El Cine Tuyo, Mío y Vuestro

El séptimo arte, para todos nosotros.

domingo, febrero 22, 2015

Camino al Oscar: Birdman

Siempre vean las películas que un director hace para salir de su zona de confort, pues casi siempre resultará en un esfuerzo interesante, así el resultado no sea gran cosa. David Gordon Green hacía pequeños dramas  independientes hasta que se fue con una comedia adulta (Pineapple Express), Robert Zemeckis hacía comedias y fantasía hasta que probó hacer
una de terror (What Lies Beneath). La primera fue un éxito; la segunda, MALA, hijo, mala.


Ahora tenemos a Alejandro González Iñárritu, quien nos dio una suerte de películas (Amores Perros, 21 Gramos, Babel, Biutiful) cada vez más dramáticas, más “suffer porn”, aunque ciertamente las dos primeras gozaron de mucho prestigio. Marcado por la muerte de su hijo en un accidente automovilístico, quiero pensar que el “Negro” tenía demonios que debía superar, y ahora se atrevió con Birdman (o
La Inesperada Virtud de la Ignorancia),
una comedia existencialista que lo regresa a los buenos tiempos y lo encaminó a su segunda nominación al Oscar, quizá su primer triunfo.



Riggan Thompson (Michael Keaton) está al borde de un ataque de nervios. Famoso en los años 90 por tres películas de acción donde interpretó al superhéroe Birdman, se rehúsa a aceptar que no es un verdadero actor, así que se dispone a estrenar una adaptación en Broadway de la obra de Raymond Carver, De Qué Hablamos Cuando Hablamos de Amor, que él escribió, dirige y protagoniza. Pero cada preestreno es un desastre de una u otra forma, que
amenaza cada vez con empujarlo a la locura. Su productor (Zach Galifianakis) hace lo posible por mantener el estrés a raya; su hija y asistente (Emma Stone) siempre le recuerda que no ha estado allí para ella; y su coestrella (Edward Norton) le llena de inseguridades ante la posibilidad de ser infinitamente mejor actor que él, a la vez que siempre está queriendo meterse en la dirección, en el guión y dentro de su actriz personal (Naomi Watts). Y su mayor tortura viene de su antiguo personaje, que se rehúsa a salir de su cabeza o dejar de recordarle todo el éxito que tuvo cuando era un superhéroe. ¿Cuánto más podrá Riggan
aguantar?

Como todas las película de Iñárritu, esta no es una comedia convencional, pues aunque haya momentos graciosísimos, es una profunda reflexión sobre nuestras inseguridades y el papel que podemos jugar en el universo. Igualmente muestra por lo que muchos podríamos pasar: nuestra imagen pública vs. cómo nos ven los demás. Riggan constantemente insiste que es un artista, que las películas de Birdman están por debajo de él; pero la calidad de la obra que está presentando ahora es constantemente cuestionada por todos los que están a su alrededor. No me cabe ninguna duda que González Iñárritu está reflejando por lo que pasa cualquier artista, en especial lanzándole una no muy sutil punta a los críticos al presentar a una del New York Times (Lindsay Duncan) y preguntar abiertamente: “¿Qué debe pasar en la vida de una persona para que se convierta en un crítico?”

Mucho se ha hablado de cómo el “Negro” ha logrado mostrar la película como una sola larga toma ininterrumpida, que con la ayuda de la fotografía del talentoso Emmanuel Lubezki (The Tree of Life) le dan un aspecto visualmente único a la película. Por un lado muestra cómo la vida es una sola continua toma con breves interrupciones; por otro lado es un artilugio que le da una ventaja un tanto injusta a los Oscar sobre los otros directores, pues nada le gusta más a la Academia que mostrar a leguas que una película fue dirigida.

Gracias a Dios por una película sobre actores donde cada uno de estos se luce. Hasta Galifianakis deja de ser su usual y bizarro personaje conocido para estar tan estresado como el resto del elenco. Naomi Watts, quien es constantemente considerada (y con razón) una de las mejores actrices de nuestra generación, muestra una actriz casi tan insegura como el propio Riggan, aunque no sale lo suficiente para poder enfocarse lo suficiente en ella. Los dos pesos pesados son Norton y Keaton sin ninguna duda, y en otras circunstancias serían
los dos fijos para el Oscar. Norton juega con su fama de ser difícil de trabajar, y juega muy bien con el temor de Mike Spiner de no funcionar fuera del escenario; sus obsesiones por vivir el proceso son de las cosas más divertidas que tiene la película.

Keaton, por su parte, tiene todo el triunfo asegurado así no gane el Oscar (eso irá casi seguro a Eddie Redmayne por La Teoría del Todo, donde interpreta a Stephen Hawking), pues demuestra lo genial que sus admiradores han dicho que es a lo largo de los años. Aunque nunca se ha quejado públicamente por cómo le pesa haber interpretado a Batman en las cintas de Tim Burton, es inevitable hacer las comparaciones, de modo que Keaton se aprovecha para mostrar esa lucha interna que deben tener en su gremio por aceptar un papel en un blockbuster vs. hacer cine por “arte”. En un aspecto clave Keaton derrota a Redmayne, y quién sabe si será suficiente para que logre triunfar en los Oscars, y es que creó un personaje complejo de la nada, en vez de construir algo con bases ya fundadas.

Junto con Boyhood –la otra peso pesada para los premios del 22 de febrero—es una cinta inusual, original y excelentemente hecha. Que ustedes necesitan ver, porque quizá así el “Negro” Iñárritu quiera seguir haciendo comedias.

¿Cómo? ¿Que su próxima es un drama de época con Leonardo di Caprio y Tom Hardy?
*suspiro* Olvídenlo…

Birdman se estrena en Venezuela el 20 de febrero en el circuito Gran Cine, protagonizada por Michael Keaton, Edward Norton, Emma Stone, Naomi Watts y Zach Galifianakis, bajo la dirección de Alejandro González Iñárritu.

Etiquetas: , , , , , ,

viernes, febrero 20, 2015

Camino al Oscar: Foxcatcher

Es muy, muy jodido vivir a la sombra de alguien cercano a ti, o sentir que no aprecian tus esfuerzos por lucirte en algo que amas. Puede ejercer fuerte presión sobre tu psiquis, en especial si todos tus esfuerzos terminan en vano. Puedes llegar a lastimarte a ti mismo o a los demás.

Esa es la premisa de la que parte Foxcatcher, la nueva cinta del director Bennett Miller (Capote, Moneyball), basada en el caso real que involucró al multimillonario John duPont y a los hermanos Dave y Mark Schultz, ganadores del oro en las Olimpíadas de 1984, cuyos mayores méritos son (a) haberle dado a Steve Carrell su primer papel dramático de peso (Dan In Real Life no cuenta) y (b) restaurar un poco más la fe que tenemos en Channing Tatum.

Mark Schultz (Tatum) está frustrado, pues tres años después que ganó la medalla de oro junto a su hermano Dave (Mark Ruffalo) aún no ha logrado el respeto que está seguro se merece. El hecho que su hermano parece haber logrado todo lo que él no ha podido –el respeto de la federación, el cariño y el respeto de sus compañeros, una esposa y dos hijos— no ayuda. Pero un día recibe un llamado que John duPont (Carrell), heredero de la más importante familia de la industria química del país, quiere reunirse con él, para que entrenen en su enorme propiedad (llamada Foxcatcher) para traerle el oro de vuelta a EEUU en las Olimpíadas de Seúl de 1988.

Hasta ahí todo va muy bien. Mark aprecia el apoyo que está recibiendo de John, a pesar de sus excentricidades y extrañas obsesiones. Cuando finalmente convence a Dave de venir a ayudar a entrenar al próximo equipo, el hermano mayor ve con preocupación tanto el comportamiento de John como la influencia que tiene sobre Mark, quien además está empezando a verse progresivamente más deprimido. Es una mezcla para una tragedia; la pregunta es quién saldrá más lastimado.

La primera palabra en la que pensé al salir de Foxcatcher fue “sombría”. La sola historia –contada a partir de un guión de E. Max Frye (Amos & Andrew) y Dan Futterman (Capote) — ya lo es, pero es la fotografía de Grieg Faser (Zero Dark Thirty) contribuye a todo el tono. La película es casi absolutamente carente de algo parecido a alegría, ni siquiera en momentos de triunfo, y vives sintiendo que algo malo va a pasar. Dave casi nunca sonríe, duPont sonríe apenas a medias y cuando hay una celebración se siente falsa.

Vean esta película sólo por las actuaciones, porque los tres se lucen. Sí, Carrell es casi irreconocible, aunque en parte es porque su enorme nariz prostética distrae un poco, pero se metió en el alma perturbada de John duPont a todo dar, y su nominación al Oscar está más que merecida (pero no es jamás la que dio Jim Carrey en Man In The Moon, lo siento; entonces, ¿qué tiene Carrell que Carrey no?); sin embargo, puede acusársele de ser si acaso de una sola nota, sin muchos matices. Tatum lo hace un poco mejor, haciendo de un hombre que a la vez trata de imponer una figura amenazante pero no se encuentra cómodo en su propio cuerpo, a raíz de sus propias inseguridades. Así que de acuerdo, el pana sabe actuar y no sólo como comediante. Aún no te perdono G.I. Joe, chamo, eso sí.

El ganador aquí es otra vez Ruffalo, para mí, un actor que consistentemente da buen trabajo en cuanta película aparece, ya sea una burda comedia romántica, dramas como The Normal Heart, una dramedia como The Kids Are Alright, extrañeces como Eternal Sunshine of the Spotless Mind o, sabes, The Avengers. Los refiero a una escena donde Dave debe destacar el trabajo de duPont en las instalaciones, y la mirada perturbada de Ruffalo, para ver por qué es tan buen actor. Dave sabe que lo que está diciendo es mentira, que todo es una farsa, y no soporta tener que seguirla, y Ruffalo transmite todo el dolor en sus ojos. Gracias a ello logró su segunda nominación al Oscar, y otra vez, más que merecida, y en un mundo donde no existieran ni J.K. Simmons ni Edward Norton, este sería su año.

