Uno de los últimos posts que quise escribir: Robin Williams se nos fue

martes, agosto 12, 2014 |

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Yo he reflexionado mucho sobre la depresión este año, en especial desde que he tenido que lidiar con varias cosas desde el año pasado. No se me ha diagnosticado, y gracias a Dios por eso, pero sí sé que tengo gente cercana que lo ha sufrido. Luego de leer este artículo en Lifehacker, me hizo verlo como una auténtica enfermedad. Todo eso me vino a la cabeza con la muy triste noticia que Robin Williams, un hombre que externamente era la imagen perfecta de la felicidad, un hombre que había traído tantas alegrías a millones en el mundo, se había suicidado, luego de estar pasando, según su publicista, "por una fuerte depresión".

En un comunicado, la policía del condado de Marin, en California, explicó que un "sujeto hombre fue declarado muerto a las 12:02 pm locales, identificado como Robin McLaurin Williams, 63 años, residente e de Tiburon, en California" y que la presunta causa del deceso sería "un suicidio por asfixia".

En otro comunicado, la esposa del actor, Susan Schneider, quien se había casado con él hace tres años (su tercer matrimonio), aseguró que "perdí a mi esposo y a mi mejor amigo, mientras que el mundo perdió a uno de sus más adorados artistas y más hermosos seres humanos". "Estoy completamente devastada", continuó. "De parte de la familia de Robin, pedimos privacidad durante nuestro tiempo de profundo pesar. (Esperamos) que el enfoque no sea en la muerte de Robin, sino en los incontables momentos de felicidad y risa que le dio a millones".

Eso es lo que tenemos que intentar. Porque Robin era de esos actores que era imposible de no amar. Era como el tío que sabes que cada vez que viene te trae una gran bolsa de caramelos, y cuando se queda solo con tus papás termina despertando a todo el mundo porque no logran controlar las carcajadas por sus chistes colorados. Eso es lo que más entristece de su pérdida; mientras hacía reír, por dentro sufría. Patton Oswalt lo dijo mejor en Twitter (justo después que un amigo mío lo dijera).

 

(Trivia: en su AMA de Redditt, Williams dijo que le encantaría hacer una película con Oswalt. Esto debe estar matándolo…)

Era un verdadero amigo

Robin McLaurin Williams nació el 21 de julio de 1951 en Chicago, Illinois, de una ex modelo y un ejecutivo de la Ford. No le sorprende a nadie que tenía un talento nato para la comedia y era muy tremendo, al punto que sus compañeros en el colegio Larkspur de Chicago le dieron el voto como “Menos Probable a Tener Éxito”. Sí vale…

Aunque originalmente estudió ciencias políticas, sabía que la actuación era lo suyo. En 1973 aplicó y fue uno de 20 estudiantes que entró en la prestigiosa Escuela Juilliard de actuación. De ese grupo, además, fue uno de sólo dos que fueron aceptados al programa avanzado. El otro sería su eventual compañero de cuarto y eterno amigo hasta la muerte: Christopher Reeve.

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La amistad entre Supermán y Mork de Ork es una de las más conmovedoras historias de Hollywood. Cuando se graduaron, juraron que cualquiera que tuviera mucho éxito tenía que ayudar al otro si le iba mal. Por suerte no hizo falta hasta 1995, cuando Reeve cayó de cabeza de un caballo y quedó cuadraplégico de por vida. Poco después, iba a tener cirugía para volver a pegar su espina dorsal a su cráneo, una operación de la que sólo tendría un 50% de oportunidad de sobrevivir. Reeve, por decir lo menos, estaba asustado y deprimido. Y entonces, según Reeves, un milagro.

Luego, en un momento particularmente oscuro, las puertas se abren de golpe y entra un tipo bajito todo apurado, con un gorro médico azul, una batola amarilla, lentes y guantes, hablando en un acento ruso. Anunció que era mi proctólogo y que debía examinarme inmediatamente. Mi primer pensamiento era que o estaba demasiado drogado o en efecto tenía daño cerebral. Pero era Robin Williams. Él y su esposa Marsha se materializaron quién sabe de dónde. Y por primera vez desde el accidente, reí. Mi viejo amigo me había dejado saber que, de alguna manera, iba a estar bien.

Williams juró que se encargaría de todas las cuentas médicas que el seguro de Reeves no cubriera, y se involucró en la fundación que Reeve y su esposa Dana iniciaron para ayudar curar la parálisis. Williams nunca dejó de estar pendiente de su amigo, quien murió en 2004, y cuando Dana también murió en 2006 de cáncer pulmonar, Williams adoptó al hijo de ambos (Reeve de hecho era el padrino del hijo de Williams, Cody).

