La Propuesta: Del amor al odio hay negocios

lunes, agosto 24, 2009 |

Si eres cinéfilo y estás en una relación seria, tienes que estar consciente que una comedia romántica está en tu futuro, muuucho antes que las películas de acción. Yo no tengo problema con eso, pero luego del super "bueh" que fue What Happens in Vegas y la honesta ladilla que fue Made of Honor, ya estoy convencido que ninguna podrá llegarle a When Harry Met Sally. Pero había olvidado una cosa: cuando Sandra Bullock vuelve al género que la hizo famosa, casi siempre resulta (sí, tratemos de olvidar Miss Simpatía 2). Así que admito que ir a ver The Proposal no es lo peor que me pudo haber pasado. Eso sí, no es porque hemos de esperar nada de la directora Anne Fletcher, quien antes nos dio 27 Vestidos. No, es por un par de razones que distinguen a esta película de otra manera completamente genérica de las demás.

El primer éxito que tuvo esta película conmigo es que Bullock no interpreta a la simpática chica de al lado que siempre muestra, como hizo en Two Weeks Notice con Hugh Grant o incluso con La Casa del Lago, donde repitió con Keanu Reeves. No, el personaje de Margaret Tate es, en esencia, despreciable. Ella es una editora reconocida, adicta al trabajo y no muy buena con la gente, un hecho que no le está quitando el sueño. Fría, desconsiderada y antipática, Margaret no se gana las simpatías de nadie, ni siquiera con la dulce carita de Bullock. Buen ingrediente.

El otro atractivo de la cinta es Ryan Reynolds, uno de los actores más solicitados en Hollywood en el momento, lo que lo ha traído muy lejos desde sus inicios en la serie cómica Two Guys, A Girl and a Pizza Place. Esa alta demanda está por incrementarse muy pronto, así que supongo que es buena idea irle mostrando papeles más pequeños por ahora que le interesen. Reynolds hace de Andrew Paxton, el asistente de Margaret, aspirante a editor y un tipo con toda la moralidad y ética de trabajo que a Margaret le luce como "profesionalismo". Se cala a su despreciable jefa porque es su única esperanza de ascender en la compañía, pero cuando Margaret le dice que ha de quedarse el fin de semana del cumpleaños número 90 de su abuelita (la genial Betty White) porque hay que trabajar.

Claro, ese plan tampoco le va a salir bien a Margaret: por violar su visa de trabajo, la estresada canadiense tiene la amenaza de la deportación encima. En un movimiento desesperado, Margaret agarra a Andrew y le hace la propuesta: cásate conmigo, dame la ciudadanía, ayúdame a quedarme en el país, y te ascenderemos. Claro, trata de ignorar la multa de 250.000 dólares y los 5 años de cárcel si se descubre el fraude. Está tan decidida a cumplir el trato que acepta ir a su reunión familiar —en Sitka, Alaska.

El resto de la película es tan predecible que casi pude recitar el guión, y si de verdad no saben lo que sucede es que nunca han visto una película de estas. Lo entretenido es el viaje, definitivamente, así como la elaboración del camino. Estoy convencido que la Bullock debe ser la actriz con la que más fácil se ha de trabajar, pues logra una excelente química con quien quiera que esté a su lado. Y Reynolds no es ninguna excepción: los dos parecieran conocerse desde hace años y sus interacciones logran ser bastante divertidas, en especial la escena del desnudo. No hay absolutamente nada sexual en ella, y me dolía la barriga de reírme. Ambos logran ser encantadores cuando finalmente bajan la guardia uno con el otro.

Otra regla de las películas románticas es que debe haber un elenco de apoyo que provea de risas adicionales, y bueno, hasta cierto extremo se cumple. Los padres de Andrew son interpretados por Mary Steenburgen y Craig T. Nelson (que de pana ha envejecido algo), pero están más que nada de relleno. También está Malin Akerman como la ex-novia de Andrew, quien definitivamente necesita quedarse en este género, pues está mucho más suelta y tranquila que en la otra película que estrenó este año. Pero la estrella de esta película es la incomparable Betty White. Es casi un cliché también que haya una viejita que diga cosas un tanto subidas de tono, pero White logra rebajar los comentarios colorados y en vez de eso crea un personaje que todos entendemos: una abuela que para su edad está más llena de vida que cualquiera que la rodee, sin mencionar que la doña tiene un timing para la comedia que ya es legendario.

Uno necesita de estas películas como una oportunidad segura de compartir en pareja, y es bueno cuando el resultado es más decente que mediocre. Podrá ser bastante predecible, pero la diferencia la hacen Bullock y Reynolds, sin duda. Hay peores cosas en las que gastar su dinero.

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