¿Es una película que debería verse? Sin duda, pero a diferencia de las dos anteriores de Miller, no es una que volveré a ver, y su nominación como Mejor Director es de las incomprensibles de este año (sin que Foxcatcher fuera nominada a Mejor Película). Es digna por la actuación de sus protagonistas, y la historia, por trágica que pueda ser, es innegablemente fascinante. Háganse un favor: no googleen nada sobre ella, no busquen qué pasó en la vida real y véanla sin saber. Puede que la aprecien más.

Foxcatcher se estrena el 20 de febrero en Venezuela, y es protagonizada por Channing Tatum, Steve Carrell y Mark Ruffalo, bajo la dirección de Bennett Miller.

Etiquetas: , , , , , ,

jueves, enero 22, 2015

Camino al Oscar: American Sniper

La última película de renombre que tenía como centro a un soldado de la guerra de Irak, The Hurt Locker (ganadora a Mejor Película en 2010), sólo recaudó 17 millones de dólares en taquilla en su momento. Esto es para que pongan en perspectiva el hecho que American Sniper, la nueva película dirigida por Clint Eastwood, hizo 89 millones de dólares en su primer fin de semana. Por comparación, Guardianes de la Galaxia, la más taquillera de 2014, recaudó 94 millones cuando se estrenó en agosto. Decir que la historia de Chris Kyle, que además logró seis nominaciones al Oscar, es un éxito de taquilla, es quedarse corto.

Basada en la autobiografía del apodado “Leyenda”, la película cuenta cómo Kyle (interpretado por Bradley Cooper) llega al cuerpo élite SEAL con las ideas que su familia siempre le había inculcado: tú estás ahí para defender a tu familia, tus compañeros y tus ideales. En cuatro misiones en Irak, Kyle se convirtió en el francotirador más letal en la historia del ejército estadounidense, con 160 muertes confirmadas, todo mientras trataba de evitar a su equivalente iraquí, “Mustafá” (Sammy Sheik), y su esposa Taya (Sienna Miller) trata de lidiar con criar a su familia sola.

El repentino surgimiento de esta película en los Oscar, cuando ningún otro premio le había prestado mucha atención, habla muchísimo de la mentalidad de los miembros de la Academia, además que ya ha recibido grandes alabanzas de gente como el ex presidente Bill Clinton y el vicepresidente Joe Biden. Esta es una película que se ha visto como una gran alabanza al papel de los soldados estadounidenses en el mundo, el deseo que sean vistos como los grandes héroes del mundo en contra del mal. Y ese es el problema cuando te estás enfocando en un solo hombre: siempre va a haber alguna falla por algún lado.

Mientras que la inmensa mayoría considera a Chris Kyle un héroe, la película se siente mucho más como una película de super héroes más cercana a una historia de Batman que un retrato preciso de un ser humano. Mientras que muchos han visto que Kyle aseguraba en su libro que sólo hacía su trabajo, que sus blancos no eran seres humanos, lo que lo hacían ver como un asesino a sangre fría, Cooper lo interpreta como un idealista que decide echarse encima proteger a una nación cual Capitán América, quien hace su trabajo con eficiencia pero con conciencia. Si la amenaza con sus hermanos es un niño, una mujer o un anciano, pues hay que acabarlo. “Estoy dispuesto a responder ante el Creador por mis acciones”, dice en un punto. ¿Pero eso basta?

También está el problema de siempre a la hora de presentar el conflicto en Irak, donde los iraquíes siempre serán presentados como el brutal enemigo a vencer. Cada muerte que Kyle causa es prácticamente motivo de celebración (una de ellas arrancó aplausos en mi función), y habla de la forma en que la película… ¿manipula?... nuestra percepción del conflicto. Si tienes un problema con eso dependerá de tu posición respecto a la guerra y a la violencia; en mi caso no le vi mayor motivo de celebración pero también entiendo que ese, como ya se ha dicho harto, era su trabajo.

Con lo que tengo un mayor problema es cómo Eastwood y su guionista Jason Hall es cómo bailan alrededor del debate sobre las armas, tan prevalente en la actualidad. Todas las armas mostradas son usadas como deporte (cacería) o arma de guerra. Todas excepto la que quizá fue la más importante en la vida de Kyle, y decirles cuál fue sería un enorme spoiler, pero baste con decir que mostrarla habría traído un necesario equilibrio a la película. Otro baile se hace sobre muchos alegatos que Kyle hace en su libro, como que durante la crisis de Huracán Katrina habría subido a una torre con un compañero y empezó a dispararle a saqueadores armados. O sobre el incidente donde habría golpeado al ex luchador libre y ex gobernador de Minnesota, Jesse Ventura, quien lo demandó y está por recibir una gran cantidad de dinero por difamación.

No, Eastwood y Hall no quieren equilibrio. Quieren mostrarles cómo Chris Kyle era un patriota, un buen hombre (que por entrevistas con la gente que lo conocía, parecía que es cierto) y un buen soldado. Eastwood siempre con su mano pesada, que debe mostrarnos las cosas COMO SON, qué es eso de dejarnos sacar nuestras propias conclusiones. Porque cuando Taya le dice a Chris que está feliz de tener de vuelta a su esposo es porque es así, qué importa todo lo demás. Porque las vainas pueden salir mal hasta cuando tu esposa te está llamando desde EEUU para decirte que es un varón y te va a escuchar todo el tiroeto en el que estás metido. Porque es la guerra, hijo.

En lo que sí aplaudo la película es que finalmente presenta la posibilidad que esos soldados puedan regresar a casa y adaptarse a la vida civil de nuevo. La inmensa mayoría de las películas sobre la guerra de Irak muestran que, en mayor o menor medida, todos esos panas regresan con la cabeza hecha una estopa, imposibles de adaptarse a la vida normal. Chris Kyle pasa por eso y lo enfrenta de diversas maneras (uno en particular que, de nuevo, NO es mostrada), pero sí demuestra que es posible. Nuevamente, es parte del mito que hay en torno al soldado estadounidense, el que ya dejó atrás los traumas de Vietnam, que fue la guerra que EEUU siempre querrá olvidar, pero fue agradable ver una película sobre Irak que fuera tan condenadamente oscura.

Sin duda 98% de lo que hace que la película funcione es la actuación de Bradley Cooper, quien cumplió 40 años y se encaramó 40 kilos de músculo puro para la película. Y aun así, Kyle no es el típico machote sediento de sangre y pleitos, pero Cooper también se asegura de no dejar su personalidad sarcástica que tan bien le sirvió en comedias como The Wedding Crashers y la serie de The Hangover se asome. Puedes ver cuando está tratando de lidiar con las dudas, cuando está tratando de adaptarse. No es una actuación pretenciosa, sino sorprendentemente sutil, y Cooper tiene bien merecida su nominación al Oscar, su tercera en otros tantos años. Supongo que es el nuevo Tom Hanks: un actor cómico que se ha destacado en dramas. No ganará esta vez, pero será interesante ver a dónde irá su carrera después de esto.

En cuanta a las posibilidades de American Sniper de ganar Mejor Película… Miren, si fuera por puros méritos, ni de casualidad. Es buena, pero está lejos de ser un fenómeno artístico y de narración, más allá de su efectivo manejo de los momentos más tensos. Pero ha despertado un sentido patriótico en los estadounidenses que uno tiene que ser estadounidense para entender, y eso es un factor. Claro, hay reacciones bastante preocupantes sobre la película en Twitter (“no puedo esperar a ir a matar a malditos musulmanes”), pero quiero pensar que es una minoría. Dicho eso, por eso repentinamente se convirtió en una de las principales contendoras, mínimo a la par de viejas favoritas como Birdman y Boyhood y quizá hasta por encima de la que yo predigo que debería ganar, como es Selma. Porque son los Oscar, mis hijos: la política (de la Academia) y la idiosincrasia de los viejos carcamanes que la componen influyen tanto como el mérito artístico.

American Sniper (El Francotirador) estrena en Venezuela el 23 de enero, con Bradley Cooper y Sienna Miller, dirigida por Clint Eastwood. Clase B



Etiquetas: , , , , , , , , ,

miércoles, mayo 07, 2014

Pelo Malo: Ojalá fueran clichés

Afiche San SebastianDesde antes de su estreno, Pelo Malo creo que incluso superó a Secuestro Express en la categoría de Película Venezolana Más Controversial. La felicidad que generó su Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián en 2013 lentamente fue acompañada por críticas sobre su retrato de la pobreza en nuestro país, sobre la posición de la directora Mariana Rondón (Postales de Leningrado) y su acusación de “morder la mano que la alimentó” (lean a mi amiga Angie Rodríguez al respecto), sobre si vuelve a caer en los eternos clichés. Al final, se ha convertido en la más divisiva película venezolana de los últimos años.

Yo llego tarde a la fiesta, como a veces pasa, pero con toda esta controversia, la Concha y 100.000 espectadores, es hora de poner mis dos centavos. Y les digo algo, ojalá fueran clichés.

decenteEn los tradicionales bloques del 23 de Enero, Junior (Samuel Lange) se prepara para su última semana de vacaciones pendiente de la foto para el colegio. Quiere tener su pelo liso y vestirse de cantante de moda, pues ahí cree que podrá ganarse el cariño de su mamá, Marta (Samantha Castillo), quien no comparte ni entiende el empeño de su hijo en tratar de lucirse así. Ella simplemente quiere ver cómo lidiar con criar a un niño “raro” de nueve años y un bebé sola, sin un hombre (el papá de los dos está muerto) y con una suegra (Nelly Ramos) que le insinúa a cada rato llevarse a Junior.

Mientras veía Pelo Malo, pensé que esta era nuestra versión –mucho más light, a pesar de lo dura—de Precious (me extraña que no haya surgido el hashtag #SufroComoJunior). He leído varias críticas de gente que está molesta por cómo se retrata la pobreza en el país, pero lo que más vi a favor en esta es que me pareció brutalmente honesta. Castillo interpreta a Marta como una niña obligada a ser mujer y no quiere. Y está criada con la mentalidad machista de la sociedad venezolana: como no entiende a su hijo, lo rechaza, porque cree que así se fortalecerá. No es una mala mujer, pero la manera en que busca imponerse a su hijo la hace un tanto antipática.

