El Cine Tuyo, Mío y Vuestro

El séptimo arte, para todos nosotros.

viernes, mayo 01, 2015

Avengers: Age of Ultron: Grande, grande, GRANDE

A mitad de camino de Avengers: Age of Ultron, el titular villano, un robot con la más avanzada inteligencia artificial conocida al ser humano con la voz y personalidad de Red Reddington (perdón, James Spader) explica cuál es su justificación para lo que hace: el ser humano debe evolucionar, y para eso se debe extinguir. “Hasta los dinosaurios tuvieron su oportunidad antes de ellos”, dice. Y así casi puedo resumir esta película, que cierra la Fase II de Marvel Studios: muy cerca de perderse dado su enorme tamaño, pero tan fascinante y emocionante en tantas otras cosas que funciona en casi todos los niveles.

Al inicio de la película, los Vengadores están cazando a los últimos remanentes de Hydra, y llegan a la ficticia nación de Europa oriental de Sakovia, donde el barón von Strucker (Thomas Kretschman) ha estado experimentando con el cetro de Loki, desparecido desde la primera película. Cuando el equipo llega, descubre que ha experimentado con sujetos humanos, de los que sólo dos han sobrevivido, los gemelos Wanda (Elizabeth Olsen) y Piotr Maximoff (Aaron Taylor-Johnson). La primera logra manipular la mente de Tony Stark (Robert Downey, Jr.) para mostrarle que eventualmente el universo repetirá los eventos de la Batalla de Nueva York, y quizá incluso los Héroes Más Poderosos de la Tierra sean suficiente. Así que Tony decide pedirle ayuda a Bruce Banner (Mark Ruffalo) y a su asistente virtual Jarvis (voz de Paul Bettany) a crear una inteligencia artificial que pueda servir como un escudo para la Tierra –lo que resulta en Ultron.

Lo que sigue después es una serie de cameos de otros héroes de películas anteriores, posibles villanos futuros y escena tras escena en todas partes del mundo con menos sensación de humor y diversión que la anterior, lo que convierte a Age of Ultron en algo peligrosamente cerca a una enorme bestia de múltiples colores que puede acabar con todo lo bueno que el estudio ha construido con tanto amor. Pero es la hábil dirección de Joss Whedon mantiene todos los personajes centrados, la historia coherente y el humor constante, aún en los momentos más oscuros (y vaya que los hay, mucho más que la anterior), para que aún sea una experiencia genial en el cine. No digo que no haya algunas inconsistencias en el guión –no terminé de quedar convencido con la relación entre Hulk y la Viuda Negra (Scarlett Johansson), aunque la química entre ambos no se puede negar (algo que extiendo a todo el elenco, se nota que ya son auténticos panas)—pero todo se resuelve de manera satisfactoria, así sea, al clásico estilo Whedon, a cierto precio.

Lo que más agradezco de esta película es que ahora sí tenemos un Hawkeye del que nos podemos orgullecer, pues Jeremy Renner se roba cada escena en la que está y quizá dándonos la mayor sorpresa de la peli (además de la escena de los créditos). Si acaso alguien sale mal pagado es Chris Hemsworth, pues Thor no es tan prominente aquí como en la anterior, aunque aún así tiene buenos momentos para brillar. Ya hablé sobre la buena relación entre Johansson y Ruffalo, además de lucirse en sus propios momentos. Y por favor, RDJ y Chris Evans (Capitán América) ya pueden hacer sus papeles dormidos y amarrados y aún les saldrían bien.

Así que hablemos de los jugadores nuevos. Paul Bettany finalmente aparece en cuerpo presente, luego de prestar su voz a Jarvis desde Iron Man, como el androide Vision, y es apropiadamente genial. Johnson y Olsen ciertamente actúan como hermanos, y tienen las personalidades de sus personajes bastante precisas: Piotr es un tipo arrogante con el corazón de oro bien oculto, mientras que Wanda es adecuadamente misteriosa, distante y con un toque de coquetería, que Olsen es tan buena haciendo. Johnson me impresiona en su versatilidad, dada su segunda vez como superhéroe, pero Quicksil… em, Piotr no es nada como Kick-ass (o como su equivalente en The Wolverine; allá es un mutante, aquí son “mejorados”).

