Plasma de Miércoles E39: Young Frankenstein (1974)

miércoles, octubre 21, 2009 |

El otro día, en un stand de DirectTV de un centro comercial de la ciudad, estaban pasando Meet The Spartans, la burla de 300 que fue rutinariamente considerada una de las peores películas del año pasado. La vi por exactamente diez minutos antes de convencerme que era así, aunque admito que me entró curiosidad por verla sólo para determinar exactamente qué tan mala es (bueno, y ustedes saben también para qué). Pero también sirvió para añorar la época en que Hollywood sabía cómo hacer buenas burlas, en vez de tratar de hacer cosas sin sentido sólo porque cree que ganará unos reales rápidos (una tendencia que estoy convencido empezó con Scary Movie).

Mel Brooks --quizá lo recuerden como el desgreñado Tío Phil en Mad About You-- era sin duda el gran especialista en ellas, rutinariamente escribiendo, dirigiendo y a veces protagonizando excelentes comedias que hacían inteligente mofa de clásicos de otros géneros. Todas ellas iban de lo buenas peor olvidables (Dracula: Dead and Loving It) a lo decentes (Robin Hood: Men In Tights) a lo muy buenas (Spaceballs) a lo geniales como Blazing Saddles y la que nos compete hoy, Young Frankenstein.

Obviamente, es una divertida versión de clásicos de terror de los '40, donde genios como Bela Lugosi, Lon Chaney Jr. y Boris Karloff aterrorizaban al público con sus interpretaciones de DRácula, el Hombre Lobo y el monstruo de Frankenstein. Brooks tomó todas las tomas, efectos de sonido, música y demás elementos, amén de filmarla en blanco y negro, para hacer una fiel recreación de la época, unido a uno de los mejores elencos cómicos reunidos en una misma película. Si ustedes creen que Scary Movie es lo mejorcito de la comedia, bueno, primero, que Dios se apiade de su alma, y segundo, esta era la época en que no hacían falta chistes de pene para hacer al público reír. Con todo lo que me encanta Judd Apatow, él jamás podría hacer lo que Brooks hizo en su mejor época.

En nuestra historia, el joven doctor Víctor Frankenstein (Gene Wilder) (y se pronuncia "Fronquestin") es un brillante neurocirujano que está peleando por olvidar la actuación de su muy famoso abuelo. Pero al morir éste, le deja su propiedad en Transilvania, y por supuesto debe acudir a reclamar su herencia. Ahí conoce a Igor (Marty Feldman) (perdón, AI-gor), el deformado nieto del deformado asistente de su abuelo, junto con Inga (Teri Garr), su amada asistente, y la misteriosa Frau Blüchar (Cloris Leachman), la ama de llaves, una mujer tan intimidante que los caballos se agitan con la sola emnción de su nombre. Eventualmente, Víctor consigue el diario de su abuelo, y convencido que puede recrear su experimento, crea su propia criatura (Peter Boyle, Frank en la comedia televisiva Everybody Loves Raymond) en secreto-- con muy malas consecuencias tanto para él como para todo el pueblo, incluyendo a su estricto comisario (Kenneth Mars).

Cada vez que veo esta película en la actualidad me pregunto qué habrá pasado con Wilder, otrora uno de los comediantes más exitosos de la pantalla chica y grande (de hecho coescribió este guión con Brooks). Con su alborotado cabello y su facilidad para cambiar de un pausado tono de voz a un gutural graznido de desespero en instantes, sin mencionar un sentido de oportunismo cómico único. Su roce con la locura, y su sensación de que está rodeado de un mar de idiotismo que está amenazando con contagiarlo, dan para algunas de las caras e interacciones más divertidas que han podido ver en el cine.

Feldman es quien los matará de la risa aquí con sólo aparecer. Este era un cómico inglés que lamentablemente murió en 1982 que tenía unos enormes ojos que miraba cada cual para su propio lado, que lo hacía parecer un camaleón demente. Él y Wilder logran una pareja absolutamente hilarante, y es genial verlos reaccionar uno del otro en distintas situaciones. Mis dos momentos favoritos que tuvieron fue luego que Igor consigue un cerebro para la criatura y trae el de alguien llamado "Abbie Normal"; y el momento en que llega la prometida de Víctor (la genial Madeline Kahn), en donde se ve claramente que Wilder está a un paso de perder la compostura y estallar en carcajadas.

Incluso el propio Boyle, aunque la mayor parte del tiempo se limita a gruñir, logra arrancar algunas carcajadas, en especial en la burla de la clásica escena de Frankenstein cuando la criatura se consigue con una niñita, y la inigualable escena cuando se consigue con un viejo ermitaño ciego, uno de mis cameos favoritos de la historia del cine (no les voy a decir, quién es: vean la escena y a ver si adivinan quién es). Igual Teri Garr, quien hace un divertidísimo acento alemán que va a la perfección con su papel de inocente damisela, y no puedo sino sonreírme con Mars y su bendito brazo de madera y con Leachman, que es una de esas abuelas que uno desea con fuerza de lo perfectamente loca que está.

En fin, esta es una de las grandes comedias de la historia y con todo el merecimiento del mundo. Está inteligentemente escrita y aún mejor actuada. A mí me encantó The Hangover y ciertamente bastante me río con las películas de Apatow, pero en un mundo donde somnolencias como La Cruda Verdad y Quiero Robarme a la Novia son éxitos o basura como Una Loca Película Épica son siquiera hechas, añoro por la época en que Mel Brooks era uno de los grandes de la comedia. Vuelva, señor Brooks; todo está olvidado. ¡Y ese es el problema!



NOTAS CURIOSAS

  • Mucha de la utilería y escenarios son las mismas que Frankenstein (1931).
  • El lobo que se oyo al salir del tren es el propio Mel Brooks.
  • El elenco y en particular el director estaban gozando de tal manera y estaban tan disgustados que la filmación principal estaba por terminar (algo que es evidente), que Brooks continuaba añadiendo escenas para seguir filmando.
  • La versión original era el doble de largo y era considerada por todos como una abismal falla. Fue sólo después de una maratónica sesión de edición que produjo la versión final, que tanto Wilder como Brooks estuvieron de acuerdo en afirmar era mucho superior. En un punto notaron que por cada chiste que funcionaba, habían tres que ponían la torta. Así que sacaron todos los chistes que no servían.
  • Es la película propia de Gene Wilder que él considera su favorita.
  • Gene Wilder ideó la escena en que él y Boyle cantan y bailan "Puttin' On The Ritz", aunque Brooks no estaba tan seguro, hasta que la vio en presencia de un público que moría de la risa. Cuando empezaron a hacer esa escena, nadie sabía qué debería decir la criatura. En lo que arrancó, Boyle improvisó una estrangulada versión del coro, "¡Puin on the RIIIIIIIIZZZ!", y esa fue la que quedó.
  • Wilder y Brooks sólo tuvieron un pleito, pero fue tan grande que Brooks gritó, entró en furia y se largó del plató montado en cólera. Al poco rato, Gene recibió una llamada de Mel diciéndole, "¿Quién era ese lunático gritando y vociferando en el plató hoy? ¡Deberías votar a ese pelele!" Ya se querían otra vez.
  • La banda Aerosmith tomó tiempo de una larga noche de grabar para ver la película en 1974. Steven Tyler escribió su primer éxito "Walk This Way" a la mañana siguiente, inspirado por la primera escena de Marty Feldman, donde dice "camine por aquí". (No tiene la misma gracia en español, mi gente, lo siento.)

Revisa qué más se dice por ahí

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