El Cine Tuyo, Mío y Vuestro

El séptimo arte, para todos nosotros.

jueves, abril 16, 2015

Kingsman: The Secret Service: 007 para esta generación

Hay un momento meta en Kingsman: The Secret Service, la nueva película del director Matthew Vaughn (Kickass) donde el agente Galahad (Colin Firth) conversa con el villano Valentine (Samuel L. Jackson) sobre las viejas películas de espionaje, y literalmente hacen una referencia a las películas viejas de James Bond, sobre cómo disfrutaban verlas. Para aquellos que creen que todo empezó con Daniel Craig o incluso Pierce Brosnan, durante finales de los años 70 y gran parte de los 80, las películas del agente 007 eran protagonizadas por Roger Moore, sucesor de Sean Connery, y el tono en la mayoría cambió del intenso sarcasmo que traía Connery a uno más payaso. Nada más con el título de una de las últimas de Moore, Octopussy, ya se hacen una idea.

Kingsman hace un homenaje a esas viejas películas de Bond inculcándole el extremismo por la acción que requieren las películas modernas. Vaughn nuevamente usa su frenético estilo de edición y unas increíbles movidas de cámara para hacer lo que puedo decir sin duda ha sido lo que más he gozado en un cine desde Avengers y ciertamente espero que hayan muchas más en este universo.

Hay una sociedad ultrasecreta de espías que ha ayudado al mundo desde el siglo XIX sin asociación a
ningún gobierno que acaba de perder a uno de sus miembros, así que toca empezar a escoger reclutas. Galahad presenta ante su líder, Arthur (Sir Michael Caine) al hijo de un antiguo compañero, un adolescente rebelde que se hace llamar Eggsy (Taron Egerton), como el nuevo agente, al mismo tiempo que Valentine, un multimillonario experto en telecomunicaciones, que presenta una nueva amenaza mundial. Pero primero Eggsy deberá superar a otros candidatos al riguroso entrenamiento de Merlín (Mark Strong) y además tolerar el maltrato que recibe su madre (Samantha Womack) a manos de su brutal y evidentemente criminal padrastro (Geoff Bell).

Vaughn nuevamente adapta un cómic de Mark Millar haciendo lo mismo que hizo con Kickass: enfocándose en capturar el espíritu de la creación de Millar e igualar la frenética acción de la pantalla con una cámara que se mete en cada acción que se pueda, junto con una amenaza que se siente como real y una historia coherente (dentro de lo que cabe), y lo mezcla con un elenco que evidentemente se divirtió haciendo una película para espías con toda la seriedad que implica el caso. Principal entre estos está Firth, quien se estrena de la mejor manera en el género de acción de manera perfecta usando su clásico estoicismo inglés mezclado con una enorme habilidad de caerse a coñazos (una escena en una iglesia, de la que se ve un atisbo en el trailer, debe verse para creerse, en especial porque Firth se mantiene impertérrito en ella). No sé cuánto es realmente él en las escenas y quiénes un doble, pero yo vería a Colin Firth repartiendo patadas hasta el fin de los tiempos.

Egerton se defiende bien, por su parte, no sólo en el aspecto físico, que no viene a relucir en realidad sino en la parte final de la película, sino en su actitud de "malandro" inglés con un buen sentido del humor, aunque claro, sus fallas como actor son evidentes cuando ha de compartir escena con gigantes como Caine y Firth. Sin embargo es su primera película grande, así que tiene tiempo para crecer. denle un chance. Curiosamente, lo que me pareció lo más flojo de la película fue Jackson, quien por alguna razón decidió hablar con un extraño defecto en el habla y vestirse como un adolescente. Está bien, a lo mejor ese era el personaje que tenía que hacer, pero uno que está acostumbrado a que Jackson siempre ha sido una figura tenebrosa cuando hace de villano... No puedo negar que se nota que está comprometido con el papel, y tiene unos momentos tan divertidos y a la vez tan oscuros que no pude evitar reírme al mismo tiempo que me sentía mal.

Al final, Kingsman mezcla lo absurdo con lo realista con el solo propósito de entretener, y lo logra de mil maneras distintas. Supongo que eso pasa cuando muestra la muerte de un prominente líder mundial de la manera más espectacular y nadie ni batió una pestaña. Todo el mundo sabe que es por pura diversión, relájense. En serio, se los suplico, no se la pierdan.

Kingsman: The Secret Service se estrena este viernes en las principales salas del país. Con Colin Firth, Taron Egerton, Mark Strong, Samuel L. Jackson, Sir Michael Caine y Sofía Boutella, con una aparición especial de Mark Hamill. Dirigida por Matthew Vaughn.


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miércoles, mayo 07, 2014

Pelo Malo: Ojalá fueran clichés

Afiche San SebastianDesde antes de su estreno, Pelo Malo creo que incluso superó a Secuestro Express en la categoría de Película Venezolana Más Controversial. La felicidad que generó su Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián en 2013 lentamente fue acompañada por críticas sobre su retrato de la pobreza en nuestro país, sobre la posición de la directora Mariana Rondón (Postales de Leningrado) y su acusación de “morder la mano que la alimentó” (lean a mi amiga Angie Rodríguez al respecto), sobre si vuelve a caer en los eternos clichés. Al final, se ha convertido en la más divisiva película venezolana de los últimos años.

Yo llego tarde a la fiesta, como a veces pasa, pero con toda esta controversia, la Concha y 100.000 espectadores, es hora de poner mis dos centavos. Y les digo algo, ojalá fueran clichés.

decenteEn los tradicionales bloques del 23 de Enero, Junior (Samuel Lange) se prepara para su última semana de vacaciones pendiente de la foto para el colegio. Quiere tener su pelo liso y vestirse de cantante de moda, pues ahí cree que podrá ganarse el cariño de su mamá, Marta (Samantha Castillo), quien no comparte ni entiende el empeño de su hijo en tratar de lucirse así. Ella simplemente quiere ver cómo lidiar con criar a un niño “raro” de nueve años y un bebé sola, sin un hombre (el papá de los dos está muerto) y con una suegra (Nelly Ramos) que le insinúa a cada rato llevarse a Junior.

Mientras veía Pelo Malo, pensé que esta era nuestra versión –mucho más light, a pesar de lo dura—de Precious (me extraña que no haya surgido el hashtag #SufroComoJunior). He leído varias críticas de gente que está molesta por cómo se retrata la pobreza en el país, pero lo que más vi a favor en esta es que me pareció brutalmente honesta. Castillo interpreta a Marta como una niña obligada a ser mujer y no quiere. Y está criada con la mentalidad machista de la sociedad venezolana: como no entiende a su hijo, lo rechaza, porque cree que así se fortalecerá. No es una mala mujer, pero la manera en que busca imponerse a su hijo la hace un tanto antipática.

La historia, viste desde el punto de vista de Junior, es deprimente. Al igual que Precious, este es un chamo que sólo quiere estar acorde con lo que él considera es la estética de la sociedad, buscar ser el niño perfecto para que su mamá lo quiera, sin entender que es precisamente lo que está haciendo para acercarse a ella lo está alejando aún más. Samuel lo interpreta con toda la madurez que un niño en esas condiciones, en la Venezuela del miedo, que debe ser tan fuerte como su mamá para poder echar para adelante, pero con una dulzura latente porque sientes que todo lo que quiere es que su mamá le demuestre el mismo amor que le muestra a su mamá.

Rondón no está pregonando con Pelo Malo, pero no tiene tampoco piedad con el espectador: está dispuesta a mostrar cada rincón, oscuro o claro, de la Venezuela con prejuicios. Para las historias que he escuchado de la vida en los barrios y en los bloques, más bien se quedó corta, pues es evidente que no quiere escandalizarnos. Pero admito que salí de ella deprimido, precisamente porque sabía que las acusaciones de clichés no eran ciertas. Nos está mostrando una Venezuela que no queremos admitir existe, y creo que gracias a ella deberíamos empezar ese debate. Sí, la película es algo lenta y no tiene tanto trama como estudio de personajes, pero lo que nos está queriendo decir debería ser razón suficiente para verla aunque sea una vez. Que nos haga reflexionar sobre la violencia en nuestros hogares, que no necesariamente debe ser física para que duela.

(Mucho les recomiendo lean el artículo de Aglaia Berluti sobre Pelo Malo para una opinión más sobre ese debate planteado.)

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sábado, octubre 05, 2013

Rush: Ojalá la F1 fuera así para mí

rush_ver2Admito que la Fórmula Uno me parece uno de los más rutinarios y aburridos deportes de todos. No me insulten o se sientan mal, me siento así respecto a cualquier deporte que involucre carreras largas. No entiendo la fiebre por ellas. O no la entendía, hasta que vi Rush.

 

Ron Howard es un director completamente aceptable para mí. El hombre sabe agarrar emociones y hacer que las vivas como si estuvieras en el sitio. Así me pasó con su Apolo 13, así siento su Una Mente Brillante. Con Rush está tomando caminos familiares, pues está tomando una historia existente y la “hollywoodiza”. Aunque por lo que he leído, la temporada de la F1 de 1976 ya de por sí era digna de Hollywood; me sorprende que se hayan tardado así en hacer una película.