Y James Spader se nota, como siempre, que está gozando un mundo como el villano, y en momentos logra sonar hasta encantador. Quizá su defecto es que, como le leí a John Manuel Silva, muchas veces se comporta más como un adolescente malcriado que un villano ultrapoderoso, pero quizá ese sea el punto. Exuda maldad y asco hacia la raza humana, pero a la vez hace un esfuerzo por justificar su punto de vista, así sea con un tono brutalmente condescendiente y actos simplemente brutales.

No hay forma que ustedes dejen de ver esta película, en especial porque vale la pena cada instante de pantalla. Pero considerando que sus secuelas, Avengers: Infinity Wars, que vienen en 2018 y 2019, van a traer a todos, TODOS los héroes juntos en contra de la gran amenaza que va a ser Thanos (Josh Brolin), espero que se pueda controlar la dimensión que va a tener, pues aquí estuvieron amenazando con descarrilarse. Ya me bastó con Iron Man 2, Marvel, no me la calo más.

Avengers: Age of Ultron se estrena el 1° de mayo en las principales salas del país, con las actuaciones de Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Aaron Taylor-Johnson, Elizabeth Olsen, Paul Bettany, James Spader y Samuel L. Jackson como Nick Fury, con apariciones de Don Cheadle, Anthony Mackie, Andy Serkis y Thomas Kretschman, todos bajo la dirección de Joss Whedon.

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jueves, abril 16, 2015

Kingsman: The Secret Service: 007 para esta generación

Hay un momento meta en Kingsman: The Secret Service, la nueva película del director Matthew Vaughn (Kickass) donde el agente Galahad (Colin Firth) conversa con el villano Valentine (Samuel L. Jackson) sobre las viejas películas de espionaje, y literalmente hacen una referencia a las películas viejas de James Bond, sobre cómo disfrutaban verlas. Para aquellos que creen que todo empezó con Daniel Craig o incluso Pierce Brosnan, durante finales de los años 70 y gran parte de los 80, las películas del agente 007 eran protagonizadas por Roger Moore, sucesor de Sean Connery, y el tono en la mayoría cambió del intenso sarcasmo que traía Connery a uno más payaso. Nada más con el título de una de las últimas de Moore, Octopussy, ya se hacen una idea.

Kingsman hace un homenaje a esas viejas películas de Bond inculcándole el extremismo por la acción que requieren las películas modernas. Vaughn nuevamente usa su frenético estilo de edición y unas increíbles movidas de cámara para hacer lo que puedo decir sin duda ha sido lo que más he gozado en un cine desde Avengers y ciertamente espero que hayan muchas más en este universo.

Hay una sociedad ultrasecreta de espías que ha ayudado al mundo desde el siglo XIX sin asociación a
ningún gobierno que acaba de perder a uno de sus miembros, así que toca empezar a escoger reclutas. Galahad presenta ante su líder, Arthur (Sir Michael Caine) al hijo de un antiguo compañero, un adolescente rebelde que se hace llamar Eggsy (Taron Egerton), como el nuevo agente, al mismo tiempo que Valentine, un multimillonario experto en telecomunicaciones, que presenta una nueva amenaza mundial. Pero primero Eggsy deberá superar a otros candidatos al riguroso entrenamiento de Merlín (Mark Strong) y además tolerar el maltrato que recibe su madre (Samantha Womack) a manos de su brutal y evidentemente criminal padrastro (Geoff Bell).

Vaughn nuevamente adapta un cómic de Mark Millar haciendo lo mismo que hizo con Kickass: enfocándose en capturar el espíritu de la creación de Millar e igualar la frenética acción de la pantalla con una cámara que se mete en cada acción que se pueda, junto con una amenaza que se siente como real y una historia coherente (dentro de lo que cabe), y lo mezcla con un elenco que evidentemente se divirtió haciendo una película para espías con toda la seriedad que implica el caso. Principal entre estos está Firth, quien se estrena de la mejor manera en el género de acción de manera perfecta usando su clásico estoicismo inglés mezclado con una enorme habilidad de caerse a coñazos (una escena en una iglesia, de la que se ve un atisbo en el trailer, debe verse para creerse, en especial porque Firth se mantiene impertérrito en ella). No sé cuánto es realmente él en las escenas y quiénes un doble, pero yo vería a Colin Firth repartiendo patadas hasta el fin de los tiempos.