“Qué actuación, dedícate al stand-up”

Mientras estuvo en Juilliard estudiando drama, uno de sus profesores le dijo que estaba perdiendo el tiempo, pero porque reconoció el enorme talento de Williams para la improvisación. Así que le sugirió que intentara la comedia por su lado. En un acto, se le propuso para un pequeño papel en una popular comedia de la época,Happy Days. El creador Garry Marshall, cuando llegó, le pidió que se sentara. Williams se sentó –de cabeza sobre la silla. Marshall lo contrató de inmediato, y así nació MOrk.

El personaje fue de por sí tan popular que un año después tendría su propia comedia, Mork and Mindy, que debutó en 1978 y duró cuatro temporadas (hasta 1982). Después de la primera temporada, Williams tenía tal propensión a la improvisación que los guionistas simplemente se rindieron, y en el guión pusieron “Mork puede explotar aquí”. A pesar de las ropas y la percibida inocencia, el programa aún se siente fresco. El primer episodio está completo en YouTube.

Al terminar la serie, Williams pasó al cine, aunque ya había hecho su debut en la desconocida Can I Do It Till I Need Glasses, en 1977. Su verdadero primer papel fue en 1980, con la adaptación de Robert Altman (sí, en serio) de Popeye. Bizarra y sin mucho sentido, pero tiene un lugar especial en mi corazón.

 

Luego dio una sorpresa aún mayor demostrando que el tiempo en Juilliard no estuvo perdido, al protagonizar la adaptación de la novela de John Irving El Mundo Según Garp en 1982. Después de eso, no paró: una larga lista de películas que se pueden considerar clásicos hoy en día mezclados por algunos no tan buenos, pero Williams jamás aburrió. Estuvo nominado al Oscar cuatro veces, la primera por su genial trabajo en Buenos Días, Vietnam, la segunda en su ahora icónico rol en La Sociedad de los Poetas Muertos, la tercera en la demencial pero enormemente conmovedora The Fisher King y la cuarta, que finalmente le dio la adorada estatuilla, en Good Will Hunting.

Alguien vio toda la energía que Williams exhudaba y estuvo seguro que serviría para un personaje animado, y así fue: en 1992 apareció como un paranoico murciélago en Ferngully: The Last Rainforest, y oh glorioso momento, como el alocado Genio de la lámpara en Aladdin de Walt Disney. En algún lado de los archivos de Disney hay 16 horas de Williams improvisando en la voz del Genio –un papel que retomaría cinco años después en Aladdin and The Prince of Thieves— contando chistes que jamás saldrían en una película de Disney.

Con todo y su adorable persona y su facilidad para cambiar de papeles, Williams sabía interpretar lo más oscuro del ser humano, sin duda conociéndolo dado sus constantes peleas con la adicción. La primera vez que lo dejó fue en 1982, cuando su amigo Jim Belushi murió de una sobredosis (siendo Williams uno de los últimos que lo vio vivo); la segunda y más duradera fue cuando su hija Zelda nació. Se puede ver ese lado oscuro en 2002, el año que vio sus tres papeles más perturbadores hasta la fecha: primero con One Hour Photo, donde hace de un solitario empleado de un puesto de revelado que espía a una familia; luego con la comedia negra Death To Smoochie, con su papel de una estrella de televisión para niños que quiere matar a su competidor (interpretado por Edward Norton); y cerrando con Insomnia, la versión de Christopher Nolan del filme noruego del mismo nombre, donde hace de un siniestro asesino perseguido por un detective (Al Pacino) y una decidida alguacil (Hillary Swank).

Mis papeles favoritos

La lista completa de papeles de Robin Williams daría para tres posts más, y parí para lograr que quedaran sólo en cinco. Pero estos considero son los papeles que harán que más extrañemos a Robin Williams, sólo porque muestran todo de lo que era capaz.

5.- Patch Adams

Mucha gente ha criticado esta película por su excesivamente edulcorada representación del verdadero Hunter Adams, pero qué importa. Williams muestra un enorme corazón en el papel, pudiendo ser tan divertido y a la vez tan triste. Bono: también nos da una muy emotiva escena con el también difunto Philip Seymour Hoffman que nos muestra a los dos en el pico de su talento. La escena donde le trae un poquito de felicidad a los niños enfermos en un hospital recuerda tanto a lo que debió hacer con Christopher Reeve que la verdad me duele verla ahora.

 

 

4.- El Genio, Aladdin.

Ver al Genio era ver a Robin Williams en vivo: un hilo constante de reflexiones, comentarios al margen, imitaciones de acentos o celebridades (o ambas) que demostraban una mente que iba a mil por hora. Sigue siendo uno de los personajes más memorables del “renacimiento” de Disney de los 90, e incluso se habló que le podrían dar un papel como mejor actor.