 

decenteEsa temporada se centró en la rivalidad de los dos más talentosos corredores que el deporte ha visto: el austríaco Niki Lauda (Daniel Rühl) de Ferrari, frío, calculador y con un conocimiento casi robótico de cómo correr, y el inglés James Hunt (Chris Hemsworth) de McLaren, arriesgado, carismático, fiestero e incapaz de darse por vencido. Se tropezaron primero en la Fórmula 3, y desde entonces siempre competían el uno contra el otro, decididos a superarse. En el camino, en especial después de un incidente el 31 de agosto de 1976, ambos se dieron cuenta de dos cosas: había algo más importante que ganar, y lo que empezó como un odio encarnizado terminó en un gran respeto.

 

No pienso caerles a coba: Rush toca cada cliché de una película deportiva que se puedan imaginar. El frío campeón que logra relajarse al conseguir el amor (en este caso, Alexandra María Lara), el fortachón cuyo constante fiesteo le puede costar la corona y le cuesta su matrimonio (con Olivia Wilde). Pero Howard y su guionista Peter  Morgan (con quien ya colaboró antes en Frost/Nixon) ponen el mismo esfuerzo en desarrollar a los dos personajes principales y capturan detallitos sobre cada uno que hace que en un momento apoyes a uno, y luego al otro. Ayuda que Rühl y Hemsworth están al tope de su juego, para usar una expresión gringa. Rühl siempre ha sido bastante bueno, ya sea en la que nos introdujo a su talento, Goodbye Lenin, o como el encantador nazi en Inglourious Basterds. Aquí es difícil que te caiga bien, algo que todo el mundo dice es una fiel imitación a Lauda; el hombre era abrasivo y directo, aunque tenía su sentido del humor. Rühl lo retrata como un hombre decidido a triunfar, sin tiempo para más nada, hasta que….

 

Por su parte, esta debería ser la película que demuestre que Hemsworth es mucho más que Thor, aunque ese vaya a ser su papel más famoso. ¿Recuerdan esa escena donde Thor dice que simplemente quiere ir a casa? Hemsworth tiene varios momentos así aquí, donde no tiene miedo de mostrarse como un gigante vulnerable, a pesar de su tamaño. Su Hunt hace ver a todos que es el evidente ganador, qué con esa sonrisota y tal, pero muy adentro de sí es tal su miedo al fracaso que prefiere divertirse primero.

 

Y por supuesto, las escenas de las carreras. Cada carro que pasa la sientes en los huesos. Howard te mete ahí con los pilotos; casi puedes oler el aceite. Cero ángulos extraños, simplemente te muestra la acción done tiene que ser. Y saben qué, para ser una película sobre corredores de F1, son sorprendentemente pocas las carreras en Rush. Y quizá ese sea su mayor triunfo: está mostrando el drama humano, en vez de las competencias como tal. Las actuaciones principales son los que llevan esta película al final, aún  más que los increíbles carros.

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martes, junio 18, 2013

Man Of Steel: Sip, frío como el acero

man_of_steel_ver6Mientras que Marvel ha disfrutado de un éxito fenomenal con sus películas, que han salido sin pele cada año mínimo de a dos para dejar la taquilla vuelta leña, DC Comics (propiedad de TIME/Warner) aún no ha logrado descifrar qué es lo que hace la competencia para que sus películas sean tan exitosas. Con la sola excepción de la trilogía del Caballero Oscuro dirigidas por Christopher Nolan, la única película de un personaje de DC que ha salido en los últimos años –Green Lantern—fue un rotundo fracaso en taquilla y crítica. De modo que supongo que era lógico que intentaran capturar la gloria con el superhéroe que lo empezó todo. ¿Pero es suficiente?

La historia que todos conocemos recibe un ligero retoque, un punto muy a favor del director Zack Snyder, el productor Christopher Nolan y el guionista David S. Goyer. El principal científico del planeta Kriptón, Jor-El (Russell Crowe) ha advertido que el planeta está a punto de colapsar, y para ello prepara el escape de su hijo Kal-El, el primer kriptoniano nacido de parto natural en vez de construido genéticamente, a otro planeta. Un golpe de estado del líder militar de Kriptón, el general Zod (Michael Shannon), acelera sus planes antes que su mundo sea destruido.

decenteTreinta años después, vemos a Kal-El, ahora llamado Clark (Henry Cavill) por sus padres adoptivos Jonathan y Martha Kent (Kevin Costner y Diane Lane), tratando de encontrar su lugar en el mundo, luego de una traumática infancia donde no entendía por qué era tan distinto a los demás sin poder manifestarlo. Ahora Zod lo encontró, y con la ayuda de una decidida reportera (Amy Adams), debe defender el mundo que lo adoptó y sus habitantes, además de convencerlos que él tampoco es una amenaza.

Vamos a responder la pregunta que hicimos de una vez. Sí, esto sin duda le da el aire nuevo a la franquicia de Supermán que el bodrio anterior no pudo ni medio pensar en darle. En comparación a Superman Regresa, esta es una verdadera película de cómics, con enormes escenas de acción y finalmente una visita a Kriptón, con todo y su fauna, así como numerosas referencias a los cómics (un premio para el que descubra la conexión con Batman. Está ahí, ¡lo juro!). Pero como primera entrada en una franquicia (y por Dios, ¡la segunda podría venir el año que viene!), hay cosas que necesitan ser pulidas.

Aunque es una película de dos horas y media, nunca se sintió realmente lenta, pero las secuencias de flashbacks en el segundo acto no fueron manejadas tan bien como deberían (eso sí, muy bien cómo muestran a un joven Clark Kent adaptándose a sus sentidos captándolo TODO a la vez –algo que luego sería muy bien usado después). Y aunque visualmente es impresionante, Snyder definitivamente no sabe cómo bajarle dos, con la excepción del último flashback, con Clark jugando con su perro. Y sobre todo, este no es Supermán, por las múltiples fallas que muestra. No puedo explicarles bien por qué sin echarles a perder la película si no la han visto, pero ante todo, Supermán es un PROTECTOR. Ante todo está pendiente de salvar vidas, de evitar que la gente salga lastimada. Aquí cambian esa noción por la grandiosidad del espectáculo. Luego de dos días, finalmente entendí por qué esa batalla final con Zod me molestó tanto, y necesité de este artículo de Devin Faraci en Badass Digest para darme cuenta: en The Avengers, la destrucción de Nueva York se limita a un par de cuadras, y los mejores momentos son cuando los ves protegiendo a civiles inocentes. Aquí, como se lamentan en Wired, “venden el alma de Supermán para espectáculo”.

Sin embargo, no se puede negar la excelencia de los actores para cada papel. Henry Cavill repite lo que le pasó a Christopher Reeve de ser un relativo desconocido a mostrar toda la humanidad de Supermán, aunque necesitábamos más Clark Kent. Adams nunca puede hacer nada malo en mis ojos, y aquí rinde homenaje a todas las Luisa Lane del pasado a la vez que las deja en el suelo (con excepción de Margot Kidder). Russell Crowe tiene la misma callada dignidad del Jor-El que esperamos a la vez que tiene la oportunidad de ser un tipo arrecho, y si a estas alturas no eres fan de Michael Shannon (si no sucedió en Revolutionary Road y no eres de los que han tenido la suerte de ver Take Shelter) y su general Zod no lo hace, entonces no sé qué coño hay que hacer contigo; es sencillamente brutal sin caer en lo grandilocuente del típico villano de comiquita. Bien por Kevin Costner haciendo del reflexivo Kevin Costner que hace tan bien como Papá Kent; Diane Lane es excelente pero siento que este papel lo pudo haber hecho cualquiera. Y Laurence Fishburne siempre será genial, como el nuevo Perry White, editor del diario El Planeta; me gustó en particular su química con Adams, su dinámica de trabajo. (¿Por qué ningún Jimmy Olson?)

Quiere detenerme un poco más en Shannon porque creo que Zod es el personaje mejor logrado. Más allá de lo amenazante que es –y Shannon sabe hacer amenazante nada más con estar parado ahí—las motivaciones de Zod hacen que cuestiones sus métodos pero no sus razones. Como dije antes, en Kriptón dejaron de nacer “al natural” para ser creados con un propósito desde su inicio. Zod simplemente busca cumplir ese propósito por cualquier manera posible. Y creo que en manos de otro actor menos versátil que Shannon, esto podría haber caído firmemente en el terreno del cliché. Pero Shannon muestra a Zod como alguien con una lógica fulminante e implacable con la que es muy difícil discutir sólo a punta de corazón. En serio, gente, Michael Shannon debería estar en todas las películas en todos lados. Busquen sus otros trabajos, me lo agradecerán.

Mientras tanto, ¿vale la pena ver Man Of Steel? Pero de bolas. Es un enorme espectáculo visual, y aunque Shannon se destaque, todo el resto del elenco da lo mejor de sí con un guión, meh, decente. Vamos a ver cómo evoluciona.

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viernes, enero 18, 2013

Django Unchained: Tarantino "rides again"

django_unchained_ver9Uno puede formarse dos ideas sobre Quentin Tarantino. O bien es uno de los directores más versátiles que existe, moviéndose con facilidad entre distintos géneros, o es tan buen creador que logra esconder el hecho que es un “pony de un solo truco” bajo los múltiples disfraces que pone a sus películas. Luego de ver su última, yo me inclino un poquito por lo segundo, porque considero que, una vez que has visto durante cierto tiempo su obra, te parece que ya sabes qué esperar –y gozas una bola teniendo razón.