La historia, viste desde el punto de vista de Junior, es deprimente. Al igual que Precious, este es un chamo que sólo quiere estar acorde con lo que él considera es la estética de la sociedad, buscar ser el niño perfecto para que su mamá lo quiera, sin entender que es precisamente lo que está haciendo para acercarse a ella lo está alejando aún más. Samuel lo interpreta con toda la madurez que un niño en esas condiciones, en la Venezuela del miedo, que debe ser tan fuerte como su mamá para poder echar para adelante, pero con una dulzura latente porque sientes que todo lo que quiere es que su mamá le demuestre el mismo amor que le muestra a su mamá.

Rondón no está pregonando con Pelo Malo, pero no tiene tampoco piedad con el espectador: está dispuesta a mostrar cada rincón, oscuro o claro, de la Venezuela con prejuicios. Para las historias que he escuchado de la vida en los barrios y en los bloques, más bien se quedó corta, pues es evidente que no quiere escandalizarnos. Pero admito que salí de ella deprimido, precisamente porque sabía que las acusaciones de clichés no eran ciertas. Nos está mostrando una Venezuela que no queremos admitir existe, y creo que gracias a ella deberíamos empezar ese debate. Sí, la película es algo lenta y no tiene tanto trama como estudio de personajes, pero lo que nos está queriendo decir debería ser razón suficiente para verla aunque sea una vez. Que nos haga reflexionar sobre la violencia en nuestros hogares, que no necesariamente debe ser física para que duela.

(Mucho les recomiendo lean el artículo de Aglaia Berluti sobre Pelo Malo para una opinión más sobre ese debate planteado.)

Etiquetas: , , , , , , , ,

martes, marzo 11, 2014

Matthew McConaughey: El nuevo Lázaro de Hollywood

matthew_mcconaughey_20111124_1105949079-1024x768
Con el final de True Detective de HBO aún fresco en nuestras mentes, creo que casi todos podemos estar de acuerdo que presenciamos un más que adecuado –me atrevo a decir que casi perfecto—final para un increíble año, lleno de sorpresas que jamás nos imaginábamos. No me refiero a la serie en sí, de por sí una de las mejores en un canal que ya ha estado repleto de series increíbles, sino al año de antología que tuvo uno de sus protagonistas: Matthew McConaughey.

Yo siempre me consideré fan del chico de Texas, qué con su actitud de constante sonrisa y encanto sureño, además que siempre consideré que tenía un talento para explotar. Ir de tú a tú con Kevin Spacey y Samuel L. Jackson en A Time To Kill y trabajar con Spielberg para destacarse con Morgan Freeman y Anthony Hopkins en Amistad no es cualquier cosa. Y todos asumimos –y a él no le importa—que “all right, all right, all right” es el slogan de los “stoners” gracias a su personaje en Dazed and Confused. Pocos recuerdan que era parte de la perturbadora familia de la primera Masacre en Texas, y aún menos han visto Lone Star, donde interpreta a un sheriff en un pueblo de frontera que sería el padre de Chris Cooper, si lo pueden creer, una actuación que todos ya la llamaban la mejor de todas. Si a eso le añades que logró robarle escenas a Bill Murray como un demente tramposo en la comedia con un elefante Big Bertha, podemos decir, en resumen, el hombre pareciera que siempre tuvo el talento.

Pero sólo se le puede aguantar un número de decepciones antes que pierdas la fe. De repente, Matthew –su persona me impide dirigirme a él por su apellido, aunque igual lo trato con respeto—decidió que lo suyo era ser galán de comedias románticas. O héroe de acción. Y empezó a escoger algunos proyectos que nadie puede entender, dado su actual status. Algunas funcionaron, a pesar de los críticos –How To Lose A Guy In 10 Days hizo 177 millones de dólares en 2003, en gran parte por la auténtica química y la otra que necesita una resurrección, Kate Hudson—pero en general, los primeros diez años del siglo XXI parecían condenarlo al olvido. Digo, miren esta lista: The Wedding Planner, con Jennifer López (pa’ qué mais); Fool’s Gold, tratando de repetir con Kate Hudson y fallando descaradamente; Failure To Launch, que no hizo nada para convencer a Sarah Jessica Parker que lo suyo es Sex and The City y más nada; la extrañísima Tiptoes, donde, se los juro por Dios, interpreta a un hombre de estatura normal cuyo hermano es un enano interpretado por Gary Oldman; una abominable adaptación de Un Cuento de Navidad llamada Ghosts of Girlfriends Past que hasta a mí me durmio; la muy fallida adaptación de la exitosa novela de Thomas Dean Donnelly, Sahara (que al menos lo dejó brevemente empatado con Penélope Cruz). Y eso que no he mencionado la floja pero inofensiva EdTV y la MUY floja Two for The Money, que para rematar contaba con Al Pacino y no se salvó.

Creo que sólo fueron los breves momentos de luz en esos primeros años que realmente lo salvaron de acompañar a Cuba Gooding, Jr., a lo directo a video casero, como fue su divertidísima actuación en Tropic Thunder y su completa transformación a machote en la absurda pero entretenida Reign of Fire con Christian Bale y muchos dragones, una película que yo estoy consciente no es gran vaina pero a mí me encanta igual. La subestimada Lincoln Lawyer, basada en el best-seller de Michael Connelly, fue el primer intento en tratar de recuperar algo de su autoestima, pero como casi nadie la vio, pues todos la olvidaron (y no deberían; no tiene nada de extraordinaria pero es bastante interesante de ver). Justo después de eso, tuvo una buena participación en la comedia negra Bernie, de Richard Linklater, pero Jack Black le roba toda la atención como el protagonista.

Así que todos ponen a Killer Joe como la primera película que marca el inicio de la “McConnección” (“McConnaissance” en inglés; gracias The New Yorker), una serie de películas menores donde Matthew finalmente demostró que era mucho más que el galán superficial al que nos tenía acostumbrados. Dirigida nada menos que por William Friedkin, el mismo de pequeñeces como El Exorcista y Contacto en Francia, puso a Matthew en un papel tan absolutamente contrario, opuesto, a lo que estábamos acostumbrados de él, que los críticos tuvieron que tomarlo en cuenta. Interpreta a un asesino a sueldo que por si fuera poco es policía contratado para matar a una malévola madre, y por lo visto está aún más loco que ella.


Entró en territorio más familiar en Magic Mike, de Steven Soderbergh, donde interpretó al dueño de un club de strippers donde actúa el personaje titular (Channing Tatum). Muchos consideran que sin duda David Woodersopn de Dazed and Confused creció para convertirse en Dallas; lo que a muchos les sorprende es que este fue el primer papel que muchos pensaban le daría su primera nominación al Oscar.


Como para demostrar que seguía siendo él, apareció en un par de episodios de la comedia de Danny McBride Eastbound and Down (creo que a nadie le debe sorprender que prestó su voz para un episodio de la serie animada King Of The Hill, por cierto), pero luego vendría la que ahora se dice es la actuación de su vida, en Mud, de Jeff Nichols, un director independiente que lentamente se está ganando un puesto de honor en el cine independiente gracias a películas como Shotgun Stories, Take Shelter y ahora esta. Narra la historia de dos niños que consiguen un barco en un árbol, y en él consiguen a un fugitivo, que está buscando a su amada (Reese Witherspoon) para escapar de hombres que lo quieren muerto. Los críticos terminaron de enamorarse de Matthew gracias a su papel de Mud; la película tiene un increíble 98% de aceptación en Rotten Tomatoes, y hasta a los que dicen que no les gusta la película dicen que su actuación sigue siendo increíble.


Justo antes de coronarse como es debido, Matthew nos mostró un pedacito de cosas por venir. Sí, Leonardo di Caprio dio la actuación de su vida en The Wolf of Wall Street de Martin Scorsese –la sola escena de los Quaaludes es una de las mejores de los últimos diez años—y es señal que el hombre aún tiene muchísimo que ofrecer en el futuro, incluyendo un muy merecido Oscar, pero así como Bill Murray, fue víctima de un robo de escena descarado y flagrante. Lo único que lamento es que no esté en YouTube subtitulado, pero aquí está, en todo su gloriosa, descarada, inmoral y endemoniadamente completo esplendor. Este es mi nuevo ritual para relajarme (por cierto, es lo que Matthew hace antes de arrancar una escena; a Leo le pareció tan divertido que le sugirió que lo hiciera en la escena).


Y llegamos a su momento de triunfo, tanto para él como para el amigo de Venezuela, Jared Leto, donde el hombre aplicó “el método” para interpretar a Ron Woodruff, un electricista y jinete de rodeo bonchón y homófobo que descubrió que tenía SIDA al inicio de la pandemia en los 90, le dan 30 días de vida, y se convirtió en un proveedor de drogas no aprobadas por la FDA para pacientes seropositivos, y demostrando que lo dijo es cierto: “No hay nada allá afuera que pueda matar en 30 días a Ron Woodruff”. Matthew perdió 20 kilos, impresionante para un tipo que hasta ese momento era famoso por andar sans camisa, y se entregó en cuerpo y alma para interpretar a Ron, en una actuación que es a la vez increíblemente humana y extrañamente conmovedora. Y recuerden, esta es una historia real. Gracias a Dallas Buyers Club, Matthew arrasó en todos los premios: ganó el Globo de Oro, el SAG y, por supuesto, el Oscar. Leo tenía chance, sí, pero no mucho, después de esto.