3.- Seymour Parrish, One Hour Photo

Una pesadilla recurrente que he tenido es despertarme un día convertido en este personaje: un hombre cincuentón, que no se graduó de nada, nunca se casó ni tuvo hijos, y tiene una vida tan triste que se obsesiona con la aparentemente perfecta familia que atiende en su puesto de revelado de cámaras. Es perturbador en todos niveles que se puedan imaginar, y Williams lo logra sin ningún esfuerzo.

2.- Daniel Hillard, Mrs. Doubtfire

 

Quizá su rol más famoso en el cine, ciertamente su película más taquillera, y para la cual se preparaba una secuela que tristemente nunca será. Williams en todo su esplendor, mostrando algo que sin duda se imitaba en la vida real: una devoción entera por sus hijos, al punto que no le importaba ponerse a mismo nivel (estamos hablando de un hombre que llamó a su hija “Zelda” por el juego Leyendas de Zelda).

1.- Sean McGuire, Good Will Hunting

Sí, yo sé, qué original, mi actuación favorita suya es casualmente la que le valió el Oscar. Pero es que es increíble que un hombre tan alocado como Williams pueda dar una actuación tan callada a la vez de tan poderosa, tan llena de corazón. De hecho, aparte de la escena de las manzanas y la más conocida de todas (“No es tu culpa”), uno recuerda Good Will Hunting más por Williams que por Matt Damon. Y es, entre otras cosas, por este monólogo donde básicamente le hace ver a Will (Damon) lo poco que sabe a pesar de ser un genio.

Menciones honorables:

  • ¿Lo que acabo de decir de callada? Su actuación como un tímido pero decidido médico que ayuda a pacientes con una rara enfermedad, incluyendo a Robert De Niro, en Despertares.
  • Tu vida es incompleta si no has visto Buenos Días, Vietnam. Incluso si no la has visto, en algún momento has gritado “¡Buenos días, Vietnam!”
  • Su breve aparición en Nueve Meses fue lo mejor de esa comedia romántica con Hugh Grant y Julianne Moore.
  • Era el profesor que todos soñamos tener en La Sociedad de los Poetas Muertos. Hoy todos repetiremos: “Oh Captain, my Captain…”
  • De pasar a ser una “loca” desquiciada –superado sólo por el genialísimo Nathan Lane— a un adusto conservador, a veces en la misma escena, en La Jaula de las Locas hace que esa película merezca estar en un panteón.
  • Ir cabeza a cabeza con Al Pacino no es nada fácil, pero en Insomnia, no sólo lo logró, sino que de alguna manera logró ser hasta más perturbador que él.
  • Uno quiere pensar que Teddy Roosevelt en efecto era como lo interpreta en la serie de Una Noche en el Museo.

Deudas que tengo con él:

  • The Fisher King
  • World’s Greatest Dad (esta en especial)
  • Death To Smoochie
  • The Survivors
  • El Mundo Según Garp

Nunca dejó de usar la comedia en vivo, a pesar de su éxito en el cine. En especial, fundaron la versión estadounidense de la caridad Comic Relief junto a sus amigos Billy Crystal y Whoopi Goldberg para recaudar fondos para combatir la hambruna en África. Pero en esencia, Williams era considerado un niño grande, con una permanente intención de pícara diversión y un auténtico hombre de buen corazón. Decidió ponerle a su hija Zeldapor el juego Leyendas de Zelda, y hasta acordó hacer un comercial para Nintendo64 con ella.

De hecho, la última foto que el actor subió a sus redes fue el 31 de julio, el cumpleaños número 25 de su hija Zelda. Como era de esperarse, Twitter ha explotado con homenajes de famosos al actor, reconocido por su generosidad entre sus congéneres. Entre las primeras fueron las dos actrices que interpretaron a sus hijas en Mrs. Doubtfire, Mara Wilson y Liza Jackub.

La actriz María Conchita Alonso tuvo su primer papel en Hollywood junto a Williams en 1984 en Moscú en el Hudson, y también recordó la experiencia.

El presidente Barack Obama emitió un comunicado donde afirmó que Williams era "único". "Dio su inconmesurable talento libre y generosamente para quienes lo necesitaban más --desde nuestras tropas en otro continente a los marginalizados en nuestras propias calles".

La actriz Sarah Michelle Gellar, quien hizo de su hija en su última serie en televisión, The Crazy Ones, compartió este sencillo homenaje.

Y la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas lo dijo mejor: "Genio, eres libre".

 

Cierro con esta cita que una amiga amablemente me pasó hoy:

Seamos agradecidos hacia la gente que nos hace feliz; son los encantadores jardineros que hace nuestras almas florecer.

-Marcel Proust

Gracias, Robin.

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Robin Williams

1951-2014

1 críticas y comentarios:

Mirtha Torres dijo...

Excelente me encanto. Felicidades Juan C.

Mientras tanto, en Internet...

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