 

Así como en el pasado ha homenajeado al cine de robos (Reservoir Dogs), de artes marciales (Kill Bill), “blaxploitation” (Jackie Brown) o guerra mundial (Inglourious Basterds), ahora Quentin se lanza al cine que evidentemente más lo ha influenciado, el spaghetti western, aunque estrictamente hablando Django Unchained es un “southern”, pues se desarrolla en el sur de los EEUU justo antes de la Guerra Civil. Un ex dentista alemán venido a cazarrecompensas, el doctor Schultz (Christoph Waltz), libera a un esclavo llamado Django (Jamie Foxx) pidiéndole que lo ayude a encontrar a tres fugitivos que trabajaban en la plantación donde él estaba. A cambio le ofrecerá su libertad y lo ayudará a encontrar a su esposa Broomhilda (Kerry Washington), quien ahora está en la plantación de un despiadado hacendado llamado Calvin Candie (Leonardo DiCaprio) que organiza peleas de mandingo.

 

excelente-emocionado[5]Lo que hace Tarantino es soltar su travesura natural a lo largo de sus películas y convierte la violencia en algo tan exagerado que no te queda de otra más que reírte sólo para liberar la tensión. Esos momentos abundan en Django, al punto que quizá exagera un poco su frecuencia (valga la redundancia) después de la primera media hora. Y comete un pecado menor que, en una película menor, me habría sacado la piedra de todas las maneras posibles: cuando una película termina el clímax, ese debería ser EL FINAL. No darnos media hora más y menos de una tensión que no sabes qué coño va a pasar para después darnos el final que esperábamos. Y de paso en esa media hora darnos uno de los peores cameos de un director que he visto. Quentin, acéptalo, tú no sabes actuar.

Por suerte, la película es lo bastante buena para ignorar esas fallas. Como en toda película de Quentin, es gozar en el cine. No sólo gracias a las exageradas balaceras con sus géiseres de sangre, los excelentes diálogos, sino oh por Dios, las actuaciones. La de Quentin es la única floja; de resto van de buenas a extraordinarias.

 

Buenas son las de Washington y Foxx, quienes hacen de marido y mujer por segunda vez, luego de Ray; Washington puede hacer de la damisela en peligro de una menar excelente, y Foxx es un adecuado tipo rudo que sabe interpretar a un negro que debe ser peor que los otros negros. Muy bueno es Don Johnson, quien tiene una breve aparición como el dueño de una plantación; es genial cuando simplemente dejas que un actor se divierta con su papel. Extraordinario es Waltz, que ya veo que su estilo de Hans Landa que le valió un Oscar es su estilo –pero es tan recontra bueno y encantador, que aún no quiero verlo haciendo algo distinto. Extraordinario es Samuel L. Jackson, el esclavo de casa de Candie, los ojos que ven lo que el amo no, una presencia llena de malévola inteligencia y diversión que sólo alguien como Jackson pudo evitar que pareciera una caricatura. Y extraordinario es Di Caprio; este chamo ha sido ignorado por la Academia demasiadas veces. Viejos estúpidos que prefirieron darle una nominación a Alan Arkin que a él; su debut como villano es absolutamente brillante, comiéndose la escena con grandilocuencia y notándose que está gozando de lo lindo.

 

¿Se notó la ausencia de Sally Menke, la tradicional editora de Tarantino que lamentablemente murió en 2010? Quizá; podría haberle bajado dos a ese falso final, crear menos expectativas. ¿O esa era la idea? Lo que más puedo decir de Django Unchained es que sin duda es una película de Tarantino. No es su mejor –esas siguen siendo Basterds y Pulp Fiction para mí –pero el hombre creo que no sabe hacer una película mala. Floja, quizá (pienso en Jackie Brown aunque no he visto Death Proof), pero nunca mala.

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domingo, enero 13, 2013

Argo: El cine también salva vidas

Decir que la carrera de Ben Affleck ha tenido altas y bajas es como decir que la Segunda Guerra Mundial fue un pleito. Se dio a conocer primero como guionista y coestrella de su amigo Matt Damon gracias a su trabajo en Good Will Hunting (que les mereció un Oscar a Mejor Guión Original, gracias) y luego como galán en películas buenas (Chasing Amy, Dogma, Armageddon), mediocres (Daredevil, Pearl Harbor) y malísimas (Gigli). Pero la mayor sorpresa que nos ha dado es que el hombre es un director más que capaz, una tendencia que empezó en 2007 con su adaptación del libro de Dennis Lehane Gone Baby Gone, consolidó en 2010 con The Town y ahora confirma con Argo.


excelente-emocionado[5]Basada en un artículo de la revista Wired de Joshuah Bearman (pueden leerlo aquí), Argo narra la historia verdadera de la crisis de rehenes en Irán, cuando, el 4 de noviembre de 1979,  un grupo de estudiantes entró a la embajada de EEUU en Teherán y tomó de rehenes a los 52 estadounidenses que aún estaban allí, reteniéndolos por 444 días, costándole a Jimmy Carter su reelección como presidente. Lo que no se supo hasta 1997 fue que seis estadounidenses –Mark y Cora Lijek, Joseph y Kathleen Stafford, Robert Anders y Lee Schatz (interpretados por Christopher Denham, Clea Duvall, Scoot McNairy, Kerry Bishé, Tate Donovan y Rory Cochrane)—lograron escapar de la embajada y consiguieron refugio en la residencia del embajador de Canadá. La CIA encargó a un agente, Tony Méndez (el propio Affleck), para buscar la forma de sacarlos de allí con vida.

Para hacerlo, Méndez tuvo un elaborado plan: convencer al Ministerio de Cultura de Irán que estaban allí como parte de un equipo de filmación de una película de ciencia ficción llamada Argo, con la ayuda del maquillador John Chambers (John Goodman) y el productor Lester Siegel (Alan Arkin). Como el director de la CIA Jack O’Donnell (Bryan Cranston) dice en un momento, fue “la mejor mala idea” que tuvieron en ese momento.

A estas alturas puedo decir lo mismo que dije en Twitter: la Academia puede irse a oler. La mayor fuerza de Argo reside precisamente en su dirección, pues Affleck no desperdicia un cuadro en alguna cosa que no sea tensión o llevar la historia adelante, o ambas. Claro, si leen el artículo verán que la cosa no fue tal cual así – esa salida no no estuvo ni cerca tan llena de tensión como se ve en esa última media hora (el propio Méndez así lo dijo)— pero hay que recordar que esto es Hollywood, así que claro que el guionista Chris Terrio tenía que tomarse algunas libertades. Y qué bien lo hizo. Tanto la dirección como la edición de ese clímax final merecen un reconocimiento, que la Academia negó y otorgó, respectivamente.

En cuanto a actuaciones, eso es otro asunto. Affleck nunca me ha parecido un mal actor, aunque no sé si es porque parece tan buena gente. Pero aquí no creo que haya sido el mejor para interpretar a Méndez, sin mencionar que no se le parece tanto (o así opino yo). Es muy blando, y se ve demasiado tenso la mitad del tiempo. Cierto, no es que esté jugando metras, requiere tensión, pero si es un profesional no debería verse tan asustado todo el tiempo.

El resto del elenco varía. Los seis estadounidenses a duras penas tienen que actuar, excepto cuando tienen que actuar que están actuando, así que no creo necesario mencionarlos demasiado, aunque sí hicieron bien su trabajo. Ya yo no puedo separar a Cranston de Walter White; por suerte para él sigue siendo genial en todo lo que hace. Lo mismo para Arkin, quien otra vez se ganó una nominación como Mejor Actor de Reparto por hacer del viejo que no se guarda la lengua para nada y dice ocasionalmente cosas inapropiadas, y Goodman, que lo único es que ha envejecido alguito desde Walter Dobchek, pero sigue siendo excelente.

No, como ya dije, la fuerza de Argo reside tanto en historia y guión como dirección; sus actores hacen un buen trabajo de dejar que sean ellas las destacadas y no arruinan sus papeles en ella. ¿Chances para ganar Mejor Película? Bueno, eh, no. Cierto, al Oscar le encanta un drama histórico, más cuando se trata de una historia tensa y real, pero no está listo para perdonar a Affleck sus trasgresiones como actor. Y ni siquiera el hecho que está producida por George Clooney y Grant Heslov lo ayudó. Menos mal que existen los Premios de la Crítica. Actualización: Y los Globos de Oro.

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viernes, noviembre 16, 2012

The Bourne Legacy: ¿Por qué iba a haber uno solo? ¿O nada más tres?

bourne_legacy_xlgEn 2007, Matt Damon y Paul Greengrass decidieron que hasta aquí llegaba el tren de Jason Bourne, a pesar de que la franquicia basada en la novela de Robert Ludlum los había consolidado firmemente como actor y director de acción. Más que nada fue porque Universal ya estaba harto de Greengrass, famoso por ser un tanto… difícil para trabajar, y Damon dijo que no haría otra sin él.

Eso nunca ha detenido un estudio antes, ¿verdad?