Egerton se defiende bien, por su parte, no sólo en el aspecto físico, que no viene a relucir en realidad sino en la parte final de la película, sino en su actitud de "malandro" inglés con un buen sentido del humor, aunque claro, sus fallas como actor son evidentes cuando ha de compartir escena con gigantes como Caine y Firth. Sin embargo es su primera película grande, así que tiene tiempo para crecer. denle un chance. Curiosamente, lo que me pareció lo más flojo de la película fue Jackson, quien por alguna razón decidió hablar con un extraño defecto en el habla y vestirse como un adolescente. Está bien, a lo mejor ese era el personaje que tenía que hacer, pero uno que está acostumbrado a que Jackson siempre ha sido una figura tenebrosa cuando hace de villano... No puedo negar que se nota que está comprometido con el papel, y tiene unos momentos tan divertidos y a la vez tan oscuros que no pude evitar reírme al mismo tiempo que me sentía mal.

Al final, Kingsman mezcla lo absurdo con lo realista con el solo propósito de entretener, y lo logra de mil maneras distintas. Supongo que eso pasa cuando muestra la muerte de un prominente líder mundial de la manera más espectacular y nadie ni batió una pestaña. Todo el mundo sabe que es por pura diversión, relájense. En serio, se los suplico, no se la pierdan.

Kingsman: The Secret Service se estrena este viernes en las principales salas del país. Con Colin Firth, Taron Egerton, Mark Strong, Samuel L. Jackson, Sir Michael Caine y Sofía Boutella, con una aparición especial de Mark Hamill. Dirigida por Matthew Vaughn.


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jueves, enero 22, 2015

Camino al Oscar: American Sniper

La última película de renombre que tenía como centro a un soldado de la guerra de Irak, The Hurt Locker (ganadora a Mejor Película en 2010), sólo recaudó 17 millones de dólares en taquilla en su momento. Esto es para que pongan en perspectiva el hecho que American Sniper, la nueva película dirigida por Clint Eastwood, hizo 89 millones de dólares en su primer fin de semana. Por comparación, Guardianes de la Galaxia, la más taquillera de 2014, recaudó 94 millones cuando se estrenó en agosto. Decir que la historia de Chris Kyle, que además logró seis nominaciones al Oscar, es un éxito de taquilla, es quedarse corto.

Basada en la autobiografía del apodado “Leyenda”, la película cuenta cómo Kyle (interpretado por Bradley Cooper) llega al cuerpo élite SEAL con las ideas que su familia siempre le había inculcado: tú estás ahí para defender a tu familia, tus compañeros y tus ideales. En cuatro misiones en Irak, Kyle se convirtió en el francotirador más letal en la historia del ejército estadounidense, con 160 muertes confirmadas, todo mientras trataba de evitar a su equivalente iraquí, “Mustafá” (Sammy Sheik), y su esposa Taya (Sienna Miller) trata de lidiar con criar a su familia sola.

El repentino surgimiento de esta película en los Oscar, cuando ningún otro premio le había prestado mucha atención, habla muchísimo de la mentalidad de los miembros de la Academia, además que ya ha recibido grandes alabanzas de gente como el ex presidente Bill Clinton y el vicepresidente Joe Biden. Esta es una película que se ha visto como una gran alabanza al papel de los soldados estadounidenses en el mundo, el deseo que sean vistos como los grandes héroes del mundo en contra del mal. Y ese es el problema cuando te estás enfocando en un solo hombre: siempre va a haber alguna falla por algún lado.

Mientras que la inmensa mayoría considera a Chris Kyle un héroe, la película se siente mucho más como una película de super héroes más cercana a una historia de Batman que un retrato preciso de un ser humano. Mientras que muchos han visto que Kyle aseguraba en su libro que sólo hacía su trabajo, que sus blancos no eran seres humanos, lo que lo hacían ver como un asesino a sangre fría, Cooper lo interpreta como un idealista que decide echarse encima proteger a una nación cual Capitán América, quien hace su trabajo con eficiencia pero con conciencia. Si la amenaza con sus hermanos es un niño, una mujer o un anciano, pues hay que acabarlo. “Estoy dispuesto a responder ante el Creador por mis acciones”, dice en un punto. ¿Pero eso basta?

También está el problema de siempre a la hora de presentar el conflicto en Irak, donde los iraquíes siempre serán presentados como el brutal enemigo a vencer. Cada muerte que Kyle causa es prácticamente motivo de celebración (una de ellas arrancó aplausos en mi función), y habla de la forma en que la película… ¿manipula?... nuestra percepción del conflicto. Si tienes un problema con eso dependerá de tu posición respecto a la guerra y a la violencia; en mi caso no le vi mayor motivo de celebración pero también entiendo que ese, como ya se ha dicho harto, era su trabajo.