Claro, eso fue en el cine, pero Matthew también aprovechó de debutar en televisión al lado de su viejo compañero de EdTV, Woody Harrelson (otro actor con fama de payaso, cortesía de la serie Cheers, que también sorprendió con papeles como su nominado al Oscar en The People vs. Larry Flynt) en la serie del otrora novelista Nick Pizzolato True Detective. Cada uno de sus ocho capítulos es una película en miniatura, y aquí sí es verdad que Matthew está en otro nivel. Rust Cohle es un hombre profundamente perturbado, a la vez que un brillante detective, y la serie tiene además el reconocimiento adicional que Matthew sólo esboza una mini sonrisa en los minutos finales del último capítulo, que además incluye la escena que probablemente le dará un Emmy para acompañar su Oscar. Háganse un favor y terminen de verla, en especial porque, aunque Pizzolato retuvo los derechos literarios para sus personajes, esta es una serie por temporadas; ya para la siguiente temporada no estarán ni Matthew ni Woody.


Por supuesto muchos se preguntan es, ¿qué pasó? ¿Cómo un tipo que parecía condenado a ser el sueño de las mujeres ya se ganó aún a los críticos más duros? Cuando uno recuerda las actuaciones de Lone Star, Amistad y afines, uno se da cuenta que siempre el talento estuvo allí. ¿Por qué entonces la retahíla de comedias románticas y, oh por Dios, Tiptoes? Obvio que al que hay que preguntarle es al propio Matthew, y aún no hay una entrevista a fondo donde lo explique. Pero puede ser algo tan sencillo como un cambio de representante que le trajo mejores proyectos. Mi teoría es que ya el pana tiene 44 años, cerca de los 45. Se ve igualito que hace 20 años, pero tiene que estar consciente que no toda la vida va a poder ser el niño bonito de la partida. Entonces empezó a escoger papeles que le exigieran un esfuerzo, que mostraran que aún puede ser un nuevo Paul Newman, como se le consideraba en los primeros días de su carrera.

Sea cual sea el motivo, creo que todos podemos estar de acuerdo que el hombre está en un punto dorado en su carrera que por lo visto sólo va a mejorar. Se rumora que ya está listo para Magic Mike 2, y este año se da una vuelta por la ciencia ficción, de la mano nada menos que de Christopher Nolan, con Interstellar. Definitivamente puedo decirle, “Vuelve acá, Matthew. Todo está perdonado”.


Ah, y por si acaso alguna vez se le infla demasiado el ego, este tuit que salió el día que ganó el Oscar le debe servir de recordatorio: alguna vez tuvo una época oscura.

Etiquetas: , ,

lunes, noviembre 04, 2013

Desde Afuera: Buscando algo que no encontramos en casa

1aDivulgación completa: Estudié con los realizadores de esta película, así que espero que no se me juzgue demasiado mi objetividad en la siguiente reseña. Que empieza… ahora.

 

Es una realidad que las cosas están duras. Muy duras, en el país. Así que muchos venezolanos optan por salir a probar suerte fuera de aquí. Como los dos directores de Desde Afuera, Pedro Camacho y Johan Pérez. Luego de graduarse de Comunicación Social en la UCAB en 2007 –y hacer un interesante cortometraje juntos—Pedro se fue a Buenos Aires, Argentina, y Johan se lanzó a Barcelona, España. Así que sintieron la necesidad de explorar la experiencia del venezolano como emigrante, de donde surgió la ideas de encontrar venezolanos que han emigrado. Se lanzaron por redes sociales para encontrar esas historias, y hallaron cinco.

 

excelente-conmovido[6]Claudia y Santiago es una pareja joven recién casada que se está preparando para salir a estudiar a Estados Unidos. Leo se mudó a Londres para dedicarse a la música con el grupo Laps Around The Sun. Edu también se fue a Londres persiguiendo una carrera cinematográfica, pero terminó en Zagreb, Croacia. Amalyn se asentó en Tokio, Japón, persiguiendo sueños de bailarina. Y por último, Melissa se fue con su esposo a Perth, Australia, donde trata de criar a su pequeña con valores venezolanos.

 

Lo que más me gustó de Desde Afuera es que no cae en ningún cliché, ni da ninguna posición política de nadie. No hay nadie hablando mal del Gobierno ni de los trámites que hay que hacer para obtener divisas o sacar la visa. Simplemente son. Es una realidad y ya. De hecho cuando se habla de Venezuela, no es sino con cariño, nostalgia y ese humor negro que nos caracteriza tanto. Un cuento que Leo echa sobre un asalto en Londres es uno de mis puntos altos. Me dio hasta rabia pensándolo después, la cultura de violencia y mediocridad en la que estamos atrapados, que hace que sean los más preparados los que se vayan, por consiguiente los que más falta hacen. Quería que se enfocaran más en eso. Me alegro que no lo hayan hecho.

 

Si eres venezolano esto claro te va a llegar de una manera, pero si no lo eres creo que hay algo para ti también. Verás que, al salir de tu cultura y caer en una tan radicalmente distinta (la distancia física no es la única), te evalúas con cuidado sobre qué es lo quieres. Y en algunos casos, hasta eso no es suficiente. Y entonces, hay que buscar en otra parte. Desde Afuera es un canto al deseo de superación del ser humano, de cumplir tus sueños sin importar lo que cueste, sea una despedida de tu familia, una ruptura emocional o dejar un trabajo.

 

Hasta el 15 de noviembre, pueden ver el documental en su página web de manera gratuita, y mucho se los recomiendo. Después de eso, mal hecho, pero ver esto en una sala de cine también debe ser una experiencia, además de poder verlo en festivales. Si tienen familia afuera, mucho les conviene verlo. Aquí les dejo su trailer.

Etiquetas: , , , ,

sábado, octubre 05, 2013

Rush: Ojalá la F1 fuera así para mí

rush_ver2Admito que la Fórmula Uno me parece uno de los más rutinarios y aburridos deportes de todos. No me insulten o se sientan mal, me siento así respecto a cualquier deporte que involucre carreras largas. No entiendo la fiebre por ellas. O no la entendía, hasta que vi Rush.

 

Ron Howard es un director completamente aceptable para mí. El hombre sabe agarrar emociones y hacer que las vivas como si estuvieras en el sitio. Así me pasó con su Apolo 13, así siento su Una Mente Brillante. Con Rush está tomando caminos familiares, pues está tomando una historia existente y la “hollywoodiza”. Aunque por lo que he leído, la temporada de la F1 de 1976 ya de por sí era digna de Hollywood; me sorprende que se hayan tardado así en hacer una película.

 

decenteEsa temporada se centró en la rivalidad de los dos más talentosos corredores que el deporte ha visto: el austríaco Niki Lauda (Daniel Rühl) de Ferrari, frío, calculador y con un conocimiento casi robótico de cómo correr, y el inglés James Hunt (Chris Hemsworth) de McLaren, arriesgado, carismático, fiestero e incapaz de darse por vencido. Se tropezaron primero en la Fórmula 3, y desde entonces siempre competían el uno contra el otro, decididos a superarse. En el camino, en especial después de un incidente el 31 de agosto de 1976, ambos se dieron cuenta de dos cosas: había algo más importante que ganar, y lo que empezó como un odio encarnizado terminó en un gran respeto.

 

No pienso caerles a coba: Rush toca cada cliché de una película deportiva que se puedan imaginar. El frío campeón que logra relajarse al conseguir el amor (en este caso, Alexandra María Lara), el fortachón cuyo constante fiesteo le puede costar la corona y le cuesta su matrimonio (con Olivia Wilde). Pero Howard y su guionista Peter  Morgan (con quien ya colaboró antes en Frost/Nixon) ponen el mismo esfuerzo en desarrollar a los dos personajes principales y capturan detallitos sobre cada uno que hace que en un momento apoyes a uno, y luego al otro. Ayuda que Rühl y Hemsworth están al tope de su juego, para usar una expresión gringa. Rühl siempre ha sido bastante bueno, ya sea en la que nos introdujo a su talento, Goodbye Lenin, o como el encantador nazi en Inglourious Basterds. Aquí es difícil que te caiga bien, algo que todo el mundo dice es una fiel imitación a Lauda; el hombre era abrasivo y directo, aunque tenía su sentido del humor. Rühl lo retrata como un hombre decidido a triunfar, sin tiempo para más nada, hasta que….

 

Por su parte, esta debería ser la película que demuestre que Hemsworth es mucho más que Thor, aunque ese vaya a ser su papel más famoso. ¿Recuerdan esa escena donde Thor dice que simplemente quiere ir a casa? Hemsworth tiene varios momentos así aquí, donde no tiene miedo de mostrarse como un gigante vulnerable, a pesar de su tamaño. Su Hunt hace ver a todos que es el evidente ganador, qué con esa sonrisota y tal, pero muy adentro de sí es tal su miedo al fracaso que prefiere divertirse primero.

 

Y por supuesto, las escenas de las carreras. Cada carro que pasa la sientes en los huesos. Howard te mete ahí con los pilotos; casi puedes oler el aceite. Cero ángulos extraños, simplemente te muestra la acción done tiene que ser. Y saben qué, para ser una película sobre corredores de F1, son sorprendentemente pocas las carreras en Rush. Y quizá ese sea su mayor triunfo: está mostrando el drama humano, en vez de las competencias como tal. Las actuaciones principales son los que llevan esta película al final, aún  más que los increíbles carros.

Etiquetas: , , , , ,

domingo, julio 14, 2013

Pacific Rim: Enlázate con esta. Pero YA

pacific_rim_ver3Tengo que decirlo de una vez y ya: Pacific Rim  es mi película favorita del verano. Si ustedes encontraron más corazón o la pasaron mejor con alguna otra película este año, díganme con cual y les diré que están equivocados. En serio es así de buena.