Ahora de la mano de Tony Gilroy, quionista de las dos primeras y director de la genial Michael Clayton, tenemos al ascendente Jeremy Renner tomar las riendas de la franquicia (suponemos que mientras se decide al fin si va a estar al frente o no de la próxima Misión: Imosible). Renner interpreta a Aaron Cross, un agente que acaba de descubrir, junto con nosotros, que los programas Treadstone y Blackbriar, que crearon a personas como Jason Bourne, están cerrándose, y eso quiere decir eliminar toda evidencia que alguna vez existieron. Así que debe encontrar a una doctora (Rachel Weisz) que lo ayude a sobrevivir y quizá detener al oscuro agente de gobierno (Edward Norton) que está pendiente de terminar de amarrar los cabos sueltos de sus predecesores.
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Esta película tiene todos los elementos que deberían fascinarme. Renner es excelente actor de acción, dada la presencia que tiene, pero a la vez es excelente actor, punto, como lo son Weisz y Norton. Gilroy es excelente guionista, sabiendo contar una historia emocionante, sin mencionar que sabe de intrigas y conspiraciones como pocos.

Pero aunque tiene excelentes escenas de acción, The Bourne Legacy no es el legado que me gustaría que Ludlum dejara. En medio de las escenas tensas o emocionantes, hay demasiada exposición, demasiada pausa, demasiadas conversaciones que parecen inútil. Yo diría que hay cerca de 45 minutos de película que no me hicieron falta y ralentizaban la película a un punto que quería hacerme gritar. En serio había momentos en que quería pararme e irme.

Pasa que todo eran cosas que ya había visto antes. Ya sé que esta es una organización que tiene millones de recursos a su favor para conseguir a quien está buscando. Los obligatorios flashbacks que mostraban un poco de lo que Aaron había vivido no me molestaron, y las escenas que mostraban cómo habían perseguido a Bourne mientras él se estaba aún entrenando en el programa eran bastante buenas. Pero culpo a Gilroy y su dirección y la manera en que maneja interacciones más lentas por las artes más buenas; simplemente no agarran mi interés.

Eso mismo pensé con la última de Gilroy, Duplicity, y al igual que esa, no puedo quejarme de las actuaciones. Si acaso de lo poco que vi de algunas. Stacey Keach siempre es un placer de ver, aunque aquí está haciendo una versión del papel que Brian Cox hizo en la segunda. Scott Glenn es otro veterano que aparece en un parpadeo, y Joan Allen y David Strathairn están para confirmar que en efecto estamos en el universo Bourne –y más nada.

En cuanto a los tres pesados, Norton es chico compañía hasta el final, pero tampoco es que aportó gran cosota. pero claro, yo aceptaré a un Norton mediocre (que aquí no es, es simplemente… normal) sobre cualquier actor malo cualquier día. Weisz sí es increíble; en serio su desesperación por tratar de comprender la locura que está pasando a su alrededor me parte el alma. Cero exageraciones. Y por último, Renner es awesome. Tiene una presencia tan particular, que ya con sólo asomarse nos tiene a todos diciendo “que arrecho” ('¿o no recuerdan cómo se sintieron cuando apareció en Thor?), y es alguien que además de imponerse físicamente sabe llevar emociones. Hace lo mejor que puede con un guión inestable, y sale bien parado a pesar de todo.

Dudo que haya una quinta parte de esta franquicia considerando que no fue el exitazo de taquilla que fue cualquiera de las anteriores, sobre todo porque llegará un momento en que van a tener que dejar de asociarse con Jason Bourne y terminar haciéndolo aparecer o matar la franquicia de una vez. Lo que lamento es que Legacy púdo haber sido tanto más, un final tan apropiado, y resultó siendo apenas tolerable.

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sábado, septiembre 29, 2012

Prometeo: ¿Y para esto esperamos tanto?

prometheus_xlgLuego de finalmente ver la película más divisiva del año, como su querido bloguero de cine declaro oficialmente (a) cerrado el verano cinematográfico y (b) en general, con una sola excepción, bastante decepcionante. Me pongo a considerar todas las películas por las que nos estábamos volviendo locos, y para mí por lo menos, sólo The Avengers superó mis expectativas. Todas –todas sin excepción—fueron menos de lo que esperaba. No hubo ninguna verdaderamente mala, pero en comparación a lo que yo esperaba, yo lo llamaría el verano del “meh”. Y mi gente, aunque tiene muchas a su favor, diría que Prometeo es la mayor merecedora de ese calificativo.

 

En su vuelta a la ciencia ficción, el director Ridley Scott (Alien, Gladiador, Blade equis[7]Runner) nos muestra el año 2091, donde la nave Prometeo lleva una expedición científica a un planeta tan lejos de la Tierra que hasta la palabra “lejos” se cansó de tratar de llegar allá. La corporación Weyland, un conglomerado fundado por Peter Weyland (Guy Pearce) acordó soltar el trillón (sí, trillón) de dólares para llevar a la gente que descubrió pictogramas en distintos sitios arqueológicos adorando enormes seres humanoides con un mapa de estrellas que los llevaron a ese planeta.

 

Esa gente son los arqueólogos Elizabeth Shaw (Noomi Rapace) y Charlie Holloway (Logan Marshall-Green), quienes están convencidos que han descubierto a nuestros creadores, los Ingenieros, los llaman. Están acompañados por, entre otros, una fría y distante mujer de negocios llamada Meredith Vickers (Charlize Theron), el rudo capitán del Prometeo, Janek (Idris Elba) y un androide llamado David (Michael Fassbender). Están a unto de encontrar por las malas que hay una razón por la que los orígenes de la vida deberían permanecer un misterio.

 

Desde el principio, Prometeo se presenta como esta grandiosa y profunda épica que va a explorar lo que significa ser humanos, pero lo que en realidad percibí es ese chamo que se ganó un viaje a la ópera y se leyó algunos libros antes para tener algo de qué conversar. El guionista Damon Lindelof –porque yo también le echaré a él la mayor parte de la culpa de esta película—comete el mismo error que cometió en Lost: nos presenta con una serie de intrigantes preguntas para al final dejarnos, bien sea sin respuestas o diciendo, “¿Ah?” Quisiera darles ejemplos, pero en muchos casos constituyen un spoiler; sólo digamos esto: si ya sabías que iba a haber una secuela, ¿por qué no decirlo desde el principio? Porque ya a mitad de camino, sabes que esta película está planeada ara ser la primera de muchas. O la versión del director da más respuestas.

 

De lo que no nos podemos quejar son de los efectos y de la fotografía, a cargo del veterano Dariusz Wolski (Piratas del Caribe). Las solas escenas iniciales, filmadas en Islandia a lo largo de tres semanas, son más hermosas que el 90% de las películas que salieron este año, y todo se siente orgánico y real, algo que le agradezco siempre a Scott, que ha sabido trabajar los gráficos computarizados de una manera sutil, aún cuando sabes que lo son, y siempre ha preferido efectos prácticos. Y eso sí, el hombre sabe dirigir tanto una escena de acción como una de tensión. Sigue siendo una joya como director; lo que necesitamos es juntarlo con mejores guionistas (que creo que ya hizo).

 

En cuanto a los actores, no creo que estén conscientes que son personas que en muchos casos hacen decisiones sumamente estúpidas (¿quitarse un casco en una cueva en un planeta alienígena? ¿Jugar con un animal desconocido? Brillante) así que simplemente hacen lo mejor que pueden. Theron es la más competente entre las actrices, jugando a la Reina del Hielo con efectividad y mostrando rastros de humanidad cuando lo necesita; de verdad que esta mujer ha superado su increíble belleza para demostrar que puede actuar. Rapace le sigue, pero honestamente no es que tenga mucho que hacer, más allá de los horrores que debe ver y experimentar. El elenco de actores, por su parte, son casi desechables, incluso Elba, que es el más reconocido (¿de dónde es ese acento, por cierto?). El único que se distingue, de nuevo, es Fassbender, que se tiene la suficiente mezcla de intriga y compasión para ser a la vez fascinante y perturbador como el androide David. Pearce aparece al principio brevemente en un terrible maquillaje de anciano, así que trato de no mencionarlo, pero parece un mal clon de Benjamin Button.

 

Tú sólo recuerdas que esto se supone es un precuela a Alien cuando ves los uniformes de los ingenieros y una escena justo antes de los créditos, pero eso la verdad funciona en su contra, principalmente porque no es tan efectiva. Lo que mejor puedo decir de Prometeo es que es un intento válido por retornar a la ciencia ficción inteligente de la que tenemos tan pocos ejemplos hoy en día. Que también sea un intento fallido, es otra cosa; prefiero mil veces ver Moon que esta. A ver si con la segunda parte –porque oh sí, vendrá una segunda—nos va mejor.

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viernes, septiembre 14, 2012

De Roma con Amor: Caro mío, signore Allen, grazzie, grazzie, pero un poquito menos la próxima

to_rome_with_love_ver3_xlgA sus 76 años, Woody Allen ha demostrado que no tiene ninguna intención en detenerse. Siquiera parar para respirar. ¿Qué otro cineasta saca una película todos los años? Aunque es cierto, no todas tienen la calidad de sus clásicos, como Annie Hall o Manhattan, pero éxitos recientes como Vicky Cristina Barcelona y la maravillosa Medianoche en París le demostraron al mundo que el hombre aún tiene historias que interesan al público en general.

Con su nueva película, el hombre sigue en Europa, ahora en Italia, con un compendio de cuatro historias que muestran a la ciudad en toda la gloria que pueda merecerse. Pero de forma parecida a los que vimos The Dark Knight Rises, no usen la película anterior de Allen como un termómetro para medir esta.