Con lo que tengo un mayor problema es cómo Eastwood y su guionista Jason Hall es cómo bailan alrededor del debate sobre las armas, tan prevalente en la actualidad. Todas las armas mostradas son usadas como deporte (cacería) o arma de guerra. Todas excepto la que quizá fue la más importante en la vida de Kyle, y decirles cuál fue sería un enorme spoiler, pero baste con decir que mostrarla habría traído un necesario equilibrio a la película. Otro baile se hace sobre muchos alegatos que Kyle hace en su libro, como que durante la crisis de Huracán Katrina habría subido a una torre con un compañero y empezó a dispararle a saqueadores armados. O sobre el incidente donde habría golpeado al ex luchador libre y ex gobernador de Minnesota, Jesse Ventura, quien lo demandó y está por recibir una gran cantidad de dinero por difamación.

No, Eastwood y Hall no quieren equilibrio. Quieren mostrarles cómo Chris Kyle era un patriota, un buen hombre (que por entrevistas con la gente que lo conocía, parecía que es cierto) y un buen soldado. Eastwood siempre con su mano pesada, que debe mostrarnos las cosas COMO SON, qué es eso de dejarnos sacar nuestras propias conclusiones. Porque cuando Taya le dice a Chris que está feliz de tener de vuelta a su esposo es porque es así, qué importa todo lo demás. Porque las vainas pueden salir mal hasta cuando tu esposa te está llamando desde EEUU para decirte que es un varón y te va a escuchar todo el tiroeto en el que estás metido. Porque es la guerra, hijo.

En lo que sí aplaudo la película es que finalmente presenta la posibilidad que esos soldados puedan regresar a casa y adaptarse a la vida civil de nuevo. La inmensa mayoría de las películas sobre la guerra de Irak muestran que, en mayor o menor medida, todos esos panas regresan con la cabeza hecha una estopa, imposibles de adaptarse a la vida normal. Chris Kyle pasa por eso y lo enfrenta de diversas maneras (uno en particular que, de nuevo, NO es mostrada), pero sí demuestra que es posible. Nuevamente, es parte del mito que hay en torno al soldado estadounidense, el que ya dejó atrás los traumas de Vietnam, que fue la guerra que EEUU siempre querrá olvidar, pero fue agradable ver una película sobre Irak que fuera tan condenadamente oscura.

Sin duda 98% de lo que hace que la película funcione es la actuación de Bradley Cooper, quien cumplió 40 años y se encaramó 40 kilos de músculo puro para la película. Y aun así, Kyle no es el típico machote sediento de sangre y pleitos, pero Cooper también se asegura de no dejar su personalidad sarcástica que tan bien le sirvió en comedias como The Wedding Crashers y la serie de The Hangover se asome. Puedes ver cuando está tratando de lidiar con las dudas, cuando está tratando de adaptarse. No es una actuación pretenciosa, sino sorprendentemente sutil, y Cooper tiene bien merecida su nominación al Oscar, su tercera en otros tantos años. Supongo que es el nuevo Tom Hanks: un actor cómico que se ha destacado en dramas. No ganará esta vez, pero será interesante ver a dónde irá su carrera después de esto.

En cuanta a las posibilidades de American Sniper de ganar Mejor Película… Miren, si fuera por puros méritos, ni de casualidad. Es buena, pero está lejos de ser un fenómeno artístico y de narración, más allá de su efectivo manejo de los momentos más tensos. Pero ha despertado un sentido patriótico en los estadounidenses que uno tiene que ser estadounidense para entender, y eso es un factor. Claro, hay reacciones bastante preocupantes sobre la película en Twitter (“no puedo esperar a ir a matar a malditos musulmanes”), pero quiero pensar que es una minoría. Dicho eso, por eso repentinamente se convirtió en una de las principales contendoras, mínimo a la par de viejas favoritas como Birdman y Boyhood y quizá hasta por encima de la que yo predigo que debería ganar, como es Selma. Porque son los Oscar, mis hijos: la política (de la Academia) y la idiosincrasia de los viejos carcamanes que la componen influyen tanto como el mérito artístico.

American Sniper (El Francotirador) estrena en Venezuela el 23 de enero, con Bradley Cooper y Sienna Miller, dirigida por Clint Eastwood. Clase B



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