¿Ah necesitan más? Bueno un recuento. En un futuro ni tan cercano, un abismo se ha abierto en el fondo del Océano Pacífico de donde salen gigantescos monstruos que llaman “kaiju” (“bestia extraña” en japonés) y arrasan con San Francisco, Cabo y Manila. Al ver que venían en oleadas, todos los gobiernos del mundo finalmente se pusieron de acuerdo y consolidaron un programa de robots de veinte pisos de alto llamados jaegers (alemán para “cazador”), pilotados por dos humanos enlazados mentalmente por lo que llaman “el Puente”, y empezaron a derrotar a los kaiju. Pero claro, estúpidos humanos se confiaron, y los kaiju empezaron a evolucionar y a derrotar jaegers. Ahora decidieron que la solución es construir el Muro de la Vida para proteger las ciudades costeras que quedan.

excelente-emocionado[5]Uno de los obreros en el Muro de la Vida es Raleigh (Charlie Hunman, de la serie Sons Of Anarchy), un ex piloto de jaeger que cinco años atrás perdió a su hermano (Diego Klattenhoff) en una batalla. Pero es llamado a la acción nuevamente por el mariscal Stacker Pentacost (Idris Elba), líder de los pilotos jaeger que ha tenido que ver cómo la burocracia decide quitarle el enchufe a su programa. Stacker tiene un  plan para acabar con la amenaza kaiju de una vez, y necesita tanto a Raleigh como a Mako Mori (Rinko Kukichi, nominada al Oscar por Babel), una científico y aspirante a piloto que tiene una razón propia para combatir los monstruos. Ellos y los jaegers sobrevivientes esperan ser la última defensa de la humanidad para, como dice Stacker, CANCELAR EL APOCALIPSIS.

Michael Bay quizá vea esta película y en su oscuro y superficial corazón de mierda sentirá algo parecido a la envidia que su ego no lo dejará reconocer. No se equivoquen, Transformers esto no es excepto en la parte que hay robots gigantes involucrados. Bay no tiene idea de hacer otra cosa más que apelar a lo más básico del ser humano, crear espectáculo para el chico de universidad con una cerveza en la mano y gritar “¡Marico arrechísimoooo!”. Guillermo del Toro, en cambio, me hizo sentir como un niño, ese que corría del colegio para sentarse a ver a Mazinger Z, a Ultramán, al Vengador, al Gladiador. Porque el mexicano sí tiene corazón y se lo sabe inyectar a sus personajes; a ti te importa todos y cada uno de los que salen en pantalla, incluso al que es una plasta al principio. Cierto, no hay una historia notablemente desarrollada para cada uno, pero sí hay suficiente para que te importen. Hasta el eterno de Del Toro, Ron Perlman (Hellboy), tiene una aparición relativamente breve como un contrabandista de partes de kaiju, hace poco más que gruñir y reclamar e igualmente te hace reír y te encanta.

Del Toro y su guionista Travis Beacham, responsable de la historia también, tienen buenos detalles con la manera en que funciona toda la tecnología: mientras más cercanos sean los pilotos, más fuerte será el enlace. No sólo Raleigh y su hermano, sino que hay un jaeger chino pilotado por trillizos, uno ruso pilotado por hermanos y uno australiano por un equipo de padre (Maxc Martini) e hijo (Robert Kasinzy). Entonces sabes que escoger el copiloto no puede ser cualquier cosa y hay drama involucrado. Claro, el drama entre Stacker y Mako es lo que no me convenció del todo, pero bueno, igual funciona. Y las batallas… chamo, las batallas. Otra vez muy a diferencia de Transformers, Del Toro echa la cámara para atrás y te permite ver qué está pasando, y su director de fotografía Guillermo Navarro hace que todo se veía bellísimo, inspirado en cuadros como “El Coloso" de Goya y “La Gran Ola de Kanagawa” de Hokusai.

Añádele a eso que no hay una actuación floja. Sí, el combo de Charlie Day y Burton Gorman como dos científicos haciendo del elemento cómico puede ponerse ladilla en algún momento, pero en seguida mejora y no dura tanto como para reclamar. Hunnam, sorprendemente, me pareció mucho más flojo; creo que cualquier tipo intenso y con pinta de piloto pudo hacer este papel. Rinko, en cambio, sí es excelente; dulce y a la vez intensa. Sí me gustó que la relación entre ellos dos no fuera un romance sino una camaradería, y su química era convincente. Elba sí es impresionante; no cualquiera puede vociferar una frase directo al colectivo. De por sí, este hombre es de los pocos que puede estar en una película que da pena y nunca dar pena él.

Todos juntos hacen escenas de tanta emoción y tal “bad-asserie” que tienes que aguantar las ganas de levantarte y gritar “hurra”. Del Toro es fiel a su costumbre y hace que puedas sentir cada batalla como algo real, en especial la climática bajo el agua. Aquí no hay la frialdad de un montón de robots computarizados, aquí sientes que hay seres orgánicos luchando por tu futuro. Sí, TU futuro. Del Toro y compañía crearon un mundo donde yo por lo menos no puedo esperara a volver a visitar.

Etiquetas: , , , ,

martes, junio 18, 2013

Man Of Steel: Sip, frío como el acero

man_of_steel_ver6Mientras que Marvel ha disfrutado de un éxito fenomenal con sus películas, que han salido sin pele cada año mínimo de a dos para dejar la taquilla vuelta leña, DC Comics (propiedad de TIME/Warner) aún no ha logrado descifrar qué es lo que hace la competencia para que sus películas sean tan exitosas. Con la sola excepción de la trilogía del Caballero Oscuro dirigidas por Christopher Nolan, la única película de un personaje de DC que ha salido en los últimos años –Green Lantern—fue un rotundo fracaso en taquilla y crítica. De modo que supongo que era lógico que intentaran capturar la gloria con el superhéroe que lo empezó todo. ¿Pero es suficiente?

La historia que todos conocemos recibe un ligero retoque, un punto muy a favor del director Zack Snyder, el productor Christopher Nolan y el guionista David S. Goyer. El principal científico del planeta Kriptón, Jor-El (Russell Crowe) ha advertido que el planeta está a punto de colapsar, y para ello prepara el escape de su hijo Kal-El, el primer kriptoniano nacido de parto natural en vez de construido genéticamente, a otro planeta. Un golpe de estado del líder militar de Kriptón, el general Zod (Michael Shannon), acelera sus planes antes que su mundo sea destruido.

decenteTreinta años después, vemos a Kal-El, ahora llamado Clark (Henry Cavill) por sus padres adoptivos Jonathan y Martha Kent (Kevin Costner y Diane Lane), tratando de encontrar su lugar en el mundo, luego de una traumática infancia donde no entendía por qué era tan distinto a los demás sin poder manifestarlo. Ahora Zod lo encontró, y con la ayuda de una decidida reportera (Amy Adams), debe defender el mundo que lo adoptó y sus habitantes, además de convencerlos que él tampoco es una amenaza.

Vamos a responder la pregunta que hicimos de una vez. Sí, esto sin duda le da el aire nuevo a la franquicia de Supermán que el bodrio anterior no pudo ni medio pensar en darle. En comparación a Superman Regresa, esta es una verdadera película de cómics, con enormes escenas de acción y finalmente una visita a Kriptón, con todo y su fauna, así como numerosas referencias a los cómics (un premio para el que descubra la conexión con Batman. Está ahí, ¡lo juro!). Pero como primera entrada en una franquicia (y por Dios, ¡la segunda podría venir el año que viene!), hay cosas que necesitan ser pulidas.

Aunque es una película de dos horas y media, nunca se sintió realmente lenta, pero las secuencias de flashbacks en el segundo acto no fueron manejadas tan bien como deberían (eso sí, muy bien cómo muestran a un joven Clark Kent adaptándose a sus sentidos captándolo TODO a la vez –algo que luego sería muy bien usado después). Y aunque visualmente es impresionante, Snyder definitivamente no sabe cómo bajarle dos, con la excepción del último flashback, con Clark jugando con su perro. Y sobre todo, este no es Supermán, por las múltiples fallas que muestra. No puedo explicarles bien por qué sin echarles a perder la película si no la han visto, pero ante todo, Supermán es un PROTECTOR. Ante todo está pendiente de salvar vidas, de evitar que la gente salga lastimada. Aquí cambian esa noción por la grandiosidad del espectáculo. Luego de dos días, finalmente entendí por qué esa batalla final con Zod me molestó tanto, y necesité de este artículo de Devin Faraci en Badass Digest para darme cuenta: en The Avengers, la destrucción de Nueva York se limita a un par de cuadras, y los mejores momentos son cuando los ves protegiendo a civiles inocentes. Aquí, como se lamentan en Wired, “venden el alma de Supermán para espectáculo”.

Sin embargo, no se puede negar la excelencia de los actores para cada papel. Henry Cavill repite lo que le pasó a Christopher Reeve de ser un relativo desconocido a mostrar toda la humanidad de Supermán, aunque necesitábamos más Clark Kent. Adams nunca puede hacer nada malo en mis ojos, y aquí rinde homenaje a todas las Luisa Lane del pasado a la vez que las deja en el suelo (con excepción de Margot Kidder). Russell Crowe tiene la misma callada dignidad del Jor-El que esperamos a la vez que tiene la oportunidad de ser un tipo arrecho, y si a estas alturas no eres fan de Michael Shannon (si no sucedió en Revolutionary Road y no eres de los que han tenido la suerte de ver Take Shelter) y su general Zod no lo hace, entonces no sé qué coño hay que hacer contigo; es sencillamente brutal sin caer en lo grandilocuente del típico villano de comiquita. Bien por Kevin Costner haciendo del reflexivo Kevin Costner que hace tan bien como Papá Kent; Diane Lane es excelente pero siento que este papel lo pudo haber hecho cualquiera. Y Laurence Fishburne siempre será genial, como el nuevo Perry White, editor del diario El Planeta; me gustó en particular su química con Adams, su dinámica de trabajo. (¿Por qué ningún Jimmy Olson?)

Quiere detenerme un poco más en Shannon porque creo que Zod es el personaje mejor logrado. Más allá de lo amenazante que es –y Shannon sabe hacer amenazante nada más con estar parado ahí—las motivaciones de Zod hacen que cuestiones sus métodos pero no sus razones. Como dije antes, en Kriptón dejaron de nacer “al natural” para ser creados con un propósito desde su inicio. Zod simplemente busca cumplir ese propósito por cualquier manera posible. Y creo que en manos de otro actor menos versátil que Shannon, esto podría haber caído firmemente en el terreno del cliché. Pero Shannon muestra a Zod como alguien con una lógica fulminante e implacable con la que es muy difícil discutir sólo a punta de corazón. En serio, gente, Michael Shannon debería estar en todas las películas en todos lados. Busquen sus otros trabajos, me lo agradecerán.