Empezamos conociendo a Michelangelo (Flavio Parenti), un abogado izquierdista y pro-bono quien conoce y se enamora de la turista estadounidense Hayley (Alisson Pill). Cuando están listos para casarse, los padres de Hayley vienen a Roma, la psiquiatra Phyllis (Judy Davis) y el director de ópera retirado –a su despecho-- Jerry (el propio Allen, en su primer papel como actor desde 2006). Allí conocen a los padres de Michelangelo, la amable pero muy italiana madre y Giancarlo (el tenor italiano Fabio Armiliato), quien, Jerry descubre, tiene una magnífica voz… en la ducha.
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Luego nos encontramos con John Foy (Alec Baldwin), un famoso arquitecto que vivió en Roma en su juventud, y conoce a Jack (Jesse Eisenberg), un estudiante de arquitectura que vive en el mismo barrio que él, con su novia Sally (Greta Gerwig). Reciben a la mejor amiga de Sally, Mónica (Ellen Page), una actriz desempleada y un tanto excéntrica que John –que ahora por lo visto vive en la cabeza de Jack—reconoce como un peligro para la relación que Jack tiene.

Ahora tenemos a Leopoldo Pisanelli (Roberto Benigni), un empleado de clase media de vida sencilla y aburrida que un día, sin explicación alguna, se convierte en el hombre más famoso de toda Roma, donde el mundo quiere saber todo sobre él: si usa boxers o calzoncillos, si se peina o no, qué desayunó, lo que sea.

Y por último, vemos a los recién casados Antonio (Alessandro Tiberi) y Milly (Alessandra Mastronardi) llegar a un hotel en Roma de luna de miel de un pequeño pueblo, donde además Antonio va a conocer a sus muy conservadores tíos para discutir la posibilidad de un empleo allí en Roma. Milly se ausenta para buscar un salón de belleza y prepararse (y se pierde), mientras que Antonio recibe la inesperada visita de Anna (Penélope Cruz), una prostituta muy decidida pero que llegó a la habitación por error –justo cuando llegan sus tíos. Así que ahora Anna debe jugar a Milly para salvar al muy nervioso Antonio de su situación, y hasta de sí mismo.

Cuando vi esta película escribí: “Hay una gran película escondida en cada una de las viñetas, pero me siento abrumado de tanto genio y neurosis”. Y lo confirmo aquí. En cada una de las viñetas hay algunos de los diálogos más inteligentes que Allen pueda escribir (“¡Soy un genio!” “Lo estás pensando en dólares, en euros es menos”) y se nota que todos se están divirtiendo, pero hay momentos en que siento que Allen simplemente se deja ir y la película pierde su coherencia: se queda demasiado tiempo como disfrutando la absurdidad de algunas escenas y hace que uno pida que avance y ya, avanza la historia.

Además, no sé por qué, pero aquí tenemos tres personajes “Woody Allen” y al propio Allen por alguna razón: el neurótico, tieso e inseguro que hace demasiados esfuerzos por lograr las cosas. Lo bueno es que ninguno de los actores trata de imitar a Allen en este aspecto; supongo que simplemente es su estilo y ya. Lo malo es que vemos demasiados paralelismos con el propio Allen y a mí por lo menos me pareció casi masturbatorio. O sea Woody, ya, volviste a actuar; ¿para qué multiplicarte también?

Lo que sí no puedo reclamar son las actuaciones por todos lados. Allen no ha perdido su toque cómico, y su estilo continúa haciéndome reír de lo lindo, además que disfruté mucho su pareja con Davis; se convirtieron en la propia pareja judía como si tuvieran años casados. También le aplaudo que creo que es el único director estadounidense que sabe cómo utilizar a Cruz para demostrar que es una excelente actriz, además que se nota que se divirtió de lo lindo. Benigni se controla bastante, muy al contrario del estilo que lo definió con La Vida Es Bella, y lo siento por sus “haters” pero el tipo es comiquísimo. El segmento más flojo es el de Baldwin, Eisenberg, Page y Gerwig, todos actores que bastante disfruto. Eisenberg parece no poder quedarse quieto ni un minuto, y Page… no sé, tengo que digerirla más. Baldwin es toda dignidad, nada ver con Jack Donaghy, pero no sé… De hecho pensé mucho en ese personaje de 30 Rock cuando vi lo que hizo Allen con Armiliato, en especial esta escena. Como dijo James Lipton cuando entrevistó a Baldwin en Inside The Actor’s Studio, una de las cosas más difíciles para un bue actor es actuar mal, así que imagino que para un cantante tan impresionante como Armiliato debe haber sido dificilísimo cantar mal –sin mencionar que el absurdo que Allen lo puso a hacer debe haber sido muy difícil concentrarse en actuar.

Como dije al principio, no traten de medir De Roma Con Amor con Medianoche en París,porque son dos películas bastante distintas. En esta ocasión, Allen está explorando los temas de la fama y cómo afecta a la gente en general (y a los famosos) y lo hace de una manera casi cínica, donde Roma es reducida  fondo, mientras que París… sí es una carta de amor a la Ciudad Luz, y ella es un personaje más. No puedo negar que la disfruté, pero aún Allen no nos va a entregar otro clásico –no lo esperen.

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jueves, septiembre 13, 2012

Olvídense de Hollywood un ratico y disfruten de cine indie "made in U.S.A."

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Ya, listo. Se acabó el verano. Batman espera tranquilito su “reboot”, los Vengadores vinieron e hicieron lo que les dio la gana con nosotros, se guardan las pistolas y los monstruos se duermen. Hora del cine seriecito. Ese que gana Oscars y se proyectan en Sundance. Hay varios títulos de ese aspecto que se van a estrenar de aquí a fin de año, pero mientras tanto, la décima edición del Festival de Cine Independiente de Estados Unidos es una excelente –y subrayo lo de excelente— opción para prepararse para esa época.

 

El Festival es organizado por la Embajada de Estados Unidos, el circuito Gran Cine y Queiroz Publicidad, y tiene la colaboración de Cinematográfica Blancica, Cinex, Cines Unidos, The Walt Disney Company Venezuela, 20th Century Fox, Fundación Trasnocho Cultural, Cinemateca Nacional y Fundación Previsora y la emisora Onda 107.9 la Superestación, y les digo sin ningún tapujo: este es el primer año en quiero ver TODAS las películas. Todas sin excepción. Aquí les dejo la lista, y organícense.

De Roma con Amor (To Rome with Love)

Woody Allen, Judy Davis, Alec Baldwin, Penélope Cruz, Jesse Eisenberg, Ellen Page, Greta Gerwig, Roberto Benigni. Dir.: Woody Allen

 

Luego de la maravillosa Medianoche en París, Woody nos lleva ahora a Roma, donde cuatro historias distintas nos muestran burlas a la fama mientras le escriben otra carta de amor a la hermosa ciudad. (La única que ya he visto.)

 

 

El conspirador (The Conspirator)

James MacAvoy, Robin Wright, Tom Wilkinson, Kevin Kline, Justin Long, James Badge Dale. Dir.: Robert Redford

El legendario Robert Redford vuelve a su etapa como director (ya ganó un Oscar en ese rubro por Ordinary People en 1980), ahora tomando una página de la historia de EEUU: la investigación que surgió luego del asesinato del presidente Abraham Lincoln en 1865, en particular la defensa de un joven abogado (James MacAvoy) a la única mujer acusada por la conspiración (Robin Wright).

 

 

El camino (The Way)

Martin Sheen, Deborah Kara Unger, James Nesbitt, Yorick van Wagenigen, Emilio Estévez. Dir.: Emilio Estévez

 

El más seriecito de los hijos de Martin Sheen escribe y dirige a su papá por segunda vez luego de la subestimada Bobby (sobre el asesinato de Robert Kennedy), además que tiene una breve aparición. Esta es la historia de un padre (Sheen) quien, ante la muerte de su hijo (Estévez) en los Pirineos de Francia, decide complacer su último deseo: atravesar el Camino de Santiago.

 

 

Emilio Estévez  una historia escrita por el mismo Estévez donde vuelve a las raíces de sus antepasados, a través de la historia de un padre que luego de enterarse de la muerte de su hijo en los Pirineos franceses, decide llevar a cabo el Camino de Santiago, algo que su hijo tenía pensado hacer antes de morir.

 

Los niños están bien (The Kids Are All Right)

Julianne Moore, Annette Bening, Mark Ruffalo, Mia Wasikowska, Josh Hutcherson. Dir.: Lisa Cholodenko

¿Ven ese elenco? Ahora saben una de las razones por las que esta es la que más quiero ver del festival. Los hijos (Wasikowska y Hutcherson) de una pareja lesbiana (Moore y Bening) deciden buscar a su padre biológico, quien resulta ser un librepensador (Ruffalo). Aquí abundan las actuaciones dignas de un Oscar (sólo las recibieron y Bening y Ruffalo) pero también fue nominada a Mejor Guión Original y Mejor Película. De apso ganó dos Globos de Oro, una a Bening y otro como Mejor Película de Comedia.

 

 

Al otro lado del corazón (Rabbit Hole)

Nicole Kidman, Aaron Eckhart, Dianne Wiest, Miles Tellar. Dir.: John Cameron Mitchell.

