Comer, Rezar, Amar: Viajar, conocer, llorar, reír, disfrutar, ver...

lunes, noviembre 08, 2010 |

eat_pray_love_ver2 Vamos a decirlo de una vez y de frente: Comer Rezar Amar es la más suprema de las películas para mujeres y algunas veces cae en el cliché o en lo inverosímil de maneras tan descaradas que parece una novela. Pero tiene suficientes elementos que la rescatan, y un mensaje lo bastante inspirador, sin mencionar actuaciones de categoría, como para decirles, sin mucha vergüenza, que quizá les haría mucho bien ver esta película.

Basada en la historia real –y subsecuente best seller— de la periodista Elizabeth Gilbert, Julia Roberts vuelve a interpretar a una persona verdadera (hey, la última vez le valió un Oscar) y aún así es, inconfundiblemente, Julia Roberts. Gilbert era una periodista y escritora, con un esposo atractivo (interpretado por Billy “Dr. Manhattan” Crudup) y una gran casa, pero se sentía perdida y confundida. Conoció a un joven actor (James Franco) que le ofreció una promesa, pero no era lo que buscaba… Así que decidió tomarse un año para descubrirse a sí misma, yendo primero a Roma (para comer), la India (rezar) y Bali (también rezar, pero en realidad terminó siendo amar).

Hay formas de hacer películas “inspiradas/basadas en hechos reales”, y un error es seguir los eventos tal cual como sucedieron. Eat Pray Love muchas veces cae en eso, siguiendo la trama demasiado de cerca. Hay demasiadas escenas que consisten en ver a Roberts gesticular mientras es maravillada, entristecida o extasiada, con la intención de proveer un momento de reflexión, cuando en realidad es un momento de aburrimiento. Igual cuando pasamos demasiado tiempo acompañándola en sus momentos de autoduda. En demasiados casos detienen la historia en vez de hacerla avanzar.

Sin embargo, hay breves momentos en que el guión de Jennifer Salt (conocida por su trabajo en Nip/Tuck) y el directordecente Ryan Murphy (también de Nip/Tuck, además de episodios de Glee y la independiente Running With Scissors) tiene mensajes sobre relaciones, esperanza, fe y amor como para provocar una lágrima (y hubo unas cuantas). ¿O es que no es verdad que uno no debe dejar de hacer las cosas que los hacen infelices por miedo a que no tendremos nada? ¡O que de alguna forma debemos dejar de culparnos por un pasado que fue y no se puede corregir?

Roberts obviamente es el centro de la película, y su genial sonrisa ocupa el 90% del tiempo en pantalla. Y sí, su actuación es muy buena, pasando con facilidad de la tristeza al desespero a la comicidad a la frustración a la felicidad. Pero ya hay un punto en que siempre, siempre, es Julia Roberts. Lo que no es malo, pero ya me convenzo que Julia, para todo su talento, no es capaz de desaparecer en un personaje.

De hecho, para ser una película tan feminista, son los hombres en la vida de Elizabeth los que realmente se destacan aquí (los actores, quiero decir). Crudup es uno de esos actores que parecen que servirían de protagonista, pero hacen su mejor trabajo como personajes secundarios, y aquí hace el papel de un tipo que aún no se ha decidido a qué hacer con su vida y lo hace bastante bien. Franco es, de esperarse, Franco; se parece más a James Dean que nunca, aún más que la vez que hizo de James Dean, sólo que menos intenso y más accesible, aunque qué más esperar e un actor interpretando a un actor.

Ahora, cuando Javier Bardem aparece, haciendo de un ejecutivo brasileño en Bali, divorciado de una australiana, el mundo se detiene; el tipo es increíblemente versátil e instantáneamente agradable. Tiene quizá los ojos más expresivos de toda la película; no llega al descaro de su personaje en Vicky Cristina Barcelona, donde era el propio latin lover, pero aquí había más de una mujer en el público que quería acurrucarlo y consolarlo. Y se le ve que se divirtió de lo lindo interpretando a este papel, aún cuando creo que se está condenando a ser el tipo al que buscan cuando necesitan “uno tipo latino” en Hollywood. Ojalá me equivoque.

Pero mención aparte merece Richard Jenkins, quien interpreta a un texano que está en la comuna en la India con Elizabeth. Parece ser un tipo que tiene todas las respuestas, rudo y maleducado, pero como siempre pasa con este actor, quien puede hacer comedia con una facilidad tan pasmosa (no se lo pierdan en Step Brothers y Burn After Reading) que no creerás este papel. Tú te crees cada palabra que sale de su boca, y cuando revela ese lado suyo que no esperas, te logra partir el corazón. Este hombre merece trabajo constante.

En resumen, si están en “ese” punto de la vida, Eat Pray Love puede que les ofrezca algunas pistas (no las respuestas) a esas preguntas que se están haciendo. Puede que en algunos casos peque de edulcorada, pero sin duda sus intenciones son buenas. Si están bien en la vida, entonces viajen con su ser amado y después alquílenla o algo. Y piensen en esto: ¿cuál es SU palabra?

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