupita Nyong’o, siguiendo con Meryl Streep y terminando con Amy Adams…
 
“Happy” con Pharrell en los Oscar


…y luego fue la impecable rendición de Pink de “Over The Rainbow” en el homenaje a los 75 años de El Mago de Oz. Aún tengo escalofríos.

Pink canta “Over The Rainbow”

Los presentadores dieron lo mejor de sí, como siempre, pero aparte de John Travolta (en serio hijo, ¿te costaba ensayar el nombre?), sólo Matthew McConaughey con Kim Novak –ninguno de los dos parecía saber qué decir—fueron realmente dignos de un “ok basta”. Jamie Foxx con Jessica Biehl presentando los premios a la música fueron divertidos, con Foxx cantando el tema de “Carros de Fuego” mientras Biehl trataba de no reírse, y Jim Carrey demostró que sigue teniendo lo que hace falta al presentar los premios para la animación. El momento más conmovedor fue cuando Bill Murray, acompañada por Amy Adams, presentó el premio a Mejor Fotografía (merecidísimo para Emmanuel Lubezki por su trabajo en Gravity). Como quizá saben, él y su compañero en Los Cazafantasmas, Harold Ramis, quien murió una semana antes, nunca más volvieron a trabajar juntos luego de sus problemas al filmar Groundhog Day. Murray dijo sencillamente: “Ah, perdón, nos olvidamos de uno: Harold Ramis por Caddyshack, Cazafantasmas y Groundhog Day”.Lindo y sencillo homenaje.

La mayoría de los discursos de agradecimiento también fueron aceptables en su mayoría, pero además de los más mencionados, el más simpático fue el de los compositores de “Frozen”, Kirsten Anderson-López y Robert López, aceptando el premio a Mejor Canción. No me importa lo que ustedes digan, fue chévere, bien ejecutado y muy merecido. Y además le otorgó a López el grado EGOT: ya había ganado un Emmy, un Grammy, un Tony y ahora un Oscar. Es sólo la 12da persona en la historia en lograrlo. (Cate Blanchett metiéndose con Julia Roberts al ganar como Mejor Actriz en Blue Jasmine –“hashtag Suck It”—fue también encantador.)

En fin, la ceremonia del Oscar de este año fue un respiro de oxígeno, no sólo para una industria que siempre busca y muchas veces falla en lograr tres horas que valgan la pena, sino para un público venezolano que ansiaba un escape, un oasis en medio de tanta tensión. Respeto a los que optaron por no verla, pero a los que me criticaron por hacerlo, les informo que yo fui uno de los que reportó los disturbios en Maturín. Durante los premios.

#Suckit.

In Memoriam: Philip Seymour Hoffman (1967-2014)

lunes, febrero 03, 2014 | Comments

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Se nos siguen yendo jóvenes, vale. El Wall Street Journal reventó la noticia, según Variety, que Philip Seymour Hoffman, uno de los mejores actores de su generación, fue hallado muerto en su apartamento en Manhattan por una aparente sobredosis, con una jeringa aún en su brazo. Habría cumplido 47 años en julio.

Hoffman había hablado de haber recaído en la adicción que lo atormentaba en su juventud hace poco, y estaba buscando rehabilitarse de nuevo. Por lo visto, las drogas ganaron. Coñelamdre.

Hoffman fue un actor con el que siempre podías contar, pues su rango era indeciblemente amplio. Como dijo en Twitter el escritor Isaac Marion (escribió la novela Warm Bodies) cuando se enteró de la noticia, “superó encasillamiento temprano como ‘El Imbécil’ y creó algunos de los personajes más complejos y conmovedores en el cine”. Y tiene muchísima razón. Su primer papel conocido fue George Willis, el sifrinito compañero de Charlie Simms (Chris O’Donnell) en Perfume de Mujer, donde exudaba insoportabilidad. Así siguió bien sea como “El Imbécil” bueno (Twister, When A Man Loves a Woman, The Big Lebowski) o malo o patético (The Talented Mr. Ripley, Patch Adams).

Pero no fue hasta que se alió con Paul Thomas Anderson que realmente empezó a despegar. Su papel en Magnolia hizo que demostrara que podía tener corazón, sin dejar de mostrarse de vez en cuando como ‘El Imbécil’. Lo que por supuesto culminó en su oscarizado rol del autor Truman Capote en Capote. Que un hombre grande e imponente de 1,75 metros y una gruesa e intimidante voz pueda convincentemente interpretar a un menudito autor homosexual de 1,65 metros convincentemente dice miles de cosas. Pero no para ahí: se convirtió en el mejor villano de la serie de Misión: Imposible; fue un benévolo cura que se dio de tú a tú con Meryl Streep en La Duda; payaseó y se divirtió al lado de Ben Stiller en Along Came Polly; le prestó su voz a un solitario anciano judío en la maravillosa animada Mary & Max; fue un triste pero bien intencionado hermano para Laura Linney en The Savages; fue una maravillosa “drag queen” que ayuda a rehabilitar a un ultra-conservador policía de un ACV (interpretado por Robert de Niro) en Flawless; interpretó al irreverente (y real) periodista Lester Bangs en la maravillosa Almost Famous; a un deprimido director en Synechodche, New York; a un carismático líder religioso en The Master, la cuarta vez que actuó con su amigo Anderson (las otras fueron Punch-Drunk Love y Boogie Nights); a un periodista sin escrúpulos en Dragón Rojo; a un resignado pero decidido manager de los Atléticos de Oakland, Art Howe, en Moneyball; y ya se había ganado un lugar entre los fans de Los Juegos del Hambre –y del buen cine, pues fue genial, como siempre-- como Plutarch Heavensbee. (Le quedaban siete días de filmación en Sinsajo, Parte 2, a estrenarse en 2015; no será reemplazado, por suerte.)

Perder a Hoffman por algo tan triste como las drogas, más cuando estaba tratando de recuperarse, es algo trágico tanto para todos los que seguimos el mundo del cine como cualquiera que respire en este mundo. Hemos perdido a uno de los más versátiles y carismáticos actores de este capítulo de la historia del cine, y a una edad demasiado, demasiado temprana. Le esperaban muchos premios y logros (estaba trabajando en su segunda película como director; su primera fue Jack Goes Boating, de 2010, y estaba por estrenarse en televisión). Desde aquí le mando mis condolencias a su familia, incluyendo a sus tres hijitos. QEPD.

Aquí tienen un perfil del actor de 2008 para The New York Times Magazine (en inglés). Y les dejo una de sus escenas más famosas (aunque escoger una es casi imposible; aquí tienen más). Así es como se manda a callar a alguien.

Revisa qué más se dice por ahí

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