De una comedia familiar única pasamos a la más dramática del festival, como es la historia de una madre (Kidman) y su esposo (Eckhart) quienes deben lidiar con la muerte de su hijito luego de un accidente. Si están desilusionados de los papeles que ha interpretado Kidman después de Hechizada y La Brújula Dorada, esto les recordará por qué ganó un Oscar por Las Horas (también recibió una nominación por esta película, donde además actuó como productora).

Poder y Traición (The Ides of March)

George Clooney, Ryan Gosling, Paul Giamatti, Philip Seymour Hoffman, Jeffrey Wright, Evan Rachel Wood, Marisa Tomei. Dir.: George Clooney

Para ser el tipo divertido que es, cuando George Clooney decide dirigir, escoge unos temas bien serios: primero Confessions of a Dangerous Mind, luego Good Night & Good Luck (excelente) y ahora esta (que también coescribió y produjo), la historia de un idealista comunicador (Gosling, el chico de moda) que se une a la campaña presidencial de un gobernador (Clooney) y descubre lo duro que el mundo de la política realmente es.

 

 

Otra Tierra (Another Earth)

Britt Marling, Matthew-Lee Erbach, William Mapother. Dir.: Mike Cahill

¿Cómo, que no te cansaste de la ciencia ficción de Prometeo y afines? Bueno, qué tal una película de ciencia ficción bien particular, el amorcito del festival de Sundance de 2011. Un día aparece en el cielo un planeta igual a la Tierra –al punto que toda la población parece ser reproducida. En ese ámbito, una escritora (Marling, quien también coescribió el guión –empiezo a notar un patrón) y un estudiante (Mapother) deben lidiar también con un terrible accidente.

 

 

 

Las películas del Festival pueden verse en salas del Circuito Gran Cine, como son los Cines Paseo del Trasnocho Cultural, Cinex Centro Plaza, la Cinemateca Nacional (Sala MBA), Celarg-Cinemateca, Fundación Previsora y Cines Unidos Líder 1, y en otras salas de los circuitos Cinex y Cines Unidos, a partir del 14 de septiembre.

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domingo, agosto 26, 2012

Blanca Nieves y el Cazador: Érase una vez una historia muy seria

snow_white_and_the_huntsman_ver6_xlgTodos desde chiquitos nos sabemos el cuento básico de Blanca Nieves, ya sea porque somos de los pocos afortunados a quien mamá o papá nos lo leía antes de dormir o vimos la película animada de Walt Disney. Olvídense de que la historia original de 1812 es un poco más macabra (la malvada Reina, como castigo, debe bailar en zapatos de hierro ardiente), en esencia siempre es una inocente y dulce dama que enamora a todos los que la ven. Así que ponerla como una ruda princesa que también debe pelear para liberar su reino suena tan absurdo que podría funcionar, ¿no? Ciertamente así lo veía yo todo este tiempo.

En esta versión, el Rey (Noah Huntley) ha lamentado largo rato su enviudamiento, hasta que rescata a una joven prisionera llamada Ravenna (Charlize Theron) y la desposa al día siguiente. Pero Ravenna, de corazón tan oscuro como su nombre (raven es cuervo en inglés), mata al Rey y, junto con su hermano Finn (Sam Spruel), se apodera del Reino. Dueña y a la vez esclava de un espejo mágico (Christopher Obi), éste siempre le dice que es la más hermosa y poderosa del reino… hasta que Blanca Nieves (Kristen Stewart), la hija del Rey quien ha estado prisionera en la más alta torre del castillo, llega a la mayoría de edad y pose tanto una amenaza real como quien puede salvarla. Antes que pueda matarla, logra escapar e internarse en el bosque encantado alrededor del castillo, así que la Reina ordena a un rudo cazador (Chris Hemsworth) que la encuentre y la traiga… sólo que es conquistado por la pureza de la joven princesa, así que promete llevarla donde el último ejército del Rey se encuentra para tratar de acabar con el reinado de Ravenna de una vez por todas.

decenteMuy a diferencia de la primera película de Blanca Nieves que vimos en abril, una comedia familiar con todo el encanto visual que Tarsem nos ofrecía destacando a una malvada pero divertida Julia Roberts como la Reina, Blanca Nieves y el Cazador se toma todo el asunto con la seriedad de una tumba, lo que a veces juega un poco a su detrimento. Trata de poner atrás que estamos viendo un cuento de hadas transformado en una ruda película de acción más parecida a El Señor de los Anillos que a Walt Disney. Una diferencia, aparte de muchas otras, es que aún ESDLA sabía cuándo relajarse.

Adicionalmente, el guión, escrito por Evan Daugherty (su debut), John Lee Hancock (The Blind Side) y Hossein Amini (Drive), aunque no cae mucho en clichés fáciles (eso sí, cuando cae, CAE), no ofrece los diálogos más brillantes a los actores, no ofrece muchas explicaciones para algunas cosas que suceden ni las soluciones más originales a los conflictos, amén de dejar abiertos unos cuantos huecos que gritan “secuela” de voz en cuello. Sí noto la influencia de Hayao Miyazaki a la que Hancock una vez admitió (hay una referencia muy clara en este aspecto), pero ni eso y ni siquiera los momentos con los enanos, interpretados por algunos de los más brillantes actores de carácter que hay (Ian McShane, Ray Winstone, Eddie Marsan, Brian Gleeson –sí, el hijo de Brendan—, Nick Frost, Toby Jones, Johnny Harris y Bob Hoskins en su último papel antes de retirarse), hay la clásica sensación de diversión siempre asociada a esos personajes (¿miedo a ofender a los verdaderos enanos? Tarde piaste).

En cuanto a dirección, no digo que sea un auspicioso debut para Rupert Saunders (indiscreciones aparte), porque no hay nada que destaque de su trabajo, pero ciertamente supo manejar decentemente las escenas de acción y las peleas cuerpo a cuerpo (en su mayor parte). No lo veo como un director para actores, eso sí; las escenas en que los actores se destacaron es en gran parte gracias a ellos.

De primera en esa lista es Charlize Theron, quien para mí se une a los rangos de Brad Pitt como actores que han dejado atrás sus atributos físicos para destacarse como excelentes actores. Creo que es la única que realmente se divirtió con el papel, agarrando datos de Al Pacino en Scarface para masticar ese escenario. Su increíble belleza es deformada, ensalzada, deformada de nuevo y aumentada otra vez efectivamente, a la vez que sorprende que una cara tan dulce pueda tener una mirada tan maquiavélica. Logra ser imponente sin nunca caer en un estereotipo de bruja malvada.

De segundo tengo que poner a Hemsworth, firmemente encaminado a ser una estrella notable de acción. Su cazador es el clásico rudo pero noble aire, un Han Solo de la Edad Media, y Hemsworth le pone todo su corazón a un papel destinado para Viggo Mortensen y no sale mal parado. Tiene un rostro lo bastante expresivo para hacer a cualquier muchacha derretirse; tiene suficiente presencia física para hacer a cualquier varón querer ser él.

Por último, Stewart ha demostrado que puede actuar convincentemente cuando le ponen el papel adecuado. Sus papeles en Panic Room y The Runaways lo eran; su papel como Bella Swan, puaj; este, un punto intermedio. Carece de un rostro angelical, que creo habría ayudado mucho para este papel y es lo que me gustaba de Lilly Collins en Espejito Espejito (de hecho Collins audicionó para este papel), en especial a la hora que Blanca Nieves cambia el vestido por una cota de malla, por aquello del contraste y la transformación. Es en ese momento que Stewart sí se luce, pues lo siento, la chama le tira al marimachismo. Ni siquiera en una escena con los enanos, que debía ser simpática, Stewart se ve confundida y torpe, como si no quisiera estar allí.

Al igual que Total Recall, Blanca Nieves y el Cazador es una decente película de acción que lamentablemente es olvidable, apenas salvada por una excelente actuación de su principal antagonista femenina. Ya la secuela se anunció, pero se dice que ni Saunders dirigirá ni Stewart actuará, enfocándose más en el cazador de Hemsworth. A ver si el pana sabe divertirse más esta vez.

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viernes, junio 22, 2012

Battleship: ¿Cómo esta cosa se mantiene a flote?

battleship_ver3_xlgGrandes explosiones, demenciales escenas de acción y Brooklyn Decker en todo su esplendor. Battleship yo la tenía muy alta en mi lista como una prometedora y divertida veranera al mejor estilo de Transformers (ey, Hasbro debe saber lo que hace, después de Revenge of the Fallen, ¿verdad?).

Pues sí, estuvo a la altura de mis bajas expectativas en algunas cosas. Pero en otras fue asombrosamente defectuosa.

Todos lo hemos visto o jugado alguna vez: el juego de mesa donde dos jugadores adivinan a dónde están las naves de guerra del enemigo para dispararles y hundirlas. El director Peter Berg (Hancock, la serie Friday Night Lights) y los guionistas Erich y Jon Hoeber (RED, Whiteout) tuvieron así la idea que un grupo de alienígenas, luego de recibir una señal de la Tierra, llega a nuestro planeta en equis[7]medio de los mayores ejercicios navales internacionales del año. En uno de los barcos está Alex Hopper (Taylor Kitsch), quien se caracteriza por fuñir la vida con su irresponsable actitud, lo que desespera a su hermano mayor Stone (Alexander Skarsgaard), y en especial al almirante Shane (Liam Neeson), quien además es padre de su novia Samantha (Decker). Cuando los alienígenas aterrizan, la flota naval queda atrapada bajo un enorme domo que elimina las comunicaciones externas, y depende de Alex y sus marinos, incluyendo a la oficial Raikes (la cantante Rihanna), detener la fuerza invasora.