Mientras tanto, ¿vale la pena ver Man Of Steel? Pero de bolas. Es un enorme espectáculo visual, y aunque Shannon se destaque, todo el resto del elenco da lo mejor de sí con un guión, meh, decente. Vamos a ver cómo evoluciona.

Etiquetas: , , , , , ,

viernes, noviembre 16, 2012

The Bourne Legacy: ¿Por qué iba a haber uno solo? ¿O nada más tres?

bourne_legacy_xlgEn 2007, Matt Damon y Paul Greengrass decidieron que hasta aquí llegaba el tren de Jason Bourne, a pesar de que la franquicia basada en la novela de Robert Ludlum los había consolidado firmemente como actor y director de acción. Más que nada fue porque Universal ya estaba harto de Greengrass, famoso por ser un tanto… difícil para trabajar, y Damon dijo que no haría otra sin él.

Eso nunca ha detenido un estudio antes, ¿verdad?

Ahora de la mano de Tony Gilroy, quionista de las dos primeras y director de la genial Michael Clayton, tenemos al ascendente Jeremy Renner tomar las riendas de la franquicia (suponemos que mientras se decide al fin si va a estar al frente o no de la próxima Misión: Imosible). Renner interpreta a Aaron Cross, un agente que acaba de descubrir, junto con nosotros, que los programas Treadstone y Blackbriar, que crearon a personas como Jason Bourne, están cerrándose, y eso quiere decir eliminar toda evidencia que alguna vez existieron. Así que debe encontrar a una doctora (Rachel Weisz) que lo ayude a sobrevivir y quizá detener al oscuro agente de gobierno (Edward Norton) que está pendiente de terminar de amarrar los cabos sueltos de sus predecesores.
equis[7]
Esta película tiene todos los elementos que deberían fascinarme. Renner es excelente actor de acción, dada la presencia que tiene, pero a la vez es excelente actor, punto, como lo son Weisz y Norton. Gilroy es excelente guionista, sabiendo contar una historia emocionante, sin mencionar que sabe de intrigas y conspiraciones como pocos.

Pero aunque tiene excelentes escenas de acción, The Bourne Legacy no es el legado que me gustaría que Ludlum dejara. En medio de las escenas tensas o emocionantes, hay demasiada exposición, demasiada pausa, demasiadas conversaciones que parecen inútil. Yo diría que hay cerca de 45 minutos de película que no me hicieron falta y ralentizaban la película a un punto que quería hacerme gritar. En serio había momentos en que quería pararme e irme.

Pasa que todo eran cosas que ya había visto antes. Ya sé que esta es una organización que tiene millones de recursos a su favor para conseguir a quien está buscando. Los obligatorios flashbacks que mostraban un poco de lo que Aaron había vivido no me molestaron, y las escenas que mostraban cómo habían perseguido a Bourne mientras él se estaba aún entrenando en el programa eran bastante buenas. Pero culpo a Gilroy y su dirección y la manera en que maneja interacciones más lentas por las artes más buenas; simplemente no agarran mi interés.

Eso mismo pensé con la última de Gilroy, Duplicity, y al igual que esa, no puedo quejarme de las actuaciones. Si acaso de lo poco que vi de algunas. Stacey Keach siempre es un placer de ver, aunque aquí está haciendo una versión del papel que Brian Cox hizo en la segunda. Scott Glenn es otro veterano que aparece en un parpadeo, y Joan Allen y David Strathairn están para confirmar que en efecto estamos en el universo Bourne –y más nada.

En cuanto a los tres pesados, Norton es chico compañía hasta el final, pero tampoco es que aportó gran cosota. pero claro, yo aceptaré a un Norton mediocre (que aquí no es, es simplemente… normal) sobre cualquier actor malo cualquier día. Weisz sí es increíble; en serio su desesperación por tratar de comprender la locura que está pasando a su alrededor me parte el alma. Cero exageraciones. Y por último, Renner es awesome. Tiene una presencia tan particular, que ya con sólo asomarse nos tiene a todos diciendo “que arrecho” ('¿o no recuerdan cómo se sintieron cuando apareció en Thor?), y es alguien que además de imponerse físicamente sabe llevar emociones. Hace lo mejor que puede con un guión inestable, y sale bien parado a pesar de todo.

Dudo que haya una quinta parte de esta franquicia considerando que no fue el exitazo de taquilla que fue cualquiera de las anteriores, sobre todo porque llegará un momento en que van a tener que dejar de asociarse con Jason Bourne y terminar haciéndolo aparecer o matar la franquicia de una vez. Lo que lamento es que Legacy púdo haber sido tanto más, un final tan apropiado, y resultó siendo apenas tolerable.

Etiquetas: , , , , ,

domingo, mayo 20, 2012

Chronicle: Sabes, guón, con gran poder y todo eso

Chronicle_blog
“Metraje encontrado” es una subcategoría que ha sido usada hasta la muerte en el cine de terror, en especial desde el resonante éxito de La Bruja de Blair y llegando hasta la reciente serie de Actividad Paranormal. Se da bien con este género porque aumenta el realismo de la historia, pero es muy fácil de abusarlo.

decenteAhora el found footage es usado de nuevo, pero esta vez para una película de superhéroes llamada Chronicle, que a la vez es un estudio en la psiquis de un adolescente que funciona tan bien como la mejor película de horror.

Andrew (Dane DeHaan) es un callado y asocial adolescente que, por decir lo menos, no la tiene fácil en la vida, y para desahogarse a decidido empezar a filmar toda su vida. Un día, en una fiesta con su primo Matt (Alex Russell) y su amigo Steve (Michael B. Jordan) descubren algo en una cueva mediterránea, algo que parece una mezcla de un meteorito y una enorme piña que brilla. Al día siguiente, los tres amanecieron con poder telekinéticos, así no más, y lo que empieza como un juego –asustando niños con peluches que se mueven, moviendo sopladores de hojas para levantar faldas, trucos de magia—de repente se tornan oscuros cuando todas las frustraciones de un adolescente con problemas empiezan a aflorar.

Este es un muy auspicioso debut para el director Josh Trank, quien aprovecha los poderes telekinéticos de los protagonistas para interesantes ángulos de cámara, además de mantener la ilusión del found footage incluso en el mayor de los caos. Porque en serio, en esta era de cámaras digitales, teléfonos celulares, cámaras de vigilancia, iPads y demás, que pueden grabar de todo, ¿qué puede esperarse si vemos a un par de chamos volando por ahí? El guión de Max Landis (hijo del director John Landis, de Hombre Lobo Americano en Londres y quien además desarrolló la historia con Trank) pinta además un retrato realista: admítanlo, si tienen 17 años y ven que pueden mover cosas con la mente, ¿cómo reaccionarían: tratando de bajar el gatito de la vecina del árbol, o divirtiéndose un rato a punta de los más ignorantes?

Lo único que le puedo criticar a esta historia es que parecen querer que simpaticemos demasiado con Andrew, al punto de la manipulación. Andrew tiene (1) una madre muy enferma que es quien lo trata mejor; (2) un padre borracho que le pega; (3) virginidad escrita en su cara. Sólo falta que además le den drogodependencia. Sin embargo, su descenso a un lado oscuro (no es exactamente un spoiler, sale en el trailer) fue tratado sutilmente y con mucho tacto, muy al estilo del clásico del anime Akira, a la que esta película me recordó en más de una ocasión.

Igualmente perdono que, aunque ninguno va a ganar un Oscar, los chamos actuaron con muchísima naturalidad, lo que combinado al hecho que no son precisamente conocidos mantuvo la idea de un falso documental. Y es increíble cómo el tono de la película de alegre inmadurez cambia a oscura tragedia con tanta sutileza.

Esta es una película ideal para juntar con The Avengers, pues fue hecha con una fracción de su presupuesto y explora otro lado del superhéroe. Después de ver Chronicle y recordando Watchmen, me convenzo que hay que tener una madurez notable para ser superhéroe y no sé si yo la tenga.

(La foto promocional de arriba fue tomada por Ed McGowan, quien explica cómo la tomó en su blog, al que pueden acceder haciendo clic en ella. También pueden ver algunos ejemplos de arte de fanáticos en el Tumblr oficial de la película.)

Etiquetas: , , , , ,

jueves, abril 05, 2012

¿Es La Pasión buen cine o buen mensaje?

File_PassionMovie_whipped3Mientras escribo esto, Fox está pasando –como buen canal televisivo en Semana Santa—La Pasión de Cristo, la cinta independiente más exitosa de la historia, que disparó cualquier cantidad de controversias e hizo a cines enteros –incluyendo el cual incluía en su público a su querido bloguero—llorar como niños al ver a su señor Jesucristo (interpretado por Jim Caviezel) recibir la más brutal de las golpizas hasta el punto de dejarlo hecho una maraña de carne y sangre con un ojo cerrado por la hinchazón de los golpes. El director, Mel Gibson, recién ganado un Oscar por Braveheart, reconocido por ser uno de esos tipos encantadores y juguetones y aún a unos años de distancia de mostrarnos su lado más oscuro (dos veces), mostró cada sufrimiento de Cristo, desde que fue arrestado en el Monte de los Olivos hasta su muerte y crucifixión en el Gólgota.

Fascinante historia. ¿Pero es buen cine?

Para la inmensa mayoría de los venezolanos que vimos La Pasión en 2005, la respuesta sería un rotundo “sí”. Digo, estábamos viendo el Evangelio de San Juan cobrar vida, en todo su doloroso detalle. ¿No es eso lo que debe hacer toda obra de arte, crear una reacción en su público? Y Caviezel interpreta a Jesús con más que entrega profesional; lo hace con devoción cristiana, según él mismo admitió, hasta recibiendo un rayo por Él.

Hoy hice un esfuerzo por tratar de ver la película no como un católico practicante, sino como un cinéfilo más. He oído antes comentarios derogatorios sobre la película, reduciéndola a lo que se podría llamar “torture-porn” y poniéndola al mismo nivel que Hostal y afines. No puedo negar que, si en vez de Jesucristo fuera un turista norteamericano quien estuviera recibiendo los azotes, la película quizá no tendría nada de extraordinario. Bien actuada, sí; bien dirigida, también; ¿pero había algo más?

Es difícil tomar una película sin tomar en consideración nuestro propio bagaje emocional o cultural; es por eso que ser crítico de cine es una profesión divertida pero que ultimadamente no debe ser tomada mortalmente en serio, pues al final sólo estás emitiendo una opinión que al final puede ser tan válida como la de cualquier otro. La diferencia es que debes sostener esa opinión con argumentos, razones, hechos y cifras, para al final determinar si la película es mala o no. O como estoy tratando de hacer ahora, determinar si una película que recaudó casi 400 millones de dólares en taquilla y retrata al hombre más importante de la historia cristiana es en efecto una buena película.

Mientras veía el arresto de Jesús, lo que hacía era pensar en escenas parecidas: cuando las hijas son capturadas por los violadores en Last House On The Left, por ejemplo. Más paralelismo del que creen: personas inocentes sufrirían enormes daños para que la audiencia pudiera identificarse con ellas. Sabiendo lo que vendría después, no había mucha diferencia, en efecto.

Pero luego… la escena de los azotes. Sólo dura cinco minutos, pero para mí pareció una eternidad. Gibson se afinca mostrándonos cada golpe, cada gota de sangre, cada sádica sonrisa de los guardias. La cara de dolor de Caviezel parece real; la cara de María (Maia Morgenstern) un rictus de dolor mientras su Hijo es golpeado casi hasta morir. Y los golpes siguen, siguen, siguen y siguen… Y tengo que apagar el televisor. Y empiezo a sentir las lágrimas.

No es tanto que sé la historia que están contando, una historia en cuya veracidad creo ciegamente, sino que Gibson la supo contar bien. Al menos, la supo contar bien para el público que esperaba –1.196 millones de cristianos en el mundo, la gran mayoría asistentes al cine. Por ser uno de ellos, puedo decir que La Pasión me conmueve de tal manera que este es el punto en que no puedo verla completa y sin llorar. Normalmente eso hace que diga que una película es buena, pero en esta ocasión carezco de la objetividad para hacer ese juicio –sólo digo que yo creo que sí. Así que díganme ustedes los ateos o los no tan creyentes: ¿es La Pasión de Cristo una buena película?

Etiquetas: , , ,

domingo, febrero 26, 2012

La muda contra la magia: la nostalgia gana un Oscar




Estamos a menos de 24 horas de saber quién se llevará al hombrecito dorado, y ya las apuestas se han hecho (¿ya ustedes tienen su quiniela?), los smokings alquilados y los trajes diseñados (¡hey, Berenice Bejó se vestirá con una venezolana!) Más allá de mis quejas sobre quiénes fueron ignorados (yo aún no he visto Drive y hasta yo no les perdono que hayan ignorado a Albert Brooks), creo que dice muchísimo sobre cuáles son las dos películas que más nominaciones tienen la situación de la Academia en la actualidad.


Desde que fue estrenada en el festival de Cannes del año pasado, The Artist ha encantado a todo el mundo que la ha visto (incluyéndome), no sólo por su fiel retrato del Hollywood de los años 30 y su novedosa manera de actualizar el cine mudo para todos nosotros, sino porque tiene un elenco realmente talentoso, desde el genial Jean Dujardin y la encantadora Bérénice Bejo hasta el simpatiquísimo perrito Uggie. Por su parte, Hugo (no supero que la hayan acortado así y no sea La Invención de Hugo Cabret) le dio un nuevo reto al veterano Martin Scorsese, además de recibir los halagos como el mejor 3D desde Avatar (incluso por encima de ella) y dejar una agradable sorpresa para quienes la ven: una inesperada celebración de la historia del cine.


Pero sin quitarle los méritos que tiene cada película, el hecho que ambas tengan 21 nominaciones cada una (10 para The Artist, 11 para Hugo) dice realmente que la Academia necesita urgentemente sangre nueva. Pero urgentemente.


Imaginen esto: una película muda hecha al mejor estilo de los inicios de la era de Hollywood en una época en que a más epxlosiones más taquilla, y una fantasía que bien podría ser tomada o como una carta de amor al cine o Scorsese gritando con fuerza que aún importa. Más allá del hecho que Hugo esté hecha en 3D, ambas celebran el glorioso pasado del celuloide, una época en que la piratería sólo ocurría en el mar y nadie se preocupaba por descargas, DVR, Blu Ray o nada. El cine lo era todo, y ni siquiera la televisión podía competir con él. Ah, esos viejos tiempos...


De hecho, si nos ponemos a pensar, las otras categorías reflejan eso mismo. Dujardin y George Clooney son los principales para llevarse el premio a Mejor Actor, y ambos recuerdan a estrellas de los 50 (miren bien a Clooney y díganme que no recuerda a Cary Grant). Meryl Streep podría a estas alturas aparecer leyendo las Páginas Amarillas y recibiría una nominación. La cantidad de documentales que no fueron ni siquiera considerados --Project Nim, sobre la crianza de un chimpancé como humano, o The Interrupters, que habla sobre gente que trata de evitar el crimen entre jóvenes de Chicago-- habla más sobre cuáles sí fueron --sobre una reconocida bailarina, un soldado regresando de Afganistán, ecocriminales y los Tres de West Memphis--. No quiero decir que ninguna de estas nominaciones no sean válidas, pues sí lo son --yo jamás hablaría mal ni de Clooney ni de Streep-- pero, ¿sí ven la tendencia, no?


Todo esto --y el hecho, quizá sí, quizá no, que a lo mejor Sacha Baron Cohen no podrá asistir--, aunado al hecho que los productores del show siempre terminan diciendo que tratan de atraer al público más joven (sí, miren lo bien que funcionó el año pasado), demuestra que poco a poco, el Oscar es más lo que Hollywood quiere ser más que lo que realmente es. Ya están dejando de premiar las películas que llevan al cine hacia adelante sino las que "muestran cómo solía hacerse". Yo tengo The King's Speech en DVD, ¿pero cuánto recuerdan de esa película en realidad? Ah, ¿pero cuánto recuerdan de The Social Network? ¿Y cuáles de las nominadas tienen escenas realmente memorables? Gran taquilla rara vez es sinónimo de calidad, ¿pero no hubiera sido bonito que Inception recibiera ese reconocimiento también?


Yo sigo viendo los Oscar, y seguro que ustedes también. Pero cada vez más se sienten como los ahogados que se resisten a hundirse. Menos mal que tenemos nuestros propios criterios, ¿no? (Para muestra unbotón: estas fueron las mejores películas para un podcast de cine que escucho. ¿Cuántas están nominadas a Mejor Película?)

Etiquetas: , , , ,

miércoles, octubre 05, 2011

Cine versus televisión: ¿sí hay guerra o igualito la televisión ganó?

Es oficial: el verano terminó. Los chamos vuelven a clases, el frío (y las lluvias) vuelven a Caracas y el cerebro volvió a las salas de cine. Ahora tenemos las contendientes para el Oscar listas para llegar, dándonos un respirito de todas esas explosiones y comedias que abundaron las salas de cine.

Según The Hollywood Reporter, este verano vio un aumento de 1% en ganancias: 4,4 billones de dólares que entraron a las arcas de los grandes estudios.  Pero ojo: según el blog Inside Movies de Entertainment Weekly, eso quiere decir que en EEUU se vendieron 543 millones de entradas –el número más bajo desde 1997, cuando se vendieron 540 millones. Y no se lo pierdan, es el cuarto verano en fila que bajó la asistencia a los cines.

(El mercado internacional es otra historia: ¡la recaudación aumentó 41% respecto a verano de 2010! 8,2 billones de dólares entraron, en parte gracias a mercados emergentes como China, Rusia y Brasil, en parte gracias a que la gente va más al cine fuera del Norte, y los estudios están ansiosos por invertir en el mundo –con una notable y dolorosa excepción que gracias a Dios parece estarse solventando).

¿A qué se debe, entonces, que haya m+s real pero menos entradas? Dos caracteres: 3-D. Hubo 18 películas proyectas en formato tridimensional este verano (y algunas en IMAX donde estaba disponible), con entradas cerca de tres dólares más caras. ¿Les extraña, entonces, la fiebre de películas 3D que atacó? ¡Y de verdad es a eso que se va a recurrir? (Oh sí.)

Y no es que todas hayan sido de calidad. Por diversas razones (bueno, una sola) no he podido ir al cine tanto este año como he querido, y no he visto todas las grandes películas veraniegas que se estrenaron. Pero lo que veo en los reportes y comentarios de las películas…

Green Lantern fue un fracaso. Transformers 3: Dark Side of The Moon un exitazo en taquilla pero no muy popular entre críticos (para variar). The Hangover II fue un éxito pero después creo que las audiencias salieron sintiéndose sucias. Sólo al final del verano, que aparecieron cosas como Super 8 y Rise of the Planet of the Apes que demuestran que aún hay capacidad de hacer películas “cotuferas” pero inteligentes.

Mientras tanto, ¿quieren comparar con la televisión por cable?

Fíjense en las conversaciones alrededor de lo que era el bebedero antaño, que para mí es lo que se ha convertido Twitter. ¿De qué hablan? ¿De la última película en cines o adquirida a donde su amistoso buhonero de confianza? ¿De Netflix? Sí, Luis.

No, vemos comentarios de series como Mad Men, Breaking Bad, Dexter, True Blood, The Walking Dead, Boardwalk Empire, The Big Bang Theory, The Office, o canceladas como Lost, 24, The Sopranos, The Wire, Gossip Girl (¿esa la cancelaron, verdad? Por favor díganme que sí…), Friends, Seinfeld… Hay tantos programas de calidad para escoger, no sólo por su éxito sino por su alta calidad. The Wire, la serie que seguía a un grupo de policías y los narcotraficantes y criminales que perseguían, incluso ha inspirado clases y cursos en algunas de las mejores universidades de Estados Unidos.

¿Qué ha pasado? ¿De verdad se volvió el cine peor, o la televisión se volvió mucho mejor? La respuesta es, para parafrasear a “alguien”, es la “sensación” de calidad, si he de creerme este artículo del año pasado en The AV Club escrito por Noel Murray. Pasa que, mientras que la demografía clave para las empresas, que son los más jóvenes entre 19 y 30 años, se está quedando cada vez más en casa, qué con el anteriormente mencionado Netflix, iTunes, Redbox y afines, mientras que son los mayores, los que no bajan tanto contenido, que están yendo al cine. Eso parcialmente explica por qué True Grit fue tan exitosa: no sólo por lo excelente que fue, sino que los fans del western, normalmente personas mayores, ayudaron a empujarla.

Murray destaca que en el festival de Sundance de 2010 se compraron más películas que en años anteriores, mientras que The Good Wife, una de las series favoritas de mi más querida teléfila, está entre cancelarse y seguir porque, aunque tiene un promedio de 12 millones de televidentes sólo en EEUU (lo único que por lo visto le importa a esos cabrones, por lo visto), no muchos están en el campo de 18-49 que los anunciantes tanto piden.

Una cosa que sí no se puede discutir es que sitios para ver cine de calidad en Caracas disminuyen (y no me refiero a la UCV, coño) –léase, más allá del cine comercial--. Gracias a Dios por sitios como el Trasnocho Cultural, el Celarg, y las iniciativas de Cinema Garage. Pero estos son nichos –nunca van a tener la aceptación de una Batman o afines. Algo parecido pasa con algunas series excelentes que no duran nada, como Terriers, Party Down, la añorada Arrested Development (aunque ya anunciaron su regreso). (En serio, búsquenlas. Me lo agradecerán.) No puedes hacer una serie para ti y para tus amigos; tiene que tener encanto universal.

Entonces, ¿es mejor ser fan de televisión o de cine? ¿Quien dijo que necesitabas ser sólo de uno un otro? Ya empieza la temporada de otoño de televisión, y yo ya tengo la lista de lo que estaré pendiente. Igual con las películas otoñales, y hay algunas que en serio se ven muy buenas (pendientes de mi lista). No sé si de verdad habrá una guerra entre televisión y cine, pero lo que sí es verdad es que creo que nunca han habido tantas opciones de entretenimiento de calidad con anterioridad.

Etiquetas: , , ,

jueves, febrero 10, 2011

True Grit: Así que así era el tatarabuelo del Dude

Cuando era chamo, recuerdo que los domingos en Venevisión pertenecían al western. Clint Eastwood, John Wayne, Lee Van Cleef, Eli Wallach... todos ellos desfilaban desde el mediodía en la pantalla del canal de la colina compitiendo con las locuras de artes marciales de RCTV, justo antes de llegar a “¡¡¡su-ci-ne MMMMILLONARIO!!!” Pero yo nunca fui particularmente fan de esas historias del lejano Oeste, un área que sólo a veces conocía cuando pasaba el canal y escuchaba nombres como Jesse James, Wild Bill o Billy the Kid. (Yo jugaba más policías y ladrones que vaqueros e indios cuando niño, porsia se lo están preguntando.)

Ahora que he crecido, descubro mi verdadera noción de cinéfilo y veo clásicos como High Noon (1952) y Unforgiven (1992) y sé de la leyenda de John Wayne, veo que es un género en el que debería dedicarme un poquito más de tiempo (en especial sabiendo que una versión de una de mis películas favoritas es un clásico por su cuenta, como es The Magnificent Seven). Más aún considerando que el género está teniendo un interesante revival desde que la mencionada Unforgiven salió, con otras viniendo desde entonces con buenas críticas como el remake de 3:10 To Yuma y The Assanissation of Jesse James by The Cowardly Robert Ford (ambas de 2007) (y otras no tan grandiosas pero aún así divertidas, como Young Guns y The Quick and The Dead).

Los hermanos Ethan y Joel Coen ya nos trajeron lo que podría llamarse un western moderno con su adaptación del libro de Cormac McCarthy, No Country for Old Men (2007), que les dio un Oscar como mejores directores, a Javier Bardem un salto a la cultura popular y un Oscar a Mejor Actor Secundario por su aterrador Antón Chigurh, y a la película en sí un Oscar a Mejor Película. De modo que ya era hora que los panas se lanzaron un western con todas las de la ley, de modo que adaptaron otro libro, esta vez la novela de Charles Portis que ya fue adaptada en 1969 y le dio su único Oscar al legendario John Wayne. Así que, como leí en algún blog alguna vez: ¿cómo superas al Duke? Bueno... ¿qué tal con el Dude?

True Grit sigue la historia de Mattie Ross (la debutante Hailee Satnfield), una joven de 14 años que ha decidido conseguir a Tom Chaney (Josh Brolin), el hombre que mató a su padre. Para ello, decide contratar a Reuben “Rooster” Cogburn (Jeff Bridges), un pistolero tan rudo como borracho, para encontrarlo y matarlo. Después de mucho convencimiento, Rooster acepta, y juntos salen a buscar a Chaney, que se ha unido a una banda dirigida por “Lucky” Ned Pepper (Barry Pepper) y están ahora en pleno territorio de indios Choctaw. A ellos se les une LaBeouf, un ranger de Texas interpretado por Matt Damon que ha estado persiguiendo a Chaney desde hace meses.

La crítica de Alexis Correia en El Nacional pone a esta película en la frontera de la parodia (sin dejar de alabar sus méritos), y al personaje de Mattie al borde de la inverosimilitud sin pasarlo. La verdad se puede ver por qué se podría pensar así, pero en mi opinión este es el estilo que tienen casi todas las películas de los Coen, con su seco sentido del humor y el desconocimiento si se están riendo de nosotros o con nosotros. El hecho que una niña prepúbera pueda hacerse respetar en este sucio mundo de hombres es como forza’o, pero los Coen lo hacen más que creíble (en gran parte gracias al trabajo de Stanfield, pero me dedicaré a eso un poco más adelante).

Lo primero de destacar es lo hermosamente sucia que se ve esta película, gracias una vez más al trabajo del sempiterno colaborador de los Coen, Roger Deakins. Tú te crees que esta es una época dura para los habitantes de este mundo, y a la vez hay algunos de los paisajes más hermosos que se pueda ver. Cuando unes eso con los personajes casi caricaturescos que los Coen no tienen ninguna pena en mostrar en todo su “esplendor”. Además esto se mantiene dentro de su temática de castigar la avaricia y al estupidez, algo que explotaron por completo en Burn After Reading.

Pero lo que contribuye aún más es que todas las actuaciones de sus protagonistas van más allá de lo excelente y en muchos casos rozan lo genial. El más flojo es Matt Damon y es una de sus mejores actuaciones, pues va completamente en contra de lo que puedan imaginar de Matt Damon, con su actitud de tipo rudo con cara de bebé. Aquí hace de LaBeouf un creído y desaseado ranger de Texas que se jura la última Coca Cola del desierto que oculta un gran sentido del honor. Su amable rivalidad con Jeff Bridges es una de las mejores duplas que he visto en el cine hace poco; estos dos necesitan hacer otra película juntos pronto. ¡Ojalá que sea una de los Coen!

En cuanto a Bridges, de hecho, ya era hora que el hombre volviera a los que le dieron su personaje más famoso, Jeff “The Dude” Lebowski en The Big Lebowski. Pero su interpretación de Rooster Cogburn puede darle al Dude fuerte competencia en un cánon de actuaciones memorables de este, uno de mis artistas favoritos. (¿Ya han visto su página web?) Rooster parece el tatarabuelo del Dude: en un estado de permanente calma aún en la cara de la adversidad, en este caso ayudado por el alcohol, ya más allá de su momento pico tanto de su carrera como de su vida, pero sin duda armado por una gran rudeza y un alto sentido de la justicia y el deber. Bridges no está imitando a John Wayne —eso es algo imposible, dicho por el propio actor— sino que, al igual que casi todo en True Grit, va muy cerca del absurdo sin pasar a ese ámbito, con la misma mezcla de humor y drama que uno puede esperar de cualquiera de los mejores personajes de los Coen. Esta actuación es todo lo que la de Tron: Legacy no era: mientras esa era evidentemente por trabajo, ésta tenía todo el gusto por actuar y el respeto a una leyenda que hace de Bridges grande; su nominación al Oscar está más que merecida. Uno sabe que el hombre va a cumplir con lo que promete, pero es genial verlo tambalearse y hacernos dudar, empezando por la misma Mattie.

Y hablando de ella... señores, les presento a la ganadora del Oscar a mejor actriz de reparto. Una candidatura un tanto extraña, considerando que Stanfield sale más en pantalla que Bridges y la historia se centra en ella, aunque he escuchado que esta es una estrategia para asegurarle una victoria y no tenga que competir contra Natalie Portman, quien todo el mundo dice es la fija para ganar el de Mejor Actriz principal por su trabajo en Black Swan. Mientras antes ha habido una interpretación de una niña más madura que la edad que tiene, eso por lo general cae bien sea en lo demasiado tierno (¿se acuerdan de Mara Wilson en la versión de Milagro en la Calle 34?) o en lo ladilla (excepción: Dakota Fanning), pero Stanfield lo hace con una naturalidad impresionante, manejando el complicado diálogo de la novela de Portis con una dicción que haría al rey Jorge VI llorar de envida (sí, hice una referencia a The King’s Speech). Tiene más temple y entereza y confianza en sí misma que el resto de los actores más veteranos. ¿Más o menos por qué su nombre no sale en los afiches? ¿Más mercadeo?

No juego cuando les digo que esta es la mejor opción que hay en cartelera en la actualidad, y quizá lo será por un buen tiempo. Puedo ver cada una de las diez nominaciones al Oscar que recibió, y honestamente si no fuera por lo mucho que sé que a la Academia le encanta un drama histórico mezclado con una historia de superación personal, diría que es la segura. Pero quién sabe: nadie nunca predijo que una película de los Coen sería un éxito de taquilla, y ya esta lleva casi 100 millones recaudados. Sé que el Alex de Valencia estaría feliz.

Etiquetas: , , , , , ,