No tiene la misoginia descarada de Transformers –quizá porque Berg es un director más sensible que Michael Bay--, pero no se equivoquen, esta película está hecha para que, no sólo desconecten su cerebro y sólo disfruten la acción, sino que lo dejen en casa y olviden que lo tienen. Los Hoeber no es que se hayan distinguido por ser genios en escritura, pero este guión tiene algunas de las situaciones más fuera de lo normal MALAS que he visto en mucho tiempo (si se fijan bien, los alienígenas sólo atacan porque les están atacando –claro, igual podría decirse que vienen a invadirnos y tal) y cae en un cliché tras otro: las motivaciones de los protagonistas, la tierna escena de amor en la playa, la pérdida de un personaje que ya queríamos, la negra (perdón, afroamericana) dura como macho (más de eso luego), el “¡AAAAAH!” cuando estás disparando una ametralladora, la música de la Pantera Rosa en un momento que admito quedó cómico… y ninguno convence o funciona.

Lo que sí funciona son las escenas de acción y el diseño de los alienígenas en sí, que se ven grandes y malotes. Los veteranos de los EEUU quedan extremadamente bien parados, y Berg demuestra otra vez que la acción es lo suyo. Pero hermano, necesitas conseguirte mejores guionistas, o esa carrera tuya no va para ninguna parte. No sólo son las situaciones, pero los diálogos son… agh… TRISTES. (Psst, Hoebers… “mahalo” significa “gracias”. Hicieron quedar muy mal a una actriz, como la propia ignorante. Y ustedes también.)

¿Las actuaciones? Skarsgaard está aquí con una cara de ladillado que no se la quita nadie, lo que hará que sus miles de fans de True Blood me quieran matar por decirlo, pero no es menos cierto. Rihanna bien puede que haya dado el peor debut en la historia; lo siento pero no me creo que la cantante de “Under My Umbrella, ella, ella, ella” sea toda ruda y tal, sin mencionar que suelta líneas de diálogo yade por sí malas y las convierte en hielo. Kitsch es un buen actor; lo he visto correr a capacidad en breves momentos que he visto en Friday Night Lights, pero pana, aquí sólo tiene dos expresiones: preocupado o todo machote. Qué duro ha sido el año para él, qué con el fracaso de esta y John Carter. Neeson, quien siempre es tan bueno, no aparece aquí lo suficiente para salvarla.

He hablado muy mal de Battleship hasta ahora, pero sí puedo decir que es una buena excusa para entrar y desconectarse del mundo. En ese aspecto, quizá sí sea la propia película veranera. Pero ojo, lo que tiene de malo es MALO. Ya les advertí.

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jueves, junio 14, 2012

Madagascar III: Europe's Most Wanted: El hogar es donde está el corazón

madagascar_three_ver3La tendencia reciente ha sido que la secuela es mejor que el original, por alguna misteriosa razón, aún cuando estamos hablando de la cuarta o incluso la quinta en una serie (aunque ciertamente no siempre es así). Con películas animadas quizá sea menos seguro, porque mientras Pixar busca madurar sus historias a la vez que mantiene su sentido del humor (vean Toy Story III, sí, otra vez), fíjense cómo la tercera y cuarta parte de Shrek venían poniéndose más bobas e incoherentes.

Respecto a Madagascar, la serie de DreamWorks que empezó en 2007 con un éxito sorprendente, han conseguido un extraño equilibrio: han manejado temas ligeramente más maduros a medida que progresan, a la vez que los chistes se vuelven cada vez más tontos. En el caso de la tercera, Europe’s Most Wanted, creo que sigue el camino: es la más divertida de las tres, por un buen rato, y la que tiene más corazón.

genial-comedia[5]Los pingüinos se han ido a Montecarlo con los chimpancés a ganar suficiente dinero para comprar un avión y regresar a África para devolver a los animales del zoológico del Bronx a casa al fin, pero el león Alex (Ben Stiller), la cebra Marty (Chris Rock), la jirafa Melman (David Schwimmer) y la hipopótamo Gloria (Jada Pinkett-Smith) están inquietos por salir de allí, así que deciden lanzarse a buscarlos. Su aventura es poco menos que discreta, atrayendo la atención de la capitana Chantel DuBois (Frances MacDormand), la más decidida agente de control animal de Mónaco (ah pues, sí existe, en serio). Logran escapar de ella escondiéndose en un fallido circo viajante, que incluye a un entusiasta pero torpe león marino llamado Stefano (Martin Short), una hermosa jaguar llamada Gia (Jessica Chastain) y un amargado tigre siberiano llamado Vitaly (Bryan Cranston). Los cuatro neoyorquinos terminarán adaptando el circo a sus estilos y tratan de nuevo a emprender el camino a casa –con muchas sorpresas al final. Y con ellos van los tres lémures Mort (Andy Richter), Maurice (Cedric the Entertainer) y el demencial y ahora enamorado rey Julien (Sacha Baron Cohen).

Lo único que realmente puedo criticar desfavorablemente de Madagascar III es que hay secuencias que fueron hechas con el solo propósito de lucirlas en 3D, más que echar la historia para adelante. Sí, se ve espectacular en efecto, pero es más un punto de venta que una contribución a la película. De resto, aún las partes que no necesitan de 3D –y la verdad no son tantas como creen—tienen una animación asombrosa y bellísima. Pero lo que más destaca es el enorme corazón que revela esta película; cómo se muestran temas de amistad, familia, autoestima e incluso, hasta cierto punto, fe, algo que deja de ser tan sorprendente cuando ves que el guión no sólo es de Erich Darnell (guionista de las dos anteriores) sino también de Noah Baumbauch (The Life Aquatic with Steve Zissou, Fantastic Mr. Fox), quien además dirigió a Stiller en Greenberg. Y hay partes divertidísimas, en especial las que involucran a Julien –Cohen necesita hacer más animación. Dubois es un tanto exagerada, pero aunque suena a lugar común, el momento en el que usa una canción hecha famosa por cierta película de ciencia ficción de 2010 terminó siendo bien divertido –y luego supe que hasta tiene lógica.

Ya los chamos terminaron clase y seguro ya vieron The Avengers 40 veces. (Y merece al menos tres más.) Antes de que Pixar reclame el trono que perdió con Brave, Madagascar III es esa película para toda la familia, no sólo para chamos. Disfrútenla.

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jueves, junio 07, 2012

Men In Black III: Porque un compañero no se deja atrás

men_in_black_iii_ver3La huelga de escritores de 2007 afecto muchísimas películas en desarrollo, y es una de las razones por las que Quantum of Solace, Transformers: Revenge of the Fallen y otras resultaron los inmensos pilotes de guano que fueron (X-Men: First Class fue más afortunada). Esa también fue una de las razones por las que Men In Black III tardara tanto; habían al menos cinco guionistas trabajando en ella en un punto, hasta que finalmente Etan Cohen se quedó. Cuando terminaron la película, decidieron "no, no nos gusta" y la volvieron a hacer de cero, lo que hizo que Alec Baldwin, Gemma Arteton y Sharlto Copley se fueran. Como si eso no bastara, también está el hecho que Men In Black II fue, para ser amables, una porquería. Y eso fue hace diez años.

Por suerte para todos los involucrados, esa infortunada secuela ya salió del colectivo mental lo suficiente para que MIB III  aún se sienta fresca, sin mencionar que, con todo y sus fallas, es una película genuinamente divertida.

decenteLa relación entre K (Tommy Lee Jones) y J (Will Smith) está ahorita en un punto estéril, donde lo taciturno de K y su imposibilidad de comunicarse abiertamente está irritando a su compañero. En medio de todo, un asesino boglodita llamado Boris el Animal (Jermaine Clement, de Flight of the Concords), que tiene historia pasada con K, se escapó de la prisión lunar, y logró viajar a 1969 para acabar con su viejo enemigo. J debe entonces hacer lo propio y encontrarse con el joven K (Josh Brolin) antes que esta vaina se enrede más aún.

El otro día escuché en el podcast Writing Excuses que hay tres tipos de historia de viaje en el tiempo: la de Volver al Futuro, donde viajas al pasado para enmendar un error (o para lograr que se mantenga el presente igual); la de 12 Monos, donde (ligero spoiler de esa peli) nada se puede cambiar; o la de El Distante Sonido del Trueno (hay una película, pero vamos a ignorarla y concentrarnos en que es un cuento del recién fallecido Ray Bradbury), donde hechos en el pasado altera el futuro. Men In Black III aspira recoger un poquito de los tres, quizá inclinándose más por el primero, según explica un alienígena clave a todo el proceso llamado Griffin, interpretado por el genial Michael Stuhlbarg (A Serious Man). Sí, J debe viajar al pasado para salvar al futuro, pero como él mismo le dice “donde hubo muerte, siempre debe haber muerte”. La escena que justifica ese comentario es un poco jalada de los pelos, en especial porque eso además explica el presente, pero sí te muestra cómo diversas cosas tienen que suceder para que el momento actual se esté viviendo tal como está. Eso no justifica, sin embargo, que optes por olvidar a tu villano principal durante casi media hora de película. Eso sí, le doy un premio a Coen (no confundirse con uno de los directores de A Serious Man) por atreverse a soltar un chiste que habla sobre el racismo en los años 60 y hasta lidiar con eso.

Jones ya pareciera que no quiere estar aquí, y creo que eso efectivamente condena a la franquicia al destierro, aunque un Tommy Lee Jones flojo vale por muchos otros actores a su máxima capacidad. Smith siempre será el agradable y confiado agente, y aunque yo siempre seré fan suyo no importa qué, coño hijo, ya va siendo hora de que cambies la nota. Clement es irreconociblemente atemorizante, pero me habría encantado que se le diera más peso a un villano diseñada tan bien. Brolin es el que se la devora; uno podría decir que su imitación de Jones es perfecta, pero va más allá; entiende el personaje perfectamente, y en efecto es un K perfecto. Stuhlbarg también es maravilloso; el personaje de Griffin es un alienígena casi angelical, pero este conocido actor de teatro, listo para ser una estrella de cine, lo hace enteramente creíble. El mayor desperdicio es la normalmente brillante Emma Thompson, quien interpreta a la nueva jefa de los MIB, la agente O; esta mujer no es para un papel de cinco minutos.

Para todos los problemas que MIB III tuvo para llegar aquí, casi no tiene derecho de salir tan bien como salió. Pero miren. Voy a pensar que Will Smith de verdad no puede equivocarse.

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viernes, mayo 25, 2012

American Reunion: Hora de acabar la fiesta

american_reunion_ver4“Anda, dale, saca una más de American Pie. Pero sabes, ya los panas han crecido, así que sabes que tiene que ser la reunión del bachillerato. Esa fue hace casi diez años, ¿qué tal? Total, no es como si fueran superestrellas…”

Algo así me imagino que debe haber sido la reunión para aprobar esta (con esperanza la última) secuela de la exitosa comedia de adolescentes que hizo que nunca viéramos la pastelería de la misma manera en 1999. Dos secuelas oficiales y tres directas a video desastrosas finalmente desembocaron en esta, que trata de recapturar el espíritu de la original –pero que en realidad señala que es hora de volver a casa y ver las noticias.

equis[7]Con la reunión de la clase del ‘99 en ciernes, los chicos de East Great Falls han crecido y tienen  vidas propias: Chjris “Oz” Ostreicher (Chris Klein) es un presentador de deportes que tiene una novia supermodelo (Katrina Bowden); Kevin Myers (Thomas Ian Nicholas) trabaja como arquitecto desde su casa; Paul Finch (Eddie Kaye Thomas) ha, por lo visto, viajado por el mundo; y Jim (Jason Biggs), como saben si vieron American Wedding, se casó con Michelle (Allyson Hannigan) y tienen a un hijo de dos años. Y por supuesto, por ahí anda Stifler (Sean William Scott), jodiendo la paciencia.

Se suponía que iba a ser un fin de semana con ,los panas, ya pasados los 30 y con chance de re-encender las llamas matrimoniales que se han apagado (Jim y Michelle). Pero para este grupo nada puede salir normal, menos teniendo por un lado al papá de Jim (Eugene Levy) y por el otro a la mamá de Stifler (Jennifer Coolidge). Añade a la pequeña Kara (Ali Cobrin), la pequeñita que Jim solía cuidar, que acaba de cumplir 18 años MUY bien puestos y… bueno, saben, es American Pie.

La original de este serie fue sin duda la descendiente de Porky’s y todas esas comedias para adolescentes donde la obsesión es tener sexo y joder a la autoridad. El problema con hacerlo casi diez años después es que ver a tipos de 30 años obsesionados con el sexo es hasta triste, incluso si es sexo con su propia esposa. No sólo eso, en 1999 estos panas eran considerados superestrellas con futuro, y no había cuarto de adolescente que no tuviera afiches de las cuatro mujeres (además de Hannigan, Shannon Elizabeth –tristemente ausente—, Mena Suvari –¿qué pasó después de American Beauty?—y Tara Reid). Ahora todos, con la excepción de Hannigan (parte del elenco de la genial How I Met Your Mother) y Scott, tienen suerte si consiguen un papel en una película (Kline, en particular, se ha vuelto casi un chiste, no sólo por lo mal que lo hizo en Street Fighter: the Legend of Chun-Li, sino por haber sido dejado por Katie Holmes).

Y francamente, es con razón; el hombre no es buen actor. Tampoco lo es Nicholas, tan adorable que fue en Rookie of the Year; mucho menos su pareja, Reid. Hannigan puede hacer su jueguito de mosquita muerta con un sucio secreto con los ojos cerrados, y eso no es malo; y bueno, Thomas tiene sus momentos simpáticos.Siguen siendo Biggs y Scott quienes producen las mayores risas, el primero por su facilidad para meterse en las situaciones más incómodas y el segundo porque simplemente se deja llevar. Levy es una institución; Noah es uno de los grandes papás del cine, sin duda alguna, y qué bien que le dieron más que hacer aquí. El resto, me lo dejan ahí para llevar.

La dirección quedó a cargo de Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg, quienes también escribieron el guión así como la serie de películas de Harold y Kumar, pero nunca llega a ser tan extraño como esas. Lo que sí es esta es bastante cruda en su humor y sí, ustedes verán penes en posiciones incómodas, habrán chistes sobre mierda, muchos chistes sobre sexo oral y más senos que un consultorio de misses. Pero está diseñado más que nada para shocks y no avanzan la historia, y las subhistorias sobre cada uno de los muchachos carece de suficiente coherencia. Sí, me reí en más de una ocasión, pero no fue una carcajada sonora como en The Hangover.

Si les gustaropn las primeras les juro que les gustará esta. Si no, olvídense de esta y esperen una que sea más su estilo. Lo que soy yo, ya asumí que crecí y dejé de ser su público. Qué deprimente…

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domingo, mayo 20, 2012

Chronicle: Sabes, guón, con gran poder y todo eso

Chronicle_blog
“Metraje encontrado” es una subcategoría que ha sido usada hasta la muerte en el cine de terror, en especial desde el resonante éxito de La Bruja de Blair y llegando hasta la reciente serie de Actividad Paranormal. Se da bien con este género porque aumenta el realismo de la historia, pero es muy fácil de abusarlo.

decenteAhora el found footage es usado de nuevo, pero esta vez para una película de superhéroes llamada Chronicle, que a la vez es un estudio en la psiquis de un adolescente que funciona tan bien como la mejor película de horror.

Andrew (Dane DeHaan) es un callado y asocial adolescente que, por decir lo menos, no la tiene fácil en la vida, y para desahogarse a decidido empezar a filmar toda su vida. Un día, en una fiesta con su primo Matt (Alex Russell) y su amigo Steve (Michael B. Jordan) descubren algo en una cueva mediterránea, algo que parece una mezcla de un meteorito y una enorme piña que brilla. Al día siguiente, los tres amanecieron con poder telekinéticos, así no más, y lo que empieza como un juego –asustando niños con peluches que se mueven, moviendo sopladores de hojas para levantar faldas, trucos de magia—de repente se tornan oscuros cuando todas las frustraciones de un adolescente con problemas empiezan a aflorar.

Este es un muy auspicioso debut para el director Josh Trank, quien aprovecha los poderes telekinéticos de los protagonistas para interesantes ángulos de cámara, además de mantener la ilusión del found footage incluso en el mayor de los caos. Porque en serio, en esta era de cámaras digitales, teléfonos celulares, cámaras de vigilancia, iPads y demás, que pueden grabar de todo, ¿qué puede esperarse si vemos a un par de chamos volando por ahí? El guión de Max Landis (hijo del director John Landis, de Hombre Lobo Americano en Londres y quien además desarrolló la historia con Trank) pinta además un retrato realista: admítanlo, si tienen 17 años y ven que pueden mover cosas con la mente, ¿cómo reaccionarían: tratando de bajar el gatito de la vecina del árbol, o divirtiéndose un rato a punta de los más ignorantes?

Lo único que le puedo criticar a esta historia es que parecen querer que simpaticemos demasiado con Andrew, al punto de la manipulación. Andrew tiene (1) una madre muy enferma que es quien lo trata mejor; (2) un padre borracho que le pega; (3) virginidad escrita en su cara. Sólo falta que además le den drogodependencia. Sin embargo, su descenso a un lado oscuro (no es exactamente un spoiler, sale en el trailer) fue tratado sutilmente y con mucho tacto, muy al estilo del clásico del anime Akira, a la que esta película me recordó en más de una ocasión.

Igualmente perdono que, aunque ninguno va a ganar un Oscar, los chamos actuaron con muchísima naturalidad, lo que combinado al hecho que no son precisamente conocidos mantuvo la idea de un falso documental. Y es increíble cómo el tono de la película de alegre inmadurez cambia a oscura tragedia con tanta sutileza.

Esta es una película ideal para juntar con The Avengers, pues fue hecha con una fracción de su presupuesto y explora otro lado del superhéroe. Después de ver Chronicle y recordando Watchmen, me convenzo que hay que tener una madurez notable para ser superhéroe y no sé si yo la tenga.

(La foto promocional de arriba fue tomada por Ed McGowan, quien explica cómo la tomó en su blog, al que pueden acceder haciendo clic en ella. También pueden ver algunos ejemplos de arte de fanáticos en el Tumblr oficial de la